La mala prensa y sus nefastas criaturas
Luis Enrique Anguiano Torres
Ayer
se inauguró el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM, por economía de
ahora en adelante) y bueno, casi todos los medios alternativos de comunicación
estuvieron cubriendo la nota. Me cae mal la palabra “alternativo” y similares
(alterno, alt) por un mal uso que se le ha dado desde casi siempre basándose en
dos sentidos de un mismo error.
El
primero es que se piensa como “alternativo” a movimientos y expresiones que ni
siquiera lo son, por ejemplo, la “medicina alternativa” –la homeopatía, las
flores de Bach, la magnetoterapia, etc.– en realidad no es medicina porque no
cura nada. El otro punto es que parece muy fácil decir qué cosa es lo
alternativo y qué no pero en realidad es bastante difícil definir qué cosa es
lo alternativo.
Para
que no se quemen más las pestañas, lo alternativo es aquello que sigue en los
cánones de un conjunto o de un sistema de clases pero que por alguna razón no
es tan tomada en cuenta. Por ejemplo, La Jornada es un medio alternativo de
prensa y noticias porque pertenece al corpus de medios mexicanos de
comunicación pero no toda la gente le hace caso y, de hecho, desde su mismo
planteamiento me parece que esa no es la intención de La Jornada.
Ahora
sí hablamos el mismo motherfucking idioma: en Morelia tenemos hartos medios
alternos –que pertenecen al sistema aunque digan que no– que en estos mismos
momentos están haciendo su labor. Es un esfuerzo muy loable, la verdad es que
varias ciudades quisieran tener un festival así y hay morras de otros estados que
estarían en huelga de ropa interior durante meses con tal de tener cerquita a
Gael García.
Todos
estos proyectos de medios sacarán la nota, tomarán fotos, regresarán a la
computadora a editar el blog, la entrada en el Facebook, el Instagram… Y eso
está perfectamente bien. Es su labor y sé que aquí en Morelia no lo hacen del
todo mal. Y digo “del todo” porque de repente se escucha el engrane que brinca
o el derrapón de aceite de la palanca, el cohete que tronó antes de tiempo, el
frenón, el pedalazo…
Esas
cosas ocurren. ¡Dios! Hasta a Proceso le ocurre que sus periodistas hacen una
buena labor de periodismo (¡duh!) metiéndose en la nota, consiguiendo
documentos y entrevistas, contrastando fuentes y de repente por allá a lo lejos
se escucha el escopetazo, se ve el humo y todos voltean a ver al responsable
que dice, con cara de Chavo del Ocho “se me chispoteó”.
Cuando
a un medio se le “chispotea” más de costumbre que tan sólo de vez en cuando
entonces tenemos un caso de mala prensa. “Bueno, y tú dale con tu pinche mala
prensa y nomás no nos dices qué”, de seguro están pensando. Bien, la mala
prensa es la falta de contraste de datos y el exceso de la opinión a la hora de
dar la nota (como las revistas de chismes, a las que les llaman “prensa rosa” a
pesar de que ni siquiera son prensa de verdad) o también la pinche atención
desmedida sobre las personas que sólo buscan ser el centro de atención.
¿Cómo
se verían los de Proceso diciendo “el amigo de una fuente muy fiable me pasó el
chisme de que Rajoy se estará llevando la mitad de las ganancias de los hoteles
flotantes en el golfo” o diciendo “Tony Garza, el ex embajador de EEUU en
México se hizo una rinoplastia y la cara se le ve horrible”? Piensen. La prensa
de rumores y sin contraste no es prensa. El otro efecto que les comentaba, el
de hacer notas sobre los “attention whores” o “putas de la atención” también es
mala prensa. Nada menos me viene a la mente el caso este de la chava que se
tatuó la mitad de la cara con estrellas y quería demandar al tatuador a pesar
de que todo era una vil mentira. Mentir también es mala prensa. Y eso se da
mucho en el caso de los medios norteamericanos en donde el sensacionalismo y la
exageración son moneda de uso común.
A
día de hoy, ya las primeras notas en los medios alternos de Morelia sobre el
FICM están asomando. Hay algunas muy buenas y otras no tanto. Lo que sí rompió
esquemas ayer fue ciertas declaraciones de Cuauhtémoc Cárdenas Jr. Sobre lo
difícil que es hacer arte en este país nuestro manchado de sangre.
No es malo ser ignorante. En
absoluto. Todos ignoramos algo en mayor o menor medida pero lo que sí es
detestable es la celebración de la ignorancia y la mala prensa es, en cierta
medida, eso. Una celebración de la ignorancia a ambos lados: pendejo el público
y pendejo el reportero.
De
lo anterior les pongo un ejemplo: en los comentarios de una nota sobre ayer
(bastante decente, diría yo) de repente aparece un sujeto que ni siquiera vive
en este estado soltando comentarios como “el pendejo
Actorcete ese, es yo soy 132 pendejos Amlostas” y ataques frontales como “sales a defenderlo con tu "ideal de Intelectual" jajajajaja
pendejo pues ni que estubiera haciendo un reportaje para preocuparme por la
ortografia, con que sepas lo que estoy escribiendo es mas suficiente, mira ahi
te va un ejemplo, (pendejo = Péndéjó) haber si tu "intelectualidad"
lo comprende” dirigidos hacia el único que le dijo “Tranquilo, sólo es la
noticia de que Gael está en Morelia”.
Ahora, por favor, ayúdenme a
decidir: ¿Qué chingados le respondo al imbécil este?


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí