El Híbrido Incomprendido.
Jonathan Ávila Guzmán
Conocido como el sub género que desata pasiones, el género que ha
logrado enemigos grandes en el medio literario, y que desde su nacimiento fue
rechazado por connotados escritores; el realismo mágico llama la atención dado
que muchos de los lectores no encontramos una definición clara de lo que es ese
híbrido de dos cabezas.
Desde su nacimiento, en aquella crítica del alemán Franz Roh, el
realismo mágico fue blanco de diversas opiniones encontradas. Para algunos
escritores y críticos literarios, les parece una broma mal contada, el hecho de
que exista un “realismo” mágico”.
Para Carlos Monsiváis, el realismo mágico no puede existir, porque es como decir que “Las mil y una noches” es
realismo mágico, las cosas de fantasía y las cosas de realidad estricta, esas
pobrezas, esa miserias.
Es con Gabriel García Márquez, como los lectores comienzan a tener una
ligera sospecha de que existe algo llamado realismo mágico, y es cuando nos
encontramos con opiniones contrariadas en cuanto a éste. Para el autor de La
Hojarasca, el realismo mágico fue llevado indirectamente como bandera,
justo cuando publica su gran novela Cien años de soledad. Sin embargo
también nos encontramos con que García Márquez no tenía del todo definido
una corriente o género para su novela, pues simplemente encontraba en ella el
reflejo de una realidad tropical que vivió durante su infancia en Aracataca.
Para el crítico literario estadounidense, Harold Bloom, el realismomágico le parece un disparate. Considera a Rulfo una figura muy
interesante, pero encuentra a otros autores como Cortázar o el propio García
Márquez, escritores tardíos.
Hay un terrible desconocimiento de lo que pudiese ser ese híbrido de
realidad y fantasía, porque si bien es cierto, Carpentier decidió darle el
término de “real maravilloso”, éste último no puede ser considerado sinónimo de
una fantasía o magia.
En lo que se refiere a Arturo Uslar Pietri, el término de realismo
mágico es alejado de lo que decía su homólogo cubano, para él no era una pura
definición de insertar términos mágicos a la realidad y negar el surrealismo
europeo, sino por el contrario, necesitaban reflejar una realidad desconocida
que comenzaba a descubrirse en la Latinoamérica olvidada por los escritores.
Esa enorme influencia europea que comenzaron a tener varios escritores,
fue lo que llevó al trío Carpentier-Asturias-Uslar a darle forma a una nueva
tendencia de lo mágico de un continente jamás descubierto por los literatos.
Era la manera de crear un género americano que desatara una nueva forma de
crear para el escritor, y que dado el misticismo de la patria grande, los
elementos mágicos y la realidad social, se fueron mezclando para crear a un
monstruo que desató pasiones.
Si bien el realismo mágico es todo un misterio dado su origen, y la casi
nula investigación sobre él, los que conocemos un poco de la realidad mítica
que se oculta en la América del Sur, podemos entender este concepto que no es
precisamente el real maravilloso, sino un contexto social tangible que para los
primermundistas europeos o norteamericanos, les es difícil poder
entenderla.



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