La
dualidad de Humbert Humbert
Brevísimos apuntes sobre el más
reciente poemario de Rafael Salvador
Rogelio Dueñas
Hace una semana, durante
el Festival arrabalesco 2, llevado a
cabo en el mítico Salón Bombay ubicado en Garibaldi, me encontré con Rafael Salvador; poeta y editor de Ediciones Yesca. Sonrientes –y con unos
cuantos piquetes en los ojos por el precio de los tragos en el mencionado
congal- Rafael y yo estrechamos mano y charla, pues no nos habíamos visto desde
nuestros años más sanos en que no tomábamos mucho alcohol pero sí hartos
talleres de poesía en la Casa del Lago “Juan José Arreola”.
Rafael tenía una buena
nueva: un hijo llamado La dualidad de
Humbert Humbert. Poemario dividido en tres movimientos con una musicalidad
dulce y clásica, pero no por ello menos contundente y jovial. Dicha publicación
vio la luz el pasado enero de este año bajo el sello editorial que Rafa dirige.
El solo título nos remonta
(sin albur, banda) a la novela Lolita
(1955) del escritor ruso Vladimir Nabokov. Incluso podemos encontrarnos un
poema construido por seis haikus que Rafael titula (Un haiku para Dolores Haze), personaje de quien se enamora Humbert
en la novela de Nabokov.
La cuarta de forros nos
dice que el lector podrá encontrar un
tributo no ocasional a Vladimir Nabokov. Cierto. Sin embargo, esta obra
literaria de Rafael Salvador es algo mucho más insondable. Las clarísimas
alusiones a la obra del escritor ruso –incluyendo el título- me parecen algo
meramente secundario. Aquí lo verdaderamente importante es la fortaleza con que
los versos de Salvador obedecen a una muy buena estética de principio a fin, y
no a un sencillo homenaje que no vale la pena mencionar ni en la cuarta de
forros puesto que está más que implícito.
Aquí una muestra de La dualidad de Humbert Humbert:
(Soportando
lo que no importa)
Esa añeja costumbre de estar solo
se sube a espaldas de éste cansado cuerpo
que se pinta de gris y sin relieve,
soportando lo que no importa de la herida que acontece.
Ya no quiero estar solo.
Se me ocurre viajar a Nueva York,
enredarme y conocer nuevos horizontes.
Si ningún recuerdo expresa mis ideas,
no quiero ver al otoño desprenderse,
ni ver a la mascota que gime y gime echada en tu balcón.
Tu mano ya no suda con mi mano,
tu cabeza ya no roza con mis labios,
tus tacones no los oigo taconear;
de veras que no te siento, no te consigo encontrar.
vencedora, renovada surgiendo a cada embate.
El tiempo se ha detenido.
Ordenaré mis pensamientos.
Las calles adyacentes, la casa vista desde afuera
son por mucho fotos de tristeza.
Definitivamente es una lástima
que no estés tú
si estoy yo.
se sube a espaldas de éste cansado cuerpo
que se pinta de gris y sin relieve,
soportando lo que no importa de la herida que acontece.
Ya no quiero estar solo.
Se me ocurre viajar a Nueva York,
enredarme y conocer nuevos horizontes.
Si ningún recuerdo expresa mis ideas,
no quiero ver al otoño desprenderse,
ni ver a la mascota que gime y gime echada en tu balcón.
Tu mano ya no suda con mi mano,
tu cabeza ya no roza con mis labios,
tus tacones no los oigo taconear;
de veras que no te siento, no te consigo encontrar.
vencedora, renovada surgiendo a cada embate.
El tiempo se ha detenido.
Ordenaré mis pensamientos.
Las calles adyacentes, la casa vista desde afuera
son por mucho fotos de tristeza.
Definitivamente es una lástima
que no estés tú
si estoy yo.
La
dualidad de Humbert Humbert
lo pueden adquirir escribiéndole al autor al siguiente correo: carreyro64@yahoo.com.mx
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