miércoles, septiembre 05, 2012

LOS IRREVERSIBLES: Poemas de los signos




Poemas de los signos


Marco Fonz 



Ç
                                                                         
No te quiero contar nada
pero te digo algo:

Reconstruir al hombre agazapado en el hombre.

En el reflejo plateado del odio
descubierto al fin
mordiendo al vivaz cadáver.

Un infarto a contraluz es un insecto en el flotar del tiempo.
De aire es el esqueleto del tiempo:
una mano invisible escribe tu nombre en el hielo
la fama es un ruido insoportable.

El corazón de la piedra es un lagarto.
Aleteo furioso del aliento dormido.
Tres corazones tiene el bosque:
Uno es nocturno y bestia:
calma clamor en letras.

De herramientas imposibles es tu cráneo.
Don esclarecido: estrella.
Dos ofensas derretidas en el pecho del siglo.
Un hocico le nace al día:
carga su piel al hombro.

El hombre agazapado queda reconstruido.


***


¡¡!!

La altura cantaba su canción
mientras el mar profundo
soñaba beber café con sobrecargo.

Un camaleón entre las nubes
cazaba galletas en el cenicero del mundo.
Y nadie dijo nada:
un accidente me dejó sin mí y buscando.

Del jardín de gotas en un charco nacerá
una Venus de mugre.
Y te dice:
Come la mierda de quien odias.

Amarás mañana la mano del tormento
y se presentará ante ti el nudo en la respiración.

Suspenso en el órgano del aire
nada tan bruto como el sonido.

Decir viaje a oscuras y masticar sílabas pardas:
aguarda el otro autobús
en una estación del vino.
Pie en el estribo del irse
canta sobre la mar dentro del baño de migajas
esperando poder alimentarte
con leche de sirena.


* **


(-)

Ocho pares de piernas mueven el día:
temblor en la charola de plata:
todo es traslación ahora:
más tristes que nunca:
dos huecos son sus veranos:
el vigía de la ciudad ha muerto tuerto:
el heredero de la vida en su imperio:
suspira en su balcón humano:
un desfile de sangre lo saluda descabezado:
dos pesos viajan en sus ojos:
una despatarrada J es su espectro:
pudieron decir pato antes de reír:
alguien pagó la cuenta del buen samaritano:
el humo es un guante de la mano izquierda:
un cristal viste su reflejo:
murió joven sin saber que joven era:
el color del taxi no llegaba:
una manga simple sacudía la lluvia:
alguien puso carpetitas en el viento:
se despierta constante dentro de su cuerpo:
era otro el bolsillo de los versos:
ocho pares de piernas trae la noche entre manos:
contemplamos llegar a los insectos nocturnos:
mordidas que nos recuerdan la vida.
Esto es una mancha
lejanamente late cerca y acecha
al día se le va su zapato por la coladera.
A la noche se le atora el tacón en los adoquines.
Tiembla en beso como esqueleto de mariposa.
El aire muerde, el aire mastica,
la ciudad existe en su reflejo.
La tinta construye: talón, punta, talón, punta.
La mancha es un recuerdo.
Al paredón la lluvia.
Se corta la respiración.
Un sueño desmayado en el bolsillo.
Un tren eléctrico en sílaba mi nombre.
El cansancio es otro camino.
Esto es un espectro en mi pecho
muerde, muerde desde adentro.
El cielo con sus cúpulas
abraza los chamucos del alma.
Un irse me da su tarjeta de presentación.


***


?¿

Dos lechuzas tiemblan bajo mi saco
saco, tapo mi boca
desesperación que ladra.
Un grupo de hombres tiemblan dentro de mí
ahora no detengo las lágrimas
la coja percepción alada
baja del avión: busca con los pechos.
Un tiburón es mi entender.
Trigo lejanías como dulces
trigo destierros en mi entierro.
Un letraherido sonríe bajo mi bigote
puedo decir cien nombre de ciudades
y tres verdes diferentes.
Un zapato es mi espíritu.
Ejercicio del fuego en el aro del juego.
Dos sombreros adornan mis ideas
una coladera resulta mi boca
cloaca, cloaca, cloaca
sagrado sangrado sudor
de esas chispas sufridas tuve
hierbamala llueve sobre mi sopa
cimbra el reencuentros
el olvido me lo sé de memoria.
Dos aletas tras mi cerebro
dividen el aire marino
sobre una ciudad
cubro mi boca.

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