Nuestra
vida son las fiestas
Manuel Noctis
A diferencia del realismo
mágico, el realismo sucio ratifica la podredumbre, la miseria, la degradación y
el espasmo en que las sociedades nos hemos sumergido, en el realismo sucio el
ser humano deshumanizado y perverso se sitúa como principal protagonista de una
historia enferma llena de rencores, excesos y desolaciones mundanas, en el
realismo sucio todo sucede tal cual como se ve, se oye, se toca o se palpita, y
los cuentos de Juan Mendoza reunidos en este libro de Anoche caminé con un zombi tienen mucho de ello en acción.
Sin pretender etiquetar
este libro bajo este subgénero de la literatura, presiento que la mayoría de
estos cuentos se estructuraron al calor de un espasmo bucólico aguardentoso,
psicotrópico y soñoliento after party,
tal vez me equivoque y solamente se hayan escrito en cada una de las
encomiendas al baño mientras las heces surtían efecto demoledor, como se
menciona en el primer cuento Su padre ha
muerto.
Sea como esto fuere, es
claro que hay un desapego a la cotidianeidad de la vida en cada una de
las narraciones, los personajes o, el personaje en sí mismo, ufana un terrible desencanto
por la condición social totalizante y mediadora de las conductas sociales. Es
evidente que lo primero que salta a la vista es un lenguaje desbordante
altamente antipoético, como dirían los puristas, pero demasiado emparentado a
la condición social en que vive y se desenvuelve la población clase mediera no
solamente del Distrito Federal o del Estado de México, sino de todos los suburbios,
como lo mencionaba antes.
Y es en estos suburbios
donde la vida mundana trasnochadora de sus personajes hacen su perfecta
aparición, entre gordas, putas, travestis, polipuercos, drogas, alcohol, sexo,
ruido, mucho ruido, barullo y en varias ocasiones un compás musical que
acompaña las acciones o que delimitan las circunstancias, es decir, muchas
veces ese soundtrack que se escucha en la narración no se complementa o es
fallido y ello influye en el camino de la narración.
En algunos de los textos
se muestra la indeterminación de esta condición de vida que “nos ha tocado
vivir”, anteponiendo circunstancias que quizá jamás hubiésemos querido que se
transformaran, la incondicionalidad desdeñánte del futuro incierto que todo lo
cambia, ese paso de la juventud en éxtasis (sin que esto suene a comercial
librero) hacia la madurez que no termina por completarse y entonces la realidad
de un puñetazo nos lanza al sitio en el que nos encontramos, como sucede en el
cuento Caminera 2.
Durante la lectura de este
compendio de cuentos es inevitable la risa provocada por un humor negro y
ácido, constantes, hay muchos pasajes inesperados, asuntos impensados y por
ende sorpresas malditas, burlescas e indecorosas como se muestran en el cuento Lost in Hotel, en donde el bochorno y
justificación ante tal situación indecorosa se disuelve ante la calentura que
embarga.
Pero Juan Mendoza no
solamente hace parecer que el mundo es una mierda y le importa madres lo que
hay afuera o fluye a su alrededor, sino que además se da el lujo de lanzar una
severa crítica a la intelectualidad contemporánea (y todas las
intelectualidades), quienes no han entendido que mucho de lo que
“proponen” en sus obras y discurso soslayan en la mediocridad y mamonería rampante, ya que un
borrachín puede ser más contundente en sus actos que un performer de alta categoría y caché.
Todos estos elementos
brindan un plus concreto a la narración, rompiendo ese viejo esquema de la
estructura concreta, prosódica y lineal que marcan los caminos de la estulticia
literaria, acá eso importa un comino, el libro es una gran vecindad donde cada
uno de sus personajes habla de acuerdo a las peripecias que les atañen, el hilo
conductor pareciera no conducir a un rumbo determinado, pero qué importa,
pareciera decir el autor, puesto que el futuro es incierto y además le "vale
madres".
Lo último que podría decir es que este libro es una gran
fiesta, pues como dijera uno de los personajes: “todo empieza y termina en las
pachangas. Nuestra vida no es una fiesta. Nuestra vida son las fiestas” y en ello nos encontramos con su lectura.
Anoche caminé con un zombi
Juan Mendoza
Ed. Verso Destierro (2011)
*Texto leído en la
presentación del mismo libro el día sábado 23 de marzo en el bar La Junglería (Morelia,
Mich). Evento organizado por la revista Clarimonda.
Si te interesa conseguir el libro
escríbenos al mail: revistaclarimondagmail.com



No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí