viernes, mayo 04, 2012

El sentimiento erótico


Por Manolo Espinosa

Foto: Manolo Espinosa
Su boca sólo decía: “Jesús” y “Catalina”, Y mientras Hablaba así recibí su cabeza en mis manos, contemplando la divina bondad y diciendo: “Yo lo quiero”………………………
Cuando lo enterraron, mi alma reposó en paz y tranquilidad, rodeada de un olor a sangre tan intenso que no podía soportar la idea de lavar esa sangre que había caído sobre mí.
SANTA CATALINA DE SIENA

Durante esta agonía, el alma se inunda de inexpresables delicias.
SANTA TERESA DE AVILA.

La noche es mi desnudez
las estrellas son mis dientes
me arrojo sobre los muertos
vestido de blanco sol.
Me arrojo sobre los muertos.
Bataille, Lo imposible

Hoy, el sentimiento erótico se encuentra ligado de manera indisoluble a la noción de pecado, gracias a algunas desafortunadas circunstancias históricas, la libertad para gozar de nuestro propio cuerpo es limitada, vivimos en una sociedad vigilada por grupos ultraderechistas activos, surgidos del pensamiento medieval (el Yunque, PROVIDA, Los Legionarios de Cristo, el Opus Dei, la Vela Perpetua, etc.),  infiltrados políticamente en las cúpulas gobernantes, herederos de la mejor tradición inquisidora, representantes de las buenas consciencias, cofrades de la moral puritano-oscurantista, defensores a ultranza de sus agremiados, sin importar que se trate de depredadores sexuales y/o delincuentes de cuello blanco (Norberto Rivera, Marcial Maciel, Serrano Limón, etc.) quienes mediante su discurso, desde el púlpito y desde el poder, rechazan sistemáticamente cualquier iniciativa relacionada con el cambio de mentalidad, con ejercicio responsable de la sexualidad, como la anticoncepción y la lucha contra el sida, autoproclamándose públicamente como los nuevos mártires, cuya sagrada misión en esta tierra consiste en alejar de las garras del demonio (Eros) y de las llamas del infierno (el goce sexual fuera del matrimonio) a las almas de sus indefensos feligreses. La represión sexual proclamada y “practicada” por ellos, representa una contradicción genética que se ha vuelto incluso en su contra, el voto de castidad auto impuesto por instituciones religiosas como la iglesia católica se ha convertido en una autentica bomba de tiempo:
Entre los sacerdotes actualmente en activo, un 95% de ellos se masturba, un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% soba a menores, un 20% realiza prácticas de carácter homosexual, un 12% es exclusivamente homosexual, y un 7% comete abusos sexuales graves con menores[1]
 Entonces ¿de qué nos defienden?
¿Cómo surge el deseo?
Del latín: Voluptas, atis-El Placer.  “La voluptuosidad única y suprema del amor radica en la certidumbre de hacer el mal, y que tanto la mujer como el hombre saben que  en el mal se encuentra toda voluptuosidad”.  Baudelaire.
Sabemos que la naturaleza transgresora de las relaciones interpersonales son el inicio de una dinámica lúbrica que se establece entre dos seres. Encontramos en el acto trasgresor (una mirada persistente, la invasión del espacio del otro, el roce entre los cuerpos, el acto involuntario de la caricia, un beso forzado) la eventualidad de la acción, la liberación energética, la posibilidad de tocar el cielo con la yema de los dedos, la sublimación del ser.
Esos pájaros que sobrevuelan las nieves acompañan probablemente al jesuita rumbo a la habitación de B. gritó. (Imagino al mismo tiempo su desnudez, los senos, las caderas, la pelambre), la figura de sapo del verdugo, la lengua roja: y ahora los cuervos, el sacerdote siento que mi corazón se agita lentamente, tanto que toco la intimidad de las cosas[2]
Dialéctica erótica
Tesis: La virgen, las aterradoras visiones del pecado carnal, la persecución, la doncella y el temor de que su intimidad, su desnudez, quede al descubierto, la virtud, el espasmo. La santa, la obsesión por la pureza, el éxtasis divino, el miedo a caer, el vértigo.
Antítesis: Él, la parte maldita, la oscuridad, la embriaguez, el prostíbulo, la perversidad. Él, báculo, falo, Dios.
     Síntesis: Orgasmo.
     Devenir: Lubricidad.
Eros, en la antigüedad fue considerado una deidad, las sociedades faloliticas fueron una constante hasta antes de que el culto cristiano se consolidara mediante la sustitución simbólica del falo por la cruz, de la orgía por la monogamia, de la lujuria sacra por el pecado terrenal, del goce por el arrepentimiento. Sin embargo Eros permanece. En diferentes culturas y en distintas épocas se han realizado ceremonias iniciaticas primigenias relativas a la carnalidad y al amor, incluso en nuestros días, el rito matrimonial representa la legitimación de la perversidad, el sacrificio de la virginidad ante el maleficio de la carne, paradójicamente, este ceremonial es realizado por un sacerdote, supuestamente “limpio” de pecado, pero que al mismo tiempo ostenta el poder (fálico, económico, divino) que le permite verificar las condiciones de la unión conyugal. No obstante la carnalidad queda relegada, reprimida, circunscrita a los límites monótono-matrimoniales de la repetición infinita y “hasta que la muerte los separe”, pero sólo con fines reproductivos en aras de ejecutar la noble labor de perpetuar la especie.
¿Y el orgasmo?

(Intento de) Extirpación quirúrgica del deseo
El orgasmo simboliza la síntesis tangible del devenir erótico, un acto sacrílego proscrito por una moral occidentalizada, que ha intentado expulsarlo del paraíso carnal, para convertirlo en ese oscuro objeto del deseo, confinándolo en las mazmorras inquisitoriales de la conciencia y la (doble) moral, de donde surge con la fuerza contenida en las entrañas voluptuosamente volcánicas de lo impúdico. Negarlo es como negar la existencia humana: el imperio de los sentidos.
El acotamiento del deseo mediante el precepto paradigmático de la fidelidad, representa un intento de extirpación quirúrgica (por demás abominable y contranatura) de la fuerza vital del ser, el deseo es lo que nos mueve y lo que nos ha permitido ser humanos.
Durante el acto erótico se manifiesta la propia esencia del SER, los opuestos se unen, Eros y Tanatos, bien y mal, vida y muerte, óvulo y esperma, el éxtasis y la angustia. En una ocasión me encontré con una cita del escritor mexicano Guillermo Fadaneli, donde afirmaba lo siguiente: “estoy dispuesto a cambiar con un simio, el derecho que tengo de acceder a Internet, por su ausencia de angustia ante la muerte”, de lograrlo no sólo perdería la angustia, habría conseguido extirpar el deseo mediante la supresión sensorial (retornando al estado homínido primigenio que algunos ya ostentan: PGR, Clero y Burócratas en México) y la tan anhelada involución letárgica que los pastores buscan para su rebaño: México siempre fiel.



[1] Resumen de conclusiones estadísticas sobre la conducta sexual del clero católico (Fuente: © Rodríguez, P. (1995). La vida sexual del clero. Barcelona: © Ediciones B., capítulo 1, pp. 17-34)
[2] Bataille, Georges / Lo Imposible, la nave de los locos, PREMIÁ editora S.A., México 1979

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