![]() |
| Foto: Cortesía FIL Guadalajara / Paola Villanueva Bidault. |
Por: Judith Guzmán
@_judithguzman
La
editorial Sexto Piso festeja su
décimo aniversario con la presentación de "Aullido",
libro que contiene el poema del aclamado escritor beat Allen Ginsberg, donde ahora se muestra
dramatizado por la entrega sobre escena de Diego
Luna y la desgarradora música ad hoc
de Jaime López.
Desde las 18:00 hrs se hacían notar
los interesados por entrar a presenciar el performance
de "Howl". Poco a poco, las afueras del salón
Enrique González Martínez (el más grande de toda la FIL), se comenzaba a llenar
por los fanáticos del joven actor mexicano Diego
Luna, entre las charlas de los presentes este nombre resaltaba.
![]() |
| Foto: Cortesía FIL Guadalajara / Paola V. Bidault. |
En realidad ¿A quién le importa "El
grito" (como lo llamó una mujer que preguntaba escéptica si esa era la
fila para ver a Dieguito como
cariñosamente lo apodó)? Quizás el 80% de los presentes desconocían siquiera
quién era Ginsberg, aún así era un
gusto poder ver a los numerosos amontonarse por obtener el mejor lugar, casi se
sentía un ambiente como partido de fútbol.
Los minutos transcurrieron y el
personal de control, hábilmente capacitado para situaciones de fanatismo
extremo, se coordinó de manera excelsa para acomodar a cada uno de los ansiosos
dentro del salón (dejando a los menos tempraneros con las ganas de poder
compartir siquiera el mismo oxigeno de los que habían logrado un lugar en el
salón). A partir de las 19:30 hrs. las puertas fueron abiertas.
En el escenario los elementos que conformarían el performance pasaban de lo sencillo a lo
extravagante: una máquina de escribir, silla, mesa, estatuilla del Empire
State, el letrero de la Av. Madison, una mesa de ping-pong y el set de
micrófonos acompañados de la silla que enaltecerían el sonido del compositor
musical Jaime López, a su lado
izquierdo una bandera Estadounidense yacía doblada a la espera.
De los dos parlantes que sonorizaban
el lugar, un blues que se deformaba en electrónico puso alerta a la audiencia,
la iluminación artificial no se notaba que cambiaría y todo el salón era
iluminado por molestas lámparas de luz fluorescente, aún así el escenario
modesto de fondo negro nos ponía a la expectativa.
Los micrófonos de alta calidad
captaban perfectamente el juego de ping-pong con el que abrieron escenario Diego Luna y Jaime López, a la entrada de ambos, la multitud comenzó a aplaudir.
Luna tomó la voz de la noche, Jaime su posición frente a los
micrófonos cargando su guitarra. Comenzaba la mágica combinación entre la poesía
y el sonido desconsolador de la guitarra que amenizaba la lectura. En momentos
el sonido de la máquina de escribir se sumaba al chasquido de dedos del músico,
llenando el espacio sonoro junto con la lectura que comenzaba a aumentar de
velocidad por parte del actor. Mientras Luna
leía, Jaime murmuraba las
palabras del texto siguiendo con gusto cada ritmo del propio poema, esperando
paciente su turno de quemar la guitarra con los dedos y sucumbir a los escuchas
con su voz carrasposa y profunda. Cada una de las páginas que eran leídas se
convertían en basura corrugada que Diego tiraba al piso con la misma fuerza con
que el poema nos tomaba.
![]() |
| Foto: Cortesía FIL Guadalajara / Paola V. Bidault. |
El poema es violento, se lee con
fuerza y energía, con odio y coraje por la obscena destrucción que sufrían los
escritores Beat de los Estados Unidos
de los 50's. Diego baja del
escenario, sigue leyendo sin perder la cadencia, aumentando la rabia, camina
entre los presentes, los deja que huelan el poema que se escurre por su boca,
entre el público un misterioso aullido que dice SANTO adereza con mayor tensión
las palabras del performancero haciendo eco del juego de versos que Ginsberg utiliza en la parte más
dramática del poema, donde se habla de la existencia de santidad en la
totalidad.
Termina la puesta en escena, con la fecha en que Ginsberg escribe el poema de culto
"San Francisco 1955", un poema que deja exhausto al lector pero en
esta lectura dramatizada con la energía de Diego
y la música de Jaime el efecto
es doblemente potente.
En palabras de Luna cierra así: "Quiero agradecer muchísimo a Sexto Piso y
felicitarlos, pero a Diego Rabaza
que nos pasó la idea de hacer este texto, fue brillante y nos dio luz a todos.
A Angel Zurita que nos acompaña, nos
dirige y el que grita SANTO y más se emociona".
Los
aplausos galardonaron a todo el equipo de trabajo, a la escritura desenfrenada
de Ginsberg y al hecho de
presenciar con júbilo a un par de grandes en consolidados con su trabajo, Diego y Jaime
se abrazan con alegría y salen del escenario, dejando las secuelas de lo que
aconteció sobre escena.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí