sábado, diciembre 01, 2012

FIL 2012: Lectura dramatizada del poema "Aullido” de Allen Ginsberg


Foto: Cortesía FIL Guadalajara / Paola Villanueva Bidault.


Por: Judith Guzmán
@_judithguzman

La editorial Sexto Piso festeja su décimo aniversario con la presentación de "Aullido", libro que contiene el poema del aclamado escritor beat Allen Ginsberg, donde ahora se muestra dramatizado por la entrega sobre escena de Diego Luna y la desgarradora música ad hoc de Jaime López.
            Desde las 18:00 hrs se hacían notar los interesados por entrar a presenciar el performance de "Howl". Poco a poco, las afueras del salón Enrique González Martínez (el más grande de toda la FIL), se comenzaba a llenar por los fanáticos del joven actor mexicano Diego Luna, entre las charlas de los presentes este nombre resaltaba.
Foto: Cortesía FIL Guadalajara / Paola V. Bidault.
            En realidad ¿A quién le importa "El grito" (como lo llamó una mujer que preguntaba escéptica si esa era la fila para ver a Dieguito como cariñosamente lo apodó)? Quizás el 80% de los presentes desconocían siquiera quién era Ginsberg, aún así era un gusto poder ver a los numerosos amontonarse por obtener el mejor lugar, casi se sentía un ambiente como partido de fútbol.
            Los minutos transcurrieron y el personal de control, hábilmente capacitado para situaciones de fanatismo extremo, se coordinó de manera excelsa para acomodar a cada uno de los ansiosos dentro del salón (dejando a los menos tempraneros con las ganas de poder compartir siquiera el mismo oxigeno de los que habían logrado un lugar en el salón). A partir de las 19:30 hrs. las puertas fueron abiertas.
En el escenario los elementos que conformarían el performance pasaban de lo sencillo a lo extravagante: una máquina de escribir, silla, mesa, estatuilla del Empire State, el letrero de la Av. Madison, una mesa de ping-pong y el set de micrófonos acompañados de la silla que enaltecerían el sonido del compositor musical Jaime López, a su lado izquierdo una bandera Estadounidense yacía doblada a la espera.
            De los dos parlantes que sonorizaban el lugar, un blues que se deformaba en electrónico puso alerta a la audiencia, la iluminación artificial no se notaba que cambiaría y todo el salón era iluminado por molestas lámparas de luz fluorescente, aún así el escenario modesto de fondo negro nos ponía a la expectativa.
            Los micrófonos de alta calidad captaban perfectamente el juego de ping-pong con el que abrieron escenario Diego Luna y Jaime López, a la entrada de ambos, la multitud comenzó a aplaudir. Luna tomó la voz de la noche, Jaime su posición frente a los micrófonos cargando su guitarra. Comenzaba la mágica combinación entre la poesía y el sonido desconsolador de la guitarra que amenizaba la lectura. En momentos el sonido de la máquina de escribir se sumaba al chasquido de dedos del músico, llenando el espacio sonoro junto con la lectura que comenzaba a aumentar de velocidad por parte del actor. Mientras Luna leía, Jaime murmuraba las palabras del texto siguiendo con gusto cada ritmo del propio poema, esperando paciente su turno de quemar la guitarra con los dedos y sucumbir a los escuchas con su voz carrasposa y profunda. Cada una de las páginas que eran leídas se convertían en basura corrugada que Diego tiraba al piso con la misma fuerza con que el poema nos tomaba.
Foto: Cortesía FIL Guadalajara / Paola V. Bidault.
            El poema es violento, se lee con fuerza y energía, con odio y coraje por la obscena destrucción que sufrían los escritores Beat de los Estados Unidos de los 50's. Diego baja del escenario, sigue leyendo sin perder la cadencia, aumentando la rabia, camina entre los presentes, los deja que huelan el poema que se escurre por su boca, entre el público un misterioso aullido que dice SANTO adereza con mayor tensión las palabras del performancero  haciendo eco del juego de versos que Ginsberg utiliza en la parte más dramática del poema, donde se habla de la existencia de santidad en la totalidad.
Termina la puesta en escena, con la fecha en que Ginsberg escribe el poema de culto "San Francisco 1955", un poema que deja exhausto al lector pero en esta lectura dramatizada con la energía de Diego y la música de Jaime el efecto es doblemente potente.
            En palabras de Luna cierra así: "Quiero agradecer muchísimo a Sexto Piso y felicitarlos, pero a Diego Rabaza que nos pasó la idea de hacer este texto, fue brillante y nos dio luz a todos. A Angel Zurita que nos acompaña, nos dirige y el que grita SANTO y más se emociona".
Los aplausos galardonaron a todo el equipo de trabajo, a la escritura desenfrenada de Ginsberg y al hecho de presenciar con júbilo a un par de grandes en consolidados con su trabajo, Diego  y Jaime se abrazan con alegría y salen del escenario, dejando las secuelas de lo que aconteció sobre escena. 

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