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| Ladislav Guderna, "Marques de Sade" (1979), Collage. |
Por Alan Saint
Martin
Soy
imperioso, fatuo. Tengo una riqueza desordenada de imaginación y una conducta
humana jamás igualada o vista en la vida. Deberán aceptarme o rechazarme como
soy, pues yo no cambiaré.
Marqués de Sade
El
cuerpo es el mayor instrumento que Dios ha creado para producir placer. Cómo no
sentir ese cosquilleo por una persona que nos atrae físicamente sólo por su
mirada. O qué me dicen de su movimiento de caderas, brazos y demás partes que
pueden considerarse “impuras”. Estos elementos ayudan a vislumbrar un parámetro
sobre un personaje controversial en la historia. Podemos mezclar los siguientes
términos: placer, sexualidad, perversión, locura, transgresión y el resultado
sería “Pastel a la Sade ”
Donatien
Alphonse François de Sade fue el encargado de poner la “S” en la palabra
“sadismo”. Este término lo podemos definir como la imposición del dolor como
medio para obtener una satisfacción sexual. No debemos caer en el miedo. Al final
de todo, es parte fundamental de la sociedad misma.
El
motivo primordial por el cuál Donatien comenzó a escribir fue su constante
encarcelamiento. Creía que era la forma en la que la sociedad no lo podía
censurar y poder exorcizar esos demonios sexuales que rondaban y vivían en su
cabeza.
Uno
de los elementos fundamentales dentro de la obra del Marqués de Sade es la
constante descripción de las partes sexuales masculinas y femeninas del cuerpo,
así como sus funciones y características:
El altar anal es un lugar delicioso, y quizá te
sorprenda saber que muchos confesores se han dado gusto en esa forma con los
penitentes, ya que la ofensa permanecía ignorada por los esposos o padres. Por
tanto, querida, imitemos su ejemplo; inténtalo, y los dos nos llenaremos de
satisfacción.(1)
En lo anterior podemos observar el recurso constante
del sabor y placer al describir una parte del cuerpo que no fue “creada” para
sentir placer. Sin embargo, el autor maneja situaciones con las que permite al
lector u oyente sentir ciertas sensaciones.
La “barbarie” y “perversión” de sus escritos lo
transportó a diversos escenarios; principalmente a las diversas cárceles de
Francia. De aquí la razón para hablar de este encarcelamiento del alma y por
supuesto del cuerpo mismo.
Es algo completamente absurdo, ¿verdad?, que no me
interese por las mujeres, y que sin embargo desee imitarlas […] Nosotros, los
desviados, disponemos de la espada de Júpiter; pero a diferencia de ellos,
disfrutamos de un altar de Sodoma forrado con las mismas membranas sensitivas
que adornan el altar de Venus que tienen las mujeres.(2)
Con elementos curiosos para el lector hace referencia
a las partes sexuales de las personas. Estos términos que usa, de manera
metafórica, hace referencia las características de los mismos. El juego del
lenguaje con las partes del cuerpo, hace que la lectura de los libros del
Marqués, sea mucho más fluida y, en ocasiones, graciosa. Lo grotesco de los
términos, así como de las acciones; ayuda a la comprensión e imaginación de la
obra. Inclusive, se observa la creación de instrumentos nunca antes concebidos
para realizar los actos más impuros que se hayan hecho; como diría el propio
Marqués al iniciar una obra.
El trastorno y gusto máximo para Donatien era la
flagelación. El sentía el placer al flagelar y al recibir los golpes. El cuerpo
ahora sirve como una burla a su naturaleza. Modificando el color, fisonomía,
entre otros aspectos, es como la persona llegaba al éxtasis sexual. La sangre
que corría por las heridas, era el elíxir para los libertinos. No existía algo
tan sensual y erótico como observar el correr por el cuerpo de este
líquido.
La característica principal de los libertinos es la
sodomía. Sade creía que era de las mejores formas para sentir placer, ya que no
había posibilidad de fecundación. De aquí que la iglesia haya hecho un sin
número de escándalos por las actividades sodomitas del Marqués. Es por esto
mismo, que la que podríamos considerar su obrar maestra lleve el nombre de Los 120 días de Sodoma.
Mi querida Justina —dijo—, si piensas que la belleza
de una mujer es lo que excita la lujuria de un libertino, estás equivocada; es
más bien la violación que la religión y la ley asocian al hecho de poseerla […]
El trato sexual con una prostituta no presenta ningún atractivo para él.
Fornicar con una mujer “buena” le agrada, desflorar a una doncella más, violar
a una esposa aún más, seducir a una monja muchísimo mejor, y si la víctima se
resiste al placer final es mucho más excitante. ¿Qué sufre algún daño? Más
placer aún. ¿Qué muere? Éxtasis, niña mía, puro éxtasis.(3)
Hay que destacar la experiencia sexual y visual que
tiene el autor. Podemos escuchar y leer las distintas formas en que las mujeres
gozan de acuerdo a su edad. Desde la persona más ingenua hasta la que ya tiene
cierto conocimiento dentro del ámbito. De aquí que el fragmento anterior
intente explicar la situación de la mujer como un ser no razonable, un
instrumento de placer.
¿Han considerado que no sólo los genitales son los
encargados de infundir placer? Todo el cuerpo está hecho para hacer el amor. No
existe una parte del mismo que no tenga alguna sensación cuando es acariciado.
Sade retoma y establece ciertos fetiches de personas dentro de sus obras.
Excitación por ver los pies, los ojos, oídos, entre otras partes.
Otro elemento que no hay que olvidar al hablar del
Marqués de Sade es la Muerte. Para
un libertino el mayor placer corporal que existe en este mundo, es ver a su
objeto sexual morirse ante sus ojos. La idea primordial de ellos es que este
acto se realice cuando ellos estén eyaculando. Era su forma de demostrar y
agradecer el sacrificio de la o el joven que acaba de morir. Se retoma la idea
de la mortalidad del cuerpo. Los seres no son inmortales.
Su trabajo trasciende más allá de la pornografía y las
obscenidades de los hombres, sino también de la naturaleza humana. Habla de
todos los placeres y deseos que se pueden satisfacer usando el cuerpo mismo
como una curiosidad innata. Desde lo erótico, como hemos visto, hasta una
asesinato; por ejemplo.
El Marqués de Sade buscó retratar el lado oscuro de la
sociedad humana de la época. Era una
forma de visualizar la barbarie, lo instintivo y animal que se encuentra dentro
de la sociedad. La controversia sigue sobre cómo catalogar la obra. Como
pornografía o como una obra maestra en busca de esa libertad sexual y social.
Por último, podemos mencionar que la obra de Sade es y
será para algunos un escrito de poca moral. Para otros, la podemos considerar
como una obra maestra, en la que el autor pone en juego su vida sin importarle
la repercusión que estos temas lleguen a crear.
El cuerpo está hecho para sentir y gozar. Privarnos de
ello sería una especie de mutilación a nuestra condición humana. Experimentar
con nuestras sensaciones es una obligación y derecho si es que pretendemos
conocernos completamente. ¿Qué te gusta? ¿Qué sientes cuando te exploras? ¿Qué
sensaciones te provoca al estar con el ser que te hace delirar y gozar? Puedes hacerte estas y otras preguntas más.
Y por qué no… al otro, también.
Notas
1) Marqués de Sade, Justine o Las desventuras de la virtud,
México: Grupo Editorial Tomo, pág. 61.
2)
Íbidem, 85.
3)
Íbidem, 182.



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