sábado, marzo 03, 2012

SONITUS: Los otros colombianos



LOS OTROS COLOMBIANOS


Karín Mijangos



Además de los tradicionales dulces que navegan por nuestras costas caribeñas, nos llega de Locombia una lluvia de música fresca, carnosa y densa, como la flor que le da fama. Durante el intercambio de discos, coincidieron en la colección de La Quilla algunos de los jóvenes artistas que están produciendo interesantes paisajes, de estos, presentamos un menú a catar.
Pernett nos trae una canasta de productos galácticos curados en un cuarto oscuro. Los frutos están saturados de los aromas del dub y el arrullo mojado de la madera de las barcas; con ellos, el músico y vocal guía nuestro sobrevuelo por la orinoquía. Con la fruta madura de este artista, el oyente degusta el ruido que está vibrando en los antros subterráneos de Cali, estas propiedades son para conocedores.


Por su parte Choc Quib Town ha llegado más cerca nuestro, pues en meses pasados dio un concierto en la feria del libro de Guadalajara. La banda engarza su hip-hop a las raíces de los integrantes, originarios del Chocó, en el Pacífico colombiano. La región comparte con las costas de Oaxaca y Guerrero, el mismo tipo sudor y el destino marginal de las comunidades afrodescendientes en los países hispanoparlantes.
Sin inmutarse, esta banda fusila con humor la realidad del barrio; esgrimen el orgullo negro, su sabor, su fisonomía, su telegrafía gutural. Todo sucumbe a la cálida empatía de los humos del reggae, cumbia, dance hall y otros sabores caribeños.


¿Qué está haciendo la banda mexicana en este sentido? ¿Alguien sabe? Por favor, es urgente que nos cuente.
En la misma sintonía del hibridismo, Sidestepper nos suelta un fluido con toques electrónicos y voces que están destinadas a narrar historias de amor, esperanza y diversión. Con ya dos discos en las caderas de las pistas de baile, los beats que la tropa nos regala son la respuesta suramericana al exponencial género del soundsystem. Engendran un platillo inconfundiblemente colombiano, narcotizante, con sonidos de la neblina en el cafetal y el aroma lúbrico de ranas en el agua. Cabe mencionar que en la ensalada afrocolombiana hay una pizca importante de la canasta de Pernett.
Esta mixtura preparada por un chef inglés, es uno de los mestizajes que la comunidad melómana celebra.


Comenzando a buscar tierra, deja su placa un cártel que bajo el nombre de Dub Killer Combo nos aporta una de las más ricas bebidas, elaboradas a base de la destilada lucha contra Babylon, acompañada de cinco vocales.
Bajos profundos, percusiones zurciendo las cavernas del cerebro lleno de luciérnagas y aves que huyen. A lo largo de la atmósfera armada, zigzagueantes profetas de esta secta siembran la nota. Un ser extraño nos dirá la manera en que a partir de ese momento, escucharemos a las próximas bandas de esta familia de fusiones.
“Root boy” ameniza la cacería de víctimas del sistema, sus esquirlas calientes se perciben: es imposible no bailar. Hasta el más europeo se sacude sin comprender cómo sucede…; para quien sabe menear el cuerpo, es la banda sonora que anuncia el orgasmo.
“Lions in the jungle” nos deja cansados, expiados; al finalizar la ceremonia religiosa habremos sacado un poco de la basura del sistema a base de los sonidos manufacturados por el animal humano. Estaremos agradecidos, sonrientes…, recargados. Listos para surfear la caída con los ojos finos.


Bomba Estéreo pone el rolo-bit de la cumbia sicodélica para la floración nocturna, nos sirven la violencia y la crueldad de la oscuridad citadina sazonada a las brasas, en la enervante selva del electrocumbé.
Hemos llegado a la fiesta de excesos: mucho sexo, olas de aguardiente, voltaje peligroso en las bocinas, flujos de energía a más de 30ºC en las tinieblas de una palapa, la humedad atmosférica al 98%, visibilidad: cero. El sentido más importante desde ahora serán las oquedades de la piel. Cada milímetro deberá ser estimulado, ¿qué esperas para quitarte la ropa?
La sexualidad de su vocalista, su pasionalidad e inmediatez nos obligan al hartazgo. Conviene dejarte arrastrar a la sima; el color de las sirenas, en todo momento azuzará al fuego de alerta. La suplicante voz de la bailarina pide no la dejarla sucumbir…, hazle caso, ella conoce la puerta marcada, sigue las instrucciones para obtener su apetito. Si no estás dispuesto a acatar, estarás perdiendo el tiempo.
Sin duda será una de las veces en donde podrías desayunar en la cama de alguien que hoy no conoces. Es muy seguro que el amanecer te vea.
Tienes que ser consciente: llorarás de cansancio.


¿Dónde buscar los sonidos de la selva, sino en uno de los puntos de gran biodiversidad en Gaia?
Un ex amigo me dijo que Sizzla era como escuchar a Bob Marley después de que éste se metiera un perico. Sizzla tiene que oír lo que está pasando en Colombia: Los músicos y melómanos estamos cosechando flores exóticas muy hermosas, abonadas con la complejidad sonora de productos nativos: Alta toxicidad de raíces viejas con receta joven, para desentumir los oídos nebulosos de los que aún duermen el sueño americano.
¿Qué esperas para googlearlos?


* * *


Karín Mijangos. Nació en el DF (1976) por accidente y vive en Mérida desde los cuatro años. Participa en colectivos multidisciplinarios culturales y autogestivos. Es integrante del Colectivo Alterarte (www.alterarte.com.mx) y La Quilla (www.laquilla.blogspot.com). Escribe y pinta por pura diversión. No ha ganado ningún premio pero sí muchas felicitaciones y algo de dinero para sobrevivir. Algo de su obra se ha publicado en revistas de dudosa calidad y en dos libros colectivos de escritores baratos.

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