La
doble vida de Verónica
Dopples
en el cine de Kiéslowski
Martín García López
Se dice que todo ser vivo
es único en el universo, irrepetible. No existen dos seres idénticos. La
genética y el entorno es lo que provoca la personalidad de un individuo y por
este hecho la existencia de otro es imposible. Kiéslowski contradice esa idea
en el cine cuando logra crear una película que ronda en el misticismo y las
posibilidades. Porque en un mundo de posibilidades infinitas, por qué no
podrían existir dos personas idénticas.
La primera parte del film inicia con Weronika, una chica que
vive en Polonia y siente un gran amor por la música aunque tiene un fallo
cardiaco. La segunda parte trata de Veronique, una chica que vive en Francia y
también siente un amor inmenso por la música. ¿Cuál es la relación de ambas
mujeres? Las dos son la misma. A qué se debe este hecho. La película está representada
en que la dos no son sólo físicamente iguales, sino también en esencia, lo que
siente Weronika influye directamente en la vida de Veronique y viceversa. Ambas
son huérfanas de madre y tienen los mimos tics, mañas, lenguaje corporal, en
sí, no hay una diferencia entre una y la otra. Werokina y Veronique son la misma mujer, Verónica.
La película es como mirar dentro de un caleidoscopio y
ver una serie de primas iguales que se mueven en distintas direcciones.
Kiéslowski juega con los cristales en su film: pelotas trasparentes, espejos,
ventanas que abren un camino a otra dirección. El misticismo de la cinta hace
que las imágenes bizarras funcionen, porque en un mundo donde las ancianas
tullidas caminan kilómetros y los abogados son enanos, por qué no podrían
existir dos mujeres idénticas. Así es como la lógica de los dopples (dobles) es
establecida. Tiene personajes tan macabros como bellos que rondan entre la vida
de las dos Verónicas. Esos personajes son el marco de la historia. Las guían
por el mismo camino aunque ambas no lo sepan, porque no conocen la existencia
la una de la otra. Son un espejo.
El existencialismo es otra de las
fuentes importantes dentro de la cinta. Una obra sensible que nos hace cuestionar
sobre quiénes somos. El estado de la vida nos hace pensar que la singularidad
es nuestra mayor virtud pero dicho elemento es desmentido. Los personajes dudan
de su propia existencia sin saber la existencia del otro. La otredad como un
espejo hace que haya una serie de posibilidades aunque todo termina en el mismo
punto para ambas partes. La idea de compartir un “otro” hace que el camino sea
significativo.
Irene Jacob, quien
interpreta a las dos Verónicas. Tiene una actuación magistral. Mantiene la
similitud de ambas mujeres pero a la vez las distingue en su conciencia. Ambas
viven diferentes puntos de su vida, entre la búsqueda y la pérdida se encuentran
las dos. Irene Jacob es quien logra atrapar la visión llena de pesadez. Un
ejemplo del aura que inunda la cinta, es la música de Zbigniew Preisner quien
con un réquiem va metiéndonos en lo oscuro del caleidoscopio para enfrentarnos
con el espejo que es la película. La idea de la existencia del otro y no sólo
el hecho de compartir la misma vida, sino que lo que le afecta a ese individuo
afecta a uno directamente.
Estamos frente un film que nos hace pensar sobre nuestra
existencia, la individualidad de nuestro ser y ante todo, la idea de las
posibilidades como reflejo de quienes somos o lo que podríamos llegar a ser.
Weronika, Veronique, son la misma mujer, Verónica.



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