jueves, mayo 17, 2012

Entrevista con Kyzza Terrazas


Kyzza Terrazas, Director y guinista del largometraje "El lenguaje de los machetes"



Kyzza Terrazas. Escritor y cineasta, nació en Nairobi, Kenya, en 1977, hijo de padres mexicanos. Es un viejo conocido nuestro por las constantes lecturas de sus textos en la revista Moho, editorial con quien incluso publicó en el 2010 su segundo libro de relatos titulado Cumbia y desaparecer. Kyzza estudió Filosofía en la Universidad Nacional  Autónoma de México. Su primer libro, El primer ojo, se publicó en 1997 bajo el sello Ediciones Sin Nombre. Cursó la Maestría en Cine en la Universidad de Columbia, en Nueva York y en los últimos años se ha dedicado al cine como escritor, productor ejecutivo (Drama/Mex, Cochochi, Voy-a-explotar), guionista (Déficit) y ahora como director del largometraje El lenguaje de los machetes, su opera prima, de la cual charlamos brevemente en esta entrevista.


Cuéntanos un poco ¿de dónde surge la idea de hacer El lenguaje de los machetes y hace cuánto tiempo que la venías trabajando?
Comencé a escribir el guion en 2003, cuando vivía y estudiaba en Nueva York. Un par de años antes, llegué a NYC unas cuantas semanas antes del 11 de septiembre. Fue un episodio que viví. Todo lo que sobrevino a aquel trágico día —patrioterismo, guerra de Irak, presencia constante de bombarderos suicidas en los medios— provocó en mí una reacción visceral frente a un panorama negro. Con esta peli quise explorar esa reacción, ese desasosiego, ese fenómeno de los bombarderos suicidas, y todo desde un contexto próximo a mí: una relación de pareja joven en el México contemporáneo.

¿Cuáles fueron los primeros obstáculos con los que te enfrentaste para su realización y de quienes vino el primer apoyo –moral, económico, etc.- para iniciar el rodaje?
Encontrar financiamiento. Lo intentamos a lo largo de casi dos años, sin éxito, y por eso fue que decidimos lanzarnos a hacerla con ahorros, con la ayuda de familia y amigos, un presupuesto mínimo y el trabajo que pusieron, casi de manera gratuita, muchos de quienes trabajaron en el rodaje. Moral, como dices, de muchas personas: mi mujer, mis amigos, mi familia.

Ramona (Jessy Bulbo)
¿Cómo se dio el acercamiento y concreción con Jessy Bulbo para que tomara el papel protagónico de Ramona, sabiendo que era su primera incursión actoral?
Conozco a Jessy desde hace muchos años, tipo 15 o por ahí. Dado que el personaje de Ramona estaba inspirado en algunas bandas punk de chicas como Las Ultrasónicas —grupo del cual Jessy formó parte—. Primero me acerqué a ella con la intención de que hiciera la música para el grupo de chicas que aparece en la película, y con la idea de que hiciera tal vez un papel pequeño. A la hora de hacerle algunas pruebas, me sorprendió mucho la naturalidad y la energía que le imprimía a los diálogos. Hicimos más pruebas y al final decidí que ella podía interpretar a Ramona; en un principio, le costó un poco de trabajo aceptar, creo que se sentía insegura, pero sin duda fue una de las mejores decisiones. Lo mismo sucedió con Andrés Almeida, que interpreta a Ray: fue otra de las mejores decisiones.

Andrés y Jessy también incursionan en el ámbito musical, desde ese aspecto ¿qué crees que le hayan aportado a sus actuaciones y a la película en general?
Creo que le aportaron todo. Sin ellos no estoy seguro que la película hubiera funcionado. La amistad, el hecho de compartir una sensibilidad, además de intereses y preocupaciones, fue clave para sacar esta peli adelante. Ellos fueron muy generosos conmigo y con la película.

La aceptación del público y crítica en varios Festivales nacionales e Internacionales ha sido buena pero, cuéntanos ¿particularmente donde han sido los lugares donde tú has sentido más ese apego y recibimiento positivo hacia tú película?
No podría señalar uno en particular; todos son contextos muy distintos pero, a pesar de ello, en cada uno de los lugares he ido constatando que la respuesta es más o menos similar: hay gente que entra mucho en la película, que se sienta afectada y a quien provoca reflexión en los días posteriores a verla. Teníamos miedo de que la peli no fuera a funcionar fuera de México, pero al contrario: la peli toca temas que comparte la gente de todos lados.

¿Cuál crees que sea el elemento temático más significativo dentro de la historia de El lenguaje de los machetes?
Creo que el gran acierto de la peli es explorar temas sensibles —política y existencialmente— desde el contexto de una pareja.

Ray (Andrés Almeida)
Uno de los elementos importantes de toda creación es el proceso de distribución y difusión de la obra, ¿cómo has sorteado todo ello? Y ahora que ya se estrenará en cines a partir de junio ¿qué tan relevante puede significar todo esto?
Para mí es absolutamente relevante. Sin duda una película, como las obras en otro tipo de prácticas artísticas, tiene una vida larga: la distribución es una de ellas. Dado que en México es un tema complicado, me resulta muy satisfactorio el hecho de que pueda distribuirse y exhibirse. Finalmente para eso se hace. Incluso los festivales ya son hoy día una forma de distribución. Pero el hecho de que se estrene en México para mí es cerrar un ciclo, independientemente del resultado.

¿En qué cines y ciudades ya se podrá apreciar la película?
Primero en el Distrito Federal se hará un estreno comercial pequeño. La película también será parte de la primera Semana del Cine Independiente Mexicano, una muestra organizada por la Cineteca Nacional, que comenzará a mediados de mayo en Monterrey, pero después irá a Durango, Tijuana, Cuernavaca y San José, Costa Rica.

¿Por qué la recomendarías para que la vieran?
Porque hay una variedad de reflexiones y sentimientos que recorren la película. Porque Andrés y Jessy lograron crear personajes memorables. Porque además de tocar fibras sensibles, y ser una peli visceral, también hay sexo, drogas y rock and roll.

Siendo este tu primer largometraje, ¿qué expectativas te habías creado con ello y qué sabor de boca te ha dejado hasta el momento?
La gran expectativa al principio era hacerla, después terminarla, más adelante que se estrenara en algún festival interesante y tuviera un recorrido bueno por otros festivales y, por último, que se estrenara en México. A pesar de las adversidades, hemos logrado esos pasos. Cada uno siempre parece imposible, así que sortearlos me ha dejado un buen sabor de boca.

Fotos cortesía de Icunacury Acosta & Rodrigo García.



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