sábado, julio 06, 2013

8MM: Pánico de Julián Soler.


Pánico de Julián Soler

Arnulfo Valdez Oleta


Me encontraba en un cuarto de hotel en Mazatlán, Sinaloa, viendo el canal De película. Ya llevaba una serie de tres filmes de los que hablaré en otra ocasión porque fue una tríada muy interesante en cuanto a su temática y una distintiva época en el cine mexicano. La última que vi fue Pánico (1970) de Julián Soler. A este director se le aplaude por no encasillarse en un solo género, ya que podemos disfrutar de él desde un buen drama hasta una película de luchadores. En esta ocasión, Julián Soler hace algo de lo que puede ser suspenso. Digo suspenso porque necesito algo para englobar todos los géneros que abarca este filme, ya que entre éstos se encuentra el thrill, el horror, humor y hasta un toque de surrealismo.
Pánico es un filme que se divide en tres episodios: pánico, soledad y angustia (en ese orden). Cada corto narrado en su mayoría con un estilo distinto. El director define de manera variada, claro, repitiendo discretamente algunas fórmulas, cada uno de estos términos que nos llevan al borde de la desesperación. Nos regala la visión esquizofrénica, amarga, hipócrita de la sociedad. Una visión donde lo hedonista predomina en el lívido tanto del hombre como en la mujer. El egoísmo del hombre, los arrebatos de pasión,  el no arrepentirse y los escenarios como principal causante de las acciones provocadas.
El primer corto lleva por título el mismo que la película. Actúan Ana Martin y Ofelia Guilmáinen una larga persecución de lo que puede ser un intento de homicidio. El director le apuesta al melodrama antes que al diálogo. La cinésica (gestos o lenguaje del rostro) juegan un papel muy importante ya que a través de ello se logra esa comunicación entre personaje y espectador. Además, acompañado de la música, intensifica toda la trama al armar un buen contrapunto audiovisual. Julián Soler nos da la visión de una esquizofrénica que ha perdido un bebé a causa de una violación, que huye de lo que puede ser la imagen de su madre simbolizando una constante represión. Hay muchos símbolos nada complicados para entender la narración. Por ejemplo, el muñeco de porcelana que se rompe; y en otra ocasión, se ahoga en una pequeña laguna de agua roja, que nos lleva a especular sobre una pérdida de un hijo.
El segundo corto es Soledad,donde sobresalen Joaquín Cordero y José Gálvez. Un par de amigos que se pierden en un pantano tras la expansión de la peste en una aldea. Aquí repite la fórmula del melodrama, ya que hay muy poco diálogo. Pero detrás de las miradas de los personajes, conocemos los secretos que ocultan, la culpa que los consumirá llevándolos a la locura. Entre ellos hay una traición pasional, y el silencio como un refugio traicionero. Esto genera una manera de violencia interna, todo un cuestionamiento ético y moral. Finalmente, la revelación de la verdad detonará la rabia y el descontrol, lo que provocará una lucha física por la vida de los personajes. Sólo uno sobrevivirá, desgraciadamente, la soledad repercutirá en la mente de ese personaje, llevándolo a constantes alucinaciones.
Angustia es la tercera parte de la película. Carlos Ancira, protagoniza a un científico que descubre una medicina para aplicarse como anestesia en cirugías y operaciones. Para su desgracia, la toma sin saber, gracias a su gato que derrama la medicina en su café por accidente. Entra en un estado de catalepsia, el cual apaga el organismo del cuerpo, mas no pierde los sentidos; por lo que veremos al personaje nadando contra las olas de la desesperación, pues todos creen que está muerto. Este cortometraje, rompe con los demás, ya que se juega con un poco de humor negro; es un respiro para descansar de la fórmula melodramática y relajarnos, aunque no del todo, de la narración. ¿Por qué digo esto? Porque el humor de alguna manera causa horror. Se maneja el humor negro como cinismo de parte de los personajes que quieren muerto al científico, también por las impresiones que obtiene el personaje, al escuchar y al ver a las personas queridas a su alrededor.
Pánico, creo, entra bajo estándares de cine experimental. Julián Soler logra recrear en los personajes estos sentimientos nada deseables en el ser humano y quizás, la primera película hecha en tríada en México, que después llevará a realizar filmes del mismo estilo como Fe, Esperanza y Caridad (1972). Pero esa ya es otra columna.

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