CAMPANAS
María
Elena Chávez Barba
“¿Qué te dice mi voz a la primera luz auroral? “La
muerte está vencida, ya en todo se oye palpitar la vida, ya el surco abierto la
simiente espera.”” –Manuel
José Othón-.
En forma de copa invertida y de metal las
campanas dan a conocer la llegada y la muerte del tiempo. Las melancólicas nos
anuncian en sus tañeres, el destierro de las horas; éste artefacto percute en
metálicos lamentos celebrando el pasado y el presente; a veces desafían retando
bélicamente, y en otras convocan para efectuar llamados, ó comunicados
emergentes como terremotos u otro tipo de catástrofe de índole natural.
Son también motivo de júbilo en las
fiestas nacionales ó en la unión religiosa de los novios… En el mundo católico
son tocadas cada año el 24 de diciembre, en señal de júbilo por el nacimiento
del Niño Jesús. También suele asociárseles a conceptos como el de la paz y
libertad.
Para los compositores de la Escuela
Nacionalista Rusa, hacer sonar campanas se convirtió en un “cliché”; además de
que se sabe que Rachmaninoff tuvo cierta obsesión por el sonido de las
campanas.
La obertura “1812” de P. I. Tschaikovsky
es una obra que incluye de forma solemnemente épica el tañer de campanas y
cañones.
Nikolai Rimsky Korsakov es otro compositor
ruso de la Escuela Nacionalista Rusa, que compuso el preludio en la tonalidad
de do sostenido menor, mejor conocido como “Preludio para unas Campanas de
Moscú”.
“Las Campanas” Opus 35 de Rachmaninoff, es una sinfonía
coral escrita en 1913. La letra proviene del poema “Las campanas” de Edgar
Allan Poe, traducido con gran libertad al ruso por el poeta simbolista
Konstantín Balmont.
En dicho poema de Edgar Allan Poe describe
su diferentes tañidos al llamar a una fiesta o a una boda; al dar la alarma o
tocarle al muerto; la cual su fondo y forma armonizan con una perfección que lo
ha hecho célebre.
Para el sentir poético las campanas resultan un instrumento
angélico cuyo sonido es como un eco dorado de una voz celestial y armonizadora.
Alude al poder de dios como voz creadora que despliega las notas musicales que
dan vida al silencio, la cual tiene una musicalidad también.
“La Campana Sumergida” es otro poema de
índole dramático de Gerhart Hauptmann -1896- cuyo protagonista es un famoso
fundidor de campanas que se debate entre el paganismo y la religión cristiana;
entre el amor a una ninfa y la fidelidad a su esposa.
Desde hace miles de años los chinos le
dieron uso para hacer música y luego se extendió hacia otros países que le
adicionaron sus aportaciones hasta ampliar una diversidad en tipos, tamaños y
tonos, como la esquila, esquilón y tiple llamada también carrillón, que produce
melodías de ritmo lento por medio de sucesión de sonidos. Hay carrillones en
muchas partes del mundo que son programadas para emitir cada hora sonidos
armónicos mientras aparecen algunas figuras como si bailaran o desfilaran; para
no ir tan lejos, uno es el caso del Templo Expiatorio de la ciudad de
Guadalajara en el Estado de Jalisco.
Desde la antigüedad, el compositor se ha visto fascinado por el
sonido de las campanas de iglesia y ha intentado utilizarlas dentro del mundo
orquestal. Encontramos algunos ejemplos en representaciones operísticas del
S.XVII donde se utilizaban campanas auténticas de bronce. Pero el compositor se
dio cuenta de las dificultades prácticas y técnicas que suponía.
El músico y compositor mexicano Carlos Vidaurri Aréchiga oriundo de Guadalajara Jalisco en 1961,
es creador de un Concierto de Campanas, que desde 2004 y cada año convierte a
la ciudad de Guanajuato en escenario de un original espectáculo que aprovecha
las alturas de los campanarios y una orquesta inusual de 45 músicos
-estudiantes y campaneros de los templos- para proyectar los sonidos de los
repiques de bronce. Vivificum Instrumentum, es
una de sus obras dedicada a la importante figura de la Virgen de Guanajuato,
que llegó en 1557 a Guanajuato. En realidad era una imagen de la Virgen María,
que más adelante será reconocida con la advocación de Nuestra Señora de
Guanajuato.
En algunos países desarrollados utilizan las campanillas como
medios didácticos y de enseñanza; en donde les asignan una afinación, ya sea
para introducir al niño educando al estudio de la música o para despertar y/o
adiestrar sus sentidos de coordinación motriz.
También existen
las campanas tibetanas que confeccionadas con la aleación de siete metales, se
utilizan como herramienta de sanación y meditación ya que, al ser tocados, su
“sonido sagrado” hace vibrar enérgicamente el entorno en donde suena,
influyendo directamente sobre las personas y proporcionando armonía y
equilibrio a todos los niveles mentales y/o espirituales.
Son elementos
muy valiosos para utilizar en terapias energéticas, y recitado de mantras para
meditar.
Melancólicas
campanas a solas lloran su olvido… ¿Quiénes paseando por sus barrios, -en las
plazas- aún advierten las lloronas pero gloriosas muertes de las horas?
¿Quiénes aún contemplan su resonancia mística?
Ellas nos cantan
los secretos del tiempo, mas la premura del mundo en que vivimos no nos deja
escuchar esos sonidos sublimes que saben arrullar a las flores y al abuelo que
toma el sol matinal sentando en la banca del parque; o a los novios en su
idilio vespertino que les balbucea un poema de dios…
* * *
María Elena Chávez Barba. (Tepic, Nayarit). Licenciada en Administración de Empresas por la
Universidad Autónoma de Guadalajara en México; además tiene estudios en el
Nivel Técnico en Música por la Escuela de Música de la Universidad Autónoma de
Nayarit, desde donde hace cuatro años y medio labora como profesora de piano.
Ha ganado varios concursos de poesía erótica a nivel Estatal, ha publicado dos
libros y una plaqueta de poesía, gracias a que ha sido becaria del Fondo
Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí