¿Existen
hoy contraculturas?
Fausto Alzati Fernández
Nuevas
noticias del ex-cyberpunk y ciberdélico R.U.
Sirius, que actualmente firma como Ken Goffman
La
contracultura a través de los tiempos. De Abraham al acid-house, Ken Goffman y Dan Joy. Anagrama, 2006.
Analizando los movimientos contraculturales desde
En esta breve y a la vez enciclopédica obra, Ken Goffman —alias R. U. Sirius (S. N. Serio), precursor del movimiento cyberpunk y candidato presidencial en Estados Unidos en 2000 por el Partido de
Al principio del volumen, Goffman define contracultura como algo que “florece dondequiera y cuandoquiera que unos cuantos miembros de una sociedad eligen estilos de vida, expresiones artísticas y modos de pensar y ser que abrazan con entusiasmo el antiguo axioma de que la única constante verdadera es el cambio en sí mismo”, como un fenómeno dinámico que se manifiesta en diferentes épocas con distintos rostros. Así, descubre y entreteje hilos que vinculan al sufismo con la bohemia parisina de principios del siglo XX y el descubrimiento del LSD; la ilustración y las protestas estudiantiles de los sesenta con los trovadores del siglo XVI y el free jazz después de la bomba en Hiroshima; el budismo zen, los ciber-piratas y la música electrónica con los poetas románticos, Allen Ginsberg y el hip hop. Con un estilo emocionante y fácil de seguir, Goffman presenta la historia del rechazo al status quo, y su recurrente asimilación.
Según
el autor, hay dos leyendas que informan el espíritu de la contracultura:
Prometeo robando el fuego del Olimpo para dárselo a los hombres y con ello
repartir los conocimientos necesarios para desestabilizar la supremacía
absoluta de los dioses, y el Abraham bíblico que destroza los ídolos de
cerámica de su padre para luego ser exiliado. Estas fábulas expresan dos
elementos esenciales de los movimientos contraculturales: que son agentes
desestabilizadores con aspiraciones de justicia, y que representan visiones que
surgen desde los márgenes geográficos e ideológicos de una cultura hegemónica.
Basándose
tanto en investigaciones que ha realizado como en su propia experiencia,
Goffman traza ingeniosamente el flujo de estas instancias de resistencia a
través del tiempo, planteando que no necesariamente son meras oposiciones a lo
establecido sino expresiones que poseen valores propios que se repiten
históricamente. Recorre desde la antigua Grecia hasta la era digital, situando
al lector en el presente con entendimiento, escepticismo e inspiración. La
contracultura a través de los tiempos. De Abraham al acid-house es una
invitación a conocer esa fuerza que en cada época y lugar surge de distintas
formas para alborotar, desafiar y transformar el entorno.
Revisar
la historia permite vislumbrar el futuro. Esta obra concluye con un capítulo
vivaz y certero en torno a la filosofía del hacker quien, como Prometeo, se
dedica a la distribución justiciera de la información. Goffman pone en duda las
interpretaciones de la historia que hoy conocemos y sugiere que con el tiempo y
con la apertura cada vez mayor de los canales informativos se realizarán nuevas
exégesis históricas que tomarán perspectivas antes marginadas.
Hoy
en día es relativamente sencillo editar tu propio texto, música o video y
subirlo a la red: no hacen falta las imprentas y las censuras se pueden evadir
fácilmente. De este modo, crecen exponencialmente los mensajes que podemos
emitir y recibir, así como sus posibles destinos. Con mayor fidelidad y
velocidad, este acceso informático facilita la construcción de perspectivas
múltiples para entender la cultura en la que vivimos, así como las alternativas
a ésta. Nuestras creencias, hábitos y comportamientos se interrumpen y
enriquecen con versiones variadas de los hechos. Al ir descubriendo
alternativas a la versión oficial de la historia, al contemplarla desde varios
ángulos, los lentes con que es percibido el presente y el futuro aumentan,
exponiendo lo que obviamos, haciendo aparentes cosas antes ocultas.
Así
es como la creatividad necesaria para solucionar los problemas globales que hoy
nos acechan emergerá con una visión nítida llena de propuestas y variantes
mutantes. ¿Será otra ola en la marea de la contracultura?



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