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| Foto: Eunice Kennaz _ "Venado Rojo" |
Por
Alejandro Torres (a.k.a. Chilango)
Enviado especial
Eduardo
Galeano menciona en su libro Las venas abiertas de América Latina: “La
división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan
en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América
Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que
los europeos se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la
garganta”. Hoy, después de siglos, parece que ya no es la Europa renacentista
sino la minera transnacional First Majestic Silver Corp, y el Gobierno Federal
de oídos sordos, las que pretenden hacer perder de nuevo a los pueblos nativos
de América; aquellos pueblos que con sus tradiciones mantienen vivo el rasgo
indígena, aquellos que hace meses levantaron su rezo para pedir por su tierra,
por su medicina, por su pueblo… los que entendieron que el trabajo apenas
comienza, en la lucha en la defensa de lo sagrado.
Es
el 26 de mayo del 2012, lugar: Distrito Federal, México, la vieja Tenochtitlan,
el ombligo de la luna; 60 mil asistentes al llamado del pueblo Wixárika se
dieron cita en el Foro Sol, el motivo: dar a conocer de manera general la
problemática en que se encuentra el Área
Natural Protegida de Wirikuta, pero esta vez no en conferencias de prensa ni en
marchas que ya antes habían dado aviso a los mexicanos y al mundo, esta vez el
llamado fue a unir la energía, la conciencia y el rezo por lo sagrado.
Alimentando la conciencia con consignas, con música, con el corazón.
Clarimonda
asistió al llamado, internándose por la mayoría de los lugares del festival,
desde la carpa Ometotl, la Ecotécnica y la de Movimientos Sociales dónde la
información del tema y el trabajo de asociaciones se difundía entre los
asistentes, hasta la carpa de sanación donde las pláticas de las abuelas en los
tipis figuraban dando una explicación de lo que ocurre con la naturaleza en
tiempos actuales, compartiendo también la enseñanza de la tradición mexica y toda su sabiduría ancestral.
Ahí mismo pudimos encontrar los temazcales y su rezo, los cantos al Sol de la
familia de Yoricostio, los más de 60 danzantes Mexicas con sus copaleros y
plumas multicolores dando al ambiente ese toque mágico que recuerda el pasado; a
estas actividades culturales se sumaron las actividades alternativas como los
murales de estilo urbano que adornaron las mamparas, los talleres de confección
de “Ojos de Dios” para los altares y el circo callejero de Wirikuta, todo estos
elementos reunidos en un solo lugar, apoyando el propósito de mantener viva la
lucha en contra de la explotación de los lugares sagrados.
Así
durante el desarrollo del evento pudimos apreciar en los dos escenarios
principales a diferentes artistas y personalidades, desde Amandititita y su
anarco cumbia con el cambio de su estribillo de la “Güera de televisa” por
“Fuera, fuera, fuera televisa”, hasta la conciencia de Lengua Alerta con el
grito enérgico de Pachamama crew y la melodía de Ely Guerra. La cantante
apareció con un set acústico, acompañada por una guitarra, diciendo: “Ojalá los
políticos de nuestro país escucharan canciones como ésta, las tomaran en cuenta
y nos besaran el culo”, en el escenario Xure-Rojo, dónde la música comenzó a
llenar de energía a los espectadores.
Horas
después se alternó la actividad con el escenario Yuawi-Azul dónde también se
presentaron artistas de todo tipo, figurando entre ellos Venado Azul y su enigmático
ritmo, su vestimenta colorida y su pequeño acompañante. El Sonidero Mestizo
apareció con el carisma de Rocco, concluyendo con el clásico “Kumbala”. Julieta
Venegas y el tan esperado e irreverente grupo boricua “Calle 13” también
aparecieron en este escenario, el residente mostró su apoyo al movimiento “Yo
soy 132”, llenando de energía a los participantes, interpretando diferentes
temas, reventando el escenario con su canción
“Calma Pueblo”, donde se hizo participe el ex integrante de “Rage Against
The Machine” Zack de la Rocha,
reconocido por su música antimperialista y su apoyo al movimiento Zapatista en
el año de 1992, quien expresó: “Que viva la gente huichol, la gente de México”.
Entre
estas apariciones figuraron personalidades como Javier Sicilia, quien dijo:
“Estamos aquí para defender lo sagrado, el pueblo de Wirikuta; así que por los
60 mil muertos, los 250 mil desplazados y los 8 mil huérfanos que ha dejado
esta guerra, hagamos el grito del silencio por este país que nos está
destrozando... Hay mucho dolor, así que el silencio puede ser el grito más
profundo. El más fuerte es el silencio. Ahí, donde habla el silencio y surge la
palabra”. La aparición de los habitantes del pueblo Wixárika fue constante pero
no fue sino hasta entrada la noche cuando las palabras de los representantes de
este pueblo y el colectivo AHO llenaron de alegría y conciencia al público,
pues con tan sencilla imagen y discurso agradecieron a todos por estar
presentes y levantar la voz en esta lucha.
Encaminada
la noche aparecieron en el escenario los integrantes del aclamado grupo Café
Tacuba, con su tema “Las Flores”, entre otros diferentes que interpretaron como
“Ingrata”, “La locomotora” y, por supuesto, la canción que no podía faltar para
representar al recinto, “La Chilanga Banda”. Las palabras de Rubén Albarrán,
vocalista de este grupo, llenaron de júbilo a todos los presentes. La consigna
siempre fue la misma: “Wirikuta no se vende, se ama y se defiende”. El coro “Paparupaeueo”
colmó el ambiente, no dejó de sonar durante el tiempo en que estuvo presente el
grupo en el escenario, además el vocalista llamó a todos a mantenerse atentos,
dijo: “Hay que tener mucha precaución con la información. Fuimos engañados con
una mascarada mediática”, recordando que unos días antes la minera había dado
una supuesta resolución y había cedido una parte de la zona explotada al
Gobierno Federal.
Posteriormente
apareció en el escenario el cantante español Enrique Bunbury, quien inició su
presentación con un pequeño discurso recordándole a los gobernantes que no se
podía seguir con la misma farsa y destacando la unión de los países al otro
lado del mar. Para concluir el festival apareció el grupo leyenda Caifanes,
quienes hicieron vibrar el lugar, interpretando diferentes temas como “No dejes
que”, “Aquí no es así”, “Los dioses ocultos”, “La negra Tomasa”, entre otros.
Recordando que el aplauso era para la raza. Y pidiendo guardar silencio y
mandar toda la energía hasta los pueblos de la zona
sagrada.
Así
concluyó el festival pero no la lucha. El festival mostró que la unión es cada
vez más grande y que la conciencia y el rezo por lo sagrado se mantiene, como
lo narra Rosario Castellanos en su Balún Canan: “Todos los indios tienen la
misma cara”, en este caso, la unión es el mismo rostro.



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