domingo, octubre 21, 2012

EL IZCUINTLE: Trabajo en el que se te aprecia y trabajo en el que no



Trabajo en el que se te aprecia y trabajo en el que no

Luis Enrique Anguiano Torres


Veía la tele el otro día. Una conocidísima serie gringa de gran éxito sobre un drug lord en Nuevo México. Hay una escena, en cierto episodio, en la que la esposa del protagonista –contadora– necesita volver a un antiguo trabajo y después de poner al tanto a su ex patrón –amigo suyo– sobre su vida marital y su embarazo –no planeado– éste le responde de manera bastante interesada “Nos gustaría tenerte de vuelta, el trabajo que hacías es fantástico”.
Pensé para mis adentros que no es la única vez que me he encontrado con esa frase. Me ha tocado ver que la usen en la vida real. Memo, es usted muy buen cocinero –le dijo don Luis– y nos gustaría que regresara a la plancha. Es usted un muy buen trabajador ¿Ha considerado en volver con nosotros, a su antiguo empleo? Bueno, la idea la captan. Al patrón siempre le interesará tener de vuelta a los buenos elementos porque no sólo mejora la imagen de la empresa en cuanto a la relación patrón-empleado, también aumenta la calidad y pone el ejemplo ante los otros subordinados.
Este tipo de situaciones sólo se darán, obviamente, cuando no hay mucha “distancia” entre el patrón y el obrero; negocios pequeños, changarros familiares, franquicias pequeñas, etc.
Ahora, por otro lado, hay trabajos en donde te ven bien pinche mal si quieres volver a estar con ellos. Wal-Mart, por ejemplo, donde te preguntan si ya habías trabajado con ellos casi casi como diciéndote “Danos una razón para no contratarte” ¿Por qué? Por que saben que si los dejaste fue por algo y ahora regresas como el perro arrepentido. Porque no tienes otra opción y porque de seguro sabes cómo tranzártelos. Vaya, que detrás de cada re-aplicación para Walmart puede que haya una historia no muy agradable. Trabajar para esa empresa es gacho. Yo lo hice y no lo recomiendo.
De hecho, me he dado cuenta que es un indicador de mal trabajo el tener que usar un uniforme y dentro de las prendas del uniforme hay algo como un mandil, una gorra, un botón de esos grandotes que se pegan a la altura del pecho.
Un gorrito. Si tienes que usar un pinche gorrito deberías preguntarte por qué diablos quieres ese pinche trabajo. Ve a los trabajadores del McDonald’s, Burger King o Cinépolis. Simplemente ve sus rostros: es el tipo de trabajo que alguien debería tener en la prepa o la universidad, no algo con lo que puedas mantener a la familia o tu fuente principal de ingresos.
¡Piensa! ¿Crees que alguien se acercará a decirte en algún momento, “oye, nos gustaría tenerte de vuelta porque nadie cortaba los boletitos para entrar a la sala como tú lo hacías”? No. No, no y no. Si usas un uniforme y un gorrito o gorra simplemente no estás en un trabajo decente.
Ya tan sólo por el hecho de usar un pinche sombrerito pendejo deberías renunciar.
En los trabajos en los que estás porque “eres bueno en algo” nunca usarías un uniforme. Por ejemplo, ve las fotos de los empleados de Google o de Microsoft: van a laborar vestidos como les da su pinche gana porque es el trabajo de cada uno lo que realmente importa. Para Rastrojonald’s no es relevante la manera en que preparas las hamburguesas: ellos te dicen cómo debes prepararlas. En ese tipo de trabajos aún no se implementan los robots-meseros o robots-despachadores porque simplemente hay variables que requieren de la pericia humana para ser resueltos (Un asalto, por ejemplo, o un incendio menor).
O sea, que si pudiera, el pinche gerente podría reemplazarte por un robot. Cosa que no haría el director de una escuela, un periódico o una revista cultural –¡Hola Noctis!– porque son trabajos en donde el tipo de trabajo depende directamente de la cualificación que posea el trabajador. Vale la persona y el trabajo como extensión de la misma.
En México no tenemos una cultura laboral muy arraigada y muchas veces somos incapaces de diferenciar entre trabajos de un tipo y otro. Yo, en lo personal, prefiero no hacer tratos con empresa alguna en la que tenga que usar un pinche gorrito o tenga que obedecer un manual para tratar a los clientes.
Periodista. Locutor. Limpiavidrios. Albañil. Arquitecto. Estilista. Narcotraficante. Profesor. Doctora. Payaso. Chacha. Futbolista. Impresor. Político o parásito del erario público. Dicen por ahí que el trabajo dignifica y ennoblece: entonces yo me pregunto ¿Qué tanta dignidad y nobleza te puede traer limpiar las palomitas del asiento de alguien que estuvo viendo una película?
Nadie te reconocerá los pequeños detalles con que haces valer tu chamba en una situación laboral de gorrito y mandil. Puede que te asciendan, pero siempre te quedará la duda de qué tanto estas sirviendo a la comunidad o cuál es tu posición en ella.
Podrás ser gerente estatal de alguna franquicia, pero la satisfacción de un cheque con 5 cifras no se compara a un comentario como “Oye, a mi amiga le encantó la manera en que pintaste su sala” o “No manches, este artículo te quedó bien chingón”.
No, no se compara.

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