Pánico
de Julián Soler
Arnulfo Valdez Oleta
Me encontraba
en un cuarto de hotel en Mazatlán, Sinaloa, viendo el canal De película. Ya llevaba una serie de
tres filmes de los que hablaré en otra ocasión porque fue una tríada muy
interesante en cuanto a su temática y una distintiva época en el cine mexicano.
La última que vi fue Pánico (1970) de
Julián Soler. A este director se le aplaude por no encasillarse en un solo
género, ya que podemos disfrutar de él desde un buen drama hasta una película
de luchadores. En esta ocasión, Julián Soler hace algo de lo que puede ser
suspenso. Digo suspenso porque necesito algo para englobar todos los géneros
que abarca este filme, ya que entre éstos se encuentra el thrill, el horror, humor y hasta un toque de surrealismo.
Pánico es un filme que se divide en tres episodios: pánico, soledad y angustia (en ese
orden). Cada corto narrado en su mayoría con un estilo distinto. El director
define de manera variada, claro, repitiendo discretamente algunas fórmulas,
cada uno de estos términos que nos llevan al borde de la desesperación. Nos
regala la visión esquizofrénica, amarga, hipócrita de la sociedad. Una visión
donde lo hedonista predomina en el lívido tanto del hombre como en la mujer. El
egoísmo del hombre, los arrebatos de pasión,
el no arrepentirse y los escenarios como principal causante de las acciones
provocadas.
El primer corto
lleva por título el mismo que la película. Actúan Ana Martin y Ofelia Guilmáinen
una larga persecución de lo que puede ser un intento de homicidio. El director
le apuesta al melodrama antes que al diálogo. La cinésica (gestos o lenguaje
del rostro) juegan un papel muy importante ya que a través de ello se logra esa
comunicación entre personaje y espectador. Además, acompañado de la música,
intensifica toda la trama al armar un buen contrapunto audiovisual. Julián
Soler nos da la visión de una esquizofrénica que ha perdido un bebé a causa de
una violación, que huye de lo que puede ser la imagen de su madre simbolizando
una constante represión. Hay muchos símbolos nada complicados para entender la
narración. Por ejemplo, el muñeco de porcelana que se rompe; y en otra ocasión,
se ahoga en una pequeña laguna de agua roja, que nos lleva a especular sobre
una pérdida de un hijo.
El segundo
corto es Soledad,donde sobresalen
Joaquín Cordero y José Gálvez. Un par de amigos que se pierden en un pantano
tras la expansión de la peste en una aldea. Aquí repite la fórmula del
melodrama, ya que hay muy poco diálogo. Pero detrás de las miradas de los
personajes, conocemos los secretos que ocultan, la culpa que los consumirá
llevándolos a la locura. Entre ellos hay una traición pasional, y el silencio como
un refugio traicionero. Esto genera una manera de violencia interna, todo un
cuestionamiento ético y moral. Finalmente, la revelación de la verdad detonará
la rabia y el descontrol, lo que provocará una lucha física por la vida de los
personajes. Sólo uno sobrevivirá, desgraciadamente, la soledad repercutirá en
la mente de ese personaje, llevándolo a constantes alucinaciones.
Angustia es la tercera parte de la película. Carlos Ancira,
protagoniza a un científico que descubre una medicina para aplicarse como
anestesia en cirugías y operaciones. Para su desgracia, la toma sin saber,
gracias a su gato que derrama la medicina en su café por accidente. Entra en un
estado de catalepsia, el cual apaga el organismo del cuerpo, mas no pierde los
sentidos; por lo que veremos al personaje nadando contra las olas de la
desesperación, pues todos creen que está muerto. Este cortometraje, rompe con
los demás, ya que se juega con un poco de humor negro; es un respiro para
descansar de la fórmula melodramática y relajarnos, aunque no del todo, de la
narración. ¿Por qué digo esto? Porque el humor de alguna manera causa horror. Se
maneja el humor negro como cinismo de parte de los personajes que quieren
muerto al científico, también por las impresiones que obtiene el personaje, al
escuchar y al ver a las personas queridas a su alrededor.
Pánico, creo,
entra bajo estándares de cine experimental. Julián Soler logra recrear en los
personajes estos sentimientos nada deseables en el ser humano y quizás, la
primera película hecha en tríada en México, que después llevará a realizar
filmes del mismo estilo como Fe,
Esperanza y Caridad (1972). Pero esa ya es otra columna.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí