El carnalómetro para elegir candidato
Luis Enrique Anguiano Torres
Se
nos vinieron encima las elecciones como los ladrones (o los violadores) en la
noche. Y entre que alguna república amorosa por un lado, una mamá abnegada por
el otro y un pendejo que mientras amenazaba a sus detractores nos decía que no
polarizaría el país, fue fácil caer en su juego y perder el rumbo. ¿Lo más
claro de toda esta situación? Un gasto desmedido de campaña de parte de unos y
chascos y tropiezos por parte de otros.
Esta
campaña presidencial nos dejó con verdaderas perlas de la política. Títeres,
payasos, actos de magia… No no no no, me cae que desde el asesinato de Colosio
que no veía tanto revuelo en unas elecciones federales. Pero, como apuntaba en
el párrafo anterior, lo que de verdad nos quedó fue una grave confusión. No
sabíamos a cual irle (este artículo de seguro aparece a la hora en que ya
cerraron todas las casillas o, peor, el lunes que declaran ganador al que no
queremos) y bueno, los candidatos echaron la casa por la ventana tratando de
ganarse nuestro voto.
Tenemos,
por ejemplo a Gabriel Quadri que en un alarde de vitalidad se sabroseó a Julia
Orayen, la edecán del primer debate, signo inequívoco de un guiño al ciudadano
de a pie al decirle “soy igual de albañil que tú pero también soy un académico
no-político-de-siempre”. Tenemos a Peña, que se gastó 3 veces el PIB en la
compra de regalos y publicidad para su pinche partido.
Yo
creo que de todos, sin ningún afán partidista, fue el que más nos enfadó porque
nos tocó verlo hasta en la sopa: siempre su carota de persona preocupada, decidida
y sonriente. Como si fuera cierto.
Por
donde sea que fuéramos, ahí estaba el cabrón. Con sus ojos y sus arrugas
levemente disimuladas, con su copete perfectamente engomado… Luego estaba el
Peje, que seguía con un plan que comenzó hace 6 años: visitar cada plaza del
país. Ahora, que hace 6 años la gente no lo visitaba con banderines ni con gorras
amarillas, rojas y blancas con naranja. Puro color cálido, por cierto ¿Será por
lo de “mesías tropical” o por el coraje que aún no se le pasa de la fatídica elección
del sexenio pasado?
En
fin, la única certidumbre que nos trajo el periodo de campañas fue la confusión
de no saber por quién coños votaríamos. Tanto se desvivieron los candidatos que
el ciudadano terminó como becerro lampareado, huyendo de la camioneta del
destino que viene a levantarlo y a meterlo a un establo donde terminará
sirviendo a fuerzas desconocidas e incomprensibles para él.
No teman amigos! Muy tarde pero seguro, sin prisa pero
sin pausa ha llegado el Carnalómetro
para elegir candidato. ¿Qué quiere decir eso de carnalómetro? Fácil, como
reza el adagio: en los tiempos difíciles se conocen a los amigos. Carnales, en
este caso.
México
no vive en tiempos difíciles, los tiempos difíciles viven en México. Por eso es
tan bueno saber elegir a quien te gustaría que te sacara del aprieto durante
los siguientes 6 años.
-
Vamos
a poner una situación hipotética de que se te chinga el carro por la carretera
en la que vas y no hay ni un pueblo cercano al que ir a pie, así que te pones a
pedir ride, ocurre que los candidatos
van conduciendo el carro que siempre usan, el de diario ¿Quién te levanta? No,
Quadri en realidad no usa combi para transportarse, así que no vale. ¿Listo, ya
visualizaste quién se detiene y te levanta? Sé realista. Si no has pedido ride
nunca, puedes comunicarte con cualquiera del staff de Clarimonda y ellos te darán un norte.
- Supongamos
que vendes discos piratas y les cae la chota a ti y a medio tianguis, los otros
4 candidatos ya sabían de que eso ocurriría y se adelantaron a recoger ¿Quién
te echa la mano para meter tus cosas en la caja? Vamos, esto sí es más un salto
de fe porque además hay que pensar en quién te está ayudando en buena onda y te
va a dejar la mercancía intacta. ¿Listo? Prosigamos.
-
Tu
hermana está embarazada. ¿Cuál de los cuatro crees que es el padre y a cual de
los cuatro le contarías lo que te pasa y cómo te sientes antes de que el chisme
llegue hasta los oídos de tu abuela? ¿Ya? Entonces, adelante.
- Vives
en una Infonavit como cualquier otra y de repente amenaza una nueva
constructora con venir a tirarles el jacal a ti y a tus cuatro vecinos que,
casualmente, son presidenciables: ¿Quién es el que organiza el mejor plan para
evitar que se los cargue la fregada? ¿Estamos? Pues, adelante.
-
Por
último, vamos a suponer que eres un grafitero, pero de los legales, de los que
andan pidiendo permiso pa’ pintar. Llegas a una zona en donde hay cuatro casas
bien perronas para pintar y vas de una por una preguntando a quién se le antoja
prestarla ( y la barda también) para que puedas rayar a gusto ¿Quién te ofrece
los muros de su domicilio? ¿Ya lo imaginaste? Ahora, al último párrafo:
Te
apuesto a que lo más probable que ocurra es que, cuando llegue fulanito o
sutanita a la presidencia, ni siquiera se acuerden de ti y todos estos
ejercicios hayan sido en balde pero, vaya, por alguna razón llegaste hasta
estas líneas y no es sino para decirte un par de cosas: sí, son preguntas
cualitativas, no cuantitativas. Esto es Clarimonda, no es De 15 a 20 o Por ti, así
que no es de “si elegiste a Quadri en 3 de 5 entonces quiere decir que lo
prefieres como tu candidato”.
Confío
en que los lectores de esta revista son gente inteligente y de eso se trata, de
que por un ratito más utilicen sus neuronas y piensen, de acuerdo a lo que
saben y conocen, piensen en quién reaccionaría mejor para con nosotros. Algo
así como esa propaganda que sacaron los del PAN hace un tiempecito en el que
aparecía el rostro de la Virgen de Guadalupe y una leyenda que decía más o
menos “¿Por quién crees que votaría ella?” nada más que nosotros lo ponemos en
plan de compas, de carnales y de amigos: ¿Quién de los 4 crees que te haría un
paro de verdad? Así, un favor de neta. Piénsale, tómate todo el tiempo que
quieras. Las elecciones ya fueron, pero también ya fue la pinche “democracia” que nos cargamos. También ya fue la opinión pública, pero la de
verdad, no la que aparece en el 2 a la hora de la cena. También ya fue la participación ciudadana.



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