Por Manuel Noctis
Fotografías tomadas del perfíl oficial de Foro 4 en Facebook.
El estallamiento -en 1994- del movimiento invocado por el Ejercito
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas, trajo a colación
un brote de colectivos artísticos y sociales quienes manifestaron un apoyo
continuo y quienes vieron en estos un ente referencial determinado hacia las
causas justas-sociales; uno de estos colectivos formados a raíz de esta situación fue la
Compañía Teatral Foro 4, en esta
ciudad de Morelia.
En entrevista desde el estudio de este colectivo, Sergio Camacho, su
director, menciona que efectivamente la primera obra que realizaron como Foro 4
fue en 1994 -tras el estallamiento del movimiento de Chiapas- fue Shhht Marcos, un texto basado en todas
las epístolas del Subcomandante, “de ahí se creó la base de lo que sería este
grupo, puesto que nosotros veníamos de otros a partir de los talleres de la
Casa de la Cultura, con el maestro Guillermo
Ibarra Carreón, que es de donde salgo yo, y a partir de que incursionamos
con estos distintos grupos nos concentramos cuatro compañeros y formamos Foro 4
bajo una dirección y producción propia”.
De acuerdo al nombre que tomaron como compañía, Camacho menciona que viene,
principalmente, por las cuatro personas que iniciaron el grupo, pero que también
fue pensado por toda la cuestión simbólica del número, por ejemplo, las cuatro
razas, los cuatro elementos, los cuatro continentes y todo lo que en ello
conlleva
Dificultades iniciales
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| Pedro Páramo |
Todo principio es difícil y complicado, puesto que se trata del trabajo
duro donde se cimentan o se deconstruyen las bases, ahí, coincide Sergio, se
manifiestan los elementos que te darán la pauta para seguir con esto, y como a
la mayoría de este tipo de proyectos, sus inicios no fueron los mejores, puesto
que se les complicaba encontrar espacios para presentarse por la situación
circunstancial del movimiento en Chiapas y la situación contractual con el
Gobierno, “para presentar este primer trabajo no nos prestaron los teatros y en
aquel tiempo el que era director del Instituto Michoacano de Cultura nos
proponía un pago para presentar la obra pero con la condición de que no fuera
en Morelia”, recuerda vivamente.
Refiere que durante un buen tiempo así se presentó la situación, pero que
tocando puertas fue como llegaron a parar a La Librería de la Calzada, un café que atendía Cristina Paz, a quien dicen agradecerle mucho porque fue ahí donde
encontraron el primer apoyo con este tipo de trabajos y donde prácticamente
iniciaron y estrenaron la obra. “Posteriormente se fueron dando más
presentaciones, se fue corriendo la voz porque la publicidad en ese entonces
nos la quitaba el Gobierno de donde la pegábamos, pero aun así tuvimos
muchísimas presentaciones, incluso comenzamos a salir al interior del estado y
fuera del mismo, en Zacatecas nos vieron personas de la Universidad de
California (Estados Unidos) y nos pidieron la obra, el texto que nosotros
habíamos hecho, para ellos ponerla en acción por allá puesto que era muy
complicado llevarnos”.
A partir de estas experiencias los integrantes de la compañía teatral se
dieron cuenta que podían hacer bien las cosas a pesar de las adversidades. La
Librería de la Calzada les había brindado su espacio para presentarse cada
viernes y ahí se quedaron realizando funciones, eso les dio la posibilidad de
ir fortaleciendo el grupo y las presentaciones, puesto que ya tenían un
compromiso para ofrecer funsiones de manera continua.
Generando el espacio propio
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| Pedro Páramo |
“Después de un tiempo La Librería tuvo que cerrar debido a una crisis
financiera, nosotros nos quedamos sin espacio pero por el año de 1999 llegamos
al lugar donde nos encontramos ahora, un espacio propiedad del papá de un compañero
actual que nos lo rentó. Este lugar primeramente se utilizó como cuarto de
ensayo, y nuevamente una racha de crisis nos llevó a tomar la decisión de adecuarlo
como foro para nuestras propias presentaciones, lo cual ha resultado muy bien,
a pesar de que no está abierto al público más que cuando nos presentamos
nosotros; no tiene anuncios ni publicidad pues no se pretende hacer un negocio
con esto, y es solamente a base de amigos que pasan la voz y el Internet como
difundimos nuestras obras”, comenta Camacho.
En este transcurso de los años los otros tres compañeros dejaron el grupo
por cuestiones e intereses personales que tenían en otras áreas, Sergio Camacho
se quedó solo como director y con la responsabilidad de continuar el proyecto,
además enseñando a las nuevas generaciones que iban llegando y que han pasado
por ahí, alrededor de más de 100 personas, comenta Sergio.
“Se han formado personas muy
talentosas que llegaron sin saber nada de teatro, los cuales hemos visto
trabajar en El Corral de la Comedia, en La Casona del Teatro o haciendo ya otro
tipo de teatro más comercial, pero que tienen bien firmes las bases para poder
estar en esos espacios donde se requiere una disciplina de acuerdo al rubro.
Eso ha sido muy satisfactorio, que se hayan formado aquí y que con esos
elementos puedan tener trabajo en cualquier lado, que es lo que tratamos
siempre de inculcar a la gente, ya que normalmente estamos tallereando,
haciendo ejercicios y explorando con todos los elementos a nuestro alcance y
eso les atrae y les llama la atención para querer integrase a nuestra compañía”.
Compromiso social y sus
repercusiones
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| Tu piel vuelve a mi boca |
Desde que iniciamos, resalta Camacho, supimos cuál era el contexto en el
que se desenvuelve este tipo de teatro, el cual es difícil, pues siempre estás
luchando por los apoyos a sabiendas de que desde lo gubernamental no te los van
a brindar porque estás con algunos textos críticos que no le convienen al
sistema y que nosotros pensamos que el artista vive en ese espacio, en el cual
tiene que incidir, independientemente de que puedes crear textos muy sublimes,
siempre estás viviendo en una sociedad y a partir de ello es inherente que no
exista la crítica sobre lo que vas viendo alrededor, eso desde un principio lo
supimos y previmos, que cosas como quitarnos algún apoyo, cerrarnos algún
espacio, quitarnos la publicidad o clausurarnos la obra que ya tenían puesta en
marcha iban a pasar.
Como ejemplo recuerda lo que les sucedió con la obra de Pedro Páramo, que después de un trabajo
muy duro para poder montar la novela desde la adaptación que ellos le hicieron,
ya cuando llegaron al teatro para el estreno se los negaron rotundamente cuando
éste ya estaba convenido con anticipación, fue la primera vez que se tomó el
Teatro Ocampo en Michoacán, como protesta de una discordancia gubernamental.
“En ese sentido hemos estado luchando porque creemos que se debe respetar
la diferencia, puesto que hay personas que no se manifiestan como tú pero de
igual manera tienen el derecho a manifestarse y nosotros hemos creído en eso y
hemos caminado con esa crítica social en los trabajos. La mayoría de nuestras
obras tienen esa reflexión en el argumento e identidad, en la cual creemos
mucho, desde la cuestión de la raíz, los rituales y la conservación de nuestras
tradiciones, es así como nació, por ejemplo, la obra Ritual Purépecha, de acuerdo a una investigación que realizamos en
la Meseta purépecha, donde pudimos apreciar la tradición de la siembra del maíz
criollo, trabajo que también nos pidió la UNAM por su carga histórica”.
Presentaciones internacionales y
otros proyectos
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| La pura muerte pura |
Sergio Camacho es claro y destaca que en su trabajo como compañía no se
detienen en algún género específico, pero que tampoco se detienen a decir lo
que finalmente piensan sobre el entorno social, independientemente de que saben
que las instituciones les van a bloquear cosas como espacios y apoyos. Aún con
esta situación, la compañía teatral se ha presentado con este tipo de trabajo
en varios países como Chile –en tres ocasiones-, en el Museo de Bellas Artes en
Cuba, en Colombia, y eso les ha permitido difundir su trabajo a pesar de las
dificultades.
“Nosotros ofertamos y ofrecemos nuestro trabajo a instituciones que
puedan pagarlo, a partir de cada una de las funciones salen los pagos para cada
uno de los actores y para la producción
de siguientes obras, además, también formamos parte del Colectivo de
Trabajadores del Arte y la Cultura (COTACUM) y con este llevamos a cabo
diversos talleres gratis para niños de la colonia (Obrera), además llevamos
talleres y eventos a otras donde no llega la institución, seguimos apoyando a
la comunidad de Cherán con el festival Cherán Keri, que aquí nació, además de
otros proyectos como el Encuentro de Arte y Pensamiento Iberoamericano y la
proyección del proyecto Fábrica de Artes y Oficios”.
Vivir del arte o para el arte
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| Sergio Camacho (al centro) e integrantes del grupo |
Ante la cuestionante de sí se puede vivir del arte en un país donde la
cultura es menospreciada por las autoridades gubernamentales y por ciertos
sectores de la población, Sergio Camacho es contundente destacando que sí se
puede vivir del arte, en este caso del teatro, sobre todo cuando te arriesgas a
aventarte así al precipicio sabiendo que no te va a pasar nada, eso, resalta,
quiere decir que hay que estar convencido y afrontar todo lo que venga.
“Yo me dedico a esto desde hace 15 años y antes de ser teatrero tenía una
pizzería, la cual me dejaba dinero para vivir bien, pero yo no estaba a gusto
con eso y con lo que quería hacer mi foro interno, fue que me decidí por esto
del teatro, y aquí estamos trabajando. Se trata de trabajar duro, a veces hay
crisis fuertes, pero se tiene que buscar la manera de salir del hoyo, así que
se solventa todo, no solamente en lo económico, sino en lo espiritual y
emocional, porque además esa es otra cosa, las situaciones que suceden en torno
a tu trabajo como el agradecimiento de una persona a la cual le haya cambiado
la vida lo poco que pudiste compartirle mediante esta expresión”.
Finalmente Camacho mandó una invitación a la gente para que se acerque al
arte, mientras los chavos se acerquen más a cualquier disciplina como la
música, teatro, danza y demás, subraya, habrá personas más reflexivas, críticas
y pensantes, que no terminarán dedicando a otras cosas negativas o
conflictivas, se trata de hacer otro tipo de mundo en este contexto del arte,
donde se trabaja lo espiritual y lo humano. “Nosotros decidimos esto, que éste
sería nuestro caminar, es lo que hacemos, después de 15 años ya no nos podemos
echar para atrás, hay un compromiso y lo estamos afrontando”.
Foro 4 son: Sergio Camacho, Antonio Rangel, Alejandro Carranco, Diana Rentería, Alberto Benítez, Julio
Toledo, Arturo H. Gámez, Perla García, Aurelia Cerriteño, Mayra Reyes, entre
otros que se agregan en sus distintas puestas en escena.
Algunas de sus obras montadas
Shht Marcos, Ritual Purépecha, Tu piel vuelve a mi boca, Lugar de muertos,
Pedro Páramo, Monte Calvo, entre otras.








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