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sábado, noviembre 10, 2012

Todos los artistas alternativos morelianos




Son muchas las manías que de pronto los artistas alternativos suelen tener dentro de su ámbito práctico-social-existencial. Son muchas las características concretas que suelen representar ante un público ajeno o totalmente cercano. Esto de alguna manera ha dado motivo para que en esta ocasión me divierta ironizando un poco en la exaltación de los clichés y elementos figurativos que por antonomasia han cargado a cuestas estos personajes. El formato del texto está basado a lo que en su momento el escritor Rafael Tonatiuh hiciera con sus co-habitantes chilangos, en una colaboración para la revista Generación, y yo lo he aplicado para los que habitan en mi ciudad.

1.- Todos los artistas alternativos morelianos se conocen.

2.- Todos los artistas alternativos morelianos se critican entre ellos, pero cuando se encuentran se quieren como hermanos.

3.- Todos los artistas alternativos morelianos deambulan en los mismos lugares: los Limbo’s, el Cactux y los cafés del Jardín de las Rosas.

4.- Todos los artistas alternativos morelianos tienen su propia marca, aunque sólo sea de stickers o llaveritos.

5.- Todos los artistas alternativos morelianos del arte objeto obtienen su material en el Audi y los de instalación en el desván de sus papás o abuelos.

6.- Todos los artistas alternativos morelianos han hecho (o hicieron) fiestas o expos en La Alberca.

7.- Todos los artistas alternativos morelianos anhelan su primera exposición en el MACAZ.

8.- Todos los artistas alternativos morelianos pretenden ser ricos y crear sus propias galerías.

9.- Todos los artistas alternativos morelianos suben al facebook las fotos de sus fiestas “más reventadas”.

10.- Todos los artistas alternativos morelianos tienen una carpeta de fotos en facebook como de top model, quizá para cuando alguna revista se las pida ya estén listas.

11.- Todos los artistas alternativos morelianos han tomado un curso de fotografía.

12.- Todos los artistas alternativos morelianos tienen una foto donde se están metiendo coca, éxtasis, tachas u otra sustancia sicotrópica.

13.- Todos los artistas alternativos morelianos han experimentado la bisexualidad con algunos de sus amigos.

14.- Todos los artistas alternativos morelianos se tatúan su cuerpecito con diseños chic y multicolores.

15.- Todos los artistas alternativos morelianos se juntan en grupitos de amigos para hacer su bazar de diseño.

16.- Todos los artistas alternativos morelianos asisten a las presentaciones o expos de personajes de fuera (del estado o país) que ni conocen, por dos razones: a) lo leyeron, conocieron o vieron en alguna revista de diseño o, b) ahí se reunirán las personas de su ambiente para degustar el vino y los múltiples bocadillos (quien quita y sale el afterparty con el “artista”).

17.- Todos los artistas alternativos morelianos hacen fiestas en las azoteas de alguna casa del centro histórico y para el acceso hacen pulseritas de colores.

18.- Todos los artistas alternativos morelianos realizan fiestas en las que quieren cobrar, pues alguno de ellos realizará su otra faceta de discjockear.

19.- Todos los artistas alternativos morelianos cuando está el Festival de Cine en la ciudad se reúnen a las afueras del Cinépolis centro, el Jardín de las Rosas y en Portales, quien sabe si entren a las funciones, pero ahí puede uno encontrarlos a cualquier hora.

20.- Todos los artistas alternativos morelianos en algún momento sacan a relucir que estuvieron en una “fiesta privada” del Festival de Cine y que son súper amigui de alguna luminaria (como Miguel Rodarte p. ej. Que siempre viene).

21.- Todos los artistas alternativos morelianos escuchan música indie, van a los conciertos de jazz y bailan cumbia.

22.- Todos los artistas alternativos morelianos bailan la cumbia de Los Master Plus o Las Kumbia Queers, pero a Rigo Tovar o Chico Ché los tienen más como objetos de estudio o iconografía popular dentro de sus obras.

23.- Todos los artistas alternativos morelianos fueron al concierto de Calle 13 (y al de los Tigres del Norte también).

24.- Todos los artistas alternativos morelianos en el fondo son fresas y les gustaría casarse con otro fresa (de hecho se volvieron alternativos para ver si así les hacían caso).

25.- Todos los artistas alternativos morelianos me odiaran unánimemente por esto.

martes, agosto 14, 2012

Zarzi... Comic Time!

Desde la ciudad de la mochéz y los persignados (León, Guanajuato) les traemos una breve muestra del aberrante mundo zarziano, una "serie de cómics para pudrirte de risa". Con personajes sucios, feos y vulgares; explícitamente incorrectos. Con un humor encabronadamente cirroso y sulfurante. Así se configura parte del trabajo de José Zarzi, quién además de artista visual, también en el aire las compone, es poeta, autor del libro Gránulo del Miémbrulo (ICL). 

Más de su trabajo en Gorjean en tierra peces.









viernes, julio 20, 2012

Sportnografía



Por Fer Villávalos

Con anti dedicatoria, claro, para los deportistas de las escaleras: sobre todo.

Obscenos. Sucios. Feos sus rostros desencajados. Suben escaleras, bajan escaleras y, si paras las orejas, puedes oír sus belfos resoplando y los incontenidos pujiditos que salen de su esfuerzo pulmonar. Impecables en sus trajes estrechos que tanto oprimen cuanto diseñan su cuerpo, con sus botellas de agua en la mano, quizá hasta una toalla para quien de plano se asume profesional, y sus chamarras deportivas que dejarán sobre alguna banca, apenas sus cuerpos comiencen a hervir agua supurando por frente, axilas, espalda, cóccix, entrepiernas y, un poco menos, manos y pies. Observan de reojo a los transeúntes que, simples ciudadanos, no los alcanza su tiempo para dedicar una o ya de perdis media hora a cuidarse y de paso, hacerse de una-buena-figura, aunque, secretamente y entre ellos, saben que los demás son gente sin voluntad, sin interés por la buena salud y que desprecian los beneficios del ejercicio aeróbico tonificante, pues todos-tenemos-ocupaciones, pero hay quienes sí saben programarse.
Luego los verás acostarse, ¡no! (abajo la hueva): reclinarse sobre una plancha de frío concreto, que supongo no debe ser tan saludable para una espalda caliente de subir y bajar varias veces mas de 300 eslabones, y ya acostados (¡no!...) realizar abdominales, hacer pierna (como pedalear ¡sin bici!) y sentadillas, estiramientos, etc., o pasar directamente a los “aparatos”: máquinas mecánicas para formar máquinas estéticas. Incluso puedes ver a cortos dos metros de distancia su robusto cuerpo encogerse levantando las piernas contra el abdomen, mientras el short cuelga los faldones mostrando casi los genitales, sin inmutarse. Están haciendo ejercicio, ¡qué importa si parece obsceno!, ¿no vale la indecencia una vida saludable? Siente sus cicleros, esos brillosos pantaloncillos hasta casi la rodilla de Lycra®, ajustadísimos hasta hinchar partiendo ambas nalgas, y su top de Expandex® ellas (pechos turgentes, pezones marcados) o su playera sin mangas, ellos: vello axilar expuesto; mientras suben los trescientos escalones y en cada uno se detienen a elevar hacia atrás una pierna contrayendo desde el glúteo mayor hasta los gemelos, pasando por el bíceps femoral, el abductor y otros músculos de la pierna.
Lo peor es cuando al pasar te sonríen, orgullosos, con el sudor grotesco en su rostro y grandes rodetes en el cuello y la espalda de su playera, presumiendo sus calorías que ya se pudren atrapadas entre el tejido textil. ¿De qué se enorgullecen? ¿Pertenecer al lado cool de la sociedad? ¿Representar la estética gimnástica industrial en boga? ¿De su tiempo matutino libre que no los hace correr tras de una combi mientras jadeas intentando gritar: ¡Suben, suben!? Ha decir verdad, los veo efímeros en su reinado de bajas calorías, harta agua y prendas entalladas, cansados al mediodía –cuando la mayoría de empleados estamos en el cenit de la jornada-, frustrados en su casa viendo eméticos programas de tv o, peor, dormidos para poder recuperarse y volver en la tarde, a apestar de sudor el ocaso, con un sol triste de saber que se fue para siempre un día de nuestra existencia intentando sobrevivir y sacar para comer y muchos no la hicieron; llenos de tedio deportivo porque la oscuridad no los deja exhibir ni el frío sudar… Hacer deporte es algo necesario para este cuerpo reumático precoz y oxidado, para hacer feliz al corazón y al cerebro, pero ¿a qué horas?, ¿cómo?, con esta unidades deportivas lejísimas y estas calles sucias, pedregosas, desarboladas, con los hijos desde las siete hasta las nueve en la escuela, con el trabajo, el quehacer, la comida otra vez tarde y una pobre dieta alimentaria, la fatiga del sobrevivir, ¿cómo? Yo no lo sé.
Hay qué animarse mutuamente, acompañarse, correr como una vez hice, de la mano de una hermosa mujer unas cuantas vueltas en la pista de la única deportiva que he tenido cerca. Hacer deporte, sí, pero esa exhibición depornográfica, pornodeportiva, o, ya que el mundo es cool y gringou, esa gala de sportnografía (ofender al prójimo con el tiempo libre y el cuerpo, uta, bue-ní-si-mo, a costa de alejárnosle, verlo correr y no por salud, atrás de nosotros, embellecernos para ser mejores que todos esos gordos-refresqueros-tacotortitamaleros: no; prefiero seguir corriendo tras mi combi. (¡Suben!, ¡¡suben!!…)

lunes, julio 16, 2012

El yo más-turbado


"Arnulfo vs. Los Hombres Guapos" by José Zarzi


Por Arcadio Gálvez Olivares

Y pensando, entre ensoñaciones, existimos, pero nunca llegamos a nada. Podemos tomar cualquier cosa... los viajes, por ejemplo. A la gente joven, con energía y hambre de descubrimientos, es a quien por lo general le apasionan los viajes. En la adolescencia viajar se convierte tal vez en el mayor estímulo de nuestras vidas; creemos que tal vez en países lejanos podremos olvidar la angustia que nos corroe, apaciguar el continuo bullicio interior propio de la juventud. Y cuando el “saber amargo que del viaje se obtiene” aniquila nuestra esperanza de infinito, regresamos a la tierra que nos vio nacer, muertos, derrotados… y descubrimos el amor, revivimos para formar una familia, tener hijos, trabajar y ser productivos. Entonces volvemos a viajar mucho, sobre todo por cuestiones de trabajo. Damos conferencias en Tokio y Buenos Aires, acumulamos millas de viajero frecuente al por mayor, y conocemos hasta el más recóndito paraje olvidado del planeta. Avanzamos en la loca carrera hacia la vejez y la muerte, nos jubilamos y entonces de verdad podemos viajar, porque ya lo decía Céline mejor que nadie: el viaje es interior. Tenemos ahora la senilidad ociosa tan preciada, cuentas en el banco, propiedades inmobiliarias y sobre todo mucho tiempo libre. Es momento de comprar paquetes vacacionales a todas partes, pero ya no hay deseo de viajar ni fuerzas para hacerlo… sin embargo se viaja. ¿Quién es, entonces, el auténtico viajero? ¿El joven, el adulto, el anciano? ¿Todos?
¿Lo ven? Nunca se llega a nada, ¿adónde habríamos de llegar? ¿Para qué? Son estupideces que se piensan solamente por pasar el rato… filosofar es pasar el rato. Pasatiempos todos, dice Juan Onanista. Pasatiempos y nada más. ¿Y qué otra cosa podría hacerse aquí, en La Bufa, solo? Pensar, existir, soñar, divagar… aunque no sirva para un carajo, lo mismo da. Hay que pensar en el camino que ha recorrido aquella piedra para llegar hasta aquí, en la cueva de San Ignacio y sus cuervos guardianes, en mi propia tumba allá en lo alto, en los riachuelos y en los mosquitos. Es entonces cuando uno existe realmente, sin artificios. Cogito ergo sum. Es entonces cuando existir pesa terriblemente y la conciencia del Universo palpita a través de los músculos de tu cuerpo. Es entonces cuando se recuerda a la mujer amada, a Felicia, y blasfemas contra los dioses por haberte arrebatado la única razón que tenías para seguir viviendo.
Es decir, ¿qué caso tiene descubrir cosas que no quieren ser descubiertas? Por ejemplo, el atole. ¡Imaginemos un mundo sin atole! Seguro que los tamaleros descubrirían alguna otra bebida similar, y un tamal oaxaqueño, al igual que yo, no es más que un receptor del mundo, que palpita y tiembla al compás de los astros cuando se lo comen y se desintegra en tu estómago. Regresará después en forma de pasto, caballos y moscas, igual que tú y que yo, tamales de la vida, enchiladas del destino (¿o eran chuletas?), botanas de Dios. Vaya que tengo hambre…
Y todo esto, ¿a qué nos lleva? Finalmente, alguien a quien le gusta Pessoa no puede escribir mal. La mejor muestra de ello son Tabucchi y Vila-Matas. He ahí el meollo del asunto. ¿Cuántos escritores han errado el camino por no leer lo suficiente a Burroughs o Beckett? ¿Cuántas vacas han muerto sacrificadas en los rastros? ¿Cuántos platos se han roto en los restaurantes por meseros distraídos? Pareciera que a nadie le importan estas cuestiones trascendentales en la vida del hombre moderno. Qué tristeza.
En divagaciones así me entretenía cuando no me masturbaba físicamente. Chaquetas mentales (Felicia odiaba esa frase). Ocasionalmente algún dolor de muelas aparecía y todas mis atenciones se concentraban en sentir, morbosamente, el mayor dolor posible. Mis sentidos distorsionados me indicaban que hay una cantidad total de dolor soportable, y mientras más dolor menos tiempo de sufrimiento. A veces funcionaba el asunto, a veces no.
Recordemos que algunos conservadores ultra-derechistas dicen que dejamos de ser jóvenes cuando nos casamos, otros que cuando perdemos la inocencia, cuando maduramos o cuando dejamos de estudiar. Yo digo que dejamos de ser jóvenes cuando ya no sabemos dónde conseguir un poco de marihuana.
No me expreso con suficiente claridad, pero en fin, a lo que quiero llegar es a lo siguiente: ¿por qué la gente memoriza poemas, pero no tratados filosóficos o novelas? Mi vida es una habitación que se mueve constantemente, con ventanas al fondo del mar. Un sueño de Felicia.

viernes, julio 13, 2012

El humor de Chalkiria

Desde España nos llegan estos humorísticos cartones de Chalkiria. Puedes checar más de su trabajo en su blog Borra la pizarra.