jueves, mayo 31, 2012

Wirikuta Fest 2012; el rezo que sonó el 26 de mayo


Foto: Eunice Kennaz _ "Venado Rojo"


Por Alejandro Torres (a.k.a. Chilango) 
Enviado especial

Eduardo Galeano menciona  en su libro Las venas abiertas de América Latina: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta”. Hoy, después de siglos, parece que ya no es la Europa renacentista sino la minera transnacional First Majestic Silver Corp, y el Gobierno Federal de oídos sordos, las que pretenden hacer perder de nuevo a los pueblos nativos de América; aquellos pueblos que con sus tradiciones mantienen vivo el rasgo indígena, aquellos que hace meses levantaron su rezo para pedir por su tierra, por su medicina, por su pueblo… los que entendieron que el trabajo apenas comienza, en la lucha en la defensa de lo sagrado.
Es el 26 de mayo del 2012, lugar: Distrito Federal, México, la vieja Tenochtitlan, el ombligo de la luna; 60 mil asistentes al llamado del pueblo Wixárika se dieron cita en el Foro Sol, el motivo: dar a conocer de manera general la problemática en que se encuentra  el Área Natural Protegida de Wirikuta, pero esta vez no en conferencias de prensa ni en marchas que ya antes habían dado aviso a los mexicanos y al mundo, esta vez el llamado fue a unir la energía, la conciencia y el rezo por lo sagrado. Alimentando la conciencia con consignas, con música, con el corazón.
Clarimonda asistió al llamado, internándose por la mayoría de los lugares del festival, desde la carpa Ometotl, la Ecotécnica y la de Movimientos Sociales dónde la información del tema y el trabajo de asociaciones se difundía entre los asistentes, hasta la carpa de sanación donde las pláticas de las abuelas en los tipis figuraban dando una explicación de lo que ocurre con la naturaleza en tiempos actuales, compartiendo también la  enseñanza de la  tradición mexica y toda su sabiduría ancestral. Ahí mismo pudimos encontrar los temazcales y su rezo, los cantos al Sol de la familia de Yoricostio, los más de 60 danzantes Mexicas con sus copaleros y plumas multicolores dando al ambiente ese toque mágico que recuerda el pasado; a estas actividades culturales se sumaron las actividades alternativas como los murales de estilo urbano que adornaron las mamparas, los talleres de confección de “Ojos de Dios” para los altares y el circo callejero de Wirikuta, todo estos elementos reunidos en un solo lugar, apoyando el propósito de mantener viva la lucha en contra de la explotación de los lugares sagrados.
Así durante el desarrollo del evento pudimos apreciar en los dos escenarios principales a diferentes artistas y personalidades, desde Amandititita y su anarco cumbia con el cambio de su estribillo de la “Güera de televisa” por “Fuera, fuera, fuera televisa”, hasta la conciencia de Lengua Alerta con el grito enérgico de Pachamama crew y la melodía de Ely Guerra. La cantante apareció con un set acústico, acompañada por una guitarra, diciendo: “Ojalá los políticos de nuestro país escucharan canciones como ésta, las tomaran en cuenta y nos besaran el culo”, en el escenario Xure-Rojo, dónde la música comenzó a llenar de energía a los espectadores.
Horas después se alternó la actividad con el escenario Yuawi-Azul dónde también se presentaron artistas de todo tipo, figurando entre ellos Venado Azul y su enigmático ritmo, su vestimenta colorida y su pequeño acompañante. El Sonidero Mestizo apareció con el carisma de Rocco, concluyendo con el clásico “Kumbala”. Julieta Venegas y el tan esperado e irreverente grupo boricua “Calle 13” también aparecieron en este escenario, el residente mostró su apoyo al movimiento “Yo soy 132”, llenando de energía a los participantes, interpretando diferentes temas, reventando el escenario con su canción  “Calma Pueblo”, donde se hizo participe el ex integrante de “Rage Against The Machine” Zack de la Rocha, reconocido por su música antimperialista y su apoyo al movimiento Zapatista en el año de 1992, quien expresó: “Que viva la gente huichol, la gente de México”.
Entre estas apariciones figuraron personalidades como Javier Sicilia, quien dijo: “Estamos aquí para defender lo sagrado, el pueblo de Wirikuta; así que por los 60 mil muertos, los 250 mil desplazados y los 8 mil huérfanos que ha dejado esta guerra, hagamos el grito del silencio por este país que nos está destrozando... Hay mucho dolor, así que el silencio puede ser el grito más profundo. El más fuerte es el silencio. Ahí, donde habla el silencio y surge la palabra”. La aparición de los habitantes del pueblo Wixárika fue constante pero no fue sino hasta entrada la noche cuando las palabras de los representantes de este pueblo y el colectivo AHO llenaron de alegría y conciencia al público, pues con tan sencilla imagen y discurso agradecieron a todos por estar presentes y levantar la voz en esta lucha.
Encaminada la noche aparecieron en el escenario los integrantes del aclamado grupo Café Tacuba, con su tema “Las Flores”, entre otros diferentes que interpretaron como “Ingrata”, “La locomotora” y, por supuesto, la canción que no podía faltar para representar al recinto, “La Chilanga Banda”. Las palabras de Rubén Albarrán, vocalista de este grupo, llenaron de júbilo a todos los presentes. La consigna siempre fue la misma: “Wirikuta no se vende, se ama y se defiende”. El coro “Paparupaeueo” colmó el ambiente, no dejó de sonar durante el tiempo en que estuvo presente el grupo en el escenario, además el vocalista llamó a todos a mantenerse atentos, dijo: “Hay que tener mucha precaución con la información. Fuimos engañados con una mascarada mediática”, recordando que unos días antes la minera había dado una supuesta resolución y había cedido una parte de la zona explotada al Gobierno Federal.
Posteriormente apareció en el escenario el cantante español Enrique Bunbury, quien inició su presentación con un pequeño discurso recordándole a los gobernantes que no se podía seguir con la misma farsa y destacando la unión de los países al otro lado del mar. Para concluir el festival apareció el grupo leyenda Caifanes, quienes hicieron vibrar el lugar, interpretando diferentes temas como “No dejes que”, “Aquí no es así”, “Los dioses ocultos”, “La negra Tomasa”, entre otros. Recordando que el aplauso era para la raza. Y pidiendo guardar silencio y mandar toda la energía hasta los pueblos de la zona sagrada.
Así concluyó el festival pero no la lucha. El festival mostró que la unión es cada vez más grande y que la conciencia y el rezo por lo sagrado se mantiene, como lo narra Rosario Castellanos en su Balún Canan: “Todos los indios tienen la misma cara”, en este caso, la unión es el mismo rostro. 

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