De los bárbaros que deambulan bajo una madrugada que se hace lluvia
Manuel Noctis
Cómo medir la madrugada
cómo saber cuándo es
tarde o temprano
tiempo de irse o
quedarse
de llegar o morir en
ese mismo instante
Carlos Martínez Rentería. Madrugada I
Me encontré con Generación y, posteriormente con Carlos Martínez Rentería hace un
par de años. Lo conocí en la cantina La Enramada de esta misma ciudad, durante
un Homenaje a Bukowski que el buen Paco Valenzuela junto a su revista Revés realizaron. Ya hace poco le
escribí, para la edición de los 22 años de Generación,
un texto donde le describo mis encuentros y desencuentros con dicha
publicación, por lo tanto, creo inconveniente ahondar en ello. Pero lo comento
porque desde aquél momento, durante las entrañables contemplaciones de su vida,
supuse que Carlos tendría bajo la manga manojos de textos escritos por él mismo;
tantas noches, tantas madrugadas, tantas lluvias y tantos árboles en el camino
me suponían igual cantidad de anécdotas y experiencias escritas, por lo tanto
me preguntaba constantemente el por qué no tenía nada publicado.
No me sorprendió ahora, años después,
el haberme encontrado con Barbarie,
mucho menos el que me hayan invitado a presentarlo esta ocasión. Lo que sí me
sorprendió en un principio fue el hecho de que Moho, y principalmente Guillermo Fadanelli, publicaran un libro de
poesía bajo su sello. Más aún cuando Fadanelli había mostrado y comentado
amplia y públicamente su desapego y nulo acercamiento por la poesía. Las
razones ya las sabemos, y él mismo lo comenta en la presentación de este libro.
No es que me parezca una contradicción, al contrario, da una muestra más del
atrevimiento que ha mostrado Moho
desde un principio. Atreverse a publicar un libro de poesía dentro de un sello
editorial que no mostraba afecto por la misma, es en sí ya un acto de barbarie.
Contextualizo todo esto porque,
aunque Rentería no lo sabe, he seguido esos pasos muy de cerca, involucrándome
intrínsecamente con lo que ha hecho y ha dejado de hacer; entre lo que se ha
dicho y no se ha dicho de una labor editorial, contra-cultural y ahora poética.
Porque para quienes nos “encantan” las revistas, sin duda alguna Generación se vuelve un referente porque
revivifica en cada una de sus ediciones la creación y la cultura que nos
convoca. Pero ¿qué tiene que ver todo ello con Barbarie? Me parece que mucho. Varias de las historias que el libro
nos muestra poéticamente, se inician, se desprenden, o vienen a representar lo
que fotográficamente se muestra, edición tras edición, en las ya míticas Noches de Generación. Esta “sección de
sociales”, incluida en la revista, que no es más que una serie de fotografías,
nos cuenta en cada una de ellas una breve historia que simboliza la fragilidad del
momento. Por ello en varios de sus poemas, como en algunas fotos, están
presentes sus amigos, los que interpretan de manera complementaria la escena y
situación contada. Algunos creerían que son estados de concepción bohemia
simplemente, pero no es así, más bien creo ahí se manifiesta la contemplación
de lo que Carlos augura como los
verdaderos bárbaros, los que reniegan ante los dioses y se contraponen a
ellos, los bárbaros que se mantienen a flote descubriendo verdades luminosas en
la mundana destrucción de sus vidas. Y es ahí, con quienes alcanza el álgido
punto de encuentro y desencuentro. Donde fluye el pensamiento concreto. Donde
el bárbaro dilucida su estancia con el entorno que le permea. Donde el
raciocinio puede ir de la mano con el relajo, o viceversa. Donde se puede
vislumbrar el final del vacío y se contrarresta con la creación. Donde se es y
no es, a semejanza del otro. Donde la complicidad y la condición humana se
superlativan cuando se enfrentan ante la ausencia. Donde esa fragilidad del
momento, se contrapone ante la debilidad, porque lo frágil no es igual que lo débil, lo frágil hay que tratarlo con
cuidado, porque puede provocar un caos, lo débil aún no adquiere ese rango.
Pero Carlos no se queda ahí y siempre
va más allá, porque después de la fiesta viene el after (muchas veces lo
mejor), porque después del paraíso nocturno deviene la madrugada. Lugar donde
Carlos se muestra totalmente desnudo y abierto, pero no desnudo como cuando
apareció así en alguna edición de Generación,
ni abierto tampoco de piernas, por ejemplo, sino lo literal, lo que ufana a
la condición humana quizá como la concebía Revueltas. Por eso uno intenta llegar
antes/ y la verdad de la noche siempre gana la partida, porque el bárbaro
espera la madrugada y la asimila como cual madre que acoge a su hijo entre sus
brazos (o ahora sí, como cual puta entre sus piernas). Porque la madrugada es
el momento idóneo para resarcir al universo, pero no cualquiera llega a ello,
sólo el bárbaro en su transitar por las calles, las cantinas, las botellas y la
vida misma: amor, desamor, hijos, amigos (aunque parezca contradictorio a su
autodestrucción) puede alcanzarlo. Cuando todo te despoja y en silencio –quizá-
se contraponen las ideas. En ese punto la madrugada despierta la sensación del
encuentro con el mismo, uno mismo, y de ahí deviene la desnudez.
No conforme con ello, el autor le
agrega un soundtrack a sus poemas, la cadencia de la lluvia. La lluvia como
motivo de reflexión. La lluvia en extremis recreando historias paralelas ante el
pensamiento de lo concreto. La lluvia como síntesis del acto sexual: “la lluvia
llueve como caudal entre tus piernas”. La lluvia como metáfora del acontecer
diario. La lluvia como metáfora de los problemas: le llueve sobre mojado. La lluvia
como alarma ante la desprotección. Porque la lluvia es proeza, la lluvia limpia
y arremete las costras que nos va dejando la vida.
Y finalmente no se podía dejar de
lado la contra, porque sin embargo, algo
se mueve… y está ahí presente. Algo circunda la periferia, algo la
trastoca. Algo está al acecho, contemplando las vicisitudes de la cultura, algo
está permeando y, dentro de ello está Martínez Rentería, un autor atrevido,
sutilmente romántico, honesto, desnudo, sicotrópicamente alterado. A final de
cuentas, Carlos, Generación y Barbarie de aquí a 50 años (digo 50 sólo
por mencionar una cantidad) serán elementos y referentes obligados de la
literatura y la cultura misma, porque ahorita están en la cresta de la ola,
están en movimiento constante, están revivificando la cultura… más tarde la ola
llegará a tierra, y ahí se habrán concretizado todos estos hechos.



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