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| Foto: Tomada de NP Editorial en Facebook. |
Por Atzin Nieto
México,
D.F. Debo confesar
que cuando asistí a la presentación del libro Ellos quieren algo crudo. 30 años
de entrevistas a Charles Bukowski,
no tenía ni la más mínima idea sobre este personaje y su forma de ver la
vida. Grave error. No buscar de menos en la Wikipedia su biografía o explorar
algunos de sus textos colgados en la red. Sin tiempo que perder, me
dirigí a la librería Rosario Castellanos que se ubica en la colonia La Condesa,
lugar donde sería la presentación del libro editado bajo la editorial Nitro-Press.
La presentación comenzó
con Mauricio Bares, escritor y co-fundador de la editorial, explicando el por qué Bukowski a 20 años de su muerte se sigue
leyendo (y vendiendo), el trabajo que costó traducir del texto original, con la
colaboración de Carlos Bortoni (quien llegó retrasado por problemas de familia),
su gusto por leer los libros de Charles, y de cómo los fue adquiriendo pero por
una mala jugada del destino los pierde, años más tarde vuelve a leer algo nuevo
del mismo autor pero siente que ha perdido ese sabor, la frescura que le hacía
sentir al leerlo como si fuera la primera vez.
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| Imagen tomada de NP Editorial en Facebook. |
Después cedió la voz a Daniel Espartaco, escritor mexicano cuya última novela Bisontes está publicada bajo esta misma casa editorial, quien sin preámbulos platicó un poco cómo fue su experiencia literaria
y su encuentro, a la tierna edad de 20 años, con el escritor; cuando llegó al
Distrito, un maestro suyo (cuyo nombre dejare en el anonimato a petición de
Daniel) le dejó leer 15 libros de Bukowski para empezar, de ahí en adelante su
escritura, a al paso de los años, cuenta con una gran influencia por parte del notable
escritor estadunidense.
El propio Espartaco compartió
la lectura de pequeños fragmentos del libro de entrevistas, una parte donde el
escritor norteamericano habla sobre los malos escritores y cómo son mantenidos
por sus madres o novias, otros donde se menciona que estos deberían dedicarse a
otro oficio, o cuando habla sobre otros tipos de escritores que les gusta tomar
cursos de redacción en los que se reúnen con más escritores mediocres, los
cuales no tienen ni puta idea sobre lo que es calidad, sólo se limitan a darse
ánimos, pero al momento de enviar su escrito para un concurso no sobrepasa las
expectativas de los jueces, lo cual hace que nuestro escritor se ponga a
chillar y reclamar: “Pero si la noche anterior, todos los de la clase dijeron
que era perfecto”.
Cerrando la presentación
Bortoni, sin mesura en el lenguaje, nos comentó el por qué leer a Bukowski, cómo
fue la manera en que adquirió los derechos del libro; también contó la anécdota con un toque de mito sobre Sartre y el
propio Charles, cuando el primero mandó avisar que deseaba conocerlo, pero éste,
sentado en la barra de un bar le responde que no dejara su lugar, ni su
cerveza, que “si Sartre gusta puede venir y tomaremos juntos”, dejando en claro
que conocer a Sartre no era más importante para él que seguir bebiendo o
disfrutando el momento.
Al finalizar la
presentación, con varias carcajadas y dosis de buen humor por los anfitriones,
lo que paso en ese instante por mi mente fue: “mierda, tengo que leer a
Bukowski, de menos saber de dónde chingados vino, sus obras o que se yo”. Lo primero que encontré en
la red fue El cartero, ahora no paro
de leerlo, quedé atrapado entre sus líneas; vaya, sin lugar a dudas ahora
comprendo mejor la vida de placeres, vicios y buena literatura… una vida al
estilo Bukowski.



Un abrazo!
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