Por Cutberto Enríquez Pineda
Hablar del siglo XX (hoy
XXI) es hablar ineludiblemente de los medios de comunicación. En ninguna otra
época histórica, los medios y la información tuvieron tanto valor, como a su
vez influencia, sobre el acontecer humano y la cultura en general.
Sin embargo dicha relación
simbiótica también presenta ciertos
fenómenos curiosos en su aparición. Puesto que si bien la cultura y la historia
han creado a los medios, los medios pueden crear ciertos fenómenos o modifican
anteriores en transformaciones curiosas en manifestación.
Un ejemplo de esto lo
encontramos en un pequeño pueblo portuario de Perú, llamada Pisco. Donde se venera
a una mujer cuya principal característica no es la santidad que pudiera haber
llevado en vida, sino el hecho de la creencia moderna de que en vida fue
vampiro. Más concretamente una de las esposas de Drácula.
Hablar en el siglo XXI del
mito del vampiro es hablar ineludiblemente de las transformaciones que logra
realizar la obra de Bram Stoker, Drácula en el siglo XIX. Anterior a esta obra
el mito del vampiro esta diametralmente diferente, sin embargo a causa de dicha
transformación, el actual arquetipo vampírico nos presenta no a un ser montuoso,
sino seductor y eternamente joven. Uniendo Eros y Thanatos de forma genial.
Sin embargo dicha transformación
no se ha detenido y poco a poco las figuras vampíricas han abandonado esas
formas monstruosas y desencarnadas (mas unidas hoy día a zombis, revinentes e
infectados del cine actual) para
transformase en humanos cuya belleza (y tal vez hasta preferencia sexual) raya en los puttinis renacentistas de Caravaggio
o Sanzio.
En definitiva muy poco
queda (mas solo en el underground) de aquellos vampiros que
orgullosamente eran malos por el hecho de serlo y cada vez la humanización de
los mismos ha provocado que (para fortuna de las púberes) estos dejen la
literatura del horror y pasen a ser asiduos de novelas rosas y romances. Unos
personajes de orgullo para Corín Tellado.
Esta humanización del monstruo
vampírico no solo ha provocado todo un alud de diversos productos encaminados a
su consumo o admiración, sino incluso hasta su adoración en calidad de santos en
una paradoja de creencias paralelas al cristianismo. Un cristianismo popular.
El fenómeno de santos
populares no es nuevo ni restrictivamente enmarcable en México. En Argentina
tenemos a Santa Evita, el gauchito Gil, San la Muerte, el tigre de llanos y la
difunta Correa. En México destacan la Santa Muerte, Jesús Malverde (de quien se
dice que su devoción ha llegado a exportase hasta Colombia) o Juan Soldado. Y
en Perú destacan Sarita Colonia, pero es en esta ocasión otra Sara la que nos
trae a reflexionar y actualizar las mitologías vampíricas. Sarah Ellen, la santa
vampiro.
Pero, ¿Quién es y cómo
comenzó el fenómeno de Sarah Ellen? Muchos de nosotros estamos hasta cierto punto
acostumbrados ya hoy día al formato de programa televisivos llamados talk show’s. Donde de forma pública se
ventilan diversas problemáticas familiares o sociales.
En marco de estos programas
han nacido verdaderas estrellas de estos formatos, incluso hasta frases se han
hecho del uso coloquial (¡pero señorita Laaauura! ¡Que pase el desgraciado!).
Entre esta pléyade de
personajes talk showeros, destaca la
Oprah cubana. Cristina Saralegui. La cual en cierta ocasión de su emisión,
realizo un programa sobre el vampirismo (Enero de 1993). En el mismo, un
“especialista en vampiros” aseguro que existían tres mujeres vampiros
sepultadas en el mundo. Una en México, otra en Italia y la tercera en “un
pueblito de Perú llamado Pisco (más concretamente nicho 118, cuartel San
Alberto).
![]() |
| Sarah Ellen |
En marco de dicha
transmisión los habitantes de Pisco se acercaron a dicha dirección para
confirmar dicho dato, siendo su sorpresa encontrar el nombre y datos de forma
correcta. Desatándose una histeria colectiva sobre la figura se Sarah Ellen y
el vampirismo.
Poco a poco, en base a su
propio comportamiento social, dicho mito empieza generar ramificaciones y
variantes llegándose a consolidar posteriormente en una versión donde encontramos
una mezcla de ficciones fílmicas así como una presencia ineludible de la
figura de Lucy Westerna en la novela de Drácula.
Sin embargo, para evitar mayores
equivocaciones y desconciertos, cabría continuar con el resumen de la
hagiografía de Sarah Ellen.
Nacida en el pueblo de
Blackburn Inglaterra, fue atacada y mordida por el conde Drácula (tanto por su
belleza como por un posible viaje a Transilvania), convirtiéndose en la amante
de dicho personaje.
Una vez infectada del mal vampírico,
junto con el conde emprendía vuelos nocturnos para satisfacer su sed de sangre.
Hasta el amanecer, volviendo al ataúd el conde y ella a su estado normal de humana.
Sin embargo, en base a los
constantes ataques la gente del lugar la ataca y persigue (no sé por qué me viene
a la mente la imagen de la Hammer films) hasta condenarla a muerte. Sin
embargo, antes de morir jura una maldición. Una vez dictada la sentencia, se procedió
a colocar su cuerpo en un ataúd especial: metálico y herméticamente cerrado con
remaches.
Sin embargo, el supuesto
miedo no acabo ahí, la población de Blackburn se negó a darle sepultura por lo
que su esposo (J. P. Roberts) toma un barco junto con el féretro en busca de un
lugar donde enterrarla.
Dicho barco (el Said)
viaja por varias partes del planeta pero nunca logra el permiso de atracar más
de un día y mucho menos de enterrar a la mujer vampiro. Esto hasta la llegada a
Pisco Perú, un puerto especializado en la venta de Guano.
Ahí J. P. Roberts lora
mediante un donativo voluntario (léase mordida) entierra a Sarah Ellen en el cementerio local, mientras
que varios marinos borrachos empiezan a circular el rumor de la verdadera naturaleza
de la difunta.
Y así de boca a boca en
Europa se transmite la leyenda de Sarah Ellen hasta aparecer en el programa de
Cristina Saralegui.
Sin embargo, como comente
en líneas anteriores, esta es solo la leyenda.
Ante la aparición de dicha
noticia y su “confirmación” en el cementerio de Pisco. Comienza a crecer una histeria colectiva sobre el
vampirismo y Sarah Ellen en Pisco. Llegando a colocar un día para dicha resurrección.
El 9 de junio de 1993.
Poco a poco la crisis crece
y desde gente que sinceramente se burlaba de dicha chanza, hasta gentes de toda
condición social y edad se preocupaba y atemorizaba por la supuesta reviniencia
de la mujer vampiro.
Sin embargo, periodistas oportunos
empezaron a detectar ciertas especulaciones económicas que se hacían en paralelo al fenómeno de Sarah Ellen. Carpinteros
vendían sets caza vampiros (mazo, estaca y cruz) a precios módicos. Delta gas
se une con un slogan de “Delta gas… el gas que utilizaba Sarah Ellen”. O las
famosas salchisaras.
En contexto, la prensa (radio
y prensa principalmente) se peleaban por acreditar o desacreditar versiones acerca
de la verdad o falsedad del mito de Sarah Ellen. Aparecen los club de fans e
incluso el alcalde del lugar (el señor Edgar Núñez Román) coadyuva a fomentar
el ánimo del sensacionalismo. Y así hasta llegar al día señalado, el 9 de junio
de 1993.
Cabe destacar que para
dicha fecha llegan no solo prensa (nacional e internacional) sino brujos,
shamanes y parapsicólogos de diversas corrientes peruanas. Gente de todo Perú
llega al lugar y espera la hora señalada. Se desato un verdadero caso, gente
miccionando al aire libre, libando sin control y rebasando todo tope de control.
Llego la hora señalada
¿y?... nada paso
Paso la media noche y
Sarah Ellen no llego a la cita. Todos regresaron a sus lugares de descanso y a
la mañana siguiente el alcalde del lugar organizo una rueda de prensa donde agradecía
a todos los visitantes sus atenciones y que los invitaba a que conocieran más
de Pisco. A los medios nacionales como extranjeros los agasajo, nombró
visitantes ilustres (incluidos los “hombres lobo” de un circo mexicano de
visita) y terminó llevándolos a una visita a las islas Ballestas.
Lo sorprendente de esta
historia no es en si este giro tan comercial realizando en las alas del
vampirismo, sino lo que empezó a suceder de forma popular. Puesto que con dicha
fama, poco a poco, las damas de la localidad empezaron a adjudicarle milagros. Pero
lo más curioso es la naturaleza de los milagros adjudicados.
Milagros del corazón y de
amor.
Haciendo una analogía con
su supuesta relación que tuvo con el conde Drácula, así como la fidelidad
demostrada por su esposo en buscarle un sitio de descanso eterno. Poco a poco
empezaron a colocárseles exvotos de agradecimiento (desde naturaleza grafiti hasta
de metal fundido) los milagros recibidos entorno a una reconciliación, el
regreso del amado o el encontrar a la pareja deseada.
Así, esta emulación de San
Antonio poco a poco gano adeptos y de una fantasía vampírica que buscaba reencarnar
o resucitar en un día determinado, los devotos acuden ahora en busca de solucionar
sus problemas de carácter emocional.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí