domingo, marzo 17, 2013

Tame Impala en Guadalajara.




Por Judith Guzmán


15 de marzo 2013. Guadalajara, Jalisco México.


            There’s a party in my head and nobody is invited.


Aún traigo encima el efecto de toda la energía explosiva de los Tame Impala sobre escenario. No puedo dejar de mover los hombros, de sentir una necesidad estrepitosa por seguir bailando, por seguir existiendo en “Solitude bliss”:  “una fiesta en mi cabeza pero nadie está invitado”, así es como sigo percibiendo la resonancia del concierto. Un evento que se esperaba y cotizaba entre la escena “alternativa musical” en Guadalajara. Un evento que movió a los interesados y llevó a la desesperación a los que no tenían boleto. Ese día se presentó la Mala Rodríguez tambin en Guadalaara no tener p Rodriguez y muri puso mejor que la Mala y su raza que se presento Tame Impala es una obra de arteuso,én en Guadalajara y murió de infarto por no tener público, aparentemente, pero no me crean, yo estaba en el viaje sonoro.
Este ha sido el primer “gran” concierto que he pasado utilizando silla de ruedas. Fue increíble. El concierto llegó a límites inimaginados, musicalmente hablando, con una gran conexión entre los presentes detonaban los guitarrazos de Apocalypse dreams o los parones en Music to walk home by que han hecho de esa noche una unión intima entre coros del público y músicos.
Cuando inició Be above it nos comprometió a apreciar a Tame Impala como una obra de arte, así que hablar de ellos con esta alevosía podría significar una alabanza excesiva pero a mi en lo personal me hacen estremecer las fibras del cabello, me calientan el estómago y puedo disfrutar de ellos mientras camino o hago el amor, simplemente su música me fascina.  
Todo se prestó como tenía que ser, como se imaginaba que sería. Luces psicodélicas sobre morados y rosas, azules y un tanto de rojos, un sold out que hacía todavía más esperada la salida de estos hermosos güeritos introvertidos que hablan mejor con los instrumentos que con las palabras. Definitivamente músicos. Y sin duda no escatimaron de buen show.
Nos deleitaron con una descomposición de su mismo material, no siguieron una línea paramétrica, sorprendieron, dejaron sacar todo el espíritu rocanrolero que embonó a su encore  con Nothing that has happen so far has been  y la noche cerró para darle significancia a todo el ajetreo con unos buenos tacos, porque siempre después de tanta descarga musical el cuerpo termina cansado, el oído exhausto y el estómago bien monchero

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