viernes, septiembre 09, 2011

> Un recuerdito de hace 6 años

Hace ya más de 6 años conocimos al buen amigo Jesús Baldovinos, cuando éramos aún estudiantes de la Facultad de Lengua y Literaturas Hispánicas (UMSNH). Desde ese momento se tendió un vínculo y lazos de fraternidad que hasta la fecha se siguen manteniendo. Él fue la primera persona que creyó firmemente en este loco debraye de la Clarimonda (no sé qué mosca le pico si éramos unos jóvenes insulsos, parranderos y desfachatados... bueno, aún somos así, pero ya no tan jóvenes, ja) invitándonos a un Encuentro de Escritores en la ciudad de Lázaro Cárdenas, Michoacán en el año del 2005 (un año después de nuestra aparición), de donde prácticamente despuntamos para llegar hasta donde estamos ahora... En este mes Clarimonda cumple 7 años y con esto queremos recordar aquella época (y al compita Daniel Wence) con este texto que este buen camarada escribiera y se publicara en el suplemento Rompecabezas en noviembre de 2005... de todas las personas que se mencionan sólo se mantiene Manuel Noctis.

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Los caballeros de Clarimonda

Zona de nuevas voces

por Jesús Baldovinos Romero


Cuando surge una necesidad, ésta se convierte en un motor para que el hombre se mueva, busque el satisfactor. Nada ni nadie viene a preguntar qué necesita, muy al contrario, en una sociedad de sucias estrategias disfrazadas de competitividad, se niegan las oportunidades, se coarta, se nulifica. Triunfo efímero con que las reducidas mentalidades se vanaglorian. Queda pues al hombre crearse sus espacios y expresarse a través de ellos.
Pese a lo que pudiera esperarse, en el centro del estado, en la capital del estado específicamente, esos espacios en materia de literatura, de literatura joven, se ven reducidos a las propuestas autónomas. Por un lado, por la falta de estrategias de las instancias “responsables”, y por otro lado, debido a las suspicacias de los creadores y promotores; penoso resulta la perspectiva que se tiene de esas instancias, que lejos de ser un apoyo, resultan ser amenazantes, y lo peor de todo es que en ocasiones resulta cierto: robo de ideas, escisiones a los presupuestos asignados –por lo que el proyecto se ve inconcluso o detenido-, entre más males.
Así pues, con propuestas como Clarimonda, se tiene acceso a espacios frescos y cuyas pretensiones no son necesariamente de ser incluidas en la formalidad, muy al contrario, buscan un rompimiento, una evolución en el pensamiento y sensibilización de aquellos que la leen. Lo alternativo se convierte en bandera. Este acercamiento a la diversidad cultural es inclusivo, contrariamente a la exclusividad banal de las “corrientes o facciones del pensamiento”; me explico, existe una fuerte tendencia a “defender mi diferencia” que se convierten en “diferentes” y la exclusión no viene de los otros sino de la misma postura. Aquí, se conocen las diferencias pero no como un motivo de escisión. Tanto que se incluyen textos de autores clásicos mexicanos.
Darketos, punketos, graffiteros, poetas, músicos, musas, lobos, sirenas, ensueños, chelas, y toda una gama de antropos ántricos conforman a los que se ocupan de apresar sus ideas en las páginas de Clarimonda, y de aquellos que desde afuerita nos dejamos llevar por las proyecciones de nuestras obsesiones. Uno de los gritos de los formales.
Elaborada casi como artesanía, cuenta con veinte páginas tamaño carta –de hecho son cuartillas las que nos entregan- en fotocopia. Aquí, otro grito de los formales. Sin embargo, hojas adentro, encontramos dibujos, fotos y textos con una visión inteligente, que apela justamente a la inteligencia del lector e invita a echarse un clavado en el lado oscuro de la humanidad. Cada edición se construye con un tema específico, por ejemplo, el 1 a la Noche, el 2 a la Luna, el 3 a la Soledad y el 4 a Tema libre, aed infinitud. Bosquejo de las necesidades, proyecciones y obsesivas compulsiones del “único creador/fundador y director de este fanzine”.
Se caracteriza por tres secciones más los agregados: Noches de Erato, donde se exhibe o expone la obra literaria propia; Altern-Arte, donde se recomienda o se comentan obras exhibidas en otros o por otros espacios; Pasajes históricos, donde los personajes reales de las letras son el centro de atención. La distribución se realiza de mano en mano, como un “pasa la voz”, así como en locales culturales y artísticos; es autogestiva totalmente.
El mismo Noctis nos comenta que Clarimonda “surge de la necesidad por fomentar el hábito de la lectura en las poblaciones rurales y mostrar el trabajo creativo del equipo, y ante la falta de espacios incluyentes”. El nombre, Clarimonda, se debe al personaje vampiresco protagónico de “La muerta enamorada” de Teófilo Gautier; es un símbolo de misticismo, sensualidad y protagonismo de estos entes. Para su director, la filosofía de este fanzine literario y creativo, es la de un “espacio alternativo, plural, incluyente y autogestivo, donde convergen todo tipo de manifestaciones culturales y artísticas sin restricciones ni censura alguna”. Nos comenta además que al inicio fue un proyecto dirigido a la población rural, sin embargo, como una necesidad de evolución, lo mismo que los personajes literarios, se proyecta a la pluralidad, sobre todo “hacia aquellas corrientes alternativas que emergen en el no reconocimiento de su causa”.
Al frente de esta zona de voces, se encuentra Manuel Noctis, nacido en Morelia en 1985, autor de Dani Morgan: ente de la oscuridad; coordina el colectivo literario La Sangre de Erato. Actualmente estudia Lengua y Literatura Hispánicas en la UMSNH; además, Daniel Wence, se encarga de las colaboraciones, y entre ambos construyen oscuros laberintos en esta propuesta literaria. Wence nació en Plaza del Limón, Mich. En 1984 y comparte con Ayala las responsabilidades de Clarimonda, Letras y Erato.
En La Sangre de Erato se conforma con la presencia de Brenda Oronóz, César Andrade, Ernesto Cortés, así como a los dos creadores arriba mencionados. Yuritsi Cuevas Flores, de Cd. Lázaro Cárdenas, quien alguna vez fuera parte de La Medusa, participa en la configuración de esta publicación. Todos, caminando por la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas de la UMSNH. Otra mención se merece Gerardo Alcántar, quien se encarga de recopilar las colaboraciones de las comunidades a donde llegan estos Heraldos o Prometeos, es búsqueda de ávidas e inquietas mentes inquisidoras, y que en esta vorágines solo hayan eco en las voces de los otros: los caballeros de Clarimonda.
La última aclaración que nos comparten es que no pertenece a ningún partido político, ni religión alguna, por lo que estos dos temas se dejan de lado en sus publicaciones.
Una percepción de la vida ajena a las triquiñuelas que en las esferas culturales se gestan, en detrimento de las manifestaciones y expresiones humanas; una percepción que sirve de ejemplo a más jóvenes y no tan jóvenes, cuyas limitaciones no están en las negativas de las instancias culturales sino hasta en la misma dinámica personal. Loable labor de derrumbar paredes para que las voces se dejen escuchar.



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