Por Manuel Noctis
Fotos: Kumanda Escamilla
El pasado
sábado 19 de enero, el ya tradicional Café del Olmo de la ciudad de Morelia
recibió con las piernas abiertas al famoso y desfachatado cantautor Kristos
Lezama (oriundo de Cuernavaca y avecindado en Guadalajara), quien durante dos
horas envolvió en júbilo al poco –pero extrovertido- público presente.
Después de
aquél aparatoso accidente que sufriera al lado de otro maestro de la música
como Gerardo Enciso, cuando ambos participaban en el encuentro “Horas de Junio”
en Hermosillo, Sonora, no se le había vuelto a ver en los escenarios
morelianos, por lo cual decidimos ir al punto de encuentro con este camarada de
la música y las letras.
En un
principio el lugar parecía solitario, algunas mesas de ocuparon con personas
que cerveza, agua o mezcal en mano alentaron cada una de las rolas
interpretadas por Kristos, quien ya arriba del escenario, impartió su
característico show cómico-musical, envolviendo en una maraña nebulosa
trovadoresca a todos los presentes.
Canciones
como “Cuando nos conocimos” y “Girasol”, a dueto con Moisés Bedolla, fueron de
las más aclamadas, incluso hubo alguien del público que se la compartió vía
celular a un pariente que se encontraba fuera de la ciudad.
“Eres”, “Anabel”,
“La Libertad”, “Mi novia Jipi” y “Lo simple es simple”, fueron otras de las
rolas con las que el Kristos aderezó a su gente, un público fiel a su trabajo,
como bien lo dejaron claro a la hora de acompañarle en sus ocurrencias.
Fueron más de
dos horas de desmadre, clases de inglés, mucho humor, chistes malos y rolas que
ahí quedaron guardadas en el lugar para la posteridad. A la expectativa de
salir expectantes un futuro no muy lejano, pues como bien dijo este rolador del
verso, le gusta venir a esta ciudad “a comer, cantar, echar chelas y sobre todo
ver a los amigos”.
Agradecemos ampliamente las atenciones y facilidades prestadas a Iván
Tzintzún, organizador del evento.







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