sábado, marzo 24, 2012

SONITUS: La reina de la anarcumbia es cultural




LA REINA DE LA ANARCUMBIA ES CULTURAL

Rígel Solís Rodríguez


Fastidian los debrayes acerca de lo que es low-art y high-art y las discusiones relativas a la baja o alta cultura o el arte popular contra el académico. Por otro lado, estoy de acuerdo en clasificar las obras en géneros y subgéneros, con los apellidos que sean requeridos con el único fin de ordenarlas y evitar que la gente pierda su tiempo buscando pechuga de pollo en el departamento de electrodomésticos o lavadoras en el de frutas y verduras.
Igualmente creo que en la Cultura cabe mucho, y el hecho de catalogar sus diversas manifestaciones puede ayudarnos a un mejor entendimiento y a no buscar el disco "La Descarada" de Amandititita en la sección de música académica barroca, donde seguramente hallaremos los de Bach y Händel. Por tanto, saber que Amandititita, la reina de la anarcumbia, hace música cumbia pop con temática urbana y lenguaje irreverente no la condena ni la califica, solamente la sitúa dentro del infinito cosmos cultural.
Y como yo cuando digo una cosa digo otra, la neta, la hija de la leyenda del rock urbano, Rockdrigo González, me gusta tanto que chance hasta me casaba con ella, bueno, con ella y con esa chava buenota que pasa junto a mí desparramando exquisitez como pavo real sin siquiera voltearme a ver, vaya, como Güera Televisa. La diferencia es que de la primera se puede decir que es naca, chaparra y fea pero también inteligente, talentosa y sincera, mientras que de la segunda solamente que está muy buena.


Como dice la primera rola del disco La Descarada, la gente bonita, “educada” por las televisoras nacionales, pensará que a la intérprete y compositora le hacen falta silicones, un metro de altura y un cuerpo de escultura para que digan que su música es cultura. La verdad es que el álbum es un auténtico trancazo para mover el bote con ritmo sabrosón y letras cotidianas pero inteligentes.
Luego de pintar su raya con las güeras televisa y con todas aquellas con pose de divas, la reina cultural, que no escultural, pone a gritar Odio a mi jefe a todos los que tienen esas inclinaciones afectivas hacia su patrón laboral, explotador y mamón. La cumbia no cesa y, mientras la pista de baile es pulida con cachondos zapateos, la chinga recae en las necias empalagosas bajanovios en el pleito femenino por los galanes, un disco que al fin y al cabo habla de amor y desamor.
Después, la canción Paso de ti trae el ritmo de sus bocas que ni con litros de aguardiente se volverán a besar pues, ella a él, ya no lo traga. Al bloque de canciones cursis llega el track número cinco, La ex, dirigida a las gatas en celo del pasado amoroso del novio en turno: aunque hagas marionetas como el circo de solei no van a volver, como los Beatles no van a volver, porque tu novio ya no es.
Continúa la historia del que estudió en Bellas Artes pero el único ballet que le da de comer es el Valet Parking a ritmo de quebrándose, quebrándose. Y como en los bailes populares se anuncia a la Descarada y ella irrumpe con desfachatez para burlarse de los “artistas” mierderos del mainstream, riéndose en su cara sin importarle el qué dirán, prefiriendo agradar a los animales que a los “intelectuales”.



A las canciones cortas pero contundentes se suma A chingá te vas, verdadero anti-himno de borrachos que disfrutan pistear con sus amigos guarros, apestosos y pedorrientos, y esto a ritmo de banda con toques gitanos venidos de quién sabe dónde. El ritmo troca entonces de una cumbia pop a una cumbia electro mediante beats cardíacos que acompañan la lírica que deja claro que los fatuos no la amedrentan con su alharaca pues ésta proviene de un Cerebro de caca, y no se les ocurre más que decirle naca porque ellos tienen… un cerebro de caca.
Para cerrar literalmente con broche de oro el electro y el pop se agarran de las manos y se visten de cursilería para dejar de lado la cumbia y poner a brincar a la audiencia con Tu bling bling, que no es otra cosa que el supuesto sonido que emite el brillo de una joya y que hace referencia al deslumbramiento por el ser amado que destella belleza. Este final hace pensar que, en el amor, la onda es buscar un rey o reina que no tenga cerebro de caca, que sea cultural, pero que no está de más que también sea escultural. Así, Amandititita tiene dos de tres. 


* * *


Rígel Solís Rodríguez. (Mérida, Yucatán) Estudió Ingeniería Industrial en el Tecnológico de Mérida, profesión que no ejerce. En cambio, es reconocido como escritor oportunista, sin oficio ni formación. Ha publicado crónica, opinión y reseña cultural sin la menor relevancia. Cuentos de sexo, drogas y rock and roll… es su primer libro de narrativa “en serio”

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