WHAT IS THE FUCKING PROBLEM?
Tripeos & Debrayes
Manuel Noctis
(Tortillería Editorial)
Mayo 2009.
El nuevo libro de Manuel Noctis, once relatos breves que lo conforman, entre anécdotas con tintes sexosos, disparates en torno al ser, relaciones materiales y anecdotarios pre-adolecentes. Todos manejados con un lenguaje nada rebuscado, mucho más coloquial, a veces hasta vulgar, pero ¿cuál es el jodido problema de escribir lo que escribo? Pareciera decirle al mundo nuestro autor con este libro.
Así como él mismo menciona “cuando la banda se tripea y se debraya, esto es lo que sale…”, no hay marcha atrás.
Clarissa Raaveli
LA RESACA AFTER PARTY
Manuel Noctis
Manuel Noctis
Siempre lo mejor de una buena peda, pero de esas pedotas bien tripeadas, es el día siguiente. El after with after party. Cuando te despiertas después de haber dormido tan solo tres o cuatro horas, con la sensación aún entre las piernas porque te cogiste a la morra de la casa, a su prima o a una de sus amigas que andaban ya bien pasoneadas. En ese momento que la cabeza esta de puta madre y los ojos que te arden machinzote. Luego te das cuenta que tu camarada con el que llegaste ahí ya no está, que se fue tal vez pa’ no embarrarse en el rollo, por que resulta que el muy cabrón escuchó todo el coge&coge, grito&gritos, ¡Chale! Lo chido es que aún siguen dormidos los demás y aprovechas para huir de ahí, pero antes, recabrón que hasta te das el lujo de dejar bien tendida la cama, o en el otro extremo de los casos, recoger las cobijas del suelo y dejarlas bien dobladitas, o simplemente acomodar los pinches cojines del sillón.
Cuando sales de la casa se sacude más el pedo porque resulta que no sabes ni donde jodidos estás, y nuevamente dices ¡Puta madre! Pero eso sí, antes de regresarte a preguntarle a alguien de los que se quedaron que como chingaos sales de ahí, te pones tus lentes negros y te sigues caminando sin sentido, esperando encontrar un lugar reconocible o que te oriente a saber donde andas, para eso uno busca siempre en cada esquina, a lo lejos, una calle donde se vea que circulen varios carros. Cuando te empiezas o orientar y vez más o menos como está el pedo pues te lanzas a tu cantón, go home hommie! Pero en otras ocasiones uno se sienta en donde no pegue el sol, y ahí te quedas un rato(te) como pendejo, pensando en todo menos en como caerle ya pa’ la casa. Se sale uno del trance cuando las tripas te tripean y no solo eso, se deviene con ello una sensación cabrona, la sed maldita, esa que te hizo soñar -lo poco que dormiste- que te bebías las mejores aguas frescas de doña Mary (¿Quién es doña Mary?, no sé) y si traes lana ya chingaste, porque vas a la tienda y en vez de comprar precisamente un agua o una bebida rehidratante, agarras una Cocacola de lata bien fría (el mejor remedio para la sed y la cruda, según don Dionisio, un gurú de la peda severa) pero si no traes varo ¡Puta madre! Otra vez. Tan solo traes como siete ocho varos y todavía hay que agarrar chombi pal chante ¡Verga (con todo y venas)!
Pues ya de rato te subes a la combi o al camión -el pesebre perfecto para desollar el sueño un ratón- inesperadamente comienzas a sentir que te miran y te observan y lo peor, que hablan entre dientes de ti; pero pues como no habrían de hacerlo, si el pinche tufazo a cerveza, charanda, aguacrazy, cigarro, mota, sexo sin condón, perfume barato, desodorante rancio, sudor y demás madres andan recios a tu alrededor, a veces hasta a miados o vómito hueles cabrón ¿Qué no te da pena? Y todavía sínicamente dices: ¡Ah chinga! Me hubiera puesto Astringosol de perdis. Así transcurre el tour entre la bestiandad puritana que ya se imagina lo peor, y que muy seguramente lo que le dice la señora cuarentona a su viejo es: Mira nomás a los jóvenes de ahora, cómo desperdician su vida, hay dios mío, ampáralo. Eso en el mejor de los casos, porque en el peor dirían: Mira nomás ese pinche muchacho apestoso viejo, quesque tan jóvenes y ya perdidos en el vicio, de seguro anda drogado el condenado, dios mío (Aquí ya no te amparan).
Igual tú no te freekeas tanto por eso, porque como aún andas medio pedo y sayqueado te vale madre, lo culero es que de antemano sabes que ese camión en que vas no es el que te lleva a tu casa, sino el que te deja relativamente más cerca, y todavía hay que caminar un chingo; con la cabeza a reventar, el estómago retorciéndose, bajo el sol de medio día ¡No mames! Pero pues ni pedo –dijo el tapado- y le sigues en el vía crisis. Aunque en algunas otras ocasiones suele suceder que te quedas dormido y su madre, hay que regresarse caminando. En esos momentos piensas que igual lo mejor hubiera sido haberle caído a algún compa y que alivianara con unas tortas ahogadas o ya de perdis con unas de jamón con puro pan Bimbo y mayonesa –bate que bate mayonesa- o en el reputísimo caso de que recibes un mensaje en tu celphone de mierda diciéndote: ¡Qué onda chavos! ¿Por qué se fueron? ¡Acá ahorita vamos a preparar unas carnes azadas! Y tú dices otra vez, pero más recargado: ¡La reputa madre que te parió! ¡No mames! Eso pasa por pendejo.
Y bueno, ya estás a unos pasos de tu cuchitril, pero antes de entrar, así como a manera de triunfo porque has llegado, sacas de la bolsa del pantalón el cigarro que te ratiaste antes de salir de aquella casa, pero el culero está roto, le haces al médico y lo recompones o a la vale madre, te lo fumas de a farito, a pelo. Con toda la sed que te cargas y el vacío en el estómago se siente recabrón después de la tercera fumada y mejor lo tiras, o te lo chingas aunque se sienta culero.
Ya para concluir la jornada, te metes a tu chante y lo primero que haces es ir al refri a buscar comida y tomar agua o ir al baño a tirar el miedo. Y meas y comes y tomas agua y prendes la tele o pones música, y ahí estás otra vez, como buey, pensando en infinidad de cosas que cuando dejes de pensarlas se te olvidarán; que si Martita ya compraría su pastillitadeldíasiguiente, que dónde andará el cabrón de tu compa, haces cuentas porque no sabes cómo te pudiste haber gastado los trescientos varos en una noche, y por más que le buscas no das con respuestas, entonces te paras y optas por echarte la dormidita. ¡Ah cabrón, espérense, esa no! Sino que una jetita pa’ descansar, aunque tu jefa ya te esté gritando madres, ¡Queliase! Aún así lo mejor de todo esto es que ya estás a punto de caer en el sueño profundo cuando te levanta un mensaje o una llamada para decirte que la peda ya ha comenzado otra vez y que te están esperando en el centro, entonces te das un shawer o si no chingue su, como pa’ luego es tarde, nomás te cambias la playera, te desodoranteas y ya estás peinao pa’tras, bien pilas para el segundo round.
(Protegido por Creative Commons)

¿Por qué leer una peda si podemos ponernosla? Puro narcisismo de 90 grados. Escritura para puro AA(alcoholicos analfabetas)
ResponderBorrar¡Hey! ¿Era necesario tanta provocación?
ResponderBorrarDisculpame!
You never understand anything about me.
Ja, ja, chido chidote por tu comentario... y a fin de cuentas cual es el jodido problema? Si no te late esta onda simplemente no te pasees por aquí y ya estuvo.
Mejor alivianate, te recomiendo que te fumes un altofaso bien ponchado y encuentres tu paz interior!
P.D. Cuando quieras nos ponemos una pedota, siempre estoy disponible (yo invito)
El Noctis.
Era puro paro parote para participar en tu party, en tu parranda pariente. Pero pus te traes trillado trance, !tranquilo¡ o qué transa ¿ transito sólo para trato, tregua o tripin? ¿tropezar con crítica te truena? ¿Apoco te sofoco? No es que este loco o que quiera malvibrarte un poco. Si te digo narciso tómalo como cumplido, no ando erizo, aun no me he ido y hasta tu debraye he leido. Pero sigo: en tu delirio alcohólico sólo quieres exhibirte cínico pero tu texto es más bien lacónico no subversivo, nada del vomito crónico, ningún instante insólito de lo festivo.
ResponderBorrarEl mal vibra
Igual creo que sigo bien tripeado, no problem!
ResponderBorrarTropezar con crítica no me paniquea en nada, no de envalde ya los 6 años en este pedo.
Lo único, que acá no hay ninguna intención de nada, ninguna cosa que suene a presunción.
Las cosas como van, como salen y ya está.
Chido.
Noctis
También al otro día de la peda ves fantasmas; en la oscuridad se te trepan arañas al rostro y es mejor cerrar los ojos porque si no te coge el miedo. Andas a ciegas. Si bien te va, el olvido te hace el paro y no ocurrió nada el día anterior. Pero si no, comienzas a decir que fue una pendejada lo que hiciste, cada palabra, cada movimiento te llega burlón y es cuando prefieres pensar en todo sin pensar en nada. Entonces surge la pregunta expresa: "Dios mío: ¿por qué me hiciste tan bebedor?"
ResponderBorrarSin embargo, unos días después estás dispuesto a ponerte, otra vez, como una verdadera vieja loca.
Saludos desde Cuernavaca.