martes, abril 24, 2012

Poeta observado desde un cementerio de neuronas muertas




Mario Santiago Papasquiaro, no se equivocó, al pegarle a Israel con el bastón, en el Multiforo Alicia, lo desgració, lo bautizó, en un sitio emblemático, con su bastón mágico, lo descubrió como poeta, infra poeta.
Tomado del prólogo escrito por Edgar Altamirano para
El monstruo de arriba de la cama, de R. Israel Miranda Salas


Por Rogelio Dueñas


R. Israel Miranda. Foto: Lila Simón
Mi primer acercamiento a la obra del carnal Miranda fue on-line, a través de su segundo poemario: El monstruo de arriba de la cama. Esto incrementó mi sed de devorarme otro libro (o de ser posible más) de este autor al cual únicamente conocía a través de sus letras y por un par de fotografías halladas en la red. Conocí en persona a Israel Miranda en el Multiforo Alicia una tarde-noche con olor a infrarrealismo. Para ser precisos, en la presentación del 4° número de la revista La zorra vuelve al gallinero.
Me encontré al tipo aquel que había visto en las fotografías en la barra del Alicia pidiendo un par de cervezas. Lo increpé. Le hice saber que sus versos se me hacían desmadradores y desarmadores; algo que viene siendo más o menos lo mismo.
Él llevaba algunos de sus libros, yo quería mercarme uno de ellos y como yo ya había agotado mi capital, la mera neta lo mejor que pudimos hacer ante mi falta de plata fue truequear una chela por un libro. Así me hice de Muro de silencio, el 3er poemario de este beodo escritor, editor independiente, músico y diseñador gráfico. Algo me decía que volvería a toparme a tan agradable tipejo.
Si bien ya había quedado prendido a las letras feroces de Israel desde El monstruo de arriba de la cama, con Muro de silencio sucumbí aún más ante la contundencia vertida en cada verso.
Creo que desde nuestro primer encuentro, Miranda y yo forjamos una amistad, una especie de chidísima complicidad. Después pasamos a forjar toques, a compartir cervezas, cigarros, letras y letras y letras y letras y más cervezas. Hemos hecho chocar, en múltiples ocasiones, el Cristal de nuestros vasos. R. Israel Miranda Salas (México, 1974) ha tomado Polaroids con sus ojos biónicos. Se ha arrojado a las arterias de la urbe para después plasmar en papel, hartas y chidas Palabras de sabiduría. Miranda sabe que el ser escritor es un sucio hábito, el cual implica ser un perdedor empedernido, pues ¿quién chingados dijo que “perdedor” forzosamente connota infortunio?
El tiro de gracia con que nos recibe cada una de las letras de Israel, es esa sonoridad hermosa y dolorosísima similar a la de una canción compuesta desde el alma y no desde las cifras de un cheque. Por eso cada libro de este autor, parece un soundtrack.
En 6 años, Israel no ha parado de publicar, de escribir, de soltarnos con su pluma blues tras blues. Es por ello que ha decidido publicar un libro más, con textos que han visto la luz de 2006 a la fecha y seleccionados por algunos de sus valedores. ¿El nombre del libro? El cristal de nuestros vasos (versos elegidos 2006-2012). La presentación se llevará a cabo en Allende Red Coffee & Beer Room, ubicado en Allende casi esquina con Donceles, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
¿Que no han leído a R. Israel Miranda? Lamento informarles, que se han estado perdiendo de algo mucho muy cabrón. 

2 comentarios:

  1. www.delamoryotrosmonstruosmitologicos.blogspot2:21 p.m.

    como que al, mucho muy cabrón el falto un muy o un mucho, muy, mas, inmensamente cabrón.

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  2. Ahuevo, se antoja. Esto sí introduce a una lectura. No una puta reseña de lectura en el centro de "Cuerna", we, con compas fresas, we; eso sí, súper poetas, we, jajaja. Luego forjamos unos gallardos. Leeré a este bro. Se me antojó topar a Real de Catorce. Chidez.

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