domingo, julio 22, 2012

EL IZCUINTLE: Nunca digas "nunca" (a una película hollywoodense)



Nunca digas “nunca” (a una película hollywoodense)

Luis Enrique Anguiano Torres


Todos hemos visto películas hollywoodenses por dos razones principalmente: hasta acá no llega “Bollywood” –la producción cinematográfica del país de Gandhi que, según se rumora, arroja al año entre 250 y 300 películas de calidad Almada/ Reynoso/ El Santo – y la otra, es que esa onda del “cine donde no hay balazos ni muchachas” simplemente no vende y por eso no la vemos en los aparadores.
Todos consumimos Hollywood. Hay películas que son consideradas como cine en serio y que salieron de los ancilares valles de California occidental. Sí, me refiero a cosas como Taxi Driver o El Padrino. Inclusive Robocop (la uno, nada más) y Terminator (la uno y la dos) que son obras de culto, verdaderas piedras angulares de la cultura popular. Tan así son las difusas fronteras entre la salida del metro Balderas y la Cineteca Nacional.
En fin, tan malo es ver una película sólo por verla –como tantas que pasan en la tele con ese propósito– como es aferrarse al no siempre estable bote del purismo y decir que todo lo demás es una porquería. No, de verdad. No todo Hollywood es una patraña vendeboletos vuelacoches besa-rubias y no todo el “cine de autor” es bueno. Para ponerles un ejemplo: prefiero a Cronenberg que a Lynch y creo que eso no me hace peor persona o intelectualmente inferior. Ultimadamente, fuck that. (Recuerda esas palabras) Hombres de negro 3 me pareció una mejor obra que Le vie rêvée des anges y no porque no sepa lo que es la vida difícil sino porque Hombres de negro 3 tiene un excelente guión, los personajes tienen carisma, las actuaciones están que ni mandadas a hacer y en general hace justicia a ese bodrio hollywoodesco a más no poder que fue la segunda parte. El problema con Hombres de negro es que, aunque es un broche de oro al profundizar en los personajes, carece de un reflejo o visión general de la sociedad en que vivimos.
Por otro lado, tenía por ahí pendiente una película protagonizada por Bruce Willis que tampoco hizo mucho eco en la crítica y parece que pasó sin pena ni gloria. Vaya, ni siquiera en su alfombra roja hubo tanta gente y es una película que francamente no llegaría al Óscar bajo ningún parámetro. Bueno, quizás si Jesucristo tuviera por ahí un papel secundario de caza-androides entonces estaría nominado a algo (Y el premio al mejor mesías haciendo un cameo es para…) Los efectos estuvieron creíbles en la medida de lo posible; hubo uno que otro secundario que sí parecía androide pero propongo que de ahora en adelante aparezca “Bruce Willis como Bruce Willis” en los créditos de todas las películas en las que participe. Es de mis actores favoritos por lo mismo de que simplemente es él y ya. Ni siquiera actúa, sólo sale y pone su carota de “Mis huevos, pendejo” y ya.
La película sería bastante olvidable de no ser por dos que tres cosas que aparecen subrepticiamente en la trama.
La primera y más evidente es que la raza humana es una plaga de holgazanes. Ya hablé de eso hace un par de entregas al hablar de las drogas pero lo recuperaré por un momento: si tienes los medios para evadir la realidad, los vas a usar porque será más placentero que salir a enfrentar tus problemas y el que sale a agarrar al toro por los cuernos suele ser visto como un inadaptado. Para los que no la han visto, Surrogates es una película donde todo mundo tiene un avatar androide con el que anda por el mundo, es como Facebook, pero en lugar de un muro tienes a Terminator sin pistolas.
La segunda es que no existen las revoluciones que salgan directamente del pueblo. El líder de cualquier rebelión será un desadaptado de la clase hacia la que se están rebelando (los padres de la independencia mexicana eran criollos, por si no sabían).
La tercera y poco menos evidente es que la humanidad seguirá teniendo los mismos vicios sin importar la etapa histórica o la cantidad de plástico que haya en su cuerpo. Somos vanidosos, si tuviéramos a nuestra merced un androide que se pareciera a nosotros de seguro le removeríamos todos los defectos que nos conocemos. Da risa ver una reunión de androides que comparten una droga electrónica, luego un salón de belleza donde se hace ajustes mecánicos para androides. No importa la manera en que nos presentemos, la humanidad posee vicios inmanentes a su condición y quizás después de todo, eso es lo que nos hace ser humanos. Tres reflejos de la sociedad humana en general perfectamente plasmados en una película que pudo dar para más.
Ahora ¿Se han puesto a pensar lo existencialistas que son las películas de Pixar? A eso exactamente me estoy refiriendo: tienes gorras, vasos, playeras, etiquetas, mochilas y fundas para celular con la imagen de un juguete con problemas para entender su condición. Qué postmoderno. Imagina que le presumes a tu mejor amigo tu playera con la cara de Woody impresa en ella ¿Visualizas la reacción de tu amigo? Bien, ahora imagina que le presumes la misma playera pero con la cara de Sartre ¿Visualizas la reacción de tu amigo? Bueno, pues es hora de decir fuck that y ponerte la playera con la que te sientas más cómodo.

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