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miércoles, julio 31, 2013

LOS IRREVERSIBLES: "P.D. Antonio Gamoneda deja de escribir" de Armando Salgado.

Daniel Zamudio



P.D.
[ANTONIO GAMONEDA DEJA DE ESCRIBIR]


Armando Salgado


El poema. Exhausto de luz, lapidario de voz, canceroso, fósil. Veneno braceado en pulmones, aire enfermo. Durante años forjé relámpagos e inmensidad. Pero el frío cundió mis vértebras. Intenté dejar de escribir. Morderme orejas. Disparar sobre boca. Desgalvanizar mi juventud.  Crecieron palomas muertas dentro de mis ojos. Sólo así contemplaría la blancura de la nieve. Mi esperanza languideció. Copos de sarna habitaron mis recuerdos. Y lo encontré: lepra devorándome, ebriedad, cenit: el poeta. Exiliado, cruzó mis huesos con su vocabulario de marfil. 
A todo esto querido Arthur, cuando dejemos de escribir y creamos que la mierda pesa más que las palabras:
ampútanos el mar de los ojos                                                                                                     
y con nuestros restos limpia el culo de las flores.


Del libro de poesía “Estancia de ánimas” (de la serie “Agonías”).

miércoles, julio 24, 2013

LOS IRREVERSIBLES: Tres disparos virtuales de Jorge Chípuli.


Jorge Chípuli (Monterrey, Nuevo León, México, 1976). Obtuvo el premio de cuento de la revista La langosta se ha posado en 1995 y fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León. Obtuvo el segundo lugar del premio de minicuento: La difícil brevedad en 2006. Ha colaborado con textos en diferentes revistas como Literal, Urbanario, Rayuela, Oficio, Papeles de la Mancuspia, La langosta se ha posado, Literatura Virtual, Nave, Umbrales, la española Miasma y la argentina Axxón. Ha sido incluido en las antologías: Columnas, antología del doblez (ITESM, 1991); Natal, 20 visiones de Monterrey (Clannad 1993); Silicio en la memoria (Ramón Llaca, 1998); Quadrántidas (UANL, 2011); y Mundos Remotos y Cielos Infinitos (UANL, 2011).


* * *


ELIZA

En el funeral se quedó sentada mucho tiempo, sin expresión alguna. Los asistentes se asomaban a su mirada de sangre fría. No había órdenes que cumplir ni lágrimas que llorar.
Finalmente se acercó al cadáver de su padre. Un mecanismo se activó al detectar la presencia de la rapaz. Los ojos sin vida se abrieron y emitieron una señal infrarroja: debía eliminar a todos los presentes. También tenía que besarlo en la boca para extraer la última pieza del rompecabezas. Tragó el contenido, el cual se integró a su organismo entibiando su sangre. Recordó cada una de las ejecuciones efectuadas en su pasado. Miró a las personas que pronto tendría que hacer pedazos, al hombre que yacía ante ella, y rompió en llanto.


* * *


INSTRUCCIONES

1. Imagínense como parte del plástico, y que esté llena azul el edificio donde ustedes habitan, llena los espacios vacíos.
2. Caminen, escuchen el sonido cristalino que provocan al rozar con el material del que han sido envueltos.
3. Miren sus manos llenas de estructuras, de cadenas de átomos que son esferas rojas y máquinas.
4. Recuerden la madera de su infancia, había juguetes de colores; traspasen como fantasmas la puerta.
Hecho esto, y sin dejar de ser plástico, saquen una moneda y mírenla fijamente. ¿Pueden escuchar como chilla? ¿Pueden ver que es en realidad líquido y a veces niebla?


* * *


CADENAS

Recombinar mi secuencia,
nutrirme de átomos dispersos
como un rostro que nace de la arena.

Si sólo fuera yo,
no este mar que devora cielos
que vomita mar.

El movimiento, las olas,
no los pude evitar,
mis brazos son cortos
y mi cuerpo ligero.

Cuando alguien distraído
nos vio en forma de llamas
no nos tocó.

miércoles, junio 12, 2013

LOS IRREVERSIBLES: "Sin dolor" de Macarena Muñoz Ramos.

Imagen tomada de la web.

Sin dolor

Macarena Muñoz Ramos


El Arlequín escucha. Y mueve su cuerpo como si le faltaran los hilos. Una marioneta que intenta poseer voluntad propia. La sonrisa triste, la figura desgarbada. Música de circo con un acordeón cansado. Notas que abrazan al viento melancólico. El Arlequín se yergue. Levanta la cabeza. Algo palpita rabioso en su pecho ¿Y si el mañana nunca llega? El Arlequín cierra los ojos y deja escapar un suspiro. Desesperanza al conocer un origen irreal. Pertenecer al mundo de los sueños. Sólo si duermo, existo. El Arlequín intenta danzar. Vuelta tras vuelta. Pero sólo tropieza y cae. Debe exorcizar al demonio de la cordura. Santa paz entre la poesía y la oscuridad. Encerrado en el vientre de la Madre Noche. El Arlequín sólo conoce una verdad: su beso está impregnado de veneno. Elíxir pecador. Dolor placentero que ojalá no tuviera fin. Sometimiento perpetuo. Eternizar la esclavitud hacia el placer y la carne. El Arlequín intenta transmutarse en la blancura de sus ropajes. Pureza que estorba cuando reina la lujuria.
El Arlequín es una sombra triste que alarga su desencanto. ¿Y si el mañana nunca llega? El piano ataca tocando una melodía casi terminal. Un asesino en serie de sentimientos habita en el interior de todos y cada uno. Sin temor disfruta sus hazañas. Y a pesar de todo, la víscera cardíaca es incapaz de detenerse. El dolor es su mejor alimento. La angustia que desgarra las venas. Entonces el Arlequín abraza a un ángel carente de luz. Que extravío la bondad. Y mientras lo besa en la frente, le clava las uñas en la espalda. El Arlequín cree que sólo así brotarán sus alas.
¿Qué es verdad y qué es mentira? Las ilusiones forjan, construyen. Pero también arrebatan y aniquilan. El Arlequín no teme al invierno e invoca a los espíritus que provocan las tormentas de nieve. Al mismo tiempo rasga las cuerdas de un violín con pasión ¿Renaceremos en la próxima primavera? ¿Resurgiremos de entre las sombras? El ciclo no se rompe. Cola y cabeza de serpiente. Nacer y morir. ¿Acaso es un renacimiento cada vez que despertamos? El Arlequín habita en los cuartos oscuros de la memoria. Amo y esclavo al mismo tiempo. Ríe y sus lágrimas inundan la mueca torcida que pretende ser sonrisa. Música de circo con un acordeón cansado. La nostalgia también tiene tintes de furia. Rabiosa exalta las pasiones sin distinguir si son altas o bajas. Es puro arrebato que conduce al éxtasis. El Arlequín ahora descansa en los brazos del ángel. Sí, de aquel que extravío la bondad y ahora corona su cabeza con espinas. ¿Es esto el infierno? ¿Y el paraíso al mismo tiempo? Imposible vencer a la tentación. Los pecados capitales se impregnan a los cuerpos. El Arlequín reposa lánguido. Mientras el ángel vestido como Dómina, entre cuero, argollas y herrajes, mantiene a raya su inútil corazón ¿Y si el mañana nunca llega? Ya no importa. El Arlequín se arranca la piel y queda en carne viva. ¡Adelante! Estoy decidido a sentirlo todo sin piedad, sin medida. Aunque la alegría es un espejismo. No así la furia y el odio que me impulsan. El Arlequín suspira. Cruza miradas con el ángel y al fin exclama: Sin dolor, no te haces feliz.

miércoles, mayo 29, 2013

LOS IRREVERSIBLES: "Agujeros en mi piel" de Nancy Martínez González.

Fabiola Candelaria Rayas - (Del Archivo Clarimonda)

Agujeros en mi piel

Nancy Martínez González


La mirada empañada, los ojos opacos viendo fijamente arriba. Del otro lado del vidrio resbalan gotas de agua que deformaban su esbelta silueta. La noche de ayer me obligó a dormir aquí atrás. Entre polvo, restos de insectos, telarañas y desechos de ratón. Trae puesto el grueso abrigo gris.
No importa si hace frío o calor, mis pezones siempre permanecen erectos, mis labios secos y mi piel fría.
Beatriz sube al carro, esta vez Pixis la acompaña. Gira la llave, enciende el motor y prende un cigarro. Edificios, casas y pocos árboles comienzan a moverse encima de mi cabeza. Beatriz detuvo el carro y abrió la cajuela. Tomó mi cuerpo y lo aventó a mitad de la calle. Comenzó a gritar y el perro a ladrar. Al arrojarme escuché un golpe y todo dio vueltas, un camión destrozo mi cuerpo. Beatriz esperó a que el semáforo se pusiera en rojo y una a una reunió las partes de mi cuerpo. Sin el menor cuidado las aventó de nuevo al auto maldiciéndome. Dentro, apagó su cigarro en uno de mis brazos, por eso la cicatriz. Nunca me había tratado así, antes estábamos siempre juntas. Cada tarde al llegar a casa, probaba su ropa sobre mi cuerpo, mejoraba y ajustaba cada prenda. Realmente tenía talento. También me ponía pelucas bonitas, con cortes modernos o muy retro. Me pintaba las uñas, en tanto el maquillaje lucia siempre perfecto.
Ayer por la mañana, se fue al estudio, como de costumbre, después de su baño de burbujas, masaje personalizado, desayuno ligero y una hora con la maquillista. A las once regresó Roberto. Una hora antes de lo normal.
Como cada miércoles, vestía una playera tipo polo en color blanco y un short. Tocó la puerta pidiendo permiso para entrar. Prendió la tele, me quitó el abrigo gris y la falda, después recostó mi cuerpo junto al suyo, no dejó de acariciarse algo entre las piernas que a cada rozón crecía. Se aburrió y salió a correr un rato. Regresó. Cuando se metió a bañar, dejó la puerta entre abierta, algo que nunca había hecho. Los hombres que había conocido en la fábrica no tenían nada entre las piernas, sus cuerpos lisos no sentían nada y no desprendían aroma propio como el de Roberto.
Dicen que soy solo plástico. Pero cuando Roberto salió de la ducha y vio mi cuerpo indefenso y estático sobre la cama, no dudó en lanzarse sobre mí, como lo hacía cada noche con Beatriz. En la fábrica nuestros cuerpos son manipulados como objetos, vendidos al mayoreo, comprados únicamente por marcas importantes, usados para exhibir ropa y accesorios, pelucas y maquillaje perfecto. Yo estaba muy agradecida pues Beatriz nunca me trato como objeto. Roberto corrió a la cocina por un cuchillo e hizo un círculo en medio de mis dos piernas, los dientes del cuchillo raspaban pero hacían vibrar todo mi cuerpo. Sacó ropa interior del cajón de Beatriz y me la puso, me beso la mejilla. Después con el cuchillo hizo cinco agujeros más; dos en la nariz, uno en cada oído y otro en la boca. Pude respirar, oír y sentir. Roberto me abrazó mientras sollozaba, no pude hacer nada. Se alejó de mí, tomó el cuchillo del tocador y lo clavó en mis ojos. Salió corriendo del cuarto ¿por qué lo hizo?
El sol se ocultó, Beatriz llegó a casa, encontró una nota sobre la cama y se echó a llorar. Se levantó y golpeó mi cara con el control de la tele, luego mi abdomen y las piernas. Me arrancó la peluca y con alcohol despintó el color de mi cara. Cortó todos mis dedos y me echó a la cajuela. La noche fue larga y fría. Desde el cuarto de Beatriz nunca pude contemplar la luna, ahora me pone feliz el haberla descubierto y sentir el frio en mi cuerpo. Hoy por la mañana cuando Beatriz subió al carro, tenia ojeras, el cabello graso y no tenía maquillaje, no parecía ella. Hizo que el perro me defecara. El olor era fuerte. Manejó durante horas, hasta llegar a un monte. Se detuvo y comenzó a arrojar cada una de mis partes por todo el lugar, después con el carro paso por encima de ellas. Se fue y ahí me dejo. Los días fueron debilitando mis partes y haciéndolas frágiles.

Un día por la tarde, se detuvo un carro, cerca de la carretera, junto a mi cabeza. Recogió parte por parte y me colocó en el asiento delantero. Me llevó a su casa, usó una de mis piernas como alcancía, mi hombro para acomodar revistas viejas y a cada una de mis partes le encontró un uso. Ahora una hermosa flor y un gusano crecen en mi cabeza.

miércoles, mayo 15, 2013

LOS IRREVERSIBLES: "Demonio" de Iram López Cruz.


"Huida" - Iram López Cruz


Demonio

Iram López Cruz


Nadie sabe quien soy en verdad
porque mi alma se oculta
mostrando otra realidad
cruda, cruel, insepulta.

Ve mi rostro sin ver mis ojos
para hundirte en mascaradas;
no estaré postrado, ni de hinojos,
ni diré frases esperadas.

Brindaré un mágico encanto
 mi Yo quedará escondido,
te llenaré del dulce canto
del mundo mágico y perdido.

De luz dicen que soy
pero en las oscuridades vivo,
de mente en mente voy
de la ilusión sobrevivo.

Ve mi rostro que sonríe
 olvida tu felicidad inocente,
tu alma tal vez se enfríe
cuando vacíe tu inconsciente.

Nadie adivina mi mirada,
ninguno sabe de dónde vengo
sólo escucha la palabra inspirada
que para ti, alma pura, tengo.

Déjate llevar por este fuego
que llenará y cubrirá tu existencia.
Olvidarás tu Yo, tu Ego,
perderás por un instante la inocencia.

De luz me alimento
de alegrías ingenuas y sencillas.
Ya vendrá tu tormento
ya verás crecer del mal las semillas.

miércoles, mayo 08, 2013

LOS IRREVERSIBLES: El Reino de la Disipación.

Foto: Alejandro Zenker.



Jimena Colunga Gascón (Tepic, Nayarit).
Del poemario El Reino de la Disipación (aún sin publicar), acreedor al Premio Estatal de Poesía Amorosa y Erótica (Nayarit, 2009).



XI

La mañana que me fui
me negué a bañarme,
sola y sin ti.

Me niego a limpiarme tu saliva de mi piel,
a ahogar nuestros gritos de tus almohadas,
a aliviar el ardor de mis uñas clavadas en tu espalda,
a peinar tus apretones en mi pelo,
a enjuagar tu sudor de mi cuerpo,
a lavar nuestro orgasmo de entre mis piernas.

El calor del camino macera nuestras pasiones,
en el baño,
saboreo de mis dedos el olor de la despedida,
la textura del amor,
el humor animal de nuestro último encuentro,
el dulcísimo olor de tu venida
                        en mi sexo.

Garras y dientes te marcan
con mi nombre,
posees con el tuyo mis palabras,
cierro los ojos y te veo
                        rasgándome con tu lengua
                        me penetras con las lágrimas
                        de tu añoranza
                        de disipado lobo estepario.

Me niego a limpiarme
Con papel o agua
                        Me subo los pantalones        
y te siento rozar entre mis muslos.


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XVI

Fríos ellos que no se rozan como nosotros
lubricando la luna
jadeando las estrellas.

A ojos cerrados se escurren nuestros dedos
donde la decencia calla
el pudor se esconde
la vergüenza se mata
el animal alumbra.

Me siento en tus durezas
se derraman mis palabras
me meto tu planeta
brinco en tus jadeos
te aferras a ti nombre en mis caderas.

Me alimentas las entrañas
con tus muslos
te clavas hasta mi garganta
me frotas el sol sin piedad
te mojo hasta la espalda
me arqueas el aire
en la lengua
me aprietas los labios y los ojos cerrados
te dices en mi pelo
me enturbias los poros
mis mares se adueñan de tu piel.

Cabalgo en mi fondo
corro sobre tu terreno
me llegas al cielo
al blanco de tu techo
donde inicia la mirada
se me entume la razón
rodeándote en mis jadeos
                        me rozas
me frotas me mojas
me llamas me entumo
me mueves me grito
me dejo me arqueo
me metes me vienes
me voy me vas
me arrojas me empapo
                        de ti
lubricando la luna
jadeando las estrellas
                        ellos
que no se rozan como nosotros.

viernes, abril 12, 2013

LOS IRREVERSIBLES: Tres poemas outsider de Juan Cirerol.



Juan Cirerol - Foto: Celina Amao Ceniceros


Piernas candentes

pronto vendrá la lluvia y me llevara muy lejos,
a algún lugar en donde no corra el llanto,
donde no amanezca pensando,
en que tú estabas ahí,
esperando

Pronto recibiré buenas noticias de tu madre,
me hará sentir muy feliz que me diga ya te has ido con otro,
y yo acariciando la locura en este humilde recinto,
esperando a que le de hambre al perro
para darle su bolonia.

he pensado muy seriamente dejar esta mierda a la que le llaman mi carrera,
no sin antes decir que estoy muy satisfecho por haberte conocido,
por haberte inducido al vicio
por cortejar a la muerte junto contigo.

Tengo varios recuerdos insalubres,
otros muchos que no tienen sentido

voy aprendiendo a necesitar que me consueles,
pero, nena, dame solo un momento… Tengo que pagar la puta renta.

* * *

Escrito en silencio

estuve caminando en mi gran pedestal,
es tan grande y tan ancho como la avenida Insurgentes

le perdí el asco al miedo y ahora me encuentro solo,
todo esto es una puta falacia.

sigo creyendo que no tengo derecho al amor

por eso se alimenta mi odio,
mi lujuria y mi demencia

ya todo está perdido para mí,
ni siquiera puedo escribir un poema.

maldito sea el día en que conocí la desdicha,
me ha acompañado a cada lugar al que voy,
cosechando mis cerotes en almíbar,
mordiendo el polvo,
acariciando la demencia.

ya van varias mujeres que me han dicho que estoy loco,
yo solamente sonrío y sigo comiendo la basura que sirven en la capital.
Luego, viene lo bueno….

me siento angustiado amargamente por esos partidos de fútbol nefastos,
por la podredumbre y la hipocresía de esta sociedad absurda,
llena de latinos,

de Martinis dobles,
de demasiada gente extranjera,
deberían dejarnos tranquilos en nuestra tierra,

somos todos unos pendejos.

me cuesta trabajo pensar que hay alguien con cerebro,
ni siquiera yo lo tengo,
por qué habrían de tenerlo los otros?

espero no recibir cartas con respuesta,
de todos modos me las meteré por el culo.

* * *

Entre rincones

dos novios van caminando por una calle lluviosa,
el amor los ha encantado como a un par de querubines

mientras tú me podrás ver aquí sentado,

dependiendo del camastro

demasiado aplaudido,

somnoliento.

Todo  está lleno de rincones aquí,
también de recuerdos que no son míos.

Resuelvo que es cómoda tanta soledad.

me inquieta el óxido del metal.

siento mis párpados un poco hundidos,
pero no es la depresión,
solo son los rincones.

recuerdo cuando estaba pequeño,
en los brazos de mi madre,
aquella que nunca me amo de verdad

y al recordarlo siento un gran vacío,
una eterna tristeza.

ahora si tengo un refrigerador,
también una casa,
donde tengo un perro.

va por ahí brincando entre los rincones,
aceptando su encierro.
yo nunca pude hacerlo.

Luego, volteo hacia el angosto lote lleno de naturaleza,
ese que está enfrente de mi lugar de risas.

lo veo y también tiene demasiadas cosas escondidas,
con todo, y con tan poco espacio.
y el granizo no deja de caer al suelo,
que desperdicio.

Luego viene la calma,
este día fue como si alguien en realidad me quisiera de verdad,
pero no es cierto,
todo es una mentira absurda.

No me dejare caer tan fácil mi mente perra,
tengo muchos lugares a donde volar.



*Publicados originalmente en la edición impresa Clarimonda #31: Arte Grotesco.


___________
*Juan Cirerol. Mexicali, Baja California. Desde los 13 años comenzó a agarrar guitarras y a robarle cassettes de Los Beatles y Nirvana a un amigo. A los 20 años comenzó a adoptar más la música norteña y a mezclarla con poesía Beat. Tiene un blog de poesía (Chécalo AQUÍ) y según sus palabras tiene planes de escribir un libro.

miércoles, abril 03, 2013

LOS IRREVERSIBLES: "Santos sabios descansados" por Saúl Coronado.


Yodo


Santos sabios descansados

Saúl Coronado



Hay ocasiones
en que se requiere
que te pateen el culo
una y otra vez
para escribir algo decente

Ahora pienso en todos esos
que se autonombran poetas
y en su vida verde y llena
de flores.

En sus palabras perfumadas
plagadas de ausencia de lecciones mordaces
y experiencias edificadoras
pero mortales

Pienso en ellos despertando al medio día
desayunando hot cakes con tocino
y queso de cabra y café gourmet…
y me revuelven el estómago
La poesía de verdad se encuentra
en las entrañas hechas polvo,
en el dolor matutino del colon
que pide a gritos cagar
y que no se le permite.
Está en la pseudoefedrina y
el café cargado que tomas para
matar el resfriado y así poder
volver al trabajo.
Está en ese cigarro catarriento
que fumas a prisa en tu descanso
antes de que el capataz haga
sonar el silbato.

La poesía está en las bancas
que te congelan los huevos
mientras escribes en lugar
de tomar tu almuerzo.
Está en los mocos escurriendo
de tu nariz a tu boca
mientras el frío de un otoño nuclear
te va destrozando, haciéndote pedazos.

La poesía está en todos lados
menos en esos idiotas de ojos
brillantes y apariencia
de santos sabios descansados.

La poesía habita en las flemas
y en los gargajos.

La poesía vive en los vagos
que a diario duermen bajo el
cobijo de ese teatro abandonado
por el que pasas a diario
vistiendo corbata y necios zapatos.
También vive en la mirada perdida
y esperanzada de la mujer madura
que trabaja en intendencia
en el tercer piso.

La poesía vive en la parada del
camión que te lleva a casa
donde te desnudas y revisas que
tus heridas del día no sean graves.

La poesía vive en el cáncer y
en las manchas de orina que
dejas en el suspensorio todos los días.

La poesía vive en ti
TÚ eres poesía.