jueves, septiembre 13, 2012

Entrevista a Marco Fonz


Marco Fonz. (Foto tomada de su Facebook)


Extirpar toda inocencia del poema, labor de poeta.



Por Manel Oriol



Se puede ver todavía ahí sentado al primer Terenci Moix, de aquellas crónicas italianas, escribiendo en el bar La Granja de Gavá. Ahí fue la cita para encontrarme con el poeta Marco Fonz. Mexicano por nacimiento, apátrida por elección y poeta por negación.



M.O. Comenzar por el fracaso. ¿Por qué?

M.F. El fracaso nos da pesadillas únicas. El fracaso te empuja a poetar bajo la sombra de una ola salvaje y si no resuelves rápidamente el enigma que se te propone llegas a ahogarte con él. El fracaso mata todo ego y te deja libre de cualquier crítica ya sea positiva o negativa. El fracaso es el mejor comienzo para cualquier poeta.

M.O. Tu mundo poético es bizarro, surrealista, extravagante, alucinante, a veces desbordado o pareciera mal hecho o que estás en búsqueda de una estética inacabada. ¿Qué propones con tanta confusión en tus versos?

M.F. La confusión es parte de mi propuesta estética. Hace ya varios libros trabajo con algo que llamo La Poética de la Inconexión. Esta propuesta tiene que ver con los mecanismos y misterios con que el pensamiento trabaja. La atención de las personas parece cada vez más superficial. Pero no es superficial, los sentidos y las emociones están en todas partes al mismo tiempo. Lo mismo pasa con ese estilo de escribir versos. Parecen mal cortados los versos yámbicos o trocáicos. Pero lo que hago es combinarlos con otro tipo de versos para darle esa forma de confusión. Tener varios pensamientos al mismo tiempo, estar en diferentes sitios al mismo tiempo. Imágenes que aparentemente no tienen nada que ver una con otra.
Nunca he creído en el poemario perfecto, creo que sólo es un invento de las instituciones o academias que premian lo que ellos quieren premiar y se han inventado el mito del Poemario Magnum. Creo y practico la imperfección en la obra de arte, en lo imperfecto del poema. Creo y practico el caos dentro de los versos. Cuando uno escribe con ese orden, el desorden del cerebro del lector tiene que hacer lo propio. Entrar en el juego propuesto y resolver el enigma mostrado por el poeta. Hacer de lo difícil algo más difícil para el lector y para el poeta mismo.

M.O. Tu llegada a Barcelona ha significado algo para tu obra.

M.F. Mi obra es un viaje constante de experimentación. La experimentación en la poesía tiene que ver con la vida experimental. Y todo viaje es hijo de esa curiosidad bestial. Barcelona como toda ciudad a la que llego por primera vez o si la he visitado varias veces siempre me causa un asombro increíble. Considero que ninguna ciudad está terminada de construir. Que las ciudades podrían ser el reflejo artificial de algo natural que late en mis versos. Bebo de lo inacabado de las ciudades, bebo de lo inacabado del hombre. Ocupo mis intoxicados sentidos para decodificar la experiencia vital de estar o ser en esos sitios y traducirlo al sencillo error en mi verso.

¿No te sientes extraño en este mundo?
M.O. Por lo que hemos platicado en otras ocasiones sé que te gusta mucho la lectura. Y que esas lecturas te han llevado a algunos descubrimientos. ¿Qué significa para ti la lectura?

M.F. La lectura es el otro escribir. No podría en ningún momento prescindir de ella. La lectura, el acto de poner el cuerpo en cada libro que uno lee es el abrir diálogo a lo inseguro. Y de esa vacilación comienza una amistad con los enfermos escritores que crearon esa obra. Leemos a puros enfermos, heridos, basura social, inadaptados, drogadictos, alcohólicos, esquizofrénicos, suicidas, asesinos y demás criaturas del basurero de dios. Con ellos, sin darnos cuenta en el momento de la lectura, comenzamos a crear vínculos de intoxicado a intoxicado y esos vínculos se desarrollan en el diálogo de mientras estamos vivos y escribiendo. Y comenzamos una sesión de preguntas y respuestas que la misma lectura te va otorgando con todos sus infiernos o cielos en el que quieras volar. Porque eso es claro el poeta tiene el deber de crearse como un verdadero tragón de libros. Si este monstruo hambriento de lecturas no es debidamente construido, siempre la creación poética se verá inocente y en eso también estoy seguro: hay que extirpar toda inocencia del poema, labor de poeta.

M.O. Como platicas pareciera que eres todo un radical. Eso no afecta tu creación o relación con otros poetas o escritores. Vamos que lo que dices suena a que no existe hacia a dónde hacerse. Y si es así tendrías que ir demostrando con tu trabajo tus propias palabras. ¿No?

M.F. Hace tiempo que dejé a la esperanza beber de su espejismo, hace tiempo que no creo en la felicidad como lugar de llegada. Hace tiempo que asesiné al ser humano que habitaba en mí. Es una tarea ardua renacer mientras se vive. Renacer en la conciencia de la bestia que son muchos en uno es misión de todos los días. Los otros poetas no me preocupan mucho, como todos tengo a mis escritores preferidos y a los poetas con los que puedo crear momentáneamente un vínculo estético o estar de acuerdo en autores y poemas. Y como todos hay quienes no soportan ni mi nombre escrito. Pero creo que la vida del poeta no tiene nada que ver con la vida de un hombre social. O si eso sucede es el ideal de lo social lo que cree vivir ese tipo de poeta o de plano se meten en vida y obra a las mafias poéticas de cada país y viven de esa forma hasta ser o conseguir los más altos premios que el propio gremio se inventa para aquellos miembros poéticos que fueron o son dóciles con ese mismo sistema inventado por ellos mismos. Podríamos usar el lugar común de círculo vicioso pero los viciosos son esos seres que se auto-nombran poetas y viven esa ilusión toda su vida hasta que mueren y su obra se pierde con ellos si es que el estado al que sirvieron no está interesado en seguir más con esa farsa. No me preocupan ese tipo de relaciones en ese sentido o en otros sentidos, prefiero tener una postura radical y ser algo así como un francotirador o un lobo estepario o de plano una galaxia aparte.

M.O. ¿Te enojas o te apasionas? Te comento que hay, digamos, buena poesía en algunos de esos poetas que tú no soportas. Tenemos ejemplos en varios países, no creo que todo sea blanco o negro, existen los tonos o gamas. ¿No estarás exagerando tu postura?

M.F. Creo que más bien me apasiono. No concibo un poeta sin pasión. Y creo que tienes razón aunque yo prefiero tener imaginación. Como te dije anteriormente me gusta leer y leo hasta los que puedo considerar completamente del otro lado de mi pasión. No los consideraría enemigos porque tampoco creo en la palabra “amigos” así entre comillas. Creo en el acto vital de encuentros y reencontrar seres con los que uno puede trabajar la existencia perfectamente y que estaremos trabajando meses, años, pero no es eterno. La poesía, por lo menos en México, la han llevado a un terreno árido por esa noción de primero somos amigos y después trabajamos poesía, creo que eso ha causado cierta somnolencia a la poesía mexicana. Ese tipo de convenios entre amigos y compadrazgos ha ocasionado que tengamos una poesía débil. Aunque afortunadamente existen poetas aislados que proponen una poesía fuerte desde su raíz hasta el cielo poético. El ser radical en este tiempo es necesario mientras la propuesta se abre camino entre tanta necedad y estupidez. Cuando logre darme a entender con mi propuesta poética seré menos radical pero nunca dejaré de ser crítico y autocrítico con los poetas o escritores y con mi propia obra.

Marco Fonz
M.O. Ya que mencionaste tu obra. ¿Cuántos libros tienes escritos y cuántos has publicado? Porque yo conozco unos tres.

M.F. Hasta el momento tendré escritos una treintena de poemarios. Y tengo publicados unos veinte pero he estado reescribiendo unos cinco así que como cuenta regresiva tendré diez poemarios que realmente conversen con mi espíritu. El borrar y corregir es el arte más arduo pero del que se tienen mayores satisfacciones. No creo en las generaciones espontáneas de poetas callejeros. Como no creo en los burócratas-poetas, tampoco creo en los drogadictos, alcohólicos y desmadrosos poetas que por el sólo hecho de hacer de su vicio y sufrimiento un discurso creen haberse ganado el poema. Pero el hambre, tener el Hambre de la creación, se satisface con otro tipo de ejercicio espiritual. Aunque algunos les gusta llamarlo disciplina, suena muy militar y eso espanta, pero el fogón se alimenta con leña. Hay que hacer de la vida leña y echarla a la fogata de la creación. Sólo así inevitablemente podremos hacer de nosotros poema escrito.

M.O.  Algunos autores que nos recomiendes.

M.F. Como todo lector y poeta tengo a mis preferidos. Pero más que hacer un listado de top-ten de poetas o escritores. Sugeriría que entraran a leer todo lo que se les ponga enfrente. Que entren sin miedo ni prejuicio a toda librería o tiraderos de libros y se descubran sorprendidos frente a algún autor que encuentren. Eso, que se dejen seducir por su intuición. Que el azar los condene o premie a toparse y dialogar con cualquiera de esos autores que andan por el cosmos poético y literario de cualquier país.

M.O. Bueno Marco agradezco mucho tu atención para esta entrevista instantánea. Espero que tu estancia en Barcelona sea algo positivo para tu obra y que pronto nos vuelvas a visitar. Gracias y no sé si gustes decir algo más o lo dejamos para otra vuelta.

M.F. Nada, sólo agradecerte a ti tu tiempo y plática y esperando siempre volver a las ciudades con las que uno va formando el corazón humano. Gracias.

  
Barcelona
En algún año de los años dos miles.

Poemas de Marco Fonz aquí.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deja tu comentario aquí