Sobre
R. Israel Miranda Salas
Mario Santiago Papasquiaro, no se equivocó, al pegarle a
Israel con el bastón, en el Multiforo Alicia, lo desgració, lo bautizó, en un
sitio emblemático, con su bastón mágico, lo descubrió como poeta, infra poeta.
Tomado del prólogo escrito por Edgar Altamirano para
El monstruo de arriba de la cama, de R. Israel Miranda Salas
El monstruo de arriba de la cama, de R. Israel Miranda Salas
Por Rogelio
Dueñas
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| R. Israel Miranda. Foto: Lila Simón |
Mi primer
acercamiento a la obra del carnal Miranda fue on-line, a través de su segundo
poemario: El monstruo de arriba de la
cama. Esto incrementó mi sed de devorarme otro libro (o de ser posible más)
de este autor al cual únicamente conocía a través de sus letras y por un par de
fotografías halladas en la red. Conocí en persona a Israel Miranda en el
Multiforo Alicia una tarde-noche con olor a infrarrealismo. Para ser precisos,
en la presentación del 4° número de la revista La zorra vuelve al gallinero.
Me encontré al tipo
aquel que había visto en las fotografías en la barra del Alicia pidiendo un par
de cervezas. Lo increpé. Le hice saber que sus versos se me hacían
desmadradores y desarmadores; algo que viene siendo más o menos lo mismo.
Él llevaba algunos de
sus libros, yo quería mercarme uno de ellos y como yo ya había agotado mi
capital, la mera neta lo mejor que pudimos hacer ante mi falta de plata fue
truequear una chela por un libro. Así me hice de Muro de silencio, el 3er poemario de este beodo escritor, editor
independiente, músico y diseñador gráfico. Algo me decía que volvería a toparme
a tan agradable tipejo.
Si bien ya había
quedado prendido a las letras feroces de Israel desde El monstruo de arriba de la cama, con Muro de silencio sucumbí aún más ante la contundencia vertida en
cada verso.
Creo que desde
nuestro primer encuentro, Miranda y yo forjamos una amistad, una especie de
chidísima complicidad. Después pasamos a forjar toques, a compartir cervezas,
cigarros, letras y letras y letras y letras y más cervezas. Hemos hecho chocar,
en múltiples ocasiones, el Cristal de
nuestros vasos. R. Israel Miranda Salas (México, 1974) ha tomado Polaroids con sus ojos biónicos. Se ha
arrojado a las arterias de la urbe para después plasmar en papel, hartas y
chidas Palabras de sabiduría. Miranda
sabe que el ser escritor es un sucio hábito, el cual implica ser un perdedor
empedernido, pues ¿quién chingados dijo que “perdedor” forzosamente connota infortunio?
El tiro de gracia con
que nos recibe cada una de las letras de Israel, es esa sonoridad hermosa y
dolorosísima similar a la de una canción compuesta desde el alma y no desde las
cifras de un cheque. Por eso cada libro de este autor, parece un soundtrack.
En 6 años, Israel no
ha parado de publicar, de escribir, de soltarnos con su pluma blues tras blues.
Es por ello que ha decidido publicar un libro más, con textos que han visto la
luz de 2006 a la fecha y seleccionados por algunos de sus valedores. ¿El nombre
del libro? El cristal de nuestros vasos
(versos elegidos 2006-2012). La presentación se llevará a cabo en Allende
Red Coffee & Beer Room, ubicado en Allende casi esquina con Donceles, en el
Centro Histórico de la Ciudad de México.
¿Que no han leído a
R. Israel Miranda? Lamento informarles, que se han estado perdiendo de algo
mucho muy cabrón.


como que al, mucho muy cabrón el falto un muy o un mucho, muy, mas, inmensamente cabrón.
ResponderBorrarAhuevo, se antoja. Esto sí introduce a una lectura. No una puta reseña de lectura en el centro de "Cuerna", we, con compas fresas, we; eso sí, súper poetas, we, jajaja. Luego forjamos unos gallardos. Leeré a este bro. Se me antojó topar a Real de Catorce. Chidez.
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