Por Arturo Grijalva
Injerto es la sección más experimental de Ambulante. En
ella se presentan trabajos experimentales que se alejan de los
convencionalismos. Es un espacio dedicado a aquellos vídeos y filmes que tratan
de romper con las formas automatizadas, que buscan alcanzar la figura, destruir
la figuración y deleitar los sentidos, este año la sección está dedicada a Cinema
16, una sociedad cinematográfica fundada por Amos y Marcia Vogel en la
ciudad de Nueva York.
El
club, que llegó a reunir entre sus butacas a gran parte de la comunidad
artística de la época, se caracterizó por programar el trabajo de artistas
vanguardistas e independientes con una tendencia al cine experimental y
subversivo. El principal objetivo de Cinema 16 era presentar al cine como arte
y entre los artistas que promovieron, podemos encontrar a gran número de
innovadores de la forma, que mediante la exploración de nuevas técnicas, han
dado inicio a las bases del cine moderno.
Programa 1: películas favoritas del
público de Cinema 16
No se puede construir algo a
partir de nada. En el primer programa se reúnen las películas favoritas del
Cinema 16, aquellas que inspiraron a los miembros de la sociedad, es decir,
filmes que hacen nacer ideas, que crean alumbramientos artísticos.
Ambulante toma una buena
decisión al iniciar el ciclo precisamente con un alumbramiento: La vida privada
de un gato.
Este
film que retrata la vida de una gata, su relación con otro gato y el posterior
nacimiento de cinco pequeños gatos, desató una serie de censuras en su contra.
Cuesta creer que un argumento tan enternecedor pueda provocar tanto espanto,
pero lo que uno no se imagina, de entrada, es ver el nacimiento de los gatitos,
y en este caso, nada de cortes de escena o de salto temporal. En este
interesante film se parte del interés de reflejar al Otro. Eso sí, en este
caso, el Otro será una gata. A manera de documental se nos muestra desde el
encuentro de una pareja de gatos hasta el alumbramiento, los posteriores
cuidados de la madre y el crecimiento y aprendizaje de los gatitos.
Constantemente la cámara, en especial cuando se realizan tomas a los recién nacidos,
produce un efecto espasmódico que busca hacer sentir al espectador, el latido
de la nueva vida.
La
segunda obra del programa es una breve animación de Carmen D’avino, pionero de
la animación. El corto comienza con una toma de la calle y posteriormente hace
un acercamiento a uno de los edificios,
tras penetrar los muros nos vemos dentro de una habitación. A
continuación, mediante la técnica
stop-motion, presenciamos como las paredes van siendo pintadas con figuras y
trazos geométrico, pronto la actividad se realiza por toda la habitación, en
una especie de llenado de vacíos que deviene en puro barroquismo. Es importante
destacar el papel importante que la música tiene en la obra. Al sincronizarse
el audio con la imagen, el sentido del filme cambia considerablemente, esta es
una tendencia que se repite en los filmes del ciclo y que iremos resaltando en
otras obras.
Para el poeta James Broughton el film es una extensión de
la literatura, la pantalla blanca es una extensión de la hoja blanca. La forma
poética en este caso es la oda y el destinatario es ese mueble que carga
siempre con nosotros. La obra trata de representar las diferentes fantasías del
hombre que son protagonizadas por la cama. Es también una celebración al
desnudo y a la sexualidad. La subversión del vídeo, realizado por el
autonombrado andrógino pansexual, consiste en mostrar el acto sexual como un
acto lúdico y dionisiaco, cuyo fin es el placer y el gozo, además de
transportar la cama del espacio íntimo que representa la habitación al espacio
público y abierto del campo. Algo muy propio del movimiento hippie de la época.
De nueva cuenta tenemos la maternidad como tópico, en L’opera Mouffe, la directora Agnès
Varda, reconocida como una de las pioneras del cine feminista y de la Nouvelle
vague, nos presenta el diario de una mujer embarazada. En una obra con
bastantes elementos surrealistas, la directora muestra, muchas veces mediante
asociaciones de imágenes simbólicas, la manera en que una mujer embarazada
percibe el mundo. Así, por ejemplo, podemos ver la escena de la mujer
embarazada diluirse para convertirse en una calabaza que será abierta de tajo. La
mayoría de las imágenes que desfilan ante nuestros ojos, aunadas a la música de
fondo, contribuyen a transmitirnos esas sensaciones de ansiedad, intoxicación,
opresión e invalidez que vive una mujer embarazada. La película es un ejercicio
de construcción de la realidad a través del otro, una constante en los
directores de la Nouvelle Vague. El film concluye con un guiño teatral muy peculiar
que se disfruta bastante.
El primer programa cierra con una
breve obra experimental de Len Lye, director siempre comprometido con la
innovación de técnicas. Con un peculiar efecto tridimensional, este corto
podría considerarse un precursor del videoclip, tanto formal como
conceptualmente. Al ritmo de la música africana, mediante un juego interesante
de líneas y figuras que se mueven siguiendo la frecuencia del sonido, el
director nos ofrece un trabajo que no obstante que es sencillo, no está
dirigido para aquellos ciegos a las sensibilidades.
- The private life of a cat | La vida privada de
un gato
Maya Deren, Alexander Hammid
| Estados Unidos | 1944 | Sin diálogos | Blanco y negro | 16 mm | 22’
- The room | La habitación
Carmen D’Avino | Estados
Unidos | 1959 | Sin diálogos | Color | Animación | 16 mm | 5’
- The bed | La cama
James Broughton | Estados
Unidos | 1968 | Sin diálogos | Color | 16 mm | 19’
- L’opéra-Mouffe | la ópera mouffe
Agnès Varda | Francia | 1958
| Intertítulos en fránces, sin diálogos | Blanco y negro | 16 mm | 16’
- Free radicals | Radicales libres
Len Lye | Reino Unido | 1979
| Sin diálogos | Blanco y negro | Animación | 16 mm | 4’
Duración total: 66’
Programa
2: la ciudad que vio nacer Cinema 16
Nueva
York es una de las ciudades más representativas en la historia del cine. Muchas
de las mejores películas en la historia del cine han sido filmadas en sus
avenidas y puentes. Es lógico que Cinema 16 haya nacido en una ciudad que
siempre ha contado con una enorme diversidad cultural y artística. Nueva York
ha sido siempre hogar de gran cantidad de artistas. Es por eso que Ambulante le
dedica un programa a la ciudad de los rascacielos.
Que mejor forma de introducirnos a la ciudad que contar su origen. El padre del
documental, Robert Flaherty, nos cuenta brevemente la historia de una isla que
fue comprada por Holandeses por la suma de veinticuatro dólares. La isla,
llamada en un principio Nueva Amsterdam, se convertiría en tres siglos en una
de las ciudades más ricas y pobladas del mundo. El vídeo trata de dejar muy
claro precisamente eso: Nueva York se convirtió en la metrópolis por
excelencia. La cámara se desplazará por toda la ciudad y la polución se
convertirá en protagonista. Cada toma nos muestra la ciudad como un ente
saturado, pululante de ruidos y de humo. Humo de autos, humo de barcos, humo de
fábricas, humo cubriendo la ciudad con una capa densa que jamás la va a
abandonar. La ciudad pulsa, la colonia nunca para, la vida se desborda. Los
edificios crecen hasta llegar al cielo, una ciudad llena de torres de babel.
Treintaicinco años después, la cámara se traslada a Central Park para hacernos
partícipes de una manifestación que se está llevando a cabo en el lugar. De
manera pacífica, se pide una única cosa: el permiso para cantar canciones
populares en el parque. El comisario, que trata de sofocar una reunión que cada
vez es más grande, perderá la paciencia y echará a los jóvenes del parque. De
manera tranquila e inteligente, los manifestantes argumentan que no hay nada
malo en expresarse, en cantar y en reunirse mientras no se realicen disturbios
o se cometan crímenes. El comisario carece de argumentos y lo único que acierta
a hacer es relegar la autoridad a alguien más, siendo precisamente la queja el
hecho de todas las autoridades se niegan a atender a los reunidos. Después de
algunas complicaciones, la policía se encargará de dispersar a los congregados
mediante la fuerza. La cámara nos muestra las imágenes para hacernos testigos y
que sea el espectador el que juzgue los acontecimientos. De manera violenta, la
autoridad ha reprimido a un grupo de personas inocentes en vez de perseguir
criminales. La trama aún resuena en la sociedad y nos parece vivirla de
manera frecuente: el gobierno reacciona de manera agresiva, y sin sentido
alguno, usa la fuerza para reprimir la expresión y hacer escarmentar al pueblo
acerca del acto de protestar, callando en este caso, la garganta de unos
jóvenes que sólo desean cantar, porque, ¿qué acción es más representativa de la
libertad que el canto?
Nueva York es recordado muchas veces por sus edificios, y porque es una isla.
Es imposible separar la imagen de la isla sin puentes que comuniquen el
exterior con el interior. Bridges go round es un corto de
Shirley Clark bastante experimental y de corte expresionista. No hay que buscar
en él una línea narrativa o argumental. El film inicia con la aparición de los
créditos sobre la imagen de luz solar reflejada en agua como fondo y después,
superpuestas a este fondo, nos muestra diferentes imágenes y perspectivas de
los puentes que comunican a la isla de Manhattan. El trabajo de Clark es
delirante: el uso de gran cantidad de filtros de colores, la superposición de
tomas de edificios y puentes, la utilización de efectos que deforman las
imágenes, la simetría con que aparecen en pantalla diversos elementos, hacen de
esta obra un deleite para los sentidos. Mención especial merece la
incorporación de sonidos tanto de jazz, como cósmicos, espaciales e incluso
algunos tonos que nos recuerdan a la época de los vídeojuegos de 8 bits.
Para
completar una realidad hace falta la visión del otro, del extranjero, el
extracto de la obra Lost, Lost, Lost de Jonas Mekas es la
indicada para llevar a cabo el trabajo. Mekas, cineasta ampliamente reconocido
que se relacionó con Warhol, Lennon, Gingsber, Yoko Ono y Dalí, huyo de Europa
hacía América después de haber estado en un campo de trabajo nazi. En un trabajo
documental muy basto, Mekas se dedicó a observar la nueva realidad en la que
vivía a través de la cámara. Con una reflexión en off, Mekas nos muestra un
Nueva York en tiempos de la guerra fría, un Nueva York en el que algunas
personas salían a la calle, a pesar de las condiciones climáticas extremas, a
protestar en contra de la guerra y a pedir el desarme nuclear en el mundo. La
obra de Mekas es un ensamblaje de partes, un juego hecho con recuerdos. Mekas,
que siempre sostuvo que no se debía buscar la universalidad sino la
individualidad para lograr con ella posteriormente la universalidad, nos
muestra una visión de Nueva York que, al paso del tiempo, se ha convertido en
universal.
Después de presenciar un breve resumen de la historia de Nueva York y de ver la
ciudad a través de sus parques, sus puentes, sus edificios, si gente y sus
extranjeros, nos resta uno de los transportes preferidos de la ciudad: el
metro. Wonder ring es un paseo fílmico llevado a cabo sobre un
metro aéreo de la tercera avenida a unos días de su destrucción. Esto último le
confiere un sentido nostálgico al vídeo, sentido que se intensifica debido al
silencio absoluto y a los reflejos de la luz, componente importante del film.
Para Brakhage cuando observamos algún objeto, la luz que este irradia queda en
nuestra percepción y es cuando cerramos los ojos que las siluetas resultantes
interactúan con nuestra mente. Él compara este fenómeno a la alucinación
hipnagógica que es aquella que se produce justo antes de iniciar el sueño y es
esta misma sensación la que busca transmitir. Así, el programa termina con una
cámara moviéndose sobre un vagón de tren, permitiendo al espectador observar la
ciudad desde donde lo hace la gente que vive en ella.
- Twenty-four
dollar island | La isla de los veinticuatro dólares
Robert Flaherty | Estados
Unidos | 1926 | Intertítulos en inglés, sin diálogos | Blanco y negro | 35 mm |
13’
- Sunday |
Domingo
Dan Drasin | Estados Unidos
| 1961 | Inglés | Blanco y negro | 16 mm | 17’
- Bridges-Go-round
| Los Puentes giran
Shirley Clarke | Estados
Unidos | 1958 | Inglés | Color | 16 mm | 11’
- Lost, lost,
lost | Perdido, Perdido, Perdido
Jonas Mekas | Estados Unidos
| 1976 | Inglés | Color, Blanco y negro | 16 mm | 11’ *Extracto de un total de
180 minutos.
- The wonder ring | El anillo del asombro
Stan Brakhage | Estados
Unidos | 1955 | Sin diálogos | Color | 16 mm |
6’
Duración total: 58’



muy bien tuto!
ResponderBorrar