lunes, junio 03, 2013

Sexo, alcohol y drogas al estilo Bukowski


Foto: Tomada de NP Editorial en Facebook.

Por Atzin Nieto
  
México, D.F. Debo confesar que cuando asistí a la presentación del libro Ellos quieren algo crudo. 30 años de entrevistas a Charles Bukowski, no tenía ni la más mínima idea sobre este personaje y su forma de ver la vida. Grave error. No buscar de menos en la Wikipedia su biografía o explorar algunos de sus textos colgados en la red. Sin tiempo que perder, me dirigí a la librería Rosario Castellanos que se ubica en la colonia La Condesa, lugar donde sería la presentación del libro editado bajo la editorial Nitro-Press.
La presentación comenzó con Mauricio Bares, escritor y co-fundador de la editorial, explicando el por qué Bukowski a 20 años de su muerte se sigue leyendo (y vendiendo), el trabajo que costó traducir del texto original, con la colaboración de Carlos Bortoni (quien llegó retrasado por problemas de familia), su gusto por leer los libros de Charles, y de cómo los fue adquiriendo pero por una mala jugada del destino los pierde, años más tarde vuelve a leer algo nuevo del mismo autor pero siente que ha perdido ese sabor, la frescura que le hacía sentir al leerlo como si fuera la primera vez.
Imagen tomada de NP Editorial en Facebook.
Después cedió la voz a Daniel Espartaco, escritor mexicano cuya última novela Bisontes está publicada bajo esta misma casa editorial, quien sin preámbulos platicó un poco cómo fue su experiencia literaria y su encuentro, a la tierna edad de 20 años, con el escritor; cuando llegó al Distrito, un maestro suyo (cuyo nombre dejare en el anonimato a petición de Daniel) le dejó leer 15 libros de Bukowski para empezar, de ahí en adelante su escritura, a al paso de los años, cuenta con una gran influencia por parte del notable escritor estadunidense.
El propio Espartaco compartió la lectura de pequeños fragmentos del libro de entrevistas, una parte donde el escritor norteamericano habla sobre los malos escritores y cómo son mantenidos por sus madres o novias, otros donde se menciona que estos deberían dedicarse a otro oficio, o cuando habla sobre otros tipos de escritores que les gusta tomar cursos de redacción en los que se reúnen con más escritores mediocres, los cuales no tienen ni puta idea sobre lo que es calidad, sólo se limitan a darse ánimos, pero al momento de enviar su escrito para un concurso no sobrepasa las expectativas de los jueces, lo cual hace que nuestro escritor se ponga a chillar y reclamar: “Pero si la noche anterior, todos los de la clase dijeron que era perfecto”.
Cerrando la presentación Bortoni, sin mesura en el lenguaje, nos comentó el por qué leer a Bukowski, cómo fue la manera en que adquirió los derechos del libro; también contó la anécdota con un toque de mito sobre Sartre y el propio Charles, cuando el primero mandó avisar que deseaba conocerlo, pero éste, sentado en la barra de un bar le responde que no dejara su lugar, ni su cerveza, que “si Sartre gusta puede venir y tomaremos juntos”, dejando en claro que conocer a Sartre no era más importante para él que seguir bebiendo o disfrutando el momento.
Al finalizar la presentación, con varias carcajadas y dosis de buen humor por los anfitriones, lo que paso en ese instante por mi mente fue: “mierda, tengo que leer a Bukowski, de menos saber de dónde chingados vino, sus obras o que se yo”. Lo primero que encontré en la red fue El cartero, ahora no paro de leerlo, quedé atrapado entre sus líneas; vaya, sin lugar a dudas ahora comprendo mejor la vida de placeres, vicios y buena literatura… una vida al estilo Bukowski.

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