domingo, julio 01, 2012

EL IZCUINTLE: El carnalómetro para elegir candidato



El carnalómetro para elegir candidato

Luis Enrique Anguiano Torres


Se nos vinieron encima las elecciones como los ladrones (o los violadores) en la noche. Y entre que alguna república amorosa por un lado, una mamá abnegada por el otro y un pendejo que mientras amenazaba a sus detractores nos decía que no polarizaría el país, fue fácil caer en su juego y perder el rumbo. ¿Lo más claro de toda esta situación? Un gasto desmedido de campaña de parte de unos y chascos y tropiezos por parte de otros.
Esta campaña presidencial nos dejó con verdaderas perlas de la política. Títeres, payasos, actos de magia… No no no no, me cae que desde el asesinato de Colosio que no veía tanto revuelo en unas elecciones federales. Pero, como apuntaba en el párrafo anterior, lo que de verdad nos quedó fue una grave confusión. No sabíamos a cual irle (este artículo de seguro aparece a la hora en que ya cerraron todas las casillas o, peor, el lunes que declaran ganador al que no queremos) y bueno, los candidatos echaron la casa por la ventana tratando de ganarse nuestro voto.
Tenemos, por ejemplo a Gabriel Quadri que en un alarde de vitalidad se sabroseó a Julia Orayen, la edecán del primer debate, signo inequívoco de un guiño al ciudadano de a pie al decirle “soy igual de albañil que tú pero también soy un académico no-político-de-siempre”. Tenemos a Peña, que se gastó 3 veces el PIB en la compra de regalos y publicidad para su pinche partido.
Yo creo que de todos, sin ningún afán partidista, fue el que más nos enfadó porque nos tocó verlo hasta en la sopa: siempre su carota de persona preocupada, decidida y sonriente. Como si fuera cierto.
Por donde sea que fuéramos, ahí estaba el cabrón. Con sus ojos y sus arrugas levemente disimuladas, con su copete perfectamente engomado… Luego estaba el Peje, que seguía con un plan que comenzó hace 6 años: visitar cada plaza del país. Ahora, que hace 6 años la gente no lo visitaba con banderines ni con gorras amarillas, rojas y blancas con naranja. Puro color cálido, por cierto ¿Será por lo de “mesías tropical” o por el coraje que aún no se le pasa de la fatídica elección del sexenio pasado?
En fin, la única certidumbre que nos trajo el periodo de campañas fue la confusión de no saber por quién coños votaríamos. Tanto se desvivieron los candidatos que el ciudadano terminó como becerro lampareado, huyendo de la camioneta del destino que viene a levantarlo y a meterlo a un establo donde terminará sirviendo a fuerzas desconocidas e incomprensibles para él.
No teman amigos! Muy tarde pero seguro, sin prisa pero sin pausa ha llegado el Carnalómetro para elegir candidato. ¿Qué quiere decir eso de carnalómetro? Fácil, como reza el adagio: en los tiempos difíciles se conocen a los amigos. Carnales, en este caso.
México no vive en tiempos difíciles, los tiempos difíciles viven en México. Por eso es tan bueno saber elegir a quien te gustaría que te sacara del aprieto durante los siguientes 6 años.
-       Vamos a poner una situación hipotética de que se te chinga el carro por la carretera en la que vas y no hay ni un pueblo cercano al que ir a pie, así que te pones a pedir ride, ocurre que los candidatos van conduciendo el carro que siempre usan, el de diario ¿Quién te levanta? No, Quadri en realidad no usa combi para transportarse, así que no vale. ¿Listo, ya visualizaste quién se detiene y te levanta? Sé realista. Si no has pedido ride nunca, puedes comunicarte con cualquiera del staff de Clarimonda y ellos te darán un norte.
-    Supongamos que vendes discos piratas y les cae la chota a ti y a medio tianguis, los otros 4 candidatos ya sabían de que eso ocurriría y se adelantaron a recoger ¿Quién te echa la mano para meter tus cosas en la caja? Vamos, esto sí es más un salto de fe porque además hay que pensar en quién te está ayudando en buena onda y te va a dejar la mercancía intacta. ¿Listo? Prosigamos.
-       Tu hermana está embarazada. ¿Cuál de los cuatro crees que es el padre y a cual de los cuatro le contarías lo que te pasa y cómo te sientes antes de que el chisme llegue hasta los oídos de tu abuela? ¿Ya? Entonces, adelante.
-         Vives en una Infonavit como cualquier otra y de repente amenaza una nueva constructora con venir a tirarles el jacal a ti y a tus cuatro vecinos que, casualmente, son presidenciables: ¿Quién es el que organiza el mejor plan para evitar que se los cargue la fregada? ¿Estamos? Pues, adelante.
-       Por último, vamos a suponer que eres un grafitero, pero de los legales, de los que andan pidiendo permiso pa’ pintar. Llegas a una zona en donde hay cuatro casas bien perronas para pintar y vas de una por una preguntando a quién se le antoja prestarla ( y la barda también) para que puedas rayar a gusto ¿Quién te ofrece los muros de su domicilio? ¿Ya lo imaginaste? Ahora, al último párrafo:
Te apuesto a que lo más probable que ocurra es que, cuando llegue fulanito o sutanita a la presidencia, ni siquiera se acuerden de ti y todos estos ejercicios hayan sido en balde pero, vaya, por alguna razón llegaste hasta estas líneas y no es sino para decirte un par de cosas: sí, son preguntas cualitativas, no cuantitativas. Esto es Clarimonda, no es De 15 a 20 o Por ti, así que no es de “si elegiste a Quadri en 3 de 5 entonces quiere decir que lo prefieres como tu candidato”.
Confío en que los lectores de esta revista son gente inteligente y de eso se trata, de que por un ratito más utilicen sus neuronas y piensen, de acuerdo a lo que saben y conocen, piensen en quién reaccionaría mejor para con nosotros. Algo así como esa propaganda que sacaron los del PAN hace un tiempecito en el que aparecía el rostro de la Virgen de Guadalupe y una leyenda que decía más o menos “¿Por quién crees que votaría ella?” nada más que nosotros lo ponemos en plan de compas, de carnales y de amigos: ¿Quién de los 4 crees que te haría un paro de verdad? Así, un favor de neta. Piénsale, tómate todo el tiempo que quieras. Las elecciones ya fueron, pero también ya fue la pinche “democracia” que nos cargamos. También ya fue la opinión pública, pero la de verdad, no la que aparece en el 2 a la hora de la cena. También ya fue la participación ciudadana.
Citando a Kent Brockman: lo dije una vez y lo digo de nuevo, la democracia simplemente no funciona.

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