Argo:
cuando el gobierno se mete en los Óscares
Martin García López
Hace poco tuve la
oportunidad de ver la película Argo de Ben Affleck y debo de decir que es una buena película, no
una excelente película, ni siquiera una gran película, sólo una buena película.
Una película para un domingo cuando uno cambia de canal buscando algo
interesante y entonces ve la barba de Ben Affleck y sus carteles de guerras
interestelares y uno le deja ahí, por morbo, más que por gusto. No digo que la
película sea mala, es buena, está bien gastar 50 pesos en promedio y 20 en
piratería para verla, una o dos veces en la vida, tal vez tres, pero considerarla
la ganadora de los Óscares de este año, no es correcto.
Argo trata
sobre el rescate que hubo en los años 80 cuando el gobierno de Irán mantuvo
secuestrado a 50 Estadounidenses y como 6 de ellos se refugiaron en el
consulado Canadiense durante más de 80 días. El gobierno de la CIA y el agente Tony
Méndez (Ben Affleck) idearon un plan para rescatar a los 6 que se encontraron
en el consulado. Dicho plan es crear una película de ciencia ficción llamada Argo. Tony Méndez se hará pasar por
productor y con papeles falsos sacará en un vuelo comercial a los 6, quienes se
harán pasar como parte de la producción de la película. La idea es tan descabellada
que funciona, porque en algo tan ridículo, quién podría encontrar a un agente
de la CIA y a 6 refugiados.
La trama como se ve, no es
mala, es interesante, distinta e innovadora. La dirección de Affleck es buena,
la ambientación, las tomas, los encuadres, el manejo de cambio de escenas para
darle suspenso a la película. Degustable en muchos puntos y puede llegar a
poner los pelos en punta, ante el suspenso y la tensión marcada. Aun así, cuando en el mismo año se presentaron
películas como Lincoln o Los miserables, que superaban no sólo en
historia a Argo, sino también en
escenografía, dirección y actuaciones, cómo es qué esta película logra ganarse
un Oscar; el deseoso Oscar a mejor película. Si otras hubieran sido sus
contrincantes, hubiera ganado sin duda alguna, pero compitiendo con grandes del
cine como son Tom Hooper y Steven Spielberg sólo podemos pensar que fue la CIA
quien metió su mano en los Óscares.
Dicha teoría de conspiración encaja en un mundo de
conspiraciones como lo es Norteamérica, en donde los ovnis están escondidos en
el sector 7, donde se asesina a Kennedy y donde el rescate usando la operación
Argo, se mantuvo en secreto por casi 20 años. Al final de la película se
escucha al presidente Carter hablar sobre la operación y como ésta se mantuvo
en secreto aunque muchos de ellos quisieron revelar el secreto con la finalidad
de ganar algo de crédito. Aunque suene descabellada la idea, el nacionalismo
gringo está presente en los Óscares, no es por nada que en Europa existan los
Cesares. Se ha dicho, los Óscares premian por taquilla, por favores, por
movimientos sociales. Las películas entonces están condenadas a su marco
histórico y cultural para poder ser juzgadas y en este caso, estuvo Argo.
Si de nacionalismo hablamos, es de notar que Lincoln, es una película más cercana a
la historia americana. La guerra civil y la liberación de los afroamericanos,
además de la vida del presidente de los billetes de 5 dólares. Lincoln ya está
muerto, fue asesinado en un teatro y Carter aún vive. Darle el crédito que
merece por ese acontecimiento y no sólo a él, sino a uno de los grandes en la
industria, como Jhon Chambers que participó en la operación Argo y que además fue maquillista en películas
como: El planeta de los simios, La isla del Dr Moreau y Matadero cinco.
La industria del cine en
Estados Unidos tenía que limpiar su nombre después de ciertos escándalos en
medio oriente. Carter movió sus influencias para sacar a 6 refugiados de la
embajada canadiense ¿y ahora mueve sus manos para llevarse un Oscar? Otro archivo
más para los expedientes secretos X.


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