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lunes, mayo 19, 2008

Clarimonda en el Fest de Arte y Cultura Téjaro 2008

por Manuel Noctis




El pasado sábado 17 de mayo se conjuntaron distintas manifestaciones artísticas para dar muestra en el 1er Festival de Arte y Cultura en la población de Téjaro, Michoacán. El Colectivo Coatlicue (integrado por Luis Enrique Chávez “Kikoy” y un servidor) dio cita al público y participantes para dicho evento. Todo esto del Festival comenzó una noche en que nos dispusimos a tomar cervezas, el tiempo pasó rapidísimo mientras pensábamos y fantaseábamos en organizar un reven en Téjaro, cosa que creíamos resultaría un tanto complicada por la respuesta de la gente hacia dichas manifestaciones artísticas-sociales, pero precisamente el detonante impulsor fue esa sensación de llevar algo distinto a la tierra donde se encuentran nuestras raíces.
La cosa nació de la espontaneidad de las ideas (ahora mismo comienzo a creer que los mejores momentos se dan en base al sentimiento puro que se desprende de la espontaneidad) que se fueron concretando en cuanto nos la comenzamos a creer y en cuanto vimos que contábamos con el apoyo de los amigos, tan así que de un simple tokin se armó un pequeño Festival, con la firme idea de realizarlo año con año. Es un tanto así, que después de tanta charla entre nosotros, con las bandas y con los participantes, con idas y vueltas, andando de un lugar a otro, pudimos concertar la fecha. Una semana antes no teníamos ni el 60% del programa confirmado, solo la banda de Audio Rootstika estaba dispuesta a aventarse el show, y se dio nuevamente bajo el influjo de la cebada y la espontaneidad del momento, cuando pudimos concretar la participación de los Skautomathik’s y chido, que se arma el debraye.

I
Llegamos el sábado a Téjaro, sin haber dormido bien, los dos con los nervios de punta y sin haber almorzado. A las doce-treinta estábamos en la plaza central armando el escenario y el sonido, yo tuve que regresar a Morelia por los instrumentos de los Audio Rootstika y de nuevo al pueblo, ya había gente aguardando el inicio. El rollo se retrasó un poco, pero no fue por otra cosa más que por las condiciones naturales climáticas (mucho pinchi calor) y tuvimos que iniciar un poco más tarde. Unas palabras de bienvenida de nuestra parte abrieron el evento; la participación del Ballet Folklórico de Téjaro dio inicio a las actividades programadas con una muestra de baile típico mexicano. Continuaron los camaradas de Letras (Paty Lira, Guadalupe Chávez, Jaime Tarzán, Elizabeth Huijón y Yuritsi Cuevas) con un performance llamado “Sombras”, cosa que impactó a los menores ahí presentes por sus estrafalarias vestimentas, sus rostros maquillados y por sus singulares alaridos y vociferaciones (ja ja, pobres morritos bien asustados, pero estuvo muy chido!). Después volvieron las del Ballet Folklórico en una segunda participación, con una muestra de baile veracruzano. Para ese momento ya andaban circulando las corundas y el pulque entre la banda, en la parte que se uso como camerino para los participantes, pero el Kikoy y yo seguíamos sin comer por andar de anfitriones, viendo y checando que no hiciera falta nada (y sin chelas todavía, ¿usted cree querido lector?, que aguante!, pero ya se veían venir).
La parte literaria tuvo lugar con la presentación de la Clarimonda, porque de ahí nace la idea de su creación, de ahí provienen igualmente sus raíces y porque de alguna manera estaba directamente involucrada en el armado del Fest. Ahí el Wence se aventó una lectura para complementar el momento. Así también se contó con la presencia de dos queridísimos amigos-poetas: Cristina de la Concha (de Tulancingo, Hidalgo) y Darío Lobato (de Argentina), quienes se encontraban en nuestro Estado porque gracias a la Red Latinoamericana de Escritores (de la cual los cuatro somos integrantes) se pudo concretar la primer actividad como Unión establecida y de ahí aprovechamos para brindarles un espacio donde pudieran compartir parte de su poesía con el público (todo un lujito para la gente, la verdad). Fue entonces que la comandancia Thiuime hizo su aparición ¿Una banda musical? ¿MILITARES? Hay NO, se preguntaba y se respondía el público ante su presencia.
Las actividades le dieron paso a la muestra de Danza Contemporánea que nos presentaron Paty Lira y Yuritsi Cuevas, con una coreografía llena de dinamismo escénico que repercutió en el ánimo de la gente presente (cosa que me agradó demasiado). Los Artesanos Urbanos se dieron cita al Festival para hacer muestra y venta de sus artesanías, lo cual repercutió de manera memorable entre el público (esto siempre se agradece). El programa continuó con el recital musical-instrumental de Jaime Mier, un joven-amigo muy talentoso del pueblo que también está inmerso en esto de la cultura para nuestra gente. El cierre de la primera etapa del Fest se dio con la entrega de reconocimientos a los primeros participantes que dieron muestra de su talento y gratitud hacia los asistentes.

II
El Bubba MC en el escenario presentando parte del material de su disco, próximo a presentar, Hip Hop sin etiquetas como el mismo lo retrata a quien le escucha. A la gente le agradó y le pidió siempre más. Le continuaron los carnales de Audio Rootstika, una presentación de buen reggae-ska-dub (por cierto, se trataba del debut como banda, que gusto que se haya dado en el pueblo). Para ese momento las chelas ya circulaban de mano en mano entre organizadores, público e integrantes de las bandas, la gente se comenzó a liberar, a soltar y se inició el baile, el dance hall, reggae para mi gente carnales! Me sorprendía de sobremanera que cada vez se juntaran más y más chavos a disfrutar sin inconvenientes, porque resulta complicado que en un pueblo se de cita a este tipo de manifestaciones culturales, pero esto cambió el pensar y dio pie para continuar con esto. Lo sorprendente también fue la rola cantada en africano por parte del Cesar y los Audio Rootstika, estuvo chida y buena para el bailecito (chido carnales!).
Los Skautomathik’s se presentaron con su toque fuerte… el ska. La banda prendidísima bailando y saltando. El Harry y el Dany (que por cierto era su cumpleaños y lo festejo con nosotros también, chido!) prendiendo a la gente, incitándolos a bailar. Toda una euforia positiva ante el acontecer de los hechos, una concentración de energías que se desbordo en baile, música, charlas, risas y de más. Una buena banda para cerrar un buen evento. El toque final se dio con la entrega de sus reconocimientos. Los artesanos nos obsequiaron unas pulseras muy chidas (gracias!!!), la gente nos agradeció de muy buena manera y de ahí nos lanzamos al after, donde se continuó con la fiesta, la platica y la musiquita relax.

El Colectivo Coatlicue agradece infinitamente a las personas del Ballet Folklórico, a los performer’s: Yuri, Paty, Mortiz, Lupis y Tarzán, a Jaime Mier, al Bubba y a los Audio Rootstika: Queño, Cesar, Ángel, Beto, Tortus, Diego, a los Skautomathik’s: Harry, Dany y compañía, a Cristina de la concha, Darío Lobato y Wence, por haber sido los primeros participantes de este Festival. Agradecemos también a Sergio, el Brujo, Gera, a la Marrana, al Richard, al Rojo, al Charal, Juan Manuel, a la Cococha, a la Bola, la Pulga, Luisillo, Chucho y los demás que nos ayudaron con todo el desmadrito (pura gente chingona del pueblo). También van nuestros más sinceros agradecimientos para el Goñi por creer en nosotros y apoyarnos, a la gente del H. Ayuntamiento de Tarímbaro, al Jarco y los Thiuimes, al Jefe de Tenencia de Téjaro, a los amigos de Letras y a toda la gente del pueblo que siempre se mantuvo expectante, que guardó y mostró el respeto hacia lo que se presentaba arriba y abajo del escenario, a toda la banda que bailó y brinco, a todos los que estuvieron presentes ese día un abrazo con todo gusto.

Gracias gente, chido banda, chido carnales, nos vemos en la próxima.

martes, marzo 25, 2008

Crónicas de un ente sin oficio

Clarimonda y ¡El Festival! en Eronga
por Manuel Noctis

Y que pensaban, que del Festival en Eronga no había nada… pues nel, que ahí les va. Para empezar chido debo mencionar el calvario que sufrí para llegar a Eronga (ad hoc en estas fechas). Resulta que el sábado andábamos festejando todavía dizque mi cumpleaños en la casa de Wence, y pues nos pusimos pedos, como ninguno de los dos tenía saldo quedamos de vernos (ante cualquier incongruencia) a las dos de la tarde en la salida a Pátzcuaro. Yo llegué como a las dos con veinte minutos, me compré un Gatorade para reponer las sales minerales (pa’ la cruda pues) y el Wence no llegaba. Eran las tres con quince y que me voy solo, chingue su, allá que llegue, me dije a mi mismo. Estando ya en Pátzcuaro no sé por qué motivo o razón unos incautos que iban en un autobús me gritaron una sarta de estupideces jaja. El chiste es que llegué a Eronga, a la Base para volar y estaba toque y toque y nada que me abrían, como a la hora escuché unos ruidos y ya, que me abren la puerta, solo Ramón y Cardiela en casa, pues a chambearle. Cortamos las revistas, las engrapamos, nos tomamos fotos con ellas, en fin, bien contento por la edición no. 18. Según el Wence llegó tarde porque traía una diarrea severa, pero bueno, continuamos con la talacha.
A la mañana siguiente nos despertaron a las ocho de la mañana (imagínese usted estimado lector, ¡a las ocho!) y bueno, bajamos a la plaza, almorzamos quesadillas, el Ramón y los de la banda 12:59 arreglaron el sonido. Los clarimondos nos lamentábamos ante la insistencia de los Cardielos por estar ahí tan temprano y Santi que nada más se la curaba con nosotros echándose su coca bien fría con un cigarro. Anteriormente habíamos tenido la idea de la ausencia del Jarco y los Thiuimes, pero si se lanzaron (nada más era para hacerla de show). Luego comenzó a caerle la banda, los jóvenes y uno que otro rucón por ahí. Para ese momento el Wence y su servilleta aún no pensábamos en las chelas, decíamos que no manches, que le pisteamos como a las tres o ya que haya más gente, o que cuando lleguen los compas, etc.
Todo el desmadre se dio cita poco después de las 12 del día en la explanada principal del centro del pueblo. Después de la bienvenida dada por Doña Cardi y la regidora de cultura, Squad fue la banda que abrió el evento, aún entre imprecisiones de sonido, respuesta y timidez ante el cuestionamiento de la gente adulta. Continuamos con una lectura para regalar la primer Clarimonda, la vocalista de la banda anterior se aventó un palomazo de la canción de Pimpón jaja, y se llevó la primera del día. De ahí le continuó la banda Poliesters de Morelia, con la cual los asistentes comenzaron a encontrarse y a relacionarse con el ambiente. Como nos tocaba presentar la revista y ante el conocimiento exacto de Cardiela Amézcua (la principal responsable de nuestra embriaguez) que nos invita unas chelas antes de subir al escenario, y va, que presentamos la Clarimonda no. 18, la especial para la gente de Eronga, ahí ya nos valió y comenzamos a regalar revistas, una tras otra, sin consentimiento alguno.
El Bubba MC presentó canciones de lo que será su primera producción de manera independiente. A un sector de los chavos le agradó su propuesta y cuando terminó lo jalaron, dice que le dieron alcohol mata-ratas, que bien fuerte la cosa esa, pero se lo echó de caballito. Le siguieron los chavos de la banda 12:59 en un acto de improvisación jazzistica con una persona que hacía sonar su armónica, un ente de la comunidad hippie avecindada en el pueblo, una correlación entre juventud y experiencia que dejó como resultado un momento de sensaciones impetuosas entre la banda, muy chido el ensamble, por cierto. El hilo musical lo tomaron después los de La Vagancia, entre consignas políticas y gritos de aliento para que los chavos se prendieran, así se creó el slam con la bandita que no dejaba de tomar mata-ratas (con todo respeto, yo no lo probé pero el Bubba dice que sabía a mata-ratas) de ahí los de Glicerina le continuaron, pero para ese entonces toda la banda aperrada ya se estaba echando sus corundas (hasta para llevar decían unos morros) y yo, que era el “maestro de ceremonias”, ya comenzaba a deambular en el abismo de la incordura (alcohólica).
Mictecacíhuatl con su black metal y sus influencias prehispánicas igualmente se apoderó de la noche e hicieron sonar sus guitarras bizarras. Antes ya habían hecho su participación con lectura de poemas el Tarzán, Liz Carabes, la Lupis y la queridísima Abuela Thiume. Los anfitriones, la banda 12:59 se presentó ya con sus propias canciones, una muestra de art rock, como ellos mismos se han denominado, en un ambiente semidespejado por la oscuridad de la noche. El Toto y sus consignas ante la incertidumbre de cierto sector de la gente. El festival lo cerraron los percusionistas de Olubatá, lo cual hizo que la gente que ya se había marchado regresara a disfrutar del ambiente que se llenó de baile, fiesta y espectáculo de fuego por parte de unos chavos buena onda del lugar. Hubo hasta ancianos igualmente bailando y brincando. A esas alturas el maestro de ceremonias ya andaba bien perdido. La música se acompañó con la instalación de un tendedero de libros, con la expo de pinturas del Christian Cortés (el Güereber), su carnal y más banda, así como de una zona para que los niños hicieran uso de los libros y de los colores para crear sus dibujos, sus obras de arte.
Cuándo todo terminó, pues cenamos (no podía faltar después de tanto ajetreo) nos fuimos a la Base, charlamos un rato y nos fuimos a dormir no sin antes pedirle la bendición a la señora Juanita, la reina de todos los santos. A la mañana siguiente, despertamos con ojos rojos e hinchados, solo recuerdo como la Abuela Thiuime nos regañaba por haber tomado tanto, decía: lo que me sorprende de los clarimondos, es que yo los estuve checando y les conté la cantidad de cervezas que tomaron y no cayeron los ingratos (palabras textuales de la Abuela, pregúntenle al Santi).
El festival valió por su gente, que se comportó a la altura, siempre con el respeto hacia los que se presentaban arriba y abajo del escenario, valió por su organización, la cual siempre estuvo al tanto de lo que se necesitara. De aquí un agradecimiento profundo para toda la gente de Eronga y pueblos de los alrededores. Para le gente de SAE Diseño, Ramón Merino, la gente de Echeri, Cardiela, Santi, los Thiuimes, el Jarco, el Teska, al Toto, al Theo, a la Regidora de cultura de Eronga, a todas las bandas que participaron, a los del periódico del Cambio, La Jornada Mich y a toda la gente chingona que nos atendió en baños, tiendas y puestos de comida.

Chido banda, nos vemos en el 2º Fest.



Fotografías: Ramón Merino_SAE Diseño (Cortesía)