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miércoles, mayo 08, 2013

LOS IRREVERSIBLES: El Reino de la Disipación.

Foto: Alejandro Zenker.



Jimena Colunga Gascón (Tepic, Nayarit).
Del poemario El Reino de la Disipación (aún sin publicar), acreedor al Premio Estatal de Poesía Amorosa y Erótica (Nayarit, 2009).



XI

La mañana que me fui
me negué a bañarme,
sola y sin ti.

Me niego a limpiarme tu saliva de mi piel,
a ahogar nuestros gritos de tus almohadas,
a aliviar el ardor de mis uñas clavadas en tu espalda,
a peinar tus apretones en mi pelo,
a enjuagar tu sudor de mi cuerpo,
a lavar nuestro orgasmo de entre mis piernas.

El calor del camino macera nuestras pasiones,
en el baño,
saboreo de mis dedos el olor de la despedida,
la textura del amor,
el humor animal de nuestro último encuentro,
el dulcísimo olor de tu venida
                        en mi sexo.

Garras y dientes te marcan
con mi nombre,
posees con el tuyo mis palabras,
cierro los ojos y te veo
                        rasgándome con tu lengua
                        me penetras con las lágrimas
                        de tu añoranza
                        de disipado lobo estepario.

Me niego a limpiarme
Con papel o agua
                        Me subo los pantalones        
y te siento rozar entre mis muslos.


____________________________________________________


XVI

Fríos ellos que no se rozan como nosotros
lubricando la luna
jadeando las estrellas.

A ojos cerrados se escurren nuestros dedos
donde la decencia calla
el pudor se esconde
la vergüenza se mata
el animal alumbra.

Me siento en tus durezas
se derraman mis palabras
me meto tu planeta
brinco en tus jadeos
te aferras a ti nombre en mis caderas.

Me alimentas las entrañas
con tus muslos
te clavas hasta mi garganta
me frotas el sol sin piedad
te mojo hasta la espalda
me arqueas el aire
en la lengua
me aprietas los labios y los ojos cerrados
te dices en mi pelo
me enturbias los poros
mis mares se adueñan de tu piel.

Cabalgo en mi fondo
corro sobre tu terreno
me llegas al cielo
al blanco de tu techo
donde inicia la mirada
se me entume la razón
rodeándote en mis jadeos
                        me rozas
me frotas me mojas
me llamas me entumo
me mueves me grito
me dejo me arqueo
me metes me vienes
me voy me vas
me arrojas me empapo
                        de ti
lubricando la luna
jadeando las estrellas
                        ellos
que no se rozan como nosotros.

jueves, enero 17, 2013

Pensamiento puñal




Por Lechedevirgen Trimegisto

  
Esta es una escritura triste, hirviendo a punto de ebullición.
Escribo desde el filo de la tierra, desde el fin del mundo, el borderline de los últimos tiempos.
Desde las heridas, desde las grietas, las cortaduras de un imperio fracasado, desde el espacio místico y ambiguo del cuartomundo, desde el cut—up intertextual de las postidentidades, porque ahora que me lees, esto soy: texto.
Escribo para aquellxs que son el target, que nacen en medio de fuego cruzado, subordinadxs a los márgenes, teniendo terror a los baños del colegio, lxs que odian las mañanas y el desayuno forzado. Para lxs que quieren hacer de su vida una obra maestra, morir como Ana Mendieta, Unica Zürn o Fred Herko, saltar en el vacío. Volar.
Para aquellxs que dar en el blanco significa una amenaza irónica, pues son de todos los colores menos el blanco. Cuerpos ocupados, desde la sala de operaciones abstracta, en el parto, líquido amniótico y sangre de madre, hasta el paredón, el ghetto, la cárcel, el hospital, apedreadxs, insultadxs, escupidxs, rechazadxs: impotentes.
Para aquellxs que un mal día se dieron cuenta que llevan cara de indio, tez de estiércol, lxs que odiaron su cuerpo, para lxs pocohombres, lxs mariachis, lxs que constituyen un atentado a la masculinidad hegemónica, directa o indirectamente, lxs que son culpables de lo que no cometieron, culpables de llevar el pecado en la carne y vivir la penitencia.
Para lxs que entienden el autosabotaje, la experiencia traumática, el hambre, lxs que dejaron la almohada empapada en lágrimas, lxs que dieron gritos en la regadera entre azulejos rotos y rastros de sangre. Para lxs que hemos aprendido a perder sangre. Para lxs que no nos dejan donarla. Sangre que sabemos sacarnos a punta de golpes, de abrasiones, de heridas flamígeras, de aparatos de autotortura DIY, sangrados caseros y públicos de cuerpos sometidos al filo, a lo punzante.
Para lxs de las lágrimas negras tatuadas en el rostro, lxs que nos travestimos con rasguños, cicatrices y moretones, doncellas de hierro, clavos de cristo de Iztapalapa, para lxs que perdieron la conciencia en la cantina gayfriendly, y al día siguiente sentían que cagaban vidrio molido. Para lxs que crecimos entre la omnipresencia del VIH y los poppers, lxs que aprendieron a disparar un arma antes de saber leer las instrucciones, para lxs que frecuentan el último vagón del metro, la cajita feliz, la zona rosa, lxs de provincia, en callejones con orines y húmedos besos furtivos que cortan por barbas mal rasuradas.
Foto: Alfredo Salomón. 
Performance "El Cuerpo Diferente" (Colaboración con La Pocha Nostra) 
Para lxs prostitutxs, lxs desobedientes-obedientes, lxs sumisxs, lxs esclavos a distancia, moradores del cibersexo y mantras de placer. Lxs que se apagan cigarrillos en los brazos, lxs que se orinan encima, lxs que huelen su calzado y su ropa interior, lxs que se eyaculan el abdomen y lxs mirones, lxs delincuentes, lxs criminales, lxs más buscados.
Habito en medio de fiesta y violencia, entre balas y adornos de papel china, carros alegóricos y obituarios, entre castillos de pirotecnia religiosa y procesiones de algodones de azúcar, santos cubiertos por telas púrpuras y narcomenudeo, grapas, tachas, trakas, chemos y monas de sabores. Niñxs chicleros, cilindreros, franeleros, limpiaparabrisas, tragafuegos, con labio leporino, a las espaldas envueltos en rebozos, mutilados, felices. Putitos, Vestidas con tacones de aguja, Chichifos deliciosos con vergas erectas empalmadas al abdomen, Mariquitas conangel-face, Jotas, Peluqueras, Vaqueros, Locas, Azotadas, Mayatones zumbantes, Muerdealmohadas emplumados, Soplanucas sudados, Chacales rabiosos, Padrotes jorobados, Machorras en motocicleta, Bigotonas, Traileras, Machas, Marimachas, Tortilleras, Guerreras, Guardaespaldas, Quimeras, Trans_formers, Operadas, Momias, Maniquís, Mantícoras, Nosferatus con maniquiur.
¿Por qué?
Soy Puñal porque cuando doy sexo oral soy fakir, soy traga-espadas, experto en camas de clavos, carbones calientes y autoinmolación.
Soy Puñal porque la gruesa aguja que me perforó la espalda en aquella biopsia de riñón a los 19 años todavía sigue adentro, pinchando un pedazo de tejido enfermo, por el trapo que tuve que morder, por el ardor de la anestesia, por la sensación de tener mi cuerpo desnudo boca abajo, descubierto como si se tratará de una violación, de la penetración que nunca me dieron, de ese pene erecto que nunca gocé, porque me dejaron orinando litros de sangre durante la noche más larga de mi vida, y en la mañana me sacaron en silla de ruedas, llorando.
Soy Puñal por la cruz que cargo, por las siete espadas que le atraviesan el corazón a la virgen dolorosa, la misma que vi cuándo niño en misa de 11, obligado por mis padres a escuchar que iría al infierno, mientras me aterraban las imágenes sangrientas y brutales de mártires de madera, ánimas benditas del purgatorio, cristos negros con pies podridos encapsulados en féretros de cristal como blanca nieves, espaldas abiertas al látigo, costillas expuestas, agua bendita, pan de los domingos.
Soy Puñal barroco, churrigueresco, estofado a mano en hoja de oro, artesanal; por la arquitectura colonial de las iglesias y conventos de donde vivo, con escenas de moros e indios muertos en sus nichos, ángeles blancos y santospatronos güeros, por ese mismo puto coloniaje que aún me jode los huesos y me estigmatiza el cuerpo, por que aprendí a decir “sí señor”, “mande usted”, bajar la mirada y tenerle horror al vacío.
Soy Puñal de bronce, ciborg chapado a la antigua, mis gadgets son agujas, navajas y fileros, etnocyber-punk envuelto en alambre de púas, huiCholo atrapasueños. Soy moreno, mi piel de bronce bruñido como el cuerpo de Jesucristo en Apocalipsis 1:12: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.”
Soy Puñal de colección, espécimen regional heredero de Chela Sandoval, de Jodorowsky, de Arrabal y Topor, del Pánico!, de Buñuel, de Anzaldúa, de Melquiades, de Mago Melchor, de Gómez-Peña, de la Congelada, de Paco X., de Giuseppe Campuzano, de Gurrola, de SEMEFO, de Polvo de Gallina Negra, entre muchxs otrxs. Heredero de la genética cultural de Cantinflas, de Tin tán, de Mago Septién, de Ramón Valdez y el profesor Jirafales, de Chinchín el tepor8 y Gabriel Retes, de los bultos en los pantalones ajustados de Pedro Infante y Jorge Negrete en plena movida cruising, de Agustín Lara y sus “dos puñales” de hoja dama-esquina-mezquina, de Macario y su pacto con la muerte a través de un pollo rostizado, de Julio Esteban, de la “Risa en Vacaciones” y la “Carabina de Ambrosio” y un sin fin de mitologías mediatizadas. Porque soy “unos cuantos piquetitos” en la cara fresca de Khalo.
Soy Puñal revolucionario, Charro Negro con las bolas de fuego, por cogerme toreros mariquitas amarillos y rosas de culos sabrosos y floreados, corcel semental sentimental con rifle en el ano en honor a Zapata, cuarto jinete del armagedón kitsch, PornoMariachi neón exhibicionista, excitado, erecto, eyaculando en la plaza de las tres culturas, enfrente de la cámara.
Foto: Pavel Lara. Performance "Procesión". 
Soy Puñal por lo pagano, por las limpias, porque como las balas rezadas nunca fallo, con bigote satánico tupido y enroscado entre mis dedos, estoy maldito, tengo el cuerpo demonizado, encarno el fenotipo latino del delincuente, del coyote, del sicario, del traficante, del brasero, del criminal, del vendedor de piratería, del narcomenudista, del indocumentado, del albañil, del desempleado, del drogadicto, del judas, del traidor, del chamuco, incluso del sex simbol. Custodio la entrada al infierno de cuerpos raros, diferentes. Dantesco, luciferino, Infrarrealista para «volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial» El Diablito ¡Lotería!
Soy Puñal por el filo de mi cuerpo como arma blanca, blanca por el brillo cegador de la plata y el mercurio, mas no por el régimen de mierda de dominación patriarcal occidentalista del hombre blanco, rico y heteronormativo. Porque mi cuerpo es el arma más poderosa, porque un Puñal se empuña a sí mismo, porque se empodera blandiendo su verga, desde niño “jugando espaditas” con otros niños como primer contacto erótico de caballeritos y pajes enamorados. Porque la agencia Puñal comienza por penetrarse el recto con el mango de un cuchillo de carnicero, dando el culo al aire, rasgando el cielo, amenazante, y termina por navajearse el abdomen atlético, tenso, sangrante.
Soy Puñal y herida. Penetrador y penetrable. Cuerpo lleno de bordes, de filos, de fisuras y surcos. Una cartografía de suturas y cicatrices, paisaje de carne dividido por líneas imaginarias y táctiles, interseccional, trans-fronterizo, subalterno. Soy Puñal por el bisturí, porque cortó lo que me sobraba, por la contención-pérdida del sacrificio, por mi piel en el suelo plegada como un abrigo, por mis músculos expuestos, por mi cuerpo vació y sin órganos, mi cuerpo explícito, desollado. Porque el dolor es el secreto a voces del perfecto encerado, porque el brillo del Puñal está en sus ojos y se licúa llorando sangre, como santo milagroso. Por que la verdadera penetración es la que rasga el cuerpo, perfora el tejido y se clava donde no hay agujero.
Soy Puñal, porque me clavo cuando me dan la espalda, porque para ellos soy traidor, por ir en contra de la ley natural, del orden social y las buenas costumbres, por penetrarles el culo hasta que sangran. Por ser abyecto, por traicionar a mi patria, a mi gobierno, a los deseos de mi madre y mi padre, a la biología y la genética, a la academia y las pinches “Bellas Artes”, al racismo, al clasismo y al sexismo, por decirle NO a ser un Macho, porque de macho cabrío sólo tengo la pata izquierda, por no ser un “hombre hecho y derecho”, por no procrear sino crear, por no golpear mujeres, por no matar jotitos, por no saber manejar o andar en bicicleta, por negarme a reproducir sus sistemas de control sobre mi cuerpo y la vida. Por ser antagonista, anti-héroe, escoger ser el fuego en lugar de Prometeo. Por ser la serpiente y no el águila. Ponzoña punzocortante.
Soy Puñal alquímico, por ser forjado entre la política y la magia. Por el acto colectivo del desgarramiento ritual, por la transmutación de los metales: sube y baja la navaja, por el cuerpo como máquina experimental y la experiencia pánica de lo irracional, como al cortarme el brazo y ver mi tejido adiposo. Por el epifenómeno y la serendipia. Por lo afirmativo, por la fiesta de pueblo, por el Pandemonio, la Hecatombe, por la santa triada del humor, el terror y la euforia. Porque estoy al sur, porque así emigran las aves, porque mis performances son performans, porque Queer, aquí es Cuir, y entonces mis performans son Viacrusis, Cuirformans: Auto-apocalipsis: hacia una Mística Cuir.
Soy Puñal sintomático, por la puta glomeruloesclerosis, porque se apodera de mis riñones, petrificándolos. Soy Puñal crónico, irreversible, enfermo, progresivo, por las 9 pastillas diarias, por sus efectos secundarios: calambres en las piernas, herpes zoster, mareos, un hambre insaciable, hinchazón del rostro, erupciones en la piel, con sueño y sin poder caminar; bomba molotov de corticoides, CockTail de clavos. Por la intravenosa, por los múltiples días de ayuno sagrado para aquellos análisis de sangre, por los moretones en el brazo, por ser confundido con un heroinómano, por la presión de la liga, por apretar el puño, por las muestras de orina, por la creatinina al azar o la proteinuria microscópica. Por el frío del material quirúrgico y la plancha de la morgue, por la bata del hospital y por las manos de las enfermeras y el estetoscopio. Soldadito de plomo ahogado en su propia orina. Por ser tratado como espécimen, como experimento de laboratorio, como una rareza, curioso, señalado, exotizado y diagnosticado por la tecno-ciencia. Por el auto-sabotaje de mi cuerpo vs mi cuerpo, por la estrategia trágica de lo auto-inmune, de lo inevitable. VIH prefabricado. Portador de malas noticias. No hay vuelta atrás, soy Puñal.
Soy Puñal por lo obsceno(enescena) de mis cortes y superficies sangrantes, porque soy “actor” (pos)porno, porque soy cuerpo atrapado en lo (caleidos)escópico, por los enemas de convulsión-expulsión.
Foto: HacHe. Performance "". 
Soy Puñal porque no tengo huevos, porque me castraron cuándo niño, porque para tenerlos fui a buscar al conejo de los huevos de pascua, a la gallina de los huevos dorados y porque igual que Humpty Dumpty salté y me rompí en miles de pedazos, porque ninguno de ellos me salvó, porque nadie me supo encontrar, porque no llegue al final feliz, porque duermo con un oso de peluche, porque me aterra estar sólo, porque lo más hermoso es lo que más me destruye, lo más poderoso. Ser devorado por miles de mariposas, cubriéndome hasta que no quede nada, ni una partícula de mí.
Soy Puñal encubierto, insider-outsider, entrando-saliendo de la piel, de las categorías y los presupuestos capitalistas del orden establecido, porque soy forajido y refugiado, porque no me ajusto a sus estándares, porque me obligaron y aprendí a volverme líquido, aprendí a habitar los límites, a mantenerme vulnerable. Porque me ven y dicen “Ni hablar mujer, tu traes puñal” y les contesto que lo llevo entre las piernas! Porque estoy infiltrado, porque soy terrorista, porque trafico armas con mi cuerpo, porque me trafico a mí mismo. A fucking Stab in the back of the old political system. Serial killer, Slasher político travestido de artista.
Soy Puñal por no querer/poder identificarme con las lógicas maricas, por no tener el privilegio homonormativo de pertenecer a la clase alta, ser apuesto y limpio. Por no pasar el dresscode del gayness, por no tener “sentido de la moda” y por no seguir sus juegos con condones gratis y música dance, porque no sé bailar, porque no practico la jotez misógina heterofóbica, porque yo no vengo de un closet, vengo del averno, porque lo Gay es un puto estilo de vida, y lo Marica está siendo absorbido de manera acrítica e irreflexiva por la imposición/colonización de los QueerNewAgeHipsters, por el sonado “dinero rosa-mexicano”, porque creen que la palabra “queer” salió de “Queer as folk” y porque lo convierten en producto de consumo y lo peor! Lo consumen: labiales, bigotes falsos, tacones y gorros de fiesta, disfraces en lugar de indumentaria politizada, cerveza queer, restaurantes queer, papel higiénico queer, todo queer, pósters de la Preciado, rockstars y pin ups queer, porque ahora todo “joto con huevos” se dice Marica, porque de este lado no hay suficiente testo gel, porque la ética de Vidarte no funciona en estos lares.
Soy Puñal por las arcadas del vómito que ocasionan la salida de lágrimas, mismas arcadas de las puñaladas, porque me sé de memoria el camino al baño aun con los ojos cerrados, por la epistaxis que mancha mi camisa blanca, porque cuando sangras de la nariz conoces tragedia, porque levantas el rostro directo a la bóveda del cielo como si hicieras una plegaria, mientras aprietas el tabique esperando a que pare el sangrado, porque alguna vez casi me ahogo con esa sangre, porque pasó a las 3 am y mis padres pensaron en llevarme a urgencias, porque amanecí con un tapón coagulado que me impedía respirar. Por las burbujas del agua oxigenada. Porque mi cabello está maltratado, porque mi expansión es falsa y porque todos pronuncian mal mi nombre.
Soy Puñal por los rasguños en mi espalda y los chupetones en mi cuello, por las mordidas en los labios, por los derrames oculares, por los moretones en los codos y rodillas, por la circuncisión que no me hicieron, por la mierda en mi prepucio, porque no voy a soportar la vejez de mis padres, porque a veces no miro cuando cruzo la calle, porque no me detengo enfrente de un autobús en movimiento, por el desprendimiento de mis uñas al rasgar la pared, por el rompimiento del frenillo de mi glande. Porque voy en la búsqueda eterna de la estrategia perfecta que me permita aniquilarme sin que mi meta sea morir.
Foto: Lechedevirgen Trimegisto. “Sin Título”.
Para muchos, lamentablemente, Puñal, será solamente una denominación taxonómica más, lo describirán como una marica frustrada y violenta, encaprichada y llena de rencor. Sus ojos no verán más allá de lo que están acostumbrados a ver, y eso, eso será la ventaja.
Sin embargo: No se trata de “Ser” Puñal, porque Puñal no es una categoría más, porque las categorías producen síndrome de Estocolmo, estancadas, totémicas, cerradas, camisas de fuerza, donde a través de la idea de “identificación” secuestran a quien la porta, Puñal es un espacio crítico de pensamiento radical. En el tarot las espadas simbolizan el lenguaje y el pensamiento, se trata pues de afilarse. No se trata de nombrarse Puñal, se trata de aPUÑALar, de volverse verbo, porque ante todo Puñal es acción en el mundo. Puñal no se conforma con la apropiación de la injuria, va más allá, Puñal se trata de un arma de doble filo, al tiempo que te haces daño, les haces daño; ver en el insulto una vía de redención y fiesta, se trata de dejar de pensar en defensas inútiles, para avanzar a ofensivas drásticas, se trata de concentrar la fuerza en el malestar, en el hambre, en el dolor de estomago, se trata de afilarse cada borde del cuerpo, de ser repetitivo porque solo así se saca el filo. Contradictorio y ambiguo, atentar contra la idea de “salud” por todas las vías posibles, atentar contra los límites corporales, que a su vez serán los límites culturales, pues somos maquetas en miniatura de donde somos formados, al mismo tiempo somos la presentación hologramática de la humanidad, en mi cuerpo descansan todos los seres vivos, lo que le pasa a mi cuerpo le pasa al mundo. Anima Mundis del Puñal. Porque Puñal no une, no busca hacer lazos, busca romper, busca separar, como la navaja que entra en la piel y deja una herida profunda, busca desgarrar para abrir camino a algo nuevo, a la sangre nueva brotando a borbotones rojos, porque a partir de la separación de la piel en dos se origina la cicatriz, cicatriz que une ambos continentes, piel nueva, más oscura, más sana, más resistente. Porque el Puñal no busca la mutilación, sino la multiplicación. Porque sus lógicas del corte son celulares y exponenciales. Porque el Puñal tiene aliados en medida de intercambio de fluidos y el festejo del dolor, de pactos de sangre, de abrir las heridas y juntarlas, de fiestas comunitarias en las zonas irracionales de lo inconcebible. Porque Puñal encuentra el punto de encuentro en la vulnerabilidad, porque todxs somxs vulnerables, todxs sangramos, todxs sentimos dolor. Porque para el Puñal, el dolor es el maestro, es la vía.
El Puñal habrá de navajear el género, la discriminación clasista y el racismo, el abuso, la explotación y el control de cuerpos y mentes, navajear los dispositivos de poder que operan en y desde la cultura, sin embargo, se sabe inmerso en ellos, partícipe de ellos y construido a partir de ellos, su proceso de desactivación implica el quehacer-puñal, el collage, el corte-y-pega, el quebrantahuesos, el cadaverexquisito, el insider-outsider “entra sale la navaja”. Tolerante con lo ambiguo, en ese sentido será primo hermano político de la conciencia mestiza, el pensamiento diferencial, el feminismo ciborg del tercermundo, el transfeminismo anarkocuir y las estrategias decoloniales; así como de la psicomagia, el acto mágico y poético, el epifenómeno, la alquimia prehispánica y las fiestas paganas de los pueblos católicos, del tiempo santo y la verbena, del peyote brujo, del pánico y el pandemonio. Cuerpo sin Órganos, Cuerpo Explícito, Cuerpo Sacrificial afirmativo y festivo, en dirección hacia una mística cuir. Porque PUÑAL es acto creativo, es Arte.

P
U
Ñ
A
L



ADVERTENCIA: Esto no es una “Receta Política”, se trata de un ejemplo acerca de cómo construir un pensamiento crítico y reflexivo. Esto no es una categoría sino un espacio de acción creativa y pánica. No podrás devenir Puñal, pero si podrás aPUÑALar el sistema. Un llamado a afilarnos y revitalizar la disidencia con sangre nueva. Ideología punzocortante, metáfora encarnada y propuesta mágico-radical.

jueves, diciembre 06, 2012

Bello púbico


Por Pé De J. Pauner

© Arturo Pizá
Una de las imágenes más poderosamente eróticas y violentas jamás descritas por un escritor no erotómano se encuentra en el cuento Primera sangre(1) de Curzio Malaparte, autor que me ha acompañado a lo largo de mis propias descripciones en cuanto a atmósfera se refiere. En esta narración Malaparte describe:
Torquato, que tenía unos cuantos años más que nosotros y que trabajaba de dependiente en una carnicería, venía a veces llevando oculto bajo la chaqueta un gran pedazo de carne roja y amoratada, ribeteada con un encaje de grasa amarilla. Dejaba el pedazo de carne sobre el murete del canal, sacaba del bolsillo una larga navaja, con la hoja espesa y ancha y paseando la mirada alrededor con un gesto sospechoso decía en voz baja: “Ahora os lo enseño yo.”
Diríase que experimentaba un misterioso placer en palpar aquella carne dura y lisa, que se pegaba a las yemas como una pasta suave. La cogía con ambas manos, la levantaba en alto, la dejaba caer dos, tres veces, con un frío chasquido, sobre la piedra del murete, comenzaba a abofetearla con la palma abierta, y aquellos “chaf-chaf” comenzaban suscitando en nosotros, chiquillos, un sentido de alegría, pero luego, poco a poco, una extraña turbación, mezcla de miedo y de vergüenza. Torquato, de repente, empuñaba el cuchillo.
(…) Yo experimentaba una oscura sensación de repugnancia, pero Torquato debía extraer de aquellos gestos y de aquella imagen (la hoja que surgía lentamente de la herida) un agudo extraño placer: ya que, apenas sacado el cuchillo, volvía a hundirlo con violencia en la carne, y repetía los gestos anteriores entornando los ojos pasmados y jadeando. De repente sacaba el cuchillo, lo dejaba en el murete, y metiendo en la herida los dedos de ambas manos, ensanchaba sus labios, inclinándose a contemplar la llaga. Le temblaban las manos, movía la boca balbuceando palabras incomprensibles, y me parecía distinguir de vez en cuando en aquel confuso balbuceo un nombre de mujer, algo como “Naninna, Naninna”.
Bataille había establecido, en su breve pero brutal relato-ensayo Madame Edwarda, el nudo que ata víctima y verdugo:
(…) iba delante de mí, como envuelta en nubes. La indiferencia tumultuosa de la sala a su dicha, a la mesurada gravedad de su andar, era una consagración regia y una fiesta florida: la muerte misma participaba en la fiesta, ya que la desnudez en el burdel invoca siempre la idea del cuchillo del carnicero.
Salvador Elizondo(2) señaló, estableciendo un vínculo lógico entre el tema de la prostituta-dios de Madame Edwarda y su ensayo La parte maldita cómo, en este último, Bataille había reflexionado sobre la naturaleza utilitaria de la víctima sacrificial (entre los aztecas), su pertenencia anónima al pueblo (su “cosificación”) y su última importancia trascendental en el acto de morir, desnuda, entregada, a sus sacrificadores y a los espectadores:
La víctima es un excedente tomado de la masa de la riqueza “útil”. (…) la víctima penetra en la intimidad de los sacrificantes y participa en sus consumaciones: la víctima es uno de ellos y, en la fiesta en que perecerá, canta, baila y goza con ellos de todos los placeres.
Así pues, el coño de la prostituta siempre es sacrificable y el pene del cliente jugará el rol temporal de un cuchillo de obsidiana.
Un coño desnudo, desprovisto de vello púbico es cruel. Su crueldad tiene mucho de placeres pederásticos. Esa es la intención manifiesta del sexo femenino aséptico, pulposo, abierto como una almeja mojada, afeitado, en el negocio de la pornografía. No es la limpieza exigida en un negocio de compra venta -de intercambio de un producto en tetrapack-, pues la humedad de las mucosas, los geles lubricantes, la baba y las salivas o el mismo vómito de las felaciones violentas mancharán conscientemente, -con un propósito que conlleva la excitación del voyerista a través de la simulación, o, de plano, la verdadera cinta snuff, de una violación-, la imagen aséptica que un ingenuo pudiera suponer detrás del afeite del vello en el sexo siempre dispuesto a abrirse de una mujer pública. La exhibición notoria de los genitales intencionadamente persigue una mayor excitación en ciertas mentes, pero esto es un añadido cultural (en este caso de naturaleza económica en el negocio pornográfico) como la búsqueda constante de nuevas, ingeniosas y gimnásticas posiciones sexuales: se busca la exhibición descarada de las penetraciones en una conjunción de sexos sin rastro de vello.
Henry Miller, entusiasta de la hirsutofilia, estaría decepcionado ante la completa desnudez de los cuerpos en el arte, el cine y el porno actuales. Dice el narrador de Trópico de Capricornio que lo que importa, lo que verdaderamente excita, en la relación sexual con una mujer, es el vello púbico. Describe así su enamoramiento hacia Lola Niessen, su primera profesora de piano:
© Arturo Pizá
En verano llevaba mangas muy abiertas y podía verle los mechones de pelo bajo los brazos. Me volvía loco de verlos. La imaginaba cubierta de pelo por todo el cuerpo, incluso en el ombligo. Y lo que deseaba era envolverme en él, hincarle el diente. Podría haberme comido el pelo de Lola como una golosina, si hubiese llevado un pedacito de carne pegado a él. El caso es que era peluda, eso es lo que quiero decir y, por ser peluda como un gorila, no podía concentrarme en la música sino sólo en su coño. Estaba tan deseoso de verle el coño, que por fin un día soborné a su hermanito para que me dejara mirarla a escondidas mientras estaba en el baño. Era todavía más maravilloso de lo que había imaginado: tenía una mata que iba desde el ombligo hasta la entrepierna, una enorme mata espesa, un morral escocés, rico como una alfombra tejida a mano.
Su personaje (o Miller mismo), había indicado antes, al inicio de la novela, la trascendencia-dependencia del cabello y el vello en la memoria del pubefílico, aún más que el sexo en sí:
Se pueden recordar muchas cosas de la mujer que ha amado uno, pero es difícil recordar el olor de su coño… con alguna certeza. En cambio, el olor a cabello mojado, a cabello mojado de mujer, es mucho más fuerte y duradero… por qué, no lo sé.    
Podemos caer en la explicación freudiana (¡por supuesto!), de explicar que la pubefilia, ginelofilia o hirsutofilia que padecía o, mejor dicho, gozaba, se encontraba en los recuerdos indelebles de la infancia:
(…) recuerdo el olor del cabello de mi tía Tillie después de que se lo hubiera lavado con champú. (…) También olía a sudor, incluso después de bañarse. Pero el olor de su cabello… ese olor no lo puedo olvidar nunca, porque de algún modo va asociado con mi odio y desprecio hacia ella. (…) Cuando estaba toda acicalada, me preguntaba si estaba bonita y si la quería, y, naturalmente, yo le decía que sí. (…) Después de que se hubiera ido, cogía los rizadores y los olía y los estrujaba. Eran repugnantes y fascinantes… como arañas.
Recuerdo cómo, en mi caso particular, en mi propia experiencia hirsutofílica, esperaba con ansia la llegada de una ex amante que acostumbraba venir al hotel de la ciudad dónde le aguardaba, tras seis horas de viaje en autobús (ella llegaba a mí), para desnudarla y hundir mi nariz entre su vello púbico que había recogido los olores del camino: el tenue aroma de un sudor apenas oculto por el perfume impregnado en la tela de la tanga lavada o el de la humedad que ya impregnaba la almeja femenina.
Posteriormente, en Labellum(3), mi novela sobre el acontecer de las tribus urbanas, he descrito cómo Natius, el personaje masculino, goza olisqueando a su amante Liz:
Cuando está desnuda gusta de oler sus axilas. Recostada sobre la cama, le levanta el brazo y clava la nariz como un ave.
No sé cómo habrán de imaginar los lectores esa escena y puesto que no lo aclaré sería difícil que alguien imaginara a Liz con vello axilar. Pero en mi imaginación así la concibo. Son sus axilas lugares oscurecidos por un vello limpio, lustroso, ensortijado. 
El caso es que hoy el vello púbico ya no es público. Y en el hecho del afeite del sexo se encuentran los mismos principios que rigen el acto de afeitar las cabezas entre los reos o entre los miembros del ejército o de las novicias: la destrucción de la personalidad, la cosificación del ser humano, su transformación en bien público, el descubrimiento de lo humillable que es desnudar de pelo, cabello o vello la piel. Porque en el acto del afeite está implícito el acto de transformar a alguien en víctima.
Puede llegar a sentirse una filia o una fobia, en el caso extremo, por el vello propio o ajeno. Una filia negativa sienten los que afeitan sádicamente una cabeza. Una filia positiva los peluqueros. El papel biológico del vello era el de evitar rozaduras en los tiempos en los cuales la especie humana era nómada. El papel del cabello es aislar el cerebro del calor excesivo, pregúntenselo a un calvo cuando expone su cráneo al sol si no sabrá de eso. Pero en la sociedad actual el vello se niega. Se pueden alegar varias razones, algunas ya anotadas arriba, sobre todo el asco (fobia), o la limpieza, en el afeite del sexo, ocultando la verdad desnuda que es precisamente esa: la desnudez total que conduce a la total desnudez del alma de la víctima.  
Norman Mailer expresó(4), en relación al filme de Bernardo Bertolucci, Last Tango in Paris (1972):
Hay una abstracción monumental en la pornografía. (…), los órganos sexuales muestran más carácter que los rostros de los actores. (…) En el porno, hay falos cuyas venas distendidas hablan de la integridad de un corazón trabajador, pero en los rostros hay muy poco contenido específico.
En el prólogo a la novela Este morir a gotas(5), escribí, en relación a este señalamiento de Mailer:
Cierto. Uno se pregunta quién es, en realidad, el o la porno star, ¿el humano detentador de órganos sexuales o esos órganos sexuales que le dan de comer a ese humano con sus exacerbadas actuaciones? Y es que, si alguna vez los rostros expresan algo es en relación a la sumisión ante los genitales tumescentes, húmedos, omnipresentes, ubicuos, todopoderosos: felaciones, eyaculaciones en boca y rostro, gestos de dolor-placer.
© Arturo Pizá
La pornografía ha despojado de personalidad a los actores dejándole el estrellato a sus sexos. Pero en un intento, bien conseguido, de infantilizar esos sexos obreros les ha despojado, a la vez, de personalidad, uniformándoles, despersonalizándoles. El vello púbico es, pues, lo que da, otorga, un temperamento, una personalidad al sexo y al rostro de su dueño. Es lo que hace un poco más humana a la puta. En el hecho del afeite hay una perversión cercana al afeite y el tatuaje en un Campo de Exterminio.
Hace algunos años -eran los últimos del Siglo XX-, recuerdo que las chicas embriagadas o drogadas que subían a la pista improvisada en las noches de carnaval, en dónde tocaban los grupos de rock, en la ciudad y puerto dónde viví en el Golfo de México(6), empezaban una danza no profesional que terminaba en desnudez con el consabido escándalo que los mojigatos hacían al terminar la fiesta; los chicos del público, alentados por el alcohol y la promesa de ver gratis sexos femeninos de una muchacha que quizá era alguna vecina o la compañera de la escuela, gritaban ¡pelo, pelo! indicando con esto a la chica que mostrara vello, que enseñara el sexo.
Veo una table dancer en la pista. Mientras se encuentra aún vestida, con unas prendas mínimas de colegiala(7) de las cuales pronto se empieza a desprender, le miro la cara. En cuanto queda desnuda ya no es una chica quien baila. Es un coño. Un coño bailarín tan parecido a tantos otros. Nadie le mira la cara a la dueña de ese coño. Luego reflexiono: no es un coño lo que vemos, es la carne pronta a abrirse de la escena del cuento de Malaparte. Carne de carnicería. Carne para nuestras navajas de obsidiana. Carne para verga, entregada a la verga, sacrificada a la verga.
Los establecimientos de Table Dance deberían decir: “¡Coños bailarines, coños, coños!”, en lugar del consabido “¡Chicas, chicas!”. Hay mucho de fascista en un coño aséptico, desprovisto de pelo y mucho del bigote de Hitler en el ridículo manchón de vello que muchas bailarinas conservan encima de su sexo. La falta de vello en el erotismo y la pornografía es el primer paso al fascismo de la carne: pronta a ser carne de vaca. Es el fascismo pornográfico el que ha triunfado.
Hitler debe reírse con su ridículo bigotito-manchón encima de cada sexo enfascistado que exhiben las putas y que las chicas copian por mera moda. ¡Vaya! ¿Quién que se precie de ser un buen hirsutófilo quiere meter su verga enhiesta por el medio de esa sonrisa hitleriana triunfal?

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Notas.
1 Curzio Malaparte. Primera Sangre. Libros DB. Argos Vergara. Barcelona, España. 1983.
2 George Bataille, Madame Edwarda. Introducción y traducción de Salvador Elizondo. Premiá editora, S. A. Cuarta edición, México, 1984.
3 Pé de J. Pauner. Labellum. . Ediciones del Ermitaño. Minimalia Erótica número 22. Primera edición. México. Abril de 2009.
4 Norman Mailer. A Transit To Narcissus. The New York Book review. 1973.
5 Arturo Pizá. Este morir a gotas. Prólogo de Pé de J. Pauner. Ediciones del ermitaño. Minimalia erótica número 23. Primera edición. México. Noviembre de 2010.
6 Tuxpan de Rodríguez Cano, al norte del estado de Veracruz.
7 En efecto, la pederastia escondida de los clientes está aquí. En mi novela antes citada, un viejo verde moribundo, le confiesa a una lolita: ¡El mayor secreto de los hombres es que todos deseamos poseer a chicas muy jóvenes –y remarca-, muy jóvenes, como de quince años!

jueves, agosto 16, 2012

Del ambiente humano y el horizonte de comprensión de las sexualidades


"Armas peligrosas" de Felipe Gaytán


























Por Fran Pérez Cabrera


“Soy humano:
Nada de lo humano me es extraño”
Terencio



Durante muchos siglos se ha intentado seguir una lógica sexual que se sustente en un meta-relato, es decir, en una verdad absoluta para administrar en todo tiempo y lugar a las personas; un súper poder que exige que la sexualidad sea la misma en toda sociedad y agrupación humanas, por supuesto, ésa única sexualidad se exige que sea heterosexual, monógama y reproductiva, lo cual delimita ya por obligación tradicional el quién eres, qué son, quiénes somos en los distintos aspectos de la sexualidad: el sexo, la orientación sexual, la identidad de género, los papeles o roles sexuales, el erotismo y las expresiones comportamentales de la sexualidad. Un juego de poder al estilo de la mentira soberana de Platón, donde se es just@ si observas y prácticas tu supuesto papel establecido desde un mundo de ideas universales, estáticas e invariables.

El meta-relato nos juega una irónica broma que acaba en creencia real y palpable: la sexualidad es mucho más nociva que benigna en todos sus planos, incluyendo el cómo, dónde y con quién de la reproducción, por tanto, hay que rechazar, reprimir y a la vez tolerar ese elemento de nuestras existencias como mal necesario para la reproducción, único resquicio medio aceptable de la sexualidad en nuestra cultura ultra mortificante y ultra conservadora que en su doble moral sueña con la libertad sexual.

Nuestra cultura dominante, lo cual no quiere decir sana y verdadera, delimita lo lícito como lo mortificante de la sexualidad y lo ilícito como lo que genera placer, si se siente bonito es inmoral y pecaminoso, si se siente dolor es bueno para disciplinar al cuerpo y enriquecer el alma, es más, ayuda a la máxima disciplinaria: Que nadie se salga del guacal; con el macro-poder se debe de suprimir la sexualidad y en especifico el erotismo expresado con libertad desde la propia identidad sexual, más si usted tiene una identidad cuestionable, es decir, homosexual, bisexual, intersexuad@, transgéner@, automonosexual,… En esta doble moral se da el discurso de la sexualidad prohibida y silenciada y el discurso de la sexualidad anhelada, una lógica de lo correcto y lo incorrecto.

Quienes todavía piensan así, tienen un horizonte de comprensión ontológica y sexual monárquica y, en el peor de los casos, una visión de teocracia mítica. Tienen una comprensión corta en comparación con el acontecer actual, donde ya no se visualiza unilateralmente al poder, sino en algunos casos multilateralmente y en los casos de comunicaciones más avanzadas visualizan esferas de interacción donde cada persona ejerce su poder en una corresponsabilidad, superando los autoritarismos, las democracias tradicionales, abriendo la expresión de las democracias auténticamente interaccionistas. En esas democracias auténticas se consideran las necesidades de las minorías y de las mayorías para satisfacer a todas y no sólo a las supuestas mayorías.

En un Estado Social de Derecho no puede caber más la disciplina rígida, la normalización, el control autoritario, la vigilancia, la discriminación y el castigo. Actualmente, la sexualidad se está desdoblando más por el lado civil y político, que por el lado medicalizado, biologizado, psicologizado, teologizado y psiquiatrizado; un devenir excelente para la sexualidad, al ser una de las características más peculiares o inherentes de la persona, y al dar flexibilidad a la responsabilidad de la propia persona, dándose el respeto debido al optar por una manera de ejercer su sexualidad y no otras.

Como sociedad necesitamos rebasar ya la visión de pastor-ovejas, para que la responsabilidad de la propia vida no venga de un sistema opresor exterior sino de la propia persona, más cuando se observa en el sistema un odio extremo a las diversas formas de ejercer y vivir la propia sexualidad, condenando con la transfobia, la homofobía y la bifobia, radicalizando el género y los papeles sexuales como únicamente unos masculinos y otros femeninos, imponiendo estereotipos o modelos únicos de persona, pareja, familia, hij@, madre, padre,...

Se dice que la posición del conservadurismo genera un sistema normativo mucho más fuerte que las leyes escritas en una constitución política, su fuerza se fundamenta en la costumbre ingenua, ignorante y mecánica, es esa normatividad social que acepta por que sí la tradición, aunque sea nociva, con tal de seguir el habito de la moral y sus buenas costumbres.

Sin embargo, para quien desee vivir su sexualidad de manera más plena, a pesar de la tradición, tendrá que considera lo siguiente:

El poder de ejercer y vivir la propia sexualidad no se obtiene, sencillamente se vive en distintos lugares y tiempos, sin esperar que otr@s sean consideradamente equitativ@s, la vida humana en sí no es equitativa sino fluida, por ello se tiene que trascender, es decir, crear posibilidades donde no las hay, sin esperar aprobación o desaprobación.

Al poder de voluntad de vida no se le agrega la sexualidad como cualquier ingrediente para pastel, sencillamente se le vive auténticamente o la cultura dominante acaba viviendo a la persona, pregunte a su interior si hace el proyecto de vida sexuado desde su propio poder existencial.

En realidad no existen las sexualidades discriminadas y la sexualidad que discrimina, es teoría, la realidad es más dinámica, en efecto, hay prácticas discriminatorias y nadie se escapa de ser victima y victimario, según sea la circunstancia y el momento, sin embargo, el poder individual de cada persona no se deja atrapar teóricamente, cada una es más escurridiza y creativa de lo que el conservadurismo cree, la convivencia pacifica o violenta depende de la capacidad creativa, artística y de adaptación de cada persona y la apertura inteligente de los grupos humanos. En la realidad se muestra que entre más exposición pública tiene la diversidad, más es la comprensión, el respeto y la convivencia, porque acaba evidenciándose los mitos y constatándose la auténtica realidad, la naturaleza humana es diversa.

Cada persona tiene que aprender a razonar y dialogar su sexualidad, de sus tácticas intelectuales depende su practicidad cotidiana y éxito para ser ella misma, para ser auténtica y con gran poder de autoestima; vivir en sociedad implica un Estado y éste implica diversidad de personas con flexibilidad ciudadana o con resistencias a vivir y dejar vivir en distintos ámbitos culturales. Usted debe exponer su máxima inteligencia emocional e interpersonal, sus tácticas intelectuales no pueden ser estáticas sino dinámicamente racionales y críticas, vivir la propia vida implica estar siempre filosofando para encontrar y expresar soluciones.

El Estado es el mejor ambiente para las resistencias de poder y paradójicamente el mejor ambiente para la libertad sexuada, ahí mismo la peor discriminación no la ejercen las otras personas sino usted mism@ cuando no se acepta sea cual sea su sexualidad y no ejerce su propio poder.

Cuando se entrecruzan los diversos poderes es necesario considerar que, nuestra sociedad no tiene la costumbre de ejercer derechos y deberes con libertad y aceptar los derechos de otr@s, más si son grupos humanos estigmatizados. Nuestra sociedad no acostumbra el diálogo democrático, acostumbra poner la fuerza bruta e irracional, donde algunas personas se etiquetan así mismas de una manera y las etiquetan supuestas expertas desinteresadas y justas, poseedoras de los saberos de cada estereotipo y su antídoto chamànico por no decir, algunos médicos, psicológicos, psiquiátricos, exorcista religiosos y conservaduristas; pareciera que son las únicas personas que están más allá del bien y del mal, sin embargo, pueden ser de doble moral y jugar la estrategia más oportuna para el momento y la circunstancia, a tal grado que pareciera que todo discurso finaliza dándoles la razón, acaban produciendo miedos y mal informando. En el peor de los casos todavía hay quien en el juego entrecruzado de poderes ejerce su fuerza bruta e irracional contra los discursos diversos.

Esas santas almas son las que producen y conservan cárceles para los distintos cuerpos, ya Foucault lo expresaba en su perspectiva filosófica. No podemos seguir pensando la histeria como lo propio de las mujeres; la sexualidad con cuidados morales, ocultatorios, pudorosos y de pánico pedagógica como lo propio para l@s niñ@s; la socialización, normalización y hasta divinización de la heterosexualidad monogámica y reproductiva como lo propio de toda persona que quiera ser considerada sana y madura; así como la etiqueta propiamente perversa a toda expresión sexual que difiera con ese modelo.

El siglo XX creo posibilidades para la apertura, ahora, en el siglo XXI quienes trabajamos en el ámbito de la educación para la sexualidad tenemos el compromiso de concretizarlo, aunque sobrevivan las practicas medievales del cristianismo ultramoral y el conservadurismo, aunque sobrevivan diversas ultraderechas, eso es bueno, por qué no, si se trata precisamente de que sigan vigentes, pero aceptándose como parte de la diversidad y no como el modelo que tod@s debemos seguir. El ideal es que cada persona recupere su cuerpo y los deseos de su cuerpo con capacidad responsable, jamás se a tratado de crear libertinaje, sino de reeducar sexualmente para que cada cual decida sobre sí mism@, para tener un Estado auténticamente democrático y sexualmente sano.


Bibliografía:
• Michel Foucault, Tecnologías del yo y otros textos afines, Piados, Barcelona 1991, pp. 150
• Òscar Martiarena, Michel Foucault: Historiador de la subjetividad, El equilibrista y ITESM, México, 1995, pp. 365