domingo, agosto 12, 2012

EL IZCUINTLE: Hospital



Hospital

Por Perro Loco Feliz (Invitado)


Trabajo en un conocido hospital de la ciudad de Morelia. Mi puesto en la escala jerárquica es el penúltimo, como a dos pasos del personal de intendencia y a 200 pesos quincenales del sueldo de las enfermeras; soy el vigilante. El sencillo vigilante. Soy ese tipo de persona que siempre saluda con una buena sonrisa y siempre o casi siempre tengo “la frase del día”. Sip, soy muy amable. Estar en una posición tan privilegiada me hace presa fácil de la gente presuntuosa y merecedora de todo lo bueno que le sucede en este universo pero aun así amo el hecho de mi minúsculo papel en el hospital.
Todo ocurre desde mi pequeña trinchera, un cubículo que por mucho mide 1.50 mt2, al lado de las escaleras por donde todo el personal sube o pasa para llegar a su puesto. Sn﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽sidadero padre”, Deciris siempre impresiona.é la hora de entrada de todo el personal, puedo hacer sentir incómodos a mis superiores diciéndoles cosas como “otra vez tarde, Lic”. En ocasiones puedo encontrar a una persona que no desea ser encontrada o mentir sobre su existencia, “¿viste pasar a David?” “Se fue por acá abajo” aunque yo sepa que no ha llegado. Puede darse otro caso y tener en una montaña rusa de emociones al personal y, dime, ¿Concha si te pagó lo de la tanda?
Las enfermeras y médicos me hablan con suma claridad: Es fácil hablar mal de otro ser humano cuando consideramos a nuestro escucha “menos” y me refiero a “menos” porque soy menos peligroso ¿A quién puedo señalar? ¿A quién puedo afectar? Prácticamente a nadie. Las enfermeras me platican de tal puta, los doctores de tal zorra o tal pendejo y a todos los conozco. Descubres quién tiene una amante. Te enteras que a fulana del primer piso todos la odian o se la han tirado entre un grupo pequeño de médicos que son, sin querer, hermanos de leche. Les sonríes sabiendo su oscuro secreto.
Trabajar tan cerca de la muerte y la vida nos hace fríos y con un humor muy simplista. Lo mismo da echarse un pedo en el elevador con un cadáver que hacerlo sin un cuerpo presente y debe ser así como para resistir la muerte de un recién nacido y festejar la vida de un poli terriblemente madreado. Observar que somos seres humanos tan inhumanos como para protegernos de nosotros mismos. En ocasiones he visto pacientes llegar e irse solos y también he visto fracturas del dedo pequeño y mil personas visitando al paciente.
Hay un fenómeno cruel o muy alentador que ocurre a casi la mayoría de las personas que atravesarán el túnel de luz: pasan por un falso mejoramiento, se reponen y parecen vigorosos. Saludan y se despiden de sus seres queridos con lucidez y minutos después fallecen. Sucede de manera muy frecuente.
Si todos tus familiares te visitan o si tu primo Pepe, que tenía 20 años sin verte, llega de repente, si tu familia cercana (padres y hermanos) te dicen que todo estará bien o de plano ver que tus parientes platican con el de la funeraria o discuten tu herencia con el licenciado. Todas esas cosas son señales de que ya valió riata. En cuanto veas a Pepe miéntale su madre. Si quieres ser más trascendente muere diciendo algo inesperado, cosas como “Yo no soy tu verdadero padre”, “Una vez mate a alguien” o “Deje un tesoro de mil millones en…” e inmediatamente colgar los tenis es garantía de impresión.
Ningún trabajo es fácil es verdad, pero hay algunos como el mío donde tienes que tratar con gente muy voluble. ¿A quién le gusta tener un familiar hospitalizado? aunque sepamos que es por el bien de la persona hospitalizada la mayoría de la gente llega, muy alterada, muy triste, pero siempre en un estado muy”. Después de algunos días aprendes a desarrollar otro sentido, para identificar a la gente que te será problemática, aquella gente que por sus huevos pasa con comida aunque su paciente tenga cáncer de estomago o lleva niños a ver hombres con el rostro desfigurado por quemaduras de 3er grado, de esas donde los parpados no se pueden cerrar completamente y los labios se ven como boca de pescado. Mierda, pero sucede y sucede todo el tiempo.
Analizamos muy poco el bien o mal que hacemos tomando decisiones apuradas o presionadas por una condición que está fuera de nuestras manos. A menos de que seas tú el médico, y digo médico porque Doctores solo los que estudiaron y obtuvieron un doctorado. Es un error contextual que les gusta pero no es correcto.
En fin, somos seres muy vulnerables y no lo comprendes hasta que ves a la gente con fístulas en el recto, ves dildos metálicos en las radiografías o el clásico botellazo en la vagina, por mencionar algunas situaciones que sí, son todas sexuales y son las que más impactan.
Mi trabajo no es pequeño como en un principio se expresó, solamente que las responsabilidades que guardo son pequeñas a comparación con un neurólogo o una buena enfermera. Hasta ahora estoy contento con el trabajo, mantengo un bajo perfil y mucha cercanía con los pequeños empleados, que son al fin y al cabo los que mueven toda la maquinaria pesada de cualquier institución.

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