Los años de Clarimonda
Manuel Noctis
“Porque la condición del
hombre tiene caminos retornables
que nunca pasan por los
mismos sueños”
Ramón Martínez Ocaranza
Clarimonda llegó a su 8° aniversario,
bajo una gama de festejos y actividades que durante todo el mes de septiembre
(2012) se estuvieron presentando en distintas partes de la ciudad. Talleres de
Creación Literaria, Para ser escritor freelance
y sobre Principios de Semiótica y Cultura Alternativa, una Fiesta de
aniversario tan ecléctica como sus personajes y, finalmente una mesa de charla
y discusión en torno a la relación y/o disociación del Rock, la Izquierda y la
Contracultura. Eventos con gran repercusión y aceptación en el público
moreliano, quienes esclarecieron aún más el panorama de lo que se nos viene on the road.
Sin duda con
esto, como lo he venido mencionando en otros lados, hemos sentado un precedente
importante en nuestra ciudad. Son poquísimos los proyectos literarios que
logran mantenerse durante largo tiempo, sobretodo a razón de la “carencia de
recursos que se destinan a estas publicaciones”. Al respecto, Milton Rodríguez,
en su texto “Egoísmos particulares” menciona (haciendo referencia a las
publicaciones morelianas): A algunos les
bastan unos pocos números; sobreviven los que no se mantienen en la
satisfacción de ser la expresión de un solo grupo o tendencia, y ejercen
pluralidad de género y expresión, sorteando el motivo de desaparición de otras
revistas que no encuentran o pierden patrocinio por no adherirse o violentar la
línea que pretenden imponerles los patrocinadores (2007).
Ante tal hecho, hemos visto salir, aparecer y desaparecer con frecuencia algunos proyectos literarios. A continuación amplió el panorama con un antes y un después sobre las revistas
que estaban, estuvieron y que ya no están a partir del surgimiento de Clarimonda:
El antes...
Como ya muchos saben, esta publicación nació
un 25 de septiembre de 2004, con un formato a manera de fanzine (de corte y pega), con forros e interiores en hojas
blancas tamaño carta y en fotocopia (20 páginas). En ese momento existían revistas que
trataban de aunar el trabajo literario dentro de la ciudad, entre ellas la
revista Diturna de Ramiro Bolaños,
distribuía su edición número diecisiete y esa sería su última publicación. La
revista Plástico que dirigía Rogelio
Séptimo y Miriam D. Paleo llegaba a su segundo número, para posteriormente
desaparecer con la llegada del tercero. Cromosoma
de Manolo Espinosa había sacado su primer y único ejemplar, después de todo
un revuelo de presentaciones. Una de las revistas de mayor influencia para nosotros fue sin duda la revista Águila Deskalza, que dirigían y
coordinaban una serie de entes entre los que se encontraban Rene Rubio, Juan
Carlos Trejo, Roberto Tzintzún Romero, entre otros, con casi siete años, su
número menos siete circulaba en algunos puntos de la ciudad y al parecer fue el
último. Polvo de Alejandra Quintero,
también dejaba en claro la irregularidad de las ediciones, solo fue un número y
anduvo circulando un tiempo, después ya no se supo más, la mató el tiempo. La
revista El Subterráneo de Alfredo
Carrera, andaba por su numerote cincuenta, después de publicar varios autores locales y nacionales si no mal recuerdo llegó a 8 años
también y ahí quedó. La revista Nauta que dirigía
Amaya R. Aldabe andaba circulando con su segunda edición por los puestos de
periódicos de Morelia, llegados al cuarto numero se perdió. Revés de Francisco Valenzuela, otra que también nos enfundó, andaba
cazando vampiros con su numero dieciséis, ésta aun se encuentra vigente, llegaron a publicar 70 números impresos en 8 años, ahora tienen 10 años, dos son ya en versión online.
El después...
| Daniel Wence (Ex Consejo Editorial) & Manuel Noctis. (2005) |
Al paso de los días, nos
fuimos encontrando con otras que fueron llegando, como el caso de Pandora cultural dirigida por Francisco
M. López, la cual emigró a la ciudad de Guanajuato y después se le perdió la
pista. Después El Ornitorrinco literario
con una periodicidad muy irregular se presentó, llegaron a cuatro números y hace unos meses su director Omar Arriaga la declaró muerta. Littera proyecto cero dirigida por Jesús
Chávez Flores y editada en la
Preparatoria no.3 aparecía por las mismas fechas, pero al
parecer con tres o cuatro números ya no se siguió editando. La revista Ódica de Alejandra Ignacio Álvarez y la
revista El Hilo de Ariadna aparecieron
en las mismas fechas, de la primera conocí hasta el tercer numero y ya no supe
más, de la segunda, le cambiaron el nombre solo a Hilo, hace unos meses sacaron su ejemplar numero 23, después de un
periodo intermitente y esta parece aún sobre-vivir. La revista Psicoactivo dirigida por Julio Cesar
Corona, que se editaba por parte del IMCED, ahora tendría la misma edad que Clarimonda, pero hace varios años se
quedó en el camino. La revista Cronopios editada
por parte de la Facultad
de Economía y dirigida por Julieta Piña Romero, es de las que existieron por 4
o 5 números, tampoco existe ahora. Sodoma
de Antonio Mendiola, conocí solamente el número once y nada más. Y PalabraPoesía de Rafael Calderón llegó creo que a dos o tres números y
desapareció por un tiempo, ahora anda por ahí sacando nuevas publicaciones. Hace un par de
años llegó la revista Monocromo, más
enfocada a las artes visuales, la cual también se mantiene vigente con una propuesta realmente interesante. Está
también Letra Franca, de recientísima
aparición, con un formato más culto. Aparecieron hace unos meses también los
fanzines El Molkajete de José Alfredo Barriga, la cual sólo tiene un numero publicado, y Semen, del Alí Torruco & Caliche Caroma, que ya está dando de que hablar
en la ciudad con sus shows performanceros tan bizarros. Y hasta ahí por el momento en cuanto a publicaciones recientes (muy probablemente se me escape una u
otra publicación).
Algunas eran
muy buenos proyectos, otros eran pésimos, incluso Clarimonda en sus primeros
años era una cosa rara (por no decir que mala), no tenía pies ni cabeza, había una intensión, pero no bien canalizada. Transitaba sólo por los sueños personales y de mis amigos por vernos publicados, pero a
final de cuentas todos cambió, los años nos dieron armas para corregir en el camino, para
pulir el proyecto, la idea. Finalmente ahora todo ello se ve reflejado, contamos con un gran equipo de colaboradores: columnistas, fotógrafos, del consejo editorial, corresponsales y distribuidores que hacen de esto algo autosustentable, y es lo que se celebra...
A veces me
sorprende demasiado la fragilidad con que se desvanece el tiempo. Lo rápido que
los proyectos, ideas, momentos, sensaciones y hasta las personas se convierten
en historia. Lo presuroso que transcurren los minutos, las horas, los días, las
semanas... Hace unos años existieron todas esas revistas,
hace unos meses comenzaron a desaparecer algunas, hace unos días fueron los
festejos de aniversario y hoy ya todo es historia; se quedaron atrás, en los
senderos transitorios de mi vida y de quienes las padecieron. Solamente queda
el recuerdo de los hechos concebidos; recuerdos que en algunos años se
confundirán con el ensueño complementario de la fantasía. Ideas vagas y
complejas en el ojo del que “todo” lo vio.


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