jueves, marzo 14, 2013

Sarah Ellen: ¿Fenomeno mediatico o vampirismo moderno?




Por Cutberto Enríquez Pineda

Hablar del siglo XX (hoy XXI) es hablar ineludiblemente de los medios de comunicación. En ninguna otra época histórica, los medios y la información tuvieron tanto valor, como a su vez influencia, sobre el acontecer humano y la cultura en general.
Sin embargo dicha relación simbiótica también  presenta ciertos fenómenos curiosos en su aparición. Puesto que si bien la cultura y la historia han creado a los medios, los medios pueden crear ciertos fenómenos o modifican anteriores en transformaciones curiosas en manifestación.
Un ejemplo de esto lo encontramos en un pequeño pueblo portuario de Perú, llamada Pisco. Donde se venera a una mujer cuya principal característica no es la santidad que pudiera haber llevado en vida, sino el hecho de la creencia moderna de que en vida fue vampiro. Más concretamente una de las esposas de Drácula.
Hablar en el siglo XXI del mito del vampiro es hablar ineludiblemente de las transformaciones que logra realizar la obra de Bram Stoker, Drácula en el siglo XIX. Anterior a esta obra el mito del vampiro esta diametralmente diferente, sin embargo a causa de dicha transformación, el actual arquetipo vampírico nos presenta no a un ser montuoso, sino seductor y eternamente joven. Uniendo Eros y Thanatos de forma genial.
Sin embargo dicha transformación no se ha detenido y poco a poco las figuras vampíricas han abandonado esas formas monstruosas y desencarnadas (mas unidas hoy día a zombis, revinentes e infectados del cine actual)  para transformase en humanos cuya belleza (y tal vez hasta preferencia sexual)  raya en los puttinis renacentistas de Caravaggio o Sanzio.
En definitiva muy poco queda  (mas solo en el underground) de aquellos vampiros que orgullosamente eran malos por el hecho de serlo y cada vez la humanización de los mismos ha provocado que (para fortuna de las púberes) estos dejen la literatura del horror y pasen a ser asiduos de novelas rosas y romances. Unos personajes de orgullo para Corín Tellado.
Esta humanización del monstruo vampírico no solo ha provocado todo un alud de diversos productos encaminados a su consumo o admiración, sino incluso hasta su adoración en calidad de santos en una paradoja de creencias paralelas al cristianismo. Un cristianismo popular.
El fenómeno de santos populares no es nuevo ni restrictivamente enmarcable en México. En Argentina tenemos a Santa Evita, el gauchito Gil, San la Muerte, el tigre de llanos y la difunta Correa. En México destacan la Santa Muerte, Jesús Malverde (de quien se dice que su devoción ha llegado a exportase hasta Colombia) o Juan Soldado. Y en Perú destacan Sarita Colonia, pero es en esta ocasión otra Sara la que nos trae a reflexionar y actualizar las mitologías vampíricas. Sarah Ellen, la santa vampiro.
Pero, ¿Quién es y cómo comenzó el fenómeno de Sarah Ellen? Muchos de nosotros estamos hasta cierto punto acostumbrados ya hoy día al formato de programa televisivos llamados talk show’s. Donde de forma pública se ventilan diversas problemáticas familiares o sociales.
En marco de estos programas han nacido verdaderas estrellas de estos formatos, incluso hasta frases se han hecho del uso coloquial (¡pero señorita Laaauura! ¡Que pase el desgraciado!).
Entre esta pléyade de personajes talk showeros, destaca la Oprah cubana. Cristina Saralegui. La cual en cierta ocasión de su emisión, realizo un programa sobre el vampirismo (Enero de 1993). En el mismo, un “especialista en vampiros” aseguro que existían tres mujeres vampiros sepultadas en el mundo. Una en México, otra en Italia y la tercera en “un pueblito de Perú llamado Pisco (más concretamente nicho 118, cuartel San Alberto).
Sarah Ellen
En marco de dicha transmisión los habitantes de Pisco se acercaron a dicha dirección para confirmar dicho dato, siendo su sorpresa encontrar el nombre y datos de forma correcta. Desatándose una histeria colectiva sobre la figura se Sarah Ellen y el vampirismo.
Poco a poco, en base a su propio comportamiento social, dicho mito empieza generar ramificaciones y variantes llegándose a consolidar posteriormente en una versión donde encontramos una mezcla de ficciones fílmicas así como una presencia ineludible de la figura  de Lucy Westerna en la novela de Drácula.
Sin embargo, para evitar mayores equivocaciones y desconciertos, cabría continuar con el resumen de la hagiografía de Sarah Ellen.
Nacida en el pueblo de Blackburn Inglaterra, fue atacada y mordida por el conde Drácula (tanto por su belleza como por un posible viaje a Transilvania), convirtiéndose en la amante de dicho personaje.
Una vez infectada del mal vampírico, junto con el conde emprendía vuelos nocturnos para satisfacer su sed de sangre. Hasta el amanecer, volviendo al ataúd el conde y ella a su estado normal de humana.
Sin embargo, en base a los constantes ataques la gente del lugar la ataca y persigue (no sé por qué me viene a la mente la imagen de la Hammer films) hasta condenarla a muerte. Sin embargo, antes de morir jura una maldición. Una vez dictada la sentencia, se procedió a colocar su cuerpo en un ataúd especial: metálico y herméticamente cerrado con remaches.
Sin embargo, el supuesto miedo no acabo ahí, la población de Blackburn se negó a darle sepultura por lo que su esposo (J. P. Roberts) toma un barco junto con el féretro en busca de un lugar donde enterrarla.
Dicho barco (el Said) viaja por varias partes del planeta pero nunca logra el permiso de atracar más de un día y mucho menos de enterrar a la mujer vampiro. Esto hasta la llegada a Pisco Perú, un puerto especializado en la venta de Guano.
Ahí J. P. Roberts lora mediante un donativo voluntario (léase mordida) entierra a  Sarah Ellen en el cementerio local, mientras que varios marinos borrachos empiezan a circular el rumor de la verdadera naturaleza de la difunta.
Y así de boca a boca en Europa se transmite la leyenda de Sarah Ellen hasta aparecer en el programa de Cristina Saralegui.
Sin embargo, como comente en líneas anteriores, esta es solo la leyenda.
Ante la aparición de dicha noticia y su “confirmación” en el cementerio de Pisco. Comienza  a crecer una histeria colectiva sobre el vampirismo y Sarah Ellen en Pisco. Llegando a colocar un día para dicha resurrección. El 9 de junio de 1993.
Poco a poco la crisis crece y desde gente que sinceramente se burlaba de dicha chanza, hasta gentes de toda condición social y edad se preocupaba y atemorizaba por la supuesta reviniencia de la mujer vampiro.
Sin embargo, periodistas oportunos empezaron a detectar ciertas especulaciones económicas que se hacían en  paralelo al fenómeno de Sarah Ellen. Carpinteros vendían sets caza vampiros (mazo, estaca y cruz) a precios módicos. Delta gas se une con un slogan de “Delta gas… el gas que utilizaba Sarah Ellen”. O las famosas salchisaras.
En contexto, la prensa (radio y prensa principalmente) se peleaban por acreditar o desacreditar versiones acerca de la verdad o falsedad del mito de Sarah Ellen. Aparecen los club de fans e incluso el alcalde del lugar (el señor Edgar Núñez Román) coadyuva a fomentar el ánimo del sensacionalismo. Y así hasta llegar al día señalado, el 9 de junio de 1993.
Cabe destacar que para dicha fecha llegan no solo prensa (nacional e internacional) sino brujos, shamanes y parapsicólogos de diversas corrientes peruanas. Gente de todo Perú llega al lugar y espera la hora señalada. Se desato un verdadero caso, gente miccionando al aire libre, libando sin control y rebasando todo tope de control.
Llego la hora señalada ¿y?... nada paso
Paso la media noche y Sarah Ellen no llego a la cita. Todos regresaron a sus lugares de descanso y a la mañana siguiente el alcalde del lugar organizo una rueda de prensa donde agradecía a todos los visitantes sus atenciones y que los invitaba a que conocieran más de Pisco. A los medios nacionales como extranjeros los agasajo, nombró visitantes ilustres (incluidos los “hombres lobo” de un circo mexicano de visita) y terminó llevándolos a una visita a las islas Ballestas.
Lo sorprendente de esta historia no es en si este giro tan comercial realizando en las alas del vampirismo, sino lo que empezó a suceder de forma popular. Puesto que con dicha fama, poco a poco, las damas de la localidad empezaron a adjudicarle milagros. Pero lo más curioso es la naturaleza de los milagros adjudicados.
Milagros del corazón y de amor.
Haciendo una analogía con su supuesta relación que tuvo con el conde Drácula, así como la fidelidad demostrada por su esposo en buscarle un sitio de descanso eterno. Poco a poco empezaron a colocárseles exvotos de agradecimiento (desde naturaleza grafiti hasta de metal fundido) los milagros recibidos entorno a una reconciliación, el regreso del amado o el encontrar a la pareja deseada.
Así, esta emulación de San Antonio poco a poco gano adeptos y de una fantasía vampírica que buscaba reencarnar o resucitar en un día determinado, los devotos acuden ahora en busca de solucionar sus problemas de carácter emocional.

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