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| Juan Cirerol - Foto: Celina Amao Ceniceros |
Piernas candentes
pronto
vendrá la lluvia y me llevara muy lejos,
a
algún lugar en donde no corra el llanto,
donde
no amanezca pensando,
en
que tú estabas ahí,
esperando
Pronto
recibiré buenas noticias de tu madre,
me
hará sentir muy feliz que me diga ya te has ido con otro,
y
yo acariciando la locura en este humilde recinto,
esperando
a que le de hambre al perro
para
darle su bolonia.
he
pensado muy seriamente dejar esta mierda a la que le llaman mi carrera,
no
sin antes decir que estoy muy satisfecho por haberte conocido,
por
haberte inducido al vicio
por
cortejar a la muerte junto contigo.
Tengo
varios recuerdos insalubres,
otros
muchos que no tienen sentido
voy
aprendiendo a necesitar que me consueles,
pero,
nena, dame solo un momento… Tengo que pagar la puta renta.
* * *
Escrito en silencio
estuve
caminando en mi gran pedestal,
es
tan grande y tan ancho como la avenida Insurgentes
le
perdí el asco al miedo y ahora me encuentro solo,
todo
esto es una puta falacia.
sigo
creyendo que no tengo derecho al amor
por
eso se alimenta mi odio,
mi
lujuria y mi demencia
ya
todo está perdido para mí,
ni
siquiera puedo escribir un poema.
maldito
sea el día en que conocí la desdicha,
me
ha acompañado a cada lugar al que voy,
cosechando
mis cerotes en almíbar,
mordiendo
el polvo,
acariciando
la demencia.
ya
van varias mujeres que me han dicho que estoy loco,
yo
solamente sonrío y sigo comiendo la basura que sirven en la capital.
Luego,
viene lo bueno….
me
siento angustiado amargamente por esos partidos de fútbol nefastos,
por
la podredumbre y la hipocresía de esta sociedad absurda,
llena
de latinos,
de
Martinis dobles,
de
demasiada gente extranjera,
deberían
dejarnos tranquilos en nuestra tierra,
somos
todos unos pendejos.
me
cuesta trabajo pensar que hay alguien con cerebro,
ni
siquiera yo lo tengo,
por
qué habrían de tenerlo los otros?
espero
no recibir cartas con respuesta,
de
todos modos me las meteré por el culo.
* * *
Entre rincones
dos
novios van caminando por una calle lluviosa,
el
amor los ha encantado como a un par de querubines
mientras
tú me podrás ver aquí sentado,
dependiendo
del camastro
demasiado
aplaudido,
somnoliento.
Todo está lleno de rincones aquí,
también
de recuerdos que no son míos.
Resuelvo
que es cómoda tanta soledad.
me
inquieta el óxido del metal.
siento
mis párpados un poco hundidos,
pero
no es la depresión,
solo
son los rincones.
recuerdo
cuando estaba pequeño,
en
los brazos de mi madre,
aquella
que nunca me amo de verdad
y
al recordarlo siento un gran vacío,
una
eterna tristeza.
ahora
si tengo un refrigerador,
también
una casa,
donde
tengo un perro.
va
por ahí brincando entre los rincones,
aceptando
su encierro.
yo
nunca pude hacerlo.
Luego,
volteo hacia el angosto lote lleno de naturaleza,
ese
que está enfrente de mi lugar de risas.
lo
veo y también tiene demasiadas cosas escondidas,
con
todo, y con tan poco espacio.
y
el granizo no deja de caer al suelo,
que
desperdicio.
Luego
viene la calma,
este
día fue como si alguien en realidad me quisiera de verdad,
pero
no es cierto,
todo
es una mentira absurda.
No
me dejare caer tan fácil mi mente perra,
tengo
muchos lugares a donde volar.
*Publicados originalmente en la edición impresa Clarimonda #31: Arte Grotesco.
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*Juan Cirerol. Mexicali, Baja California. Desde los 13 años comenzó a agarrar guitarras y a robarle cassettes de Los Beatles y Nirvana a un amigo. A los 20 años comenzó a adoptar más la música norteña y a mezclarla con poesía Beat. Tiene un blog de poesía (Chécalo AQUÍ) y según sus palabras tiene planes de escribir un libro.


Pinche Cirerol, todo un poeta de nuestras coladeras.....
ResponderBorrarel blog está restringido...
ResponderBorrarSergio, la restricción es del propio autor del otro blog.
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