El hábito no hace al monje
pero el
disfraz sí hace a la pantera
Luis Enrique Anguiano Torres
Todos
conocemos esa escena en la que Hamlet suelta la frase “Ser o no ser, esa es la
cuestión”. Archirequetereconocidísima la pose de Shakespeare (la gente no sabe
quién es Hamlet) sosteniendo un cráneo (que se supone debería ser de Yorick, el
bufón) con las cuencas hacia el rostro propio con expresión lacónica.
Acabo
de entender el chiste de Space Jam en
el que Michael Jordan le dice a Bugs Bunny “Pero si sólo soy un jugador de
baseball” y el conejo le responde “Claro, y yo sólo soy un actor
shakespeareano”. Y acabo de recordar que mi profesor de español en la E.S.T.
#107 nunca pudo escribir Shakespeare bien… Si estás leyendo esto, Bedolla, te
mando un afectuoso y extemporáneo “chinga tu madre”.
En
fin, les decía, esta escena –pose, más bien– se ha visto miles de veces en
diferentes lugares, instancias y momentos, pero ¿realmente saben lo que quiere
decir, amigochos? ¿No? No me sorprende, creo que yo tampoco sé lo que esa
pinche frase quiere decir. Y digo “creo que yo tampoco” porque también creo que
sé a qué se refiere.
Otra
raya más pa’l tigre, pues.
Por
ejemplo, pensando en el recién mencionado Prof. Bedolla –le digo profe porque
no era maestro– que nunca supe si tenía algún título o alguna carrera o algo
que se le pareciera, sino que ya por el hecho de dar clases en una secundaria
automáticamente se ganó el título de profesor.
Y
no creo que haya mejor explicación para el punto al que me quiero referir: ¿Se
es un profesor porque se enseña algo a los alumnos o se es profesor porque el
título así lo marca? Bueno, dijeran los filósofos Hernández(1) en alguna de sus famosas baladas “no
basta con ser padre, hay que saberlo ser”. Otro rollo esos cabrones, me cae.
Uno
va por la vida encontrándose con gente que es y que no es, que dice ser y que
jamás lo será, o que es y nunca lo dice. O que… Bueno, ustedes me entienden, yo
como digo una cosa digo otra, pues si es que es como todo, hay cosas que ni qué
¿tengo o no tengo razón? La verdad, la verdad para encontrarse a alguien que se
diga Maestro (así, con mayúsculas) y lo sea, está un paso más allá del título
de la Maestría.
Sólo
he conocido una persona así en mi vida, él no se dijo Maestro o Profesor y fue
un gran pedagogo. El Mtro. Juan Manuel Gutiérrez-Vázquez, fundador de mi alma
máter.
Pues,
este señorón aún a los profesores más enaltecidos de la escuela les daba sus
regañadas y reprimendas. Todos lo teníamos en un excelente concepto y era un
hombre de mucho mundo. Murió de leucemia y aún en los últimos días de su vida
se tomaba la molestia de responder alguno que otro correo que le mandaba.
Su
currículo hablaba por él: estancias en Egipto, Inglaterra, cátedra en Bristol, papers en revistas científicas y así. O
sea, no se andaba con jodederas.
Por
otro lado, conozco a más de un cabrón que se ha molestado por alguna
“igualadez” (¿existe esa palabra? Si no, entonces la acabo de inventar) como
llamarlo por el nombre de pila.
Moraleja
para los que nacieron ayer: el título no te otorga una posición en la vida. Son
tus acciones lo que lo determinan. Deja de buscarle chichis a la gallina y
preocúpate por otra cosa ¡Posoye! Dices que eres Dj pero nadie te escucha.
Dices que eres profesor y no sabes escribir Shakespeare. Dices que eres escritor
y nomás sueltas twits con “irónicos” “juegos” de palabras. Dices que eres arquitecto
y me los serviste de lengua, yo te los pedí de tripa y dos de al pastor.
La
vida está llena de gente así. Creo que inclusive uno lo llega a ser en
diferentes momentos y bajo diferentes condiciones o circunstancias. Recuerdo
algo que un amigo me dijo hace tiempo: no puedes decir que eres algo hasta que
te mantengas de ello. Él hace tatuajes, vive de los tatuajes, no es el mejor
pero no es pendejo. Se denomina tatuador ¿Cuál es el problema? El problema es
que no todos son así.
Vaya,
durante el sexenio pasado un cabrón estuvo diciendo que era el presidente de
México y a la fecha de hoy resulta que la informalidad laboral creció, también
la pobreza y la precariedad, que ahora 6 de cada 9 mexicanos está subempleado o
desempleado y no olvidar los muertos y desaparecidos por su “guerra” contra el
narcotráfico que más bien debería llamarse “compra obligada de armamento a EEUU
para pelear contra los del cártel del Golfo y los Zetas porque a los del de
Sinaloa ni los vamos a tocar”.
Y
luego el pinche Calderón no quería que se le faltara al respeto.
Amigochos
y amigochas, no se dejen engañar ni se engañen ustedes mismos. Uno es quien es
por lo que hace y no por lo que dice que es, aunque algo de cierto hay en que
si se pretende ser el tiempo suficiente uno lo terminará siendo. Por ejemplo,
Hulk Hogan que se volvió un luchador famoso sólo pretendiendo que ya era un
luchador famoso. O Donald Trump que se volvió millonario sólo por fingir que ya
era millonario aunque, en la realidad, como magnate es una pinche farsa ese
vato.
A
eso me refería con el título de este texto, digo, por si quedaba alguna duda.



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