lunes, julio 29, 2013

INLETRADO: Erotismo de más, lector incapaz.


Erotismo de más, lector incapaz.

Alejandro Ávila Guzmán


Se le conoce como atentado terrorista a todo aquel ataque de un grupo hacia intereses personales, regularmente violentos, o al menos eso dicen algunas vagas definiciones blandengues que uno se puede encontrar en el internet, nunca podemos confiar en ellas como quisiéramos pero igual las citamos.
De esa manera, como atentado terrorista, y con temor a ser tildado de conservador, veo que fue la revolución sexual que se dio durante las últimas décadas del siglo pasado, en donde el conservadurismo se vio afectado y sectores de ultraderecha tuvieron bajas en sus filas, no porque se cambiaran de bando, sino porque se les infartaron ante tal suceso.
Es bien cierto que los tabúes del sexo ya no son lo que eran antes, aunque Juan de Zumárraga ya no prohíba libros en nombre de dios y se los quede para su biblioteca personal, existen las prohibiciones y las impresiones ante la lectura de “lo prohibido”.
Sin embargo también tenemos hechos muy interesantes, contrarios al lenguaje erótico y el juego sexual de la literatura, como es la sobreexposición del ser humano a un liberalismo como es el tema sexual, de repente nos sabemos de cabo a rabo el cuerpo humano, nos muestran a la mujer desnuda, nos dejan vulnerables ante la realidad y se nos pasa desapercibida la sazón de un buen juego de imaginaciones.
No es que esté en contra del erotismo, sino que llego a pensar en que la fuerte puntualización de las formas puede llegar a causar aburrimiento, de repente nos encontramos con que el Marqués de Sade es muy descriptivo en sus narraciones eróticas y por lo tanto ya no hay forma de hacer a nuestro antojo una descripción literaria que nos permita hacer nuestra la historia.
La imaginación es determinante para la literatura, y con mayor preferencia hacia el lector, quien se encarga de hacer suya la historia, saborearla, hacer con ella lo que me plazca y solo porque el autor tuvo la delicadeza de así hacerlo.
Sin embargo cuando el autor es descriptivo de más y no deja el juego de las imaginaciones para el lector, la lectura puede resultar poco atractiva o demasiado simple para el lector, y no porque la lectura sea mala, sino porque la dinámica bilateral de “tú me das herramientas y yo las utilizo” se deja de lado y parece que solo tenemos que digerir lo que se nos ofrece.
Por último quiero apuntar que le quería llamar pornoterrorismo a esta redacción pero simplemente ya es un término utilizado por otros y con diferentes ideas, pero es bien interesante la utilización y coincidencia de la misma, en fin, solo quería apuntarlo. Hasta la próxima.

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