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| Fotograma de la video-danza "¿Y mi cerebro?" de Yolanda M. Guadarrama |
Por Alfredo Padilla
Llevo un par de días tratando de escribir un prefacio para esta
entrevista, mientras lo hago, varias revistas impresas y medios de publicación
digitales me niegan el espacio. Escribo en fondas y cantinas escabrosas,
garrapateo sobre servilletas con nubes de caldo de espinazo o filete de
pescado. Redacto y conforme franquean los ejércitos de botellas vacías sobre mi
mesa, desfilan también las letras trémulas, las grafías dipsómanas y los retazos
de servilletas garabateadas con una prosa mutilada.
No es fácil presentar a Yolanda M.
Guadarrama, una artista que comenzó su labor en la danza contemporánea en 1985,
pero no fue hasta 1990 cuando sus propuestas coreográficas comenzaron a emerger,
erigiendo 30 piezas para diversos propósitos y escenarios. A partir del año
2007 concentra su interés en la Video-Danza, disciplina que se opone a la
presentación en vivo. Sin embargo, la Danza-Teatro ha sido la influencia más trascendental
en su obra.
En la Video-Danza ¿Y mi cerebro? Yolanda
excava en la sociobiología, rama de la biología evolutiva que analiza el
comportamiento de los animales. Para la producción de este trabajo, la artista
se fundamenta estudiando las disertaciones del biólogo y periodista científico
francés Yves Christen, así como del tratado “El origen biológico de los valores
humanos” de George Edgin Pugh y en el estudio de “Los chimpancés de la selva de
Budongo” de Vernon Reynols para sugerir y dibujar la huella que los impulsos animales
causan en el ser humano.
En un poluto lugar de San Luis Potosí llamado
“El Bailorama” donde se dan cita los pies menos refinados de la ciudad para
bailar un son a ritmo de estupro, escribo éstas ultimas líneas:
La obra de Yolanda M. Guadarrama en el
terreno de la Video-Danza, es el equivalente a un dispositivo incrustado en la aguzada
hoja de un alfanje que está a punto de dar contra la yugular del espectador.
¿Qué es la Vídeo-Danza?
—Una mezcla de géneros, son las piezas
coreográficas concebidas especialmente para ser una obra en video, aunque el
movimiento de danza en ocasiones sea realizado sólo con fragmentos de cuerpos u
objetos que entran en el cuadro de grabación. Existen tanto obras muy cuidadas
que han tenido una producción costosa, que tienen calidad de película, como
obras que han sido hechas con videocámaras caseras y producciones muy baratas.
Si yo pudiera acuñar un nombre para la videodanza ahora, la llamaría MOVIMIENTO
EN MOVIMIENTO.
¿La videodanza es una rama del
videoarte o se le puede considerar así?
—Creo que ambos, videodanza y videoarte han surgido por necesidades
parecidas, los artistas plásticos son atraídos por el movimiento que se plasma
en una pantalla, por la fotografía en movimiento, y quieren ver y concebir sus
obras en video, también hay creadores que no pasan por ningún género anterior y
directamente se dedican a hacer arte en video, o videoarte, o audiovisuales
como obras de arte. En el caso de la videodanza, los creadores han sido
personas relacionadas con la danza, que a partir de ella desean hacer sus obras
en video. Lo curioso es que los resultados pueden llegar a ser parecidos,
podemos encontrar obras de videodanza que no tendrían casi ninguna diferencia
esencial con el videoarte (ya sea porque se trata de un documental o porque se
graba sólo el movimiento de un árbol, etc.), la única diferencia es que quien
concibió la videodanza lo relaciona con la danza.
¿Es la videodanza un lenguaje?
—Desearía poder contestar esta pregunta. Yo
diría que sí, aunque recibiría miradas de sospecha por parte de lingüistas y
filósofos. Tendría que pensar a fondo en esto. Siempre he asegurado que la
danza tiene un lenguaje, cada gesto de alguna parte del cuerpo significa algo,
por ejemplo, si los dedos de la mano tiemblan, depende del ritmo del temblor,
de sus pausas, de sus acentos, velocidad, frecuencia y onda de vibración que va
a significar algo distinto cada vez, puede ser miedo o deseo o ansiedad o
alegría o desesperación o... No es que podamos hacer un diccionario del
significado de cada movimiento, sería infinito, no es como decir que la palabra
“dinero” significa tal cosa, más bien sucede que de alguna manera quien recibe
el mensaje tiene una sensación, creo que la vista, intuición y demás sentidos son
muy veloces, más rápidos y perceptivos que nuestro intelecto para recibir
sensaciones. Lo mismo sucede llevado al video, lo que vemos en la pantalla
siempre significa algo, sea una pantalla en blanco o sólo la punta de la nariz
de una persona que se mueve como conejo o una basurita que se ve caer en la
videograbación. La cámara también expresa en cuanto queda fija o se mueve
lentamente o de manera frenética, se acerca al objeto o se aleja. Decir que
tomar en video un atardecer siempre denotará nostalgia sería un cliché, un
lugar común inútil, hay varias maneras distintas de fotografiar el atardecer
para que entonces exprese cosas muy lejanas a la nostalgia.
Esta respuesta está
basada sólo en intuiciones, si me lo preguntan no lo sé, pero si no me lo
preguntan lo sé, como dijera San Agustín en su definición de tiempo. Para
responder correctamente a tu pregunta tendría que profundizar en temas de
filosofía y lingüística, en el estudio del lenguaje “teatral” y “corporal”, y
sobre todo del lenguaje de la “fotografía en movimiento”.
¿Cómo
consideras que se relacionan ambos lenguajes, video y danza?
—Tomándolo de manera divertida y ligera diría
que es el movimiento puesto en movimiento a través del ojo de la cámara para
expresarse.
¿Por qué y
cómo te iniciaste en la videodanza?
—El género o subgénero videodanza me es muy atractivo porque da libertad
para crear, pues no necesita obligatoriamente contener los lenguajes
tradicionales de la danza (como graham, ballet, limón, etc., etc.), todo está
por hacerse, es una mulltidisciplina: artes visuales, danza, teatro, músicas,
video. Sobre todo me gusta porque no participa de los "EXTRAS" que
siempre están alrededor del escenario: héroes, adrenalina, mística, etc. La
videodanza te permite relajarte al respecto y se producen obras en donde la
importancia radica en otro lado, en lo que se está queriendo decir o en la obra
misma.
Como mi iniciación
puedo relatar una historia, en los ochentas una amiga mía en Buenos Aires me
mostró piezas de danza de Pina Bausch en video, aunque no fueron piezas
concebidas bajo el nombre de videodanza, puedo decir que ese fue mi primer
acercamiento y sobre todo, lo que me impulsó a la videodanza; tiempo después la
curiosidad me llevó a ver algunas piezas de videodanza, nunca en México, cuando
tuve noticias de videodanza siempre fue en el extranjero en los ochentas y
noventas, pero principalmente me impulsaron la imaginación, la posibilidad de
incluir la tecnología de la fotografía en la danza; fui ampliamente influida
por películas (experimentales o no experimentales) que contenían algo o mucho
de danza. A principios de los noventas hicimos algunos “Videos MOHO” que
básicamente eran historias de ficción de Guillermo Fadanelli llevadas al video,
que dirigía él mismo, eran breves películas de bajísima producción, dentro de
estas piezas siempre aparecían coreografías mías; en la que se llamó Estoy loca por ti, 1993, aparecen tres
chicas contando su historia sólo a través de coreografías, le llamábamos “cine
basura”, también inspirados en John Waters, entre muchas otras influencias. La
primera videodanza que hice fue Soldados
de la felicidad en el 94, la segunda De
cómo es que las vacas ven los aviones que filmé en 1995, pero edité
(cuestiones de alcances técnicos) hasta el 2008. Esto suena a un comienzo
abrupto y lento, pues también estaba formando un grupo de danza que se llamaba
“Merthiolate” (además de otras actividades), hacía coreografías para escena y
las presentaba en lugares alternos, no precisamente en teatros.
Fue finalmente en el
2006 que decidí hacer sólo videodanza, a partir de entonces he hecho más o
menos una pieza al año.
¿Cómo
conceptualizas la idea y la danza para un videodanza?
—Los métodos pueden ser muy variados, yo hago
un trabajo barroco y exhaustivo: primero un guión, una idea general sencilla,
después un guión detallado, a veces hago un guión de imágenes con dibujos, pero
lo que más funciona para la cámara es ensayar con ella a partir de los guiones
para definir cual es la mejor toma y el mejor movimiento de cámara. La danza la
obtengo de improvisaciones teatrales con objetivos precisos que finalmente
llevan a formar una coreografía definida para el guión en cuestión. Lo que más
me importa cando hago una pieza es que tenga contenido, que exprese algo y no
sea solamente una acumulación de imágenes y movimientos bellos o extraños. La
edición, que hago personalmente —difícilmente pensaría que una obra es mía si
no la edito yo misma—, no es sólo la cereza del pastel, sino es la esencia de
la videodanza, pues los cortes y aquello que se muestra en la pantalla es
realmente la obra. Aún si se decide no hacer cortes en la edición, tal decisión
resulta muy importante.
Hasta ahora creo que
he caminado por un estilo similar en el que la secuencia del movimiento
coreográfico se conserva bastante en la edición, puede ser un estilo propio, es
como regresar de la pintura abstracta a la pintura figurativa de nuevo, en mi
caso es una decisión de significar con todos los pasos a seguir de nuevo, me
gusta romper con lo anterior, con lo clásico, pero también me gusta romper con
lo nuevo.
¿Qué
diferencias coreográficas existen entre una danza para la escena y una danza
para video?
—El mundo entero pasa por ahí, la diferencia
es enorme. Cuando haces una coreografía para video la planeas para ser llevada
a cabo en alguna locación específica, eso significa que será en un closet o en
un espacio abierto e irregular, habrá ocasiones en las que lo único que
aparecerá en la cámara serán las manos, así que te concentras en ellas y en la
mesa, o en una cajita, por ejemplo.
¿Cómo se
modifican los elementos de la danza cuando son llevados al video?
—Si se pretende hacer una videodanza de una
coreografía que fue concebida para el escenario, tendrá que crearse una nueva
obra totalmente distinta a la que se vio en escena, el resultado podrá tener un
sentido similar, pero lo que se verá en la secuencia de imágenes en la pantalla
será una mirada única de acercamientos a la coreografía original.
Si es una
coreografía creada para una pieza de videodanza, entonces las modificaciones
provienen del ángulo y el detalle que tome la cámara, así como del movimiento
mismo de la cámara. Lo que en movimiento de danza es parte de un todo, en el
video se puede volver el actor principal, como el abrir y cerrar del ojo del
bailarín que en la pantalla puede proyectarse hasta en dos metros de ancho,
entonces el ojo parpadeando en toda la pantalla se vuelve el actor u objeto
principal.
Por supuesto a veces
improvisas algo durante la videograbación que en la edición consideras muy
valioso y lo conservas, algunos creadores de videodanza trabajan principalmente
con la improvisación en el momento de grabar, yo prefiero no hacerlo así,
pienso que no todo lo que se improvisa es oro.
Podríamos
decir que ¿La danza está al servicio del video o que la danza está limitada por
las condiciones y formas que establece el video?
—No, en tu pregunta parece haber un descrédito
hacia la danza. He visto coreografías en el escenario en donde solamente se ven
los pies de los bailarines, porque el coreógrafo decidió que habría que poner
una cortina hasta las pantorrillas porque lo que quería expresar se veía en los
pies. O coreografías también en escena que son de una persona sentada sin
moverse mirando al público. La danza tiene una historia, participa de las artes
teatrales y también ha llevado la vanguardia a algunas de sus expresiones, el
video sería una extensión de estas propuestas.
La videodanza puede
darnos como resultado un enriquecimiento de la danza, una posibilidad más, con
ella llevamos el ojo del espectador exactamente al punto en donde se desea, por
eso me gusta llamarle movimiento en movimiento.
En una exposición
itinerante de videodanza en Francia, Berlín, etc., presencié un video en donde
solamente aparecían globos en una pecera, lo único que lo relacionaba con la
danza era el hecho de que quien lo había hecho lo llamó videodanza y partía de
ese género para crear, a mí eso me parece libertad, no limitación; el creador
de esta pieza, aunque proponía un sentido en el movimiento de los globos, nos estaba
diciendo que requería sobrepasar los límites de lo que normalmente se entendía
por videodanza, necesitaba hacer una ruptura con sus padres en la videodanza.
Ahora los cambios se dan de forma muy acelerada,
en uno o dos años se hacen y deshacen vanguardias, no es como antes cuando
había que esperar décadas o siglos para que tuviera lugar un cambio
trascendente.
¿Cómo
percibes el cuerpo en el video a diferencia de la escena?
—En la escena el cuerpo se te hace presente en
volumen, en la intuición total, en el olfato, tienes una sensación primitiva y
animal de él; en cambio en la pantalla el cuerpo se convierte en un elemento
visual, y es a través de la edición, de los acercamientos, del discurso de las
imágenes, del sonido y silencios, que puedes provocar sensaciones también
profundas, creo que para hacer video, televisión o cine tienes que aprender que
estás usando otro "lenguaje", que vas a expresarte de una manera
distinta, como aprender a hablar chino; aunque esto no limita la creación, solamente
la modifica.
¿Qué pasa
con la narrativa de la danza al interactuar con el video? ¿Existirían nuevas
narrativas para la danza?
—Pensando en el oficio del narrador, creo que
sí, un escritor tiene que escribir mucho para saber articular sus textos de
manera fluida, independientemente de su genialidad y elección de temas, así
alguien que va a hacer video debe ensayar también mucho para depurar su estilo
personal. Así como al escritor le sirve leer, al creador de videodanza le sirve
ver videodanza, ver mucha videodanza y mucho cine, audiovisual, experimentos
visuales, cine mudo, vanguardias y clásicos, observar la edición, las opciones,
las sensaciones que causan, los resultados.
En la
videodanza ¿Y mi cerebro? Trabajas con la música de Silverio y la realización de Guillermo
Fadanelli ¿Cómo es la producción de tus
obras y cómo te relacionas con tu equipo de trabajo (bailarines, camarógrafos,
músicos, etc.)
—Esencialmente soy muy solitaria por elección,
a veces me siento como la artista plástica francesa Orlan, que hace su
propuesta plástica con modificaciones de cirugía estética (anti-estética) a su
propio rostro y cuerpo; ya que elijo yo misma hacer varios personajes para mi
propia obra, aunque no siempre será así, ha habido y habrá otros ejecutantes en
mis producciones. Disfruto mucho el proceso, hasta ahora yo he hecho casi todo:
guiones, coreografía, vestuario, elección de locaciones, edición de video,
edición de audio, a veces pequeñas piezas de "música-ruido". Si el
momento o el guión lo permite tomo la cámara o el tripié y grabo yo misma las
escenas.
Para hacer ¿Y mi cerebro? El inicio de todo fue la
combinación de dos cosas: una frase que encontré en un libro de filosofía de
Hilary Putnam (Cómo renovar la filosofía)
y el estar viviendo por tres meses en C.A.S.A. Etla, Oaxaca. Quería hacer una
obra que contuviera lo no urbano que significaba vivir ahí, sin embargo yo soy
urbana y solamente lo pude concebir a través del contraste entre lo primitivo y
lo "evolucionado". La música Yepa-yepa-yepa
de Silverio era perfecta para mi idea de lo salvaje tecnológico, por fortuna
Silverio no tuvo inconveniente en que usara su pieza, incluso él mismo me
sugirió que podía aumentarle voces que contuvieran sentidos más cercanos a mi
idea.
Guillermo Fadanelli
tiene conocimiento y es estudioso de las artes visuales, él hizo la cámara en ¿Y mi cerebro? Nosotros hemos trabajado
juntos haciendo Revista MOHO y Editorial MOHO, así que por la cercanía que
guardamos he tenido el privilegio de contar con su colaboración en esta obra.
Ahora estoy
trabajando en una nueva obra que se llama El
ciego y yo sobre un fragmento de La
caída de Albert Camus.
Para hacer las
coreografías definitivas siempre prefiero hacer varias sesiones de
improvisación de danza teatro, hasta dejar piezas que contengan naturalidad en
sus movimientos, me gustan mucho los movimientos que parten de lo cotidiano,
que nos hablan de sentimientos reales y no son sacados de la nada o la vanidad
o el virtuosismo.
Como premisa me digo
a mí misma: —todo ya se hizo, si no en la videodanza sí en el cine, en las
modas, en el performance, en las artes visuales, en las vanguardias, en las
rupturas, en New York, en el Palacio de Tokyo, en el Ex Teresa, en La
Panadería, en las cavernas, así que solamente hay que elegir qué quiero repetir
con la única particularidad de que es mi propuesta y la mirada singular del
individuo, una obsesión propia que incluso a mí me gustaría ir a ver en una
pantalla—.
¿Cómo se
encuentra la videodanza actualmente?
—La videodanza, como el propio cine, tienen una
historia muy corta, en el caso de la videodanza aún no se ha perdido el hilo de
su historia, podríamos todavía saber qué obras se han hecho relatándolas en un
libro, en una pequeña enciclopedia de la videodanza, a pesar de que en general
en el mundo hay mucha producción y festivales de videodanza, incluso en México
te sorprendería saber que varias personas se encuentran haciendo videodanza,
existen dos festivales: Agite y Sirva (http://www.agiteysirva.com/)
y FEDAME (http://www.fedame.org.mx/).
En los veintes, en
los cuarentas podemos encontrar ya quienes hicieron específicamente obras de
videodanza o danza para la pantalla como expresión artística, en México vamos
siempre atrasados con respecto a las últimas manifestaciones en Europa o
Estados Unidos, pero en general he visto que el público o las personas no saben
ni siquiera qué es la videodanza, mucho menos han visto una y no tienen en sus
planes ir a ver videodanza y tomarse luego un café, como sí lo podrían hacer
con la pintura o el cine. Esto sucede, según yo, en todo el mundo, tuve la
experiencia de hacer un pequeño festival de videodanza en Berlín que llamamos
MOTION, en colaboración con Jenny Haack, creadora alemana, a pesar de que en
Alemania, Holanda y otros países existen escuelas hechas y derechas de
videodanza, la gente común, incluso artistas o conocedores de las artes siempre
terminan preguntándote ¿qué es videodanza? Y por supuesto nunca han visto
ninguna pieza. Así que pienso que la videodanza está marginada a un grupo
reducido de personas que les gustan las artes visuales y la danza, no sé si
algún día será distinto, pues por lo pronto es considerada un subgénero; esta
marginalidad podría tomarse como un punto a favor: ya que no hay demasiada
historia caminada, encontramos cierta frescura y libertad al proponer su
creación y divulgación.


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