miércoles, mayo 08, 2013

LOS IRREVERSIBLES: El Reino de la Disipación.

Foto: Alejandro Zenker.



Jimena Colunga Gascón (Tepic, Nayarit).
Del poemario El Reino de la Disipación (aún sin publicar), acreedor al Premio Estatal de Poesía Amorosa y Erótica (Nayarit, 2009).



XI

La mañana que me fui
me negué a bañarme,
sola y sin ti.

Me niego a limpiarme tu saliva de mi piel,
a ahogar nuestros gritos de tus almohadas,
a aliviar el ardor de mis uñas clavadas en tu espalda,
a peinar tus apretones en mi pelo,
a enjuagar tu sudor de mi cuerpo,
a lavar nuestro orgasmo de entre mis piernas.

El calor del camino macera nuestras pasiones,
en el baño,
saboreo de mis dedos el olor de la despedida,
la textura del amor,
el humor animal de nuestro último encuentro,
el dulcísimo olor de tu venida
                        en mi sexo.

Garras y dientes te marcan
con mi nombre,
posees con el tuyo mis palabras,
cierro los ojos y te veo
                        rasgándome con tu lengua
                        me penetras con las lágrimas
                        de tu añoranza
                        de disipado lobo estepario.

Me niego a limpiarme
Con papel o agua
                        Me subo los pantalones        
y te siento rozar entre mis muslos.


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XVI

Fríos ellos que no se rozan como nosotros
lubricando la luna
jadeando las estrellas.

A ojos cerrados se escurren nuestros dedos
donde la decencia calla
el pudor se esconde
la vergüenza se mata
el animal alumbra.

Me siento en tus durezas
se derraman mis palabras
me meto tu planeta
brinco en tus jadeos
te aferras a ti nombre en mis caderas.

Me alimentas las entrañas
con tus muslos
te clavas hasta mi garganta
me frotas el sol sin piedad
te mojo hasta la espalda
me arqueas el aire
en la lengua
me aprietas los labios y los ojos cerrados
te dices en mi pelo
me enturbias los poros
mis mares se adueñan de tu piel.

Cabalgo en mi fondo
corro sobre tu terreno
me llegas al cielo
al blanco de tu techo
donde inicia la mirada
se me entume la razón
rodeándote en mis jadeos
                        me rozas
me frotas me mojas
me llamas me entumo
me mueves me grito
me dejo me arqueo
me metes me vienes
me voy me vas
me arrojas me empapo
                        de ti
lubricando la luna
jadeando las estrellas
                        ellos
que no se rozan como nosotros.

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