Sentina
de cada esquina
J. G. G.
Dedicado a: Yau
“Somos los marginados del Diablo,
el
fuego no quema nuestros cojones,
los
hace más gordos y peludos”
J. G. G.
El
submundo de la prostitución; el de cambiar el pene por algo más lucrativo, o
mantenerlo para dar un dos por uno
con tetas y polla para ganar un billete de 50… Son la subcultura exclusiva al subnormal.
Van
en contra de ella, de la cultura; le meten todo por el culo. No están
comprometidos para una perfección o para un bien social, más bien están descomprometidos, y manipulan su cuerpo
a una especie de posmodernismo y representación. Rompen el cuerpo de Dios y lo
hacen imperfecto, le cambian las piezas para sobrevivir de una manera moderna.
Son los tipos modernos del presente, y también son transexuales.
«—Somos
la verga del mundo, nene… Pero metida. Jajajá. Por eso estamos a la contra cultura. Esta mierda es simple:
jode más de lo que te han jodido a ti. Y antes que nada: COBRA, menos de lo que
vales. Nadie paga más de lo que mide su polla o la tuya. jaja…»
Como
en la televisión se tiñen el pelo de rubio, pero estas putas tienen pinta de
putas y aparentan ser putas. La farsa de decencia la dejan para los políticos y
los católicos. Usan harto polvete en el rostro para maquillar todo el cansancio,
el dolor de culo y el hedor a semen en los labios… No vale la pena llorar por
su vida, porque su vida no vale nada. Tampoco vale la pena rendirse, eso es de
maricas blandos…
Están
podridas, estropeadas, descompuestas, pervertidas, depravadas y corrompidas a
la vista de la sociedad podrida, estropeada, descompuesta, pervertida,
depravada y corrompida... Y no les importa; la sociedad es su cliente. Desde
taxistas hasta oficinistas. Todos quieren la misma mierda. Toda la sociedad
puede estar a la contra, pero disimuladamente. Estamos podridos TODOS y no va a
cambiar, nada va a cambiar; es la rutina del mundo.
«Las
putas siempre serán putas y los perros siempre serán perros»
![]() |
| José Zarzi, "Perroborracho". |
Las
hijas del diablo
Era
uno de esos meses de frío en el culo
y en los bolsillos; supongo que era Enero. Los anuncios de «FELIZ NAVIDAD» en
la puerta principal del Hotel Central aun seguían ahí, embarrados como moscas.
Tal vez si hubiera pasado la noche de navidad en ese hotel. . .
Eran
Marce y Trini; lo peor en belleza, pero lo mejor en orales y con las mejores
tetas operadas de toda zona metropolitana. Todas las noches se pavoneaban
afuera del Hotel Central, eran la esencia de aquel lugar. Todo estilo y toda
ofensa a la decencia y al buen gusto. Nunca encontraras algo mejor por 50
bolas. Ni tampoco algo peor. Dos tipos inteligentes que encontraron su lugar en
la vida: Ser putas.
—Ese
condenado cerdo me metió tres litros de semen en la garganta. Un jodido billete
para que te ahoguen en venidas. ¡Que se jodan!
—Nadie
paga más, nena. Quieren pito y quieren tetas, quieren todo. La última vez,
quería cagar por la boca, un tipo me la metió del culo a los dientes…
—Y
dicen que nosotras somos las hijas del diablo…
—Bueno,
mana. Al menos ya tienes lo de la comida de mañana. Agradece.
—¿Agradecer?
¿A quién?... ¿A Dios? ¿A ese jodido microbusero? ¡Estas pendeja! No tengo por
qué agradecer. Vienen y me joden, y quieres que les diga: Gracias, entra cuando
quieras… ¡Carajo!
—No
hables de Dios así, te ha dado todo.
—Olvídate,
nena. A ti y a mí, ese hijoputa de Dios es el que más nos ha jodido…
Un
taxi aparcó enfrente de ellas, un tipo gordo y trajeado bajó. Estaba ebrio, víctima
fácil... El tipo se dirigió a la entrada del hotel bamboleando su enorme cuerpo
y rascándose su enorme culo. Se detuvo antes de llegar y tiró medio litro de
vómito. Trini y Marce se le acercaron.
—Te
voy a hacer la mejor mamada de tu vida, gordito… —dijo Marce.
—¿A
alguna de ustedes le gustaría tener 25 centímetros de fierro en el coño? —Gorjeó el culogordo y vomitó medio litro más.
Se derrumbó en la acera.
—Chúpale
el culo a tu madre, gordito. . .
Revisaron
los bolsillos del obeso desplomado; un celular y una cartera... Tomaron sólo el
efectivo y se alejaron un poco. Esperaron a que la noche pasara, el tipo no se
levantó, tal vez ya nunca necesitaría ese dinero. Se fueron al amanecer y
regresaron la siguiente noche a ser jodidas y a joder. Era su empleo, tal vez
son más dignas que un obrero. Tal vez ninguno de los dos tiene dignidad. Tal
vez la dignidad no este en las calles, ni en los jodidos.
FIN



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