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| Foto: Claudia Guadarrama (Tomada de Milenio) |
El domingo 22 de junio del año 2003, apareció el primer ejemplar del suplemento cultural Laberinto en el diario Milenio, bajo la dirección y edición del periodista José Luis Martínez S. La intención era sencilla y contundente, llenar el hueco que habían dejado varios suplementos y conjuntar una serie de creadores, jóvenes y experimentados, que estuvieran haciendo cosas interesantes y propositivas. Hace un par de semanas el suplemento llegó a diez años de editarse continuamente y sin duda se posiciona ya como uno de los màs importantes y significativos medios de comunicación cultural (y de este tipo), por ello nos aventuramos a charlar con su director y he aquí lo que nos comentó.
Por Manuel Noctis
Por Manuel Noctis
¿Cómo y por qué la idea de crear un suplemento
cultural en ese tiempo?
Laberinto apareció el 22 de junio de 2003, hace diez años. En ese tiempo y en
los meses siguientes, por diferentes circunstancias, desaparecieron los
suplementos culturales de Novedades, Excélsior, La Crónica de Hoy, unomásuno, etc. Entonces había un vacío, no sólo
en la difusión sino en la reflexión y el análisis de hechos culturales, que
nosotros intentamos llenar.
¿Cuáles fueron las primeras expectativas del mismo?
Desde el principio nos propusimos un suplemento cultural
en el que coincidieran el mayor número de expresiones artísticas, literarias;
un espacio en el que tuvieran un lugar la filosofía, la historia, la
fotografía, la cultura popular. Un espacio, también, abierto al mayor número de
voces, sin importar su procedencia o filiación política.
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| Primer número del suplemento |
¿Hubo algunas trabas, roces o sobresaltos en el camino
que pusieron en riesgo la continuidad de su publicación?
No. Empezamos con ocho páginas y ahora tenemos doce, lo
que habla de un crecimiento. Desde luego, son insuficientes para registrar la
riqueza y dinamismo de las expresiones culturales en nuestro país, pero hacemos
nuestro mejor esfuerzo para abarcar lo más posible.
¿A qué se debe que este suplemento cultural se
mantiene vigente en un país donde lo que parece que menos importa es
precisamente la cultura y donde los lectores son escasos?
La cultura tal vez no les interese a las autoridades,
pero en algunos recorridos por el país he visto que los artistas, escritores,
investigadores, editores realizan un trabajo extraordinario y los resultados
pueden verse no sólo en publicaciones de papel, sino sobre todo en internet. Es
asombrosa la vitalidad de la cultura en México, donde, ciertamente, los índices
de lectura no son los más halagüeños, sin embargo, eso precisamente nos debe
hacer redoblar los esfuerzos para conservar y atraer la atención de los lectores;
mantener a los que nos han seguido a través de los años y ganar a los nuevos,
sin caer en la complacencia y el facilismo de darles lo que supuestamente
quieren, sino en proponerles materiales rigurosos —y no por eso solemnes— que
los hagan conocer nuevas propuestas o miradas sobre lo que sucede en el mundo
de la cultura.
Los suplementos reflejan y contemplan lo que se está
haciendo culturalmente en el momento preciso, en este sentido ¿cómo mantenerlo
fresco e interesante para no dejarlo caer en lo convencional en que muchas
veces suelen postrarse estas publicaciones?
Para nosotros es importante tener una agenda de temas
que nos interesa tratar a lo largo del año, pero sin descuidar la coyuntura,
los hechos que se suceden todos los días: un fallecimiento, un premio, la
aparición de un libro, la visita u oportunidad de entrevistar a un personaje,
la combinación de estos factores es lo que nos ha hecho mantenernos vigentes.
Creo que lo peor que puede sucederle a una publicación, sea cultural o no, es
caer en la rutina y llenar sus páginas con materiales que, aunque no lo sean,
parecen sacados de un cajón.
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| Ejemplar del 5º Aniversario |
¿Se te presentó en algún momento de estos diez años
algún episodio de censura? Si es afirmativo ¿A qué se debió?
No, no se presentó. Por lo demás no creo en la censura,
y menos en estos tiempos en donde todo se puede publicar a través de internet;
sería una tontería intentarla siquiera. Ahora, lo peor es la autocensura, no
publicar algo por miedo o por intereses, y en ese sentido ni tengo miedo ni
tengo intereses que me impidan publicar lo que quiero. A los colaboradores sólo
les exijo, cuando desean polemizar con alguien, que tengan argumentos y que no
caigan en los ataques personales, eso no lo permito.
Laberinto se ha posicionado como uno de los mejores
suplementos culturales del país, ¿a qué se debe ello tomando en cuenta la gran
diversidad de entes, productos y entornos culturales que existen en el país?
Eso lo deberían responder los lectores. Por nuestra
parte, cada semana intentamos poner lo mejor de nuestro oficio como editores
para organizar y proponer un número que sea al mismo tiempo atractivo y
riguroso.
¿Qué es lo que ahora le interesa publicar en sus
páginas al suplemento, se mantiene la misma idea proyectada desde un principio?
Me interesa mucho publicar a la gente joven, a los creadores
de fuera de la ciudad de México. No me llama la atención el centralismo, tan
ridículo como obsoleto en este tiempo. Pero el deseo de publicar a los jóvenes
no excluye el de contar con autores con una trayectoria sólida. Creo mucho en
la combinación de juventud y experiencia.
Alguna anécdota que recuerdes mucho que te haya
sucedido en torno al suplemento.
En el número cien, una edición que preparamos con mucha
antelación y gran cuidado en el contenido y el diseño, por un error en la
imprenta apareció en varias páginas sin capitulares ni cabezas, ya te
imaginarás el berrinche al ver el engendro. Pero en fin, son gajes del oficio.
Lo mejor y lo peor que te haya pasado durante estos
diez años con el suplemento.
Lo mejor, la oportunidad de conocer a mucha gente, de
leer a nuevos autores, de visitar ciudades del país en las que he observado una
intensa actividad cultural. Lo peor, no tener espacio para reflejar esa
situación y, en ocasiones, por descuido o ignorancia no haberle dado su lugar a
gente y obras que lo merecían.




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