Por José Luis Ramírez
Los
noventa no van a pertenecer al cyberpunk.
Nosotros vamos a estar ahí trabajando,
pero no somos el movimiento,
ya no somos ni siquiera nosotros.
Los noventa van a pertenecer a la generación que está llegando,
aquellos que crecieron en los ochenta.
Bruce Sterling.
Nosotros vamos a estar ahí trabajando,
pero no somos el movimiento,
ya no somos ni siquiera nosotros.
Los noventa van a pertenecer a la generación que está llegando,
aquellos que crecieron en los ochenta.
Bruce Sterling.
El primer cuento publicado en México, de
corte cyberpunk, es La red, de Isidro
Ávila, publicado en 1991 en Más allá de lo imaginado I. Luego, desde 1992, La
langosta se ha posado -fanzine virtual que crean en la ciudad de Puebla, entre
Gerardo Horacio Porcayo y José Luis Zárate-, publica información relativa al
cyberpunk y cuentos y artículos relativos al género, incluyendo traducciones de
autores estadounidenses. 1993 es el año en que se empieza a ver mucho más
material al respecto, principalmente gracias a Gerardo H. Porcayo, que publica
un ensayo en Umbrales 4, titulado: Cyberpunk, ciencia ficción y thriller. Ese
mismo año, el Fondo Editorial Tierra Adentro publica, del mismo, La primera calle
de la soledad. La primera, y hasta ahora única, novela publicada netamente
cyberpunk, que cuenta con excelentes críticas entre los conocedores del género
y aún entre aquellos que no lo son tanto.
![]() |
| Gerardo Horacio Porcayo |
En 1994, Umbrales publicó su especial
Cyberpunk: Umbrales 10, en el que aparecen nueve cuentos escritos originalmente
en español por autores mexicanos, entre los que se encuentra Imágenes rotas,
sueños de herrumbre, también de Gerardo H. Porcayo, cuento ganador del Premio
Puebla en 1993 y el primer cuento cyberpunk que se hizo acreedor a uno de estos
premios.
Debe destacarse que el giro hacia el
cyberpunk, dado por la ciencia ficción mexicana en los noventa –vertiente que
los Estados Unidos habían explotado comercialmente desde la publicación de
Neuromancer (William Gibson, 1984)-, tenía ya sus germinales en el cuento Sueño
eléctrico del mismo Gerardo Porcayo, cuento que fue acreedor de una mención
honorífica en el primer Premio Puebla de ciencia ficción (1984). Otras
aproximaciones son: Análogos y therbligs de José Luis Zárate (1986), y Dura
lex, sed lex de Federico Shaffler (1993).
Con todo, no se habla de un movimiento
como tal sino hasta 1995.
En este año Juan Hernández Luna gana el
Premio Puebla con un cuento mezcla de cyberpunk y vampiros. Y algunos meses antes
Gerardo Sifuentes y José Luis Ramírez crean, en la ciudad de Puebla, el fanzine
Fractal. Un fanzine que pretendió, desde sus inicios, especializarse en el
género. Por ese entonces varios escritores contaban la ciencia ficción desde
una perspectiva que (debido a que no eran fáciles de encontrar las obras de
Gibson, Sterling y otros, y no estaban, por lo tanto, muy difundidas), parecían
propuestas sin abordar. Es el caso de Rodrigo Pardo –que obtiene el Premio
Puebla en 1996, con un híbrido cyberpunk/hombres lobo-, quien asegura que él ya
escribía cyberpunk antes de conocer el trabajo de Gibson. Eso nos pasó a
muchos. Aunque pienso que no se trataba de que ya escribiéramos cyberpunk, de
hecho, supongo que sucedió lo siguiente: nosotros abordamos el presente del
México de los noventa –crisis económica, globalización, revolución, violencia
urbana, narcotráfico, internet, apertura comercial, la estúpida creencia de que
habíamos dejado el tercer mundo y estábamos a punto de pertenecer al primero- y
ese presente, es el mismo que los escritores etiquetados cyberpunk en los
Estados Unidos, vivieron diez años antes. A falta de una etiqueta mejor,
también en México se denominó a la nueva corriente: cyberpunk.
Y aquí debo hacer una cita de Bruce
Sterling:
...se muestran escritores distinguidos
en esta década. Sus referencias a la cultura de los ochenta los ha marcado como
un grupo –un movimiento nuevo en la ciencia ficción. Este movimiento fue
rápidamente reconocido y denominado con varias etiquetas: ciencia ficción radical,
los cuatreros tecnológicos, la ola de los ochenta, los neuromanticos, el grupo
de las gafas cromadas. Pero de todas las etiquetas puestas a lo largo de los
ochenta, solo una se ha mantenido: cyberpunk.
Esta referencia, sacada del prefacio de
Mirrorshades, nos deja saber que el término cyberpunk fue en Estados Unidos en
los ochenta, lo mismo que es en México en los noventa, una etiqueta para
designar a un movimiento, uno conformado por los escritores más distinguidos de
la década.
Y esto es a lo que quería llegar.
No sorprende que la mayoría de estos
escritores sean los más jóvenes –los que crecieron delante de la televisión por
cable y los juegos de video, la generación que enfrentó el dilema de trabajar
detrás de una computadora personal y una máquina de fax.
El movimiento, comenzado por Isidro
Ávila, Gerardo H. Porcayo y José Luis Zárate entre finales de los ochenta y
principios de los noventa, se conformó como tal, por el número de autores que
la ciencia ficción mexicana sumó al género: Juan Hernández Luna, Carlos Alberto
Limón, Gerardo Sifuentes, José Luis Ramírez, Caín Kuri, Rodrigo Pardo, Jorge
Chípuli, Bernardo Fernández y Pepe Rojo.
Todos ellos han sido premios y menciones
en los concursos mas importantes de la ciencia ficción mexicana, Gerardo H.
Porcayo tiene el Puebla y el Kalpa (entre otros), José Luis Zárate lo mismo,
Juan Hernández Luna fue Premio Puebla en 1995, Gerardo Sifuentes mención en el
Puebla en 1994, José Luis Ramírez fue segundo lugar en el Kalpa en 1997 y ganador
del Puebla en 1998, Rodrigo Pardo es Premio Puebla 1996, Bernardo Fernández es
tercer lugar en el Kalpa 1997 y premio virtual La langosta se ha posado en '97,
Jorge Chípuli es premio virtual La langosta se ha posado en '96 y Pepe Rojo es
premio Kalpa 1996. Todos ellos ganaron con cuentos de corte cyberpunk (1)
Debo agregar, que estos autores son,
actualmente, los más publicados. La valía de su trabajo se enfrenta día con día
a la crítica de los lectores y no a la auto complacencia. Además, muchos de
ellos han abierto espacios para la ciencia ficción: fractal, Sub, Azoth; la
colección Terra virtual de Ramón Llaca y Cía. y la recién abierta por Times
Editores.
| José Luis Zárate |
También cabe destacar que un factor
importante han sido las publicaciones dedicadas exclusivamente al cyberpunk, o
que lo han incluido entre el material que publican normalmente. La langosta se
ha posado, no quitó el dedo del renglón, y siguió publicando cuentos y
artículos –cada vez más de autores mexicanos-, cyber; y fractal/fractal'zine –que
ahora sobrevive, igual que La langosta, en la red- que fue el único fanzine
especializado en el género y revistas como Asimov y Umbrales, entre otras.
Paralelamente a estas revistas y
fanzines, salieron dos publicaciones importantes, en el año de 1997. La
primera, cyberpunk incluso por ser totalmente underground, fue la editada en un
cross-over entre fractal'zine y La langosta se ha posado, los Cuentos
Compactos, Cyberpunk (el primer volumen de lo que es una colección anual que
cuenta ya con tres ejemplares). Esta publicación fue completamente fanzinera,
se realizó en casa, y el cortísimo tiraje fue realizado gracias a la
fotocopiadora, el formato es de doce por doce centímetros, como el de los
booklets que acompañan a los cd's de música, de ahí el nombre de cuentos
compactos. A pesar de lo subterráneo de la edición, los cuentos compactos han
llegado incluso a España.
La otra publicación es el libro Silicio
en la memoria. Esta es una antología recopilada por Gerardo Horacio Porcayo,
editada por Ramón Llaca y Cía., fue la punta de lanza de la colección Terra
Virtual. Este volumen, el primer libro de cuentos exclusivamente cyberpunk,
reúne a los once autores más representativos del género y, añadiría, que a
algunos de los autores más importantes de la ciencia ficción actualmente en el
país.
De esta manera, podemos retomar la cita
de Sterling y ajustarla al movimiento que existe en México –estos escritores se
caracterizan por una extrapolación a muy corto plazo y sus referencias a la
cultura de los noventa. Razones que los enmarcaron de inmediato como grupo
dentro de la ciencia ficción-un movimiento, que a falta de una etiqueta mejor,
se denominó: Cyberpunk.
Notas al pie.
1. Excepto José Luis
Zárate que ganó ambos premios con El viajero y Gerardo H. Porcayo que ganó el Kalpa
con Los motivos de medusa.
*Texto tomado de www.ciencia-ficcion.com.mx con
meros fines de difusión.




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