lunes, abril 22, 2013

Cinema 16: películas favoritas del público y la ciudad que los vio nacer.




Por Arturo Grijalva


Injerto es la sección más experimental de Ambulante. En ella se presentan trabajos experimentales que se alejan de los convencionalismos. Es un espacio dedicado a aquellos vídeos y filmes que tratan de romper con las formas automatizadas, que buscan alcanzar la figura, destruir la figuración y deleitar los sentidos, este año la sección está dedicada a Cinema 16, una sociedad cinematográfica fundada por Amos y Marcia Vogel en la ciudad de Nueva York.
El club, que llegó a reunir entre sus butacas a gran parte de la comunidad artística de la época, se caracterizó por programar el trabajo de artistas vanguardistas e independientes con una tendencia al cine experimental y subversivo. El principal objetivo de Cinema 16 era presentar al cine como arte y entre los artistas que promovieron, podemos encontrar a gran número de innovadores de la forma, que mediante la exploración de nuevas técnicas, han dado inicio a las bases del cine moderno.

Programa 1: películas favoritas del público de Cinema 16
No se puede construir algo a partir de nada. En el primer programa se reúnen las películas favoritas del Cinema 16, aquellas que inspiraron a los miembros de la sociedad, es decir, filmes que hacen nacer ideas, que crean alumbramientos artísticos.
Ambulante toma una buena decisión al iniciar el ciclo precisamente con un alumbramiento: La vida privada de un gato.
Este film que retrata la vida de una gata, su relación con otro gato y el posterior nacimiento de cinco pequeños gatos, desató una serie de censuras en su contra. Cuesta creer que un argumento tan enternecedor pueda provocar tanto espanto, pero lo que uno no se imagina, de entrada, es ver el nacimiento de los gatitos, y en este caso, nada de cortes de escena o de salto temporal. En este interesante film se parte del interés de reflejar al Otro. Eso sí, en este caso, el Otro será una gata. A manera de documental se nos muestra desde el encuentro de una pareja de gatos hasta el alumbramiento, los posteriores cuidados de la madre y el crecimiento y aprendizaje de los gatitos. Constantemente la cámara, en especial cuando se realizan tomas a los recién nacidos, produce un efecto espasmódico que busca hacer sentir al espectador, el latido de la nueva vida.
La segunda obra del programa es una breve animación de Carmen D’avino, pionero de la animación. El corto comienza con una toma de la calle y posteriormente hace un acercamiento a uno de los edificios,  tras penetrar los muros nos vemos dentro de una habitación. A continuación, mediante la  técnica stop-motion, presenciamos como las paredes van siendo pintadas con figuras y trazos geométrico, pronto la actividad se realiza por toda la habitación, en una especie de llenado de vacíos que deviene en puro barroquismo. Es importante destacar el papel importante que la música tiene en la obra. Al sincronizarse el audio con la imagen, el sentido del filme cambia considerablemente, esta es una tendencia que se repite en los filmes del ciclo y que iremos resaltando en otras obras.
            Para el poeta James Broughton el film es una extensión de la literatura, la pantalla blanca es una extensión de la hoja blanca. La forma poética en este caso es la oda y el destinatario es ese mueble que carga siempre con nosotros. La obra trata de representar las diferentes fantasías del hombre que son protagonizadas por la cama. Es también una celebración al desnudo y a la sexualidad. La subversión del vídeo, realizado por el autonombrado andrógino pansexual, consiste en mostrar el acto sexual como un acto lúdico y dionisiaco, cuyo fin es el placer y el gozo, además de transportar la cama del espacio íntimo que representa la habitación al espacio público y abierto del campo. Algo muy propio del movimiento hippie de la época.
            De nueva cuenta tenemos la maternidad como tópico, en L’opera Mouffe, la directora Agnès Varda, reconocida como una de las pioneras del cine feminista y de la Nouvelle vague, nos presenta el diario de una mujer embarazada. En una obra con bastantes elementos surrealistas, la directora muestra, muchas veces mediante asociaciones de imágenes simbólicas, la manera en que una mujer embarazada percibe el mundo. Así, por ejemplo, podemos ver la escena de la mujer embarazada diluirse para convertirse en una calabaza que será abierta de tajo. La mayoría de las imágenes que desfilan ante nuestros ojos, aunadas a la música de fondo, contribuyen a transmitirnos esas sensaciones de ansiedad, intoxicación, opresión e invalidez que vive una mujer embarazada. La película es un ejercicio de construcción de la realidad a través del otro, una constante en los directores de la Nouvelle Vague. El film concluye con un guiño teatral muy peculiar que se disfruta bastante.
            El primer programa cierra con una breve obra experimental de Len Lye, director siempre comprometido con la innovación de técnicas. Con un peculiar efecto tridimensional, este corto podría considerarse un precursor del videoclip, tanto formal como conceptualmente. Al ritmo de la música africana, mediante un juego interesante de líneas y figuras que se mueven siguiendo la frecuencia del sonido, el director nos ofrece un trabajo que no obstante que es sencillo, no está dirigido para aquellos ciegos a las sensibilidades.

- The private life of a cat | La vida privada de un gato
Maya Deren, Alexander Hammid | Estados Unidos | 1944 | Sin diálogos | Blanco y negro | 16 mm | 22’
- The room | La habitación
Carmen D’Avino | Estados Unidos | 1959 | Sin diálogos | Color | Animación | 16 mm | 5’
- The bed | La cama
James Broughton | Estados Unidos | 1968 | Sin diálogos | Color | 16 mm | 19’
- L’opéra-Mouffe | la ópera mouffe
Agnès Varda | Francia | 1958 | Intertítulos en fránces, sin diálogos | Blanco y negro | 16 mm | 16’
- Free radicals | Radicales libres
Len Lye | Reino Unido | 1979 | Sin diálogos | Blanco y negro | Animación | 16 mm | 4’
Duración total: 66’




Programa 2: la ciudad que vio nacer Cinema 16
Nueva York es una de las ciudades más representativas en la historia del cine. Muchas de las mejores películas en la historia del cine han sido filmadas en sus avenidas y puentes. Es lógico que Cinema 16 haya nacido en una ciudad que siempre ha contado con una enorme diversidad cultural y artística. Nueva York ha sido siempre hogar de gran cantidad de artistas. Es por eso que Ambulante le dedica un programa a la ciudad de los rascacielos.
            Que mejor forma de introducirnos a la ciudad que contar su origen. El padre del documental, Robert Flaherty, nos cuenta brevemente la historia de una isla que fue comprada por Holandeses por la suma de veinticuatro dólares. La isla, llamada en un principio Nueva Amsterdam, se convertiría en tres siglos en una de las ciudades más ricas y pobladas del mundo. El vídeo trata de dejar muy claro precisamente eso: Nueva York se convirtió en la metrópolis por excelencia. La cámara se desplazará por toda la ciudad y la polución se convertirá en protagonista. Cada toma nos muestra la ciudad como un ente saturado, pululante de ruidos y de humo. Humo de autos, humo de barcos, humo de fábricas, humo cubriendo la ciudad con una capa densa que jamás la va a abandonar. La ciudad pulsa, la colonia nunca para, la vida se desborda. Los edificios crecen hasta llegar al cielo, una ciudad llena de torres de babel.
            Treintaicinco años después, la cámara se traslada a Central Park para hacernos partícipes de una manifestación que se está llevando a cabo en el lugar. De manera pacífica, se pide una única cosa: el permiso para cantar canciones populares en el parque. El comisario, que trata de sofocar una reunión que cada vez es más grande, perderá la paciencia y echará a los jóvenes del parque. De manera tranquila e inteligente, los manifestantes argumentan que no hay nada malo en expresarse, en cantar y en reunirse mientras no se realicen disturbios o se cometan crímenes. El comisario carece de argumentos y lo único que acierta a hacer es relegar la autoridad a alguien más, siendo precisamente la queja el hecho de todas las autoridades se niegan a atender a los reunidos. Después de algunas complicaciones, la policía se encargará de dispersar a los congregados mediante la fuerza. La cámara nos muestra las imágenes para hacernos testigos y que sea el espectador el que juzgue los acontecimientos. De manera violenta, la autoridad ha reprimido a un grupo de personas inocentes en vez de perseguir criminales. La trama  aún resuena en la sociedad y nos parece vivirla de manera frecuente: el gobierno reacciona de manera agresiva, y sin sentido alguno, usa la fuerza para reprimir la expresión y hacer escarmentar al pueblo acerca del acto de protestar, callando en este caso, la garganta de unos jóvenes que sólo desean cantar, porque, ¿qué acción es más representativa de la libertad que el canto?
            Nueva York es recordado muchas veces por sus edificios, y porque es una isla. Es imposible separar la imagen de la isla sin puentes que comuniquen el exterior con el interior. Bridges go round es un corto de Shirley Clark bastante experimental y de corte expresionista. No hay que buscar en él una línea narrativa o argumental. El film inicia con la aparición de los créditos sobre la imagen de luz solar reflejada en agua como fondo y después, superpuestas a este fondo, nos muestra diferentes imágenes y perspectivas de los puentes que comunican a la isla de Manhattan. El trabajo de Clark es delirante: el uso de gran cantidad de filtros de colores, la superposición de tomas de edificios y puentes, la utilización de efectos que deforman las imágenes, la simetría con que aparecen en pantalla diversos elementos, hacen de esta obra un deleite para los sentidos. Mención especial merece la incorporación de sonidos tanto de jazz, como cósmicos, espaciales e incluso algunos tonos que nos  recuerdan a la época de los vídeojuegos de 8 bits.
Para completar una realidad hace falta la visión del otro, del extranjero, el extracto de la obra Lost, Lost, Lost de Jonas Mekas es la indicada para llevar a cabo el trabajo. Mekas, cineasta ampliamente reconocido que se relacionó con Warhol, Lennon, Gingsber, Yoko Ono y Dalí, huyo de Europa hacía América después de haber estado en un campo de trabajo nazi. En un trabajo documental muy basto, Mekas se dedicó a observar la nueva realidad en la que vivía a través de la cámara. Con una reflexión en off, Mekas nos muestra un Nueva York en tiempos de la guerra fría, un Nueva York en el que algunas personas salían a la calle, a pesar de las condiciones climáticas extremas, a protestar en contra de la guerra y a pedir el desarme nuclear en el mundo. La obra de Mekas es un ensamblaje de partes, un juego hecho con recuerdos. Mekas, que siempre sostuvo que no se debía buscar la universalidad sino la individualidad para lograr con ella posteriormente la universalidad, nos muestra una visión de Nueva York que, al paso del tiempo, se ha convertido en universal.
            Después de presenciar un breve resumen de la historia de Nueva York y de ver la ciudad a través de sus parques, sus puentes, sus edificios, si gente y sus extranjeros, nos resta uno de los transportes preferidos de la ciudad: el metro. Wonder ring es un paseo fílmico llevado a cabo sobre un metro aéreo de la tercera avenida a unos días de su destrucción. Esto último le confiere un sentido nostálgico al vídeo, sentido que se intensifica debido al silencio absoluto y a los reflejos de la luz, componente importante del film. Para Brakhage cuando observamos algún objeto, la luz que este irradia queda en nuestra percepción y es cuando cerramos los ojos que las siluetas resultantes interactúan con nuestra mente. Él compara este fenómeno a la alucinación hipnagógica que es aquella que se produce justo antes de iniciar el sueño y es esta misma sensación la que busca transmitir. Así, el programa termina con una cámara moviéndose sobre un vagón de tren, permitiendo al espectador observar la ciudad desde donde lo hace la gente que vive en ella.

- Twenty-four dollar island | La isla de los veinticuatro dólares
Robert Flaherty | Estados Unidos | 1926 | Intertítulos en inglés, sin diálogos | Blanco y negro | 35 mm | 13’
- Sunday | Domingo
Dan Drasin | Estados Unidos | 1961 | Inglés | Blanco y negro | 16 mm | 17’
- Bridges-Go-round | Los Puentes giran
Shirley Clarke | Estados Unidos | 1958 | Inglés | Color | 16 mm | 11’
- Lost, lost, lost | Perdido, Perdido, Perdido
Jonas Mekas | Estados Unidos | 1976 | Inglés | Color, Blanco y negro | 16 mm | 11’ *Extracto de un total de 180 minutos.
- The wonder ring | El anillo del asombro
Stan Brakhage | Estados Unidos | 1955 | Sin diálogos | Color | 16 mm | 6’        
Duración total: 58’

1 comentario:

Deja tu comentario aquí