lunes, julio 08, 2013

INLETRADO: Y, a nosotros ¿quién nos ayuda?


Y, a nosotros ¿quién nos ayuda?

Jonathan Ávila Guzmán


En los tiempos actuales la novedad es una cosa que llega con veinte años de demora, se habla de los jóvenes escritores y caen personajes de la edad de Juan Villoro, no porque él sea viejo, sino porque hablamos de generaciones de finales de los 60’s, lo que nos dice que no hablamos de mentes jóvenes, o al menos en el entendido de la realidad, no son jóvenes.
Pero qué pasa con los verdaderos jóvenes, esos que sin haber publicado un libro, escrito una novela o haber ganado un premio literario, se aventuran a crear escritos que de la fantasía le nacen y son verdaderas joyas no descubiertas.
Las ofertas en materia juvenil no ofrecen una oportunidad para pensar que los jóvenes están escribiendo, sino al contrario, los viejos les escriben a los jóvenes y entonces les meten un pensar reaccionario, contrario a los ideales rebeldes de la naturalidad juvenil.
Los espacios editoriales para los jóvenes se quedan en la mercadotecnia, y los jóvenes contribuyen a ellos pues no tienen de otra. Cómo entender esas multimillonarias ventas de libros como Crepúsculo y Harry Potter.
Los medios están haciendo evidente todo eso que vemos, la oferta juvenil en cuanto a lectura es muy hueca, vacía, son pocos los autores que escriben para los jóvenes, o los jóvenes autores que le hablan a su generación.
Y es por ello que recurrimos al clasismo para no perdernos en esa quimera mercadotécnica que trata de tragarse al ámbito de la lectura juvenil, no importa que no refleje nuestra realidad, o nos haga sentir ajenos a ella, pero podemos leer aun a los clásicos con toda a pasión, pues es lo mejor que tenemos.
No digo que sean malos los clásicos, simplemente no están hechos en nuestro entorno actual, los libros de origen periodístico es lo más actual que tenemos, y salvo honrosas excepciones, los autores optan por un espacio de tiempo no existente, o que ya dejó de existir.
Y mientras nos hundimos en la mercadotecnia juvenil, esa que crea libros como un producto rentable y no de ayuda "intelectual" bien estructurado y calidad razonable, permaneceremos a la espera de que las editoriales independientes apuesten por darle a esos jóvenes, un espacio en su espacio. Fin.

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