De letras y palabras en el Centro
Cultural Carlos Marx
Por Rogelio Dueñas
El pasado viernes (25 de mayo) niñ@s,
amas de casa y jóvenes de todas las edades acudieron al Centro Cultural Carlos
Marx, el cual se vio infectado de la poesía flagrante de dos de los integrantes
del colectivo Magisterio Poético, del virtuosismo de José Rosas Ribeyro con
letras extraídas de su poemario Todo es
Aluvión, editado por Cuernavaca Cartonera y, de los versos infrarrealistas
de Pedro Damián Bautista y Edgar Artaud. De último momento, los poetas antes
mencionados, invitaron a este corresponsal Clarimondiano (también poeta) a ser
partícipe en la lectura.
El recinto que albergó este recital de
poesía, se encuentra ubicado en el municipio de Ecatepec, Estado de México. Sí,
el mismo que cuenta con un alto índice de feminicidios. Pero bueno, eso es
(¿será?) harina de otro costal. La literatura en el Estado de México es-desde
mi muy humilde óptica-vaga, pobre. Escasea, pues. Y creo que no es un fenómeno
propio de la literatura sino de todas las disciplinas artísticas.
El hecho de que se llevara a cabo esta
lectura, fue enteramente sorpresivo y grato para mí. La mayoría de la banda
asistente, ni si quiera pincelaban color de la clase de tipos que tenían
enfrente y que leían Por qué tengo
derecho a suicidarme (Edgar Artaud), Neal
Cassady en White Sands, Nuevo México (Pedro Damián Bautista) o bien, Ahora estás en Mante / Yo no / pero puedo
pronunciar tu nombre (José Rosas Ribeyro), por mencionar algunos de los
poemas que en lo personal me marcaron durante la lectura.
A diferencia de varios recitales, esta
vez la mayoría de los asistentes permaneció de principio a fin escuchando
versos chonchos, chidos, con harto contenido. Total, si Ecatepec no va a la
poesía, la poesía va a Ecatepec, y el evento De letras y palabras fue un claro ejemplo de esto.
Sigo azorado por la poesía de mis carnales contemporáneos del Magisterio Poético y de máxters tan rifados como los infras. No a todos los mexiquenses les gusta la mierda y el plomo volcados en narcocorridos, ni los santitos que representan la sumisión de un pueblo. Si algo es transgresor por antonomasia en este (in)mundo, es el arte. Qué mejor que la poesía para transmitirle a toda la pandilla posible, el mensaje-rebelión para que abra de par en par los oclayos, pa’ que se quite las lagañas impuestas por el sistema que es totalmente anti-nosotros.


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