A
quién carajos le importa Rigo
Alfonso Morcillo
¿Quién carajos fue el que
dijo que Rigo es amor? ¿A quién le importa si nació tal o cuál año? ¿Si fue
pobre o rico? ¿Si sus papás lo quisieron mucho? ¿Si tuvo muchos hermanos? ¿Si
ganó muchos premios? ¿Si vendió millones de discos? ¿Si se quedó ciego?
¿A quién carajos le
importa saber si Rigo creó una especie de género musical que luego fue papá de
otros géneros musicales y que influenció a no sé cuántas bandas? ¿Que filmó
algunas pocas películas? ¿Y que tuvo muchas mujeres y muchos hijos y que a
todos los quiso y los amó?
¿Qué algún tiempo vivió en
Texas? ¿Que alguna vez estuvo largo tiempo en Londres para una operación? ¿O
que lo operaron en Cuba y se gastó una millonada?
¿De qué sirve su estatua o
todas las estatuas que le puedan poner? ¿Que una calle o una colonia o un
estado entero lleven su nombre? ¿Qué se parecía o trataba de imitar en su look
a los Ramones, Jim Morrison y no sé cuantos rockeros más?
¿De qué sirve discutir si
era guapo o re feo? ¿Si tenía un nombre largo y feo como él mismo? ¿Si era
carismático, querendón, amable y le daba autógrafos a todas sus fans? ¿Qué nos
importa si sufría amando o amaba sufriendo? ¿Si se metía con sus groupies? ¿Si
fumaba tabaco o bebía en exceso o fumaba marihuana o esnifaba coca?
¿De veras sirve de algo
saber si en un concierto metió 100 mil personas más que el Papa en una reunión
con sus siempre fieles mexicanos? ¿Que haya 100 mil resultados de su nombre en
Google?
¿Y de qué sirve recordar
sus gritos “¡Ándale!”, el famoso “He He Pa”, “¡Así mero Costa Azul!”? ¿Que lo
llamaron El ídolo de México y El ídolo de las multitudes? ¿Que era a veces
cursi y triste y otras alegre e ingenioso?
¿De qué sirve hacer
recuentos como este que no aportan datos sobre la vida del personaje? ¿Es que
de veras a alguien le importa saber sobre la vida, experiencias, trayectoria y
truculencias de Rigoberto?
Ay mi buen Rigo, si tú
sabías de qué iba la cosa con esto de la artisteada. Yo no sé si te importara
en realidad tanto mito alrededor tuyo, si admirabas a alguien y a quiénes, si
tú les rendías igual pleitesía como ahora te la rinden a ti hasta con discos
homenajes que suenan nomás a puritita basura.
Para mí que lo hiciste,
eso de irte y el entierro y demás, para seguir rondando por aquí, como Pedro
Infante o como el mismo Morrison. Para mí que volviste a encontrar a la
sirenita y te fuiste con ella y el crío, el sirenito, que a estas alturas ya
tendrá más de 30. Creo que la volviste a ver, a la sirenita, ahí en Playa
Bagdad, donde la amaste por primera vez. Y se fueron juntos. No pudiste
resistir el encanto de su voz. Y te metiste al mar con ella y se fueron a las
profundidades y te regresó la vista y después se fueron a una isla de sirenas,
tú el único hombre ahí, como cuando estabas rodeado de fans gritándote como
locas.
Pero eso es lo que yo
creo. Acá, de este lado, dicen las malas lenguas que te han visto dando
conciertos con otra banda en fiestas de narcos, de Zetas, del Cártel del Golfo,
de la Línea. Fiestones locos, no payasaditas. Y que ahora sí te pones hasta las
manitas con lo que se te atraviese. Dicen que el gobierno ya te sigue los pasos
pero que te ocultas o te ocultan bien. Porque al final qué importaban tantos
discos y dinero y mujeres si lo relevante es que con tu música todos se ponían
a mover el bote hasta terminar fumigados.
Así ahora, cuentan mis
fuentes, cercanas y con credibilidad, que todos bailan hasta terminar en
obscenas orgías donde se usan tus RayBan para picar encima algo de coca. Y a
quién le importa eso también, si de seguro tendrás una enorme colección de
lentes para obsequiar y usar como mejor te plazca. Dicen que sí, que eres un
poco más viejo, pero que tu voz no ha cambiado nada, que las “s” siguen siendo
“s” y no “sh”, que no te fatigas, que incluso ahora haces algunos corridos con
ritmo cumbianchero (vaya mezcla tan rara, pero te las ingeniaste antes para que
a todos nos gustaran tus ritmos, por qué habría de ser diferente ahora).
Cuentan incluso que te han
visto darles varios tiros de gracia a pendejillos de bandas rivales de narcos.
Aunque eso sí, has puesto tus condiciones para poder tocar en fiestas de unos y
otros, amigos o enemigos y todos te respetan, como debe respetarse a un ídolo
de tu tamaño. Pero para qué tanta violencia, digo yo. En fin, allá tú sabrás
qué haces. Nadie te juzga.
Y concediendo que no es
cierto que andas en fiestas de narcos, suponiendo que me mintieron mis fuentes,
prefiero seguir pensando que estás en una isla en medio del Atlántico. Rodeado
de sirenas que te cantan. Rodeado de sirenitos que has ido procreando en estos
años, jalándote el cabello o ajustándose tus lentes sobre la nariz para irse a
tomar el sol mientras tú duermes un poco. Aunque a tu edad y se duerme muy
poco.
¿Ya hace cuántos que te
fuiste? ¿Extrañarás tu Mataflais? Porque así le dicen ahora a tu Matamoros
querido. ¿De verás lo extrañarás? A saber. No seré yo quien te cuente cómo ha
cambiado porque incluso ni vivo allá, ni quiero siquiera conocer. Ahí que te
ponga al tanto otro fan más apropiado.
Yo me voy. Tengo asuntos y
mujeres que atender. Tú entiendes a qué me refiero. Quisiera decir que te
cuides y te portes bien y descanses tus últimos años de vida, pero ambos
sabemos que no tiene caso. Es sólo un poco de cortesía. Pero una cosa sí te
quiero pedir por favor: a ver si ya logras que te dejen de hacer homenajes aquí
y allá. No sabes lo molestos que resultan ser. Salud.
* * *
Alfonso Morcillo.
(DF). Fue co-editor de los fanzines Los
Avengers y Valiant 76. Tiene
publicado el libro de relatos Edificio A,
Departamento 69 (Editorial Fridaura, 2009). Sus textos aparecen en varias
revistas a nivel nacional, entre ellas Generación
y Clarimonda.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí