Por Manuel Noctis
El día sábado 28 de abril se
llevó a cabo en Morelia la presentación de la banda A Love Electric, acompañados por el legendario percusionista –y multifacético- Cyro Baptista,
además de la banda local Pollomingus. Todos ellos exponentes dentro del género
del jazz, se dieron cita en el Teatro José Rubén Romero, ubicado en el centro de
la ciudad. Aunque con unos pequeños minutos de retraso, el show comenzó con
Pollomingus, banda ya conocida por muchos y que recientemente sacó a la venta su
primer material discográfico del mismo nombre. Tocaron solo cuatro canciones,
esto debido al tiempo reservado para el lugar quizá. Pero quedó dentro del
agrado del público ya presente.
Me resultó muy peculiar los
semblantes de cada uno de los integrantes de la banda, Jonathan Macotela (bajista)
como tratando de encontrar los pequeños detalles que se les escapaban durante
la ejecución; Raúl Vargas (baterista) llevando los tiempos y mostrando una
ligereza en su cara; Irepan Rojas (trombonista) con su semblante siempre de
preocupación, atento a la pauta que llevaba John; y Juan Carlos Cortés como en
el viaje, deambulando con la música por otros terrenos. Muy buena banda con una
presencia local concreta.
Tras una breve pausa
salieron al escenario todos los integrantes de A Love Electric, encabezados por
Todd Clouser (quien es originario de Baja California, México), con el acompañamiento de Cyro, quien desde un principio tomó la batuta para mostrar todos su talento. Después de unas largas ejecuciones
en acompañamiento, Cyro abandonó el escenario para dejar que A Love Electric
mostrara algo de su repertorio. Melodías armoniosas y ejecuciones un poco más
relajadas fueron bien recibidas por el mismo público.Posteriormente regresó ovacionado el percusionista brasileño. Fue la parte
final, fue la más emotiva, la más espectacular, la más sabrosa, la más
carnavalesca, la que nos hizo a todos mantener una sonrisa hasta el final.
Durante más de una hora ejecutaron piezas magistrales sustentadas por el enigmático Cyro. Ya fuera des-coordinando a la banda, re-creando un paisaje lleno de pájaros, utilizando una variada cantidad de elementos para acompañar las canciones. Una energía que se trasmitió al público, quienes de permanecer mucho tiempo en silencio, muy respetuosos, pasaron a la carnavalesca jauría provocada por estos extraordinarios músicos.
Durante más de una hora ejecutaron piezas magistrales sustentadas por el enigmático Cyro. Ya fuera des-coordinando a la banda, re-creando un paisaje lleno de pájaros, utilizando una variada cantidad de elementos para acompañar las canciones. Una energía que se trasmitió al público, quienes de permanecer mucho tiempo en silencio, muy respetuosos, pasaron a la carnavalesca jauría provocada por estos extraordinarios músicos.
Un evento de verdad
magnifico, de extraordinario envergadura. Podría seguirles comentando la cantidad
de sensaciones provocadas por su música, pero creo que terminaría por
estropearlo todo y finalizaría tergiversando lo realmente sucedido durante las
dos horas. Es una pena que no se haya llenado el lugar, quizá debido a las
acciones violentas previas en el mismo centro de la ciudad o, quizá debido al
desinterés característico o el desconocimiento de unos músicos altamente
recomendables para escucharlos y vibrarlos en vivo.
Agradecemos al buen Jonathan
Macotela por toda la disposición.
Fotos: Enrique Levin Muñoz

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí