Al
final debería de ganar el malo
Luis
Enrique Anguiano Torres
Siempre me ha gustado el
cine. Desde niño en casa me permitían ver películas con violencia gráfica o
desnudez o drogas o todo lo que se supone no debes ver cuando tienes menos de
16. Las películas de acción siempre me gustaron. Eran mis predilectas. Las que
mezclaban elementos de ciencia ficción como Highlander
o Terminator me hacían alucinar. Y si
le sumamos desnudez, palabras soeces y mutilación al por mayor, tenemos la de Timecop, que era una de esas joyas de mi
acervo cinematográfico infantil.
Willis va, Stallone viene y
varias veces me quedé con la duda: ¿Por qué los buenos siempre ganan? Sí, así
de fácil: no conocía yo películas en las que el malo ganara. Salvo un par de
ellas que, me animo a decirlo, pasaron automágicamente al repertorio del “esto
está bien perrón”. 12 monos fue una
de ellas. Principalmente porque en aquel entonces me comencé a plantear lo que
TODOS hemos pensado alguna vez en nuestra vida: ¿Y si regreso en el tiempo y hago
lo posible para hacerme asquerosamente rico? Claro que puedes McFly! Nada más
necesitas un DeLorean.
Y terminas por darte cuenta
de lo estúpido que es desear tener una máquina del tiempo para hacerte rico o
importante. Vaya, que es como ir montado en un tiranosaurio y llegar a comprar
pan a la tienda. Tienes una máquina que viaja a través de la 4ta dimensión y tú
la quieres usar para ganarte la lotería. Ya que estás, digo, y aprovechando que
vas al pasado ¿Podrías ir a mi casa y recordarme que cierre la llave del agua?
Es que en estos momentos debe haber un chorreadero en la cocina.
Típico del homo de nuestros días: tener tecnología
al pormayor y subemplearla. Te tengo una sorpresa: ¿Sabes quién sí utiliza
perfectamente los recursos tecnológicos de los que puede disponer? No, no es
aquel muchacho extraño que le arregla la computadora a tu prima de a gratis. Es
el villano de la película! Sí! Ese vato al que acaban de azotar contra la pared
y está siendo amenazado por una fusca.
La principal diferencia entre
el villano y el héroe es que el primero siempre será más competente que el
segundo. O sea, que el héroe se la viene guanga. Está verde a comparación del villano que ya tiene sus dos que tres
experiencias.
El villano, por definición
extensiva, siempre estará un paso adelante del bueno si es que en realidad le
quiere hacer la vida tan de cuadritos como dice que se la quiere hacer. Por
ejemplo ¿Vieron la película donde aparecen Bruce Willis y Samuel L. Jackson
donde Jackson anda provocando accidentes a diestra y siniestra sólo para
encontrar a un oponente digno? Ah pues ese es un buen ejemplo, amigocho o
amigocha: Jackson tenía el poder económico, tecnológico e intelectual para
echar a andar ese plan suyo. Darth Vader tenía un ejército de miles de clones y
una pistola láser del tamaño de un planeta. El T1000 era un robot con
apariencia de migrante europeo… En fin, todos los villanos tienen una ventaja
considerable sobre el héroe y parece que el héroe es tan idiota como para poder
voltear la situación hasta los últimos 15 minutos del filme.
No lo negaré. Los villanos
me parecen personajes más cautivadores que los héroes mismos. Prefiero mil
veces ver a un villano tan genialmente construido como lo es Roy Batty, el
malvado en la de Blade Runner, a un
héroe tachonado de ideales y sueños como el Capitán América. Por varias razones
pero, más que nada, por esto que acabo de decir: están un paso (o una nave del
tamaño de la luna) más allá del héroe en turno, cualquier posibilidad de
victoria sobre semejante ventaja es, como diría el padre de un amigo: una charrita.
Lo triste es que siempre
ocurre así. Los malos siempre tienen que perder. Bueno, casi siempre. Pero son casos contados a comparación de los miles
que nos ha tocado conocer. Los villanos, por muy poderosos que sean, la pueden
regar. Eso se me hace algo muy padre porque meter la pata es algo muy humano aunque
los villanos, sean un poco menos
humanos que los héroes: zombies, extraterrestres, máquinas, asesinos. Vampiros
(pero vampiros de verdad, no esas nenitas emo que pasean por las playas de Sao
Paulo presumiendo sus muy tenebrosos brillitos cutáneos).
Ya tenemos al malvado,
tecnológicamente avanzado e intelectualmente un monstruo. Físicamente más
poderoso que el bueno ¿Y ahora, es malo porque sí? No, le hacen falta razones:
es la motivación que tienen para hacer las cosas la que los hace ser malos.
Todos los villanos están a favor del cambio. Y si no lo están, al menos tendrán
secretos que revelarle al héroe y replantearle el motivo de su lucha.
El bueno combate al malo
porque le tocó ser el bueno y el malo es el malo al que debe combatir. La
lógica circular es la mejor lógica porque es circular.
El malo no combate al bien
por ser el bien. Necesita una motivación clara de si hacer sus cosas como
manera de frenar el avance de la justicia, libertad y cuanta madre diga el
bueno que ha llegado a representar. En pocas palabras, el malo hace lo que
quiere porque puede y tiene sus motivos para hacerlo. Que si quiere cambiar al
mundo, que si quiere gobernarlo, que si quiere acabar con la civilización o
vengar la muerte de su hermana si se trata de la bruja malvada de El Mago de
Oz. El malo pretenderá siempre sacudir los cimientos de la realidad.
O simplemente ya lo hizo y
está siendo una total perra guardándole a Luke el secreto de que él, Darth
Vader, es su padre ¿Ya lo sabían, no?
Si cada historia tiene su
villano, y este villano tiene características tan humanas como los enemigos a
los que se pueda enfrentar, si son gente que quiere cambiar el panorama de las
cosas ¿Por qué diablos siguen sin ganar?
Los pobres villanos se
esfuerzan, calculan, se educan, dominan, invaden y pueden llegar a ser unas
verdaderas lianas. Pero siempre deben perder.
Eso es injusto ¿Se han
puesto a pensar en los sentimientos del antagonista a punto de ser derrotado
por una horda de pueblerinos, soldados rasos o lo que sea? La frustración, más
que nada, de haber estado a poca distancia del éxito y que quede ahí.
Encabrona.
Insisto: los villanos son
personajes que, por necesidad, deben de construirse mejor que los héroes
mismos. Y de manera menos ridícula. Los villanos deben de ser (porque también
hay sus excepciones y muchas) personajes interesantes. Quizás no ganen tan
seguido, pero suelen ser más entrañables que los buenos y es una desgracia que
siempre tengan que perder. Desde las trincheras digitales les digo:
supervillanos de todos los tiempos y universos, UNÍOS!!!


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